DEL COMBATIVO COCODRILO DE LA UNIVERSIDAD SIMÓN BOLÍVAR
Luis Barragán
Tenemos a la mano un
reportaje suscrito por Pablo Carreño Ydrogo para el diario El Universal
(03/06/1971), sobre la necesidad de establecer criaderos artificiales de babas
en el país frente a la explotación irracional de la especie. El peligro de
extinción no ha cesado, pero a diferencia de más de medio siglo atrás, hoy poco
se sabe de la situación que padece el género animal y de las denuncias que
puede suscitar.
Recientemente, reaparece un
gallardo representante del orden de los Crocodylia en la sede de Sartenejas de
la Universidad Simón Bolívar como símbolo de la ruina que ha alcanzado la casa
de estudios. El cocodrilo se encontraba en la Piscina Olímpica como refugiado,
por lo demás, un referente apestoso e inapropiado para él, ante la indiferencia
de las autoridades rectorales con el animal, con los usuarios de la piscina y
la piscina misma que costó algunos reales al Estado en su momento: por ello, la
desolación que experimentó el lagarto en medio de la debacle.
Lo ideal es que lo hubiesen
acogido en un sitio más apropiado para estudiarlo y garantizarle la vida misma
que de un modo u otro pudo perder en la Piscina. Sin embargo, peor y más
destartalado está el galpón de Biología que cuenta con la total negligencia de
los interventores de la universidad que solo se preocupan por la jardinería del
rectorado, aunque no han dado explicación alguna de la desaparición del
Laberinto CromoVegetal de Carlos Cruz Díez, legítimo símbolo de la institución.
El lagarto Juancho en
cuestión, por darle un nombre propio, está presente en el imaginario
paisajístico venezolano, pero ahora adquiere una representación social que, por
cierto, estuvo lejos de imaginar el insigne investigador Carlos Rivero,
entrevistado por Carreño Ydrogo. Aquel es el denunciante por excelencia de la
realidad del aula superior en Venezuela que obviamente ha olvidado el aporte de
extraordinarios investigadores como Rivero, porque desaparece la memoria
universitaria en la misma medida que se arruina la universidad venezolana.
Cocodrilos del mundo, ¡uníos!
Los hay más prehistóricos que ustedes en el solio rectoral de Sartenejas.
18/05/2026:


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