DE UNA METÁFORA HISTÓRICA
"Los males que nacen se curan pronto
cuando se los prevé de lejos; pero cuando,
por no haberlos advertido, se les
deja
crecer, ya no tienen remedio."
Maquiavelo
Por supuesto, cuesta admitirlo, el gobierno de RómuloGallegos cayó por una manifiesta incompetencia política a pesar de haber acumulado
una importante experiencia años atrás al lidiar con Gómez, ocupar una curul
parlamentaria e integrar el gabinete de López Contreras. Además, permitió que
las tensiones llegasen a niveles insoportables para el país que, embargado por
el miedo y el hastío, no reaccionó con la caída del 24 de noviembre de 1948,
fluyendo rápidamente otras fuerzas acordes a las circunstancias.
El presidente se refugió por entero en la autoridad
moral que legítimamente ostentó en el país por sus extraordinarios aportes intelectuales
catapultado por el reciente y abrumador triunfo electoral obtenido, pero no
resultó suficiente la virtud moral cuando no se explicó a través de la
capacidad y eficacia política al tratarse de un jefe de Estado. Debió
comprender y gestionar adecuadamente las relaciones efectivas de poder apenas
iniciado el tan novedoso ensayo democrático que, valga acotar, requería de asesores
o de una dirección partidista, no otra que la de AD, actuando como el príncipe moderno de Gramsci.
La inicial mediación de José
Giacopini Zárraga derivó en una negociación de condiciones que involucró a
Gallegos y Rómulo Betancourt, así como a Carlos Delgado Chalbaud y Marcos Pérez
Jiménez, respectivamente, ministro de la Defensa y jefe del Estado Mayor,
ejerciendo la vocería de los cuarteles soliviantados por el intervencionismo adeco
en la corporación castrense. La diligente actuación del ahora negociador
fracasó estrepitosamente porque Gallegos interpretó el solo planteamiento de
las diferencias como un acto de sedición militar aferrándose al poder formal y que la relación cuasi filial con Delgado
Chalbaud podía detener.
Quizá
desconfió del mensajero, mediador o negociador, creyéndolo parte de la
conspiración que Gallegos confrontaría y doblegaría desde su absoluta pureza
moral, mientras la compleja vida política del país y sus múltiples expresiones
continuaban su curso. Quizá se rindió de antemano, sabiéndose políticamente
impotente, prefiriendo el martirologio, sin bregar los hechos exponiendo las habilidades
necesarias para abortar, sobrellevar o reconducir la asonada hasta restablecer
el orden constitucional, como ocurrió entre 1945 y 1947 con varias escaramuzas.
Por fortuna, a nadie se le ocurrió
seriamente plantear la continuidad del frustrado período constitucional de
Gallegos en 1958.
Recordamos
aquellos hechos aclarando que cualquier parecido con la actualidad, sea en los
predios del oficialismo o de la oposición, no es casual. Además, porque está en
la estructura narrativa de las cosas.
Reproducción: Procesada por IA, portada de la revista Élite, Caracas, N° 1168 del 21/02/1948.
22/06/2026:
https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44545-de-una-metafora-historica

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