DEL CAFÉ CONVERSADOR
Luis Barragán
Consabido, ya no es fácil hablar fuera de la casa, entre otras razones, por el alto costo de la vida. Cualquier conversación por motivos de amistad, oficio o profesión, podía solventarse con una comida fuera de casa, pues, ésta, únicamente autorizaba la visita de personas de una mayor y sostenida confianza. Desayunar, almorzar o cenar en un buen y accesible restaurant promedio, puede decirse, estaba al alcance del bolsillo igualmente promedio, pero ya no es posible y, difícilmente, alguien lo haga alrededor de un carro hamburguesero frecuentemente lleno de gente, en medio de la calle, a objeto de pactar y resolver una determinada tarea.
Lo más barato que se puede
consumir es un café colado a mano, como refirió alguien cierta vez, o producto
de una máquina que antes eran italianamente muy buenas. Ya hay una variedad de
infusiones que cada vez más se encarecen, siendo algunas marcas franquiciadas,
por lo que en dólares o en bolívares no es fácil sentarse a degustarlo y,
menos, en esos locales propulsados por el Estado con agraciados concesionarios
que no prestan sus servicios precisamente a los más pobres.
Entonces, queda la opción
del cafecero ambulante que a viva voz se publicita y, lejos de ser un barista,
ofrece un vaso de plástico con la modesta coladura y envidiable cordialidad.
Sin embargo, hay pocos espacios públicos para sentarse y conversar hasta por
recreación, pues, no es fácil mantenerse en un centro comercial o en una plaza
pública por largo rato con la bebida en mano y mirando a los lados
preventivamente: nunca se sabe de un choro indispuesto.
29/12/2025:
https://opinionynoticias.com/opinioncultura/43848-del-cafe-conversador


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