“El cristianismo era una forma de poder ideológico. No se difundió por la fuerza de las armas; tardó varios siglos en institucionalizarse y verse respaldado por el poder del Estado; ofrecía pocos atractivos o sanciones de tipo económico”
Michael Mann
(“Las fuentes del poder social”, Alianza Editorial, Madrid, 1991: I, 428)
Ilustración: Gebhard Fugel.

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