LOS ESCOMBROS DE UN IMAGINARIO
Luce natural que las representaciones sociales cuajen
por mucho tiempo, aunque suelen aparecer fenómenos repentinos que igualmente dan
identidad a hechos del más variado calibre. Sin embargo, existen poderosas
percepciones que en nada hablan de las realidades trepidantes y sufridas que
buscan una interpretación y un lenguaje de eficaz actualización.
Curioso y trágico a la vez, vivimos intensamente la
extemporaneidad de un socialismo que afecta y contamina a sus más distraídos adversarios, pues, al fin y al cabo, se trata de todo un régimen. Son muchos
los eufemismos y encubrimientos oficiales, oficialistas y oficiosos con los que
debe lidiar la oposición: un modo de hacer política a lo largo del siglo XXI a
la sombra de un autoritarismo que muta según la hora del día.
A modo de ilustración, al igual que todas las
públicas, la Universidad Simón Bolívar ha soportado un proceso agudo e innegable
de deterioro por lo que respecta a su planta física, calidad académica e
institucionalidad. Así, por fin, luego de tantas y añejas denuncias, ya es
noticia la destrucción que ha sufrido el galpón de biología o la piscina olímpica,
el déficit manifiesto de profesores aun siendo las matemáticas una materia tan
esencial para la casa de estudios, y la presunta provisionalidad de unas
autoridades interventoras que convirtieron 180 días en casi un portentoso
lustro.
A pesar del evidente desastre que puede constatar todo
el que asiste a la sede de Sartenejas, hasta hace escasas semanas prevaleció
intacta en el imaginario colectivo aquella universidad tan distinguida por el
Laberinto Cromovegetal diseñado por Carlos Cruz-Diez, por los niveles de
excelencia que hoy ejemplifican antiguos egresados al incursionar en proyectos
exitosos como los de la NASA, por el prestigio motorizado por el rector-fundador
de un extraordinario talento publicitario, y por la propia circunstancia de
surgir como un modelo “apolítico” de contraste con la Universidad Central de
Venezuela. Ahora habla la verdad de una ruina que se esconde tras el
anacronismo deliberado de un discurso público hecho más de improperios que de
dicterios a lo largo de 27 años: un obrero, además mal pagado, no puede
reconstruir el jardín Cromovegetal barrido por la desidia de las autoridades, un
profesor no menos mal pagado ha dado demasiadas muestras de heroísmo frente a
las pésimas condiciones laborales, y una casa de estudios harto colonizada por
los intereses partidistas sostenidos por el Estado está muy lejos de
reivindicar la noción misma de universidad.
Pensamos, nos emocionamos y actuamos entre los
escombros de unas creencias sostenidas artificialmente, mientras se omite la
debida denuncia pública, con el propósito de salvaguardar un prestigio que ni
siquiera se compadece con los propósitos ni los resultados de la notable
universidad que fue en el siglo anterior. Agravan la situación aquellas
gestiones presuntamente habilidosas de individualidades convertidas en albaceas
de un imaginario obsoleto, incapaces de afrontar el inmenso reto de
supervivencia del aula superior en Venezuela so pretexto de una imbatible autoridad
moral, acomodaticia y, definitivamente, inútil.
El problema no radica únicamente en la terquedad del
imaginario fantasmal, sino en la necesidad de ejercer una crítica de fondo que
permita la construcción de un imaginario instituyente que dé al traste con la
inercia interesada de las más arcaicas creencias. Esa obsolescencia desprecia y
degrada la crítica, envilece la acción política e impide la creación y
viabilidad de alternativas reales de poder.
El caso de la universidad en cuestión muestra hasta
qué punto ha llegado la caducidad de nuestras creencias colectivas y la
necesidad de superarla mediante la denuncia oportuna y reiterada, entre otras
iniciativas. Ello implica asumir una responsabilidad política y estratégica
orientada a abrir paso a nuevas significaciones que hagan verosímil el camino
hacia la transición.
14/04/2025:
https://www.elnacional.com/2026/04/los-escombros-de-un-imaginario/
Cfr. Noticiero de Televen:https://x.com/El_Noticiero/status/2044042068251591076


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