EL PORVENIR DEVINO PASADO
Este año se cumple medio siglo de la publicación de
dos libros que marcaron un importante hito: “Del buen salvaje al buen
revolucionario” de Carlos Rangel y “Proceso a la izquierda” de Teodoro Petkoff.
Probablemente, por el impacto que produjeron en la opinión pública las dos
escuelas del pensamiento, en las circunstancias muy específicas de la época, no
tengan equivalente alguno.
La propensión ha sido la de celebrar más a uno que a
otro, pues, a diferencia de la década de los setenta, hoy tenemos una más
organizada red de promoción liberal que no, de inspiración marxista. Y, valga
el detalle, no es exactamente una afición de muchos de los opinadores por la
lectura, la discusión de las ideas, la elaboración de propuestas, ya que –
consideran - ese es el trabajo de la IA para dejar tiempo a los selfies y al juego de los influyentes
digitales. Sin embargo, resulta difícil comprender plenamente el impacto de uno
sin considerar la existencia del otro, pues, contrapuestos, aunque coincidentes
como afanosos desmitificadores, lograron tocar una fibra del ecosistema político
y cultural de entonces y regar, expandir e impregnar el ámbito social de ideas,
nociones, categorías, conceptos, que hoy parecen propios de extraterrestres.
Cierto, imaginaron un porvenir diferente para el país
de entonces que luego sucumbió con el ascenso del chavismo vendido como la
novedad que no fue, por muchos ejemplares del Libro Azul que batieran sus
partidarios. Y, en un sentido, se convirtió en pasado al retrotraernos
prácticamente al siglo XIX; y, en otro, con las formulaciones de Rangel y de Petkoff
ocurre igualmente, porque ha sido tanto el retroceso que estos autores ya se
quedaron cortos y no queda más remedio que superarlos por la gravedad
inimaginable que adquirieron los problemas.
Las obras en cuestión son portadoras de principios y
valores que pueden animar al lector más desavisado, porque somos herederos de
una cierta traición intelectual y política que, suponemos, no consiguieron quebrar
por todos estos años. Además, ponderamos y mucho, dos circunstancias que antes
no eran tan extrañas como ahora: Rangel cubría la fuente política porque sabía
de ella, la cultivaba intelectual y periodísticamente, y Petkoff tenía la
costumbre de pensar y de hacer como todo aquel que tuviera vocación política y
de estadista.
“Del buen salvaje…” fue publicado originalmente en
francés y encontró cabida en lengua española gracias a la editorial Monte
Ávila, constituyendo un éxito editorial como también lo fue “Proceso a la …”
bajo el sello ibérico Planeta. Acá y fuera del país, no imaginamos el centímetraje
de prensa que alcanzaron todas sus reseñas.
Ilustraciones: LB/IA, a partir de las gráficas tomadas de la revista Resumen:
https://apuntaje.blogspot.com/2026/06/el-olvido-que-seremos.html
14/05/2026:


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