domingo, 24 de septiembre de 2023

Caza de citas

 



"El día fue largo y pegajoso, de esos que parece que no valen para nada y que no se acaban nunca"

María Oruña

("Los inocentes",  Editorial Planeta, Barcelona, 2023: 262)

Ilustración:  Dalia Ferreira. 

Noticiero retrospectivo

- Con fotografías de Tom Grillo, Alicia Freilich Segal entrevista a Beate Klarsfeld:  "La cazadora de nazis". El Nacional, Caracas, 07/10/77.

- Domingo Alberto Rangel. "No somos un país rico". Últimas Noticias, Caracas, 28/07/98.

- Chefi Borzacchini. "Un domingo con ... Juan Liscano". El Nacional, 08/07/90.

- Esteban Emilio Mosonyi. "La antropología y el tercer mundo". El Nacional,  12/05/78.

- Carlos Pacheco y la "Contravida" de Augusto Roa Bastos. El Nacional, 02/05/82. Papel Literario. 

Reproducción: Luis Beltrán Prieto Figueroa. El Diario de Caracas, 06/06/89.. 

Cuatro bloques por ruedas

DEL IMPERCEPTIBLE ENVEJECIMIENTO DEL PARQUE AUTOMOTOR

Luis Barragán

Una reciente nota de La Patilla trata de  las penurias de la industria automovilística en Venezuela, la cual no sobrevivió a las promesas rimbombantes de Chávez Frías. Ciertamente, entristece que tal situación ocurra, sobre todo en el país en el que fue relativamente fácil adquirir un confortable vehículo a crédito o de contado, de agencia o segunda mano.

Importa reconocerlo, todavía tendemos a burlarnos de las escenas cubanas que exhiben la aparatosa y escasísima circulación de carros antiquísimos, sin entender el modelo económico que condujo a semejante situación. Nadie entendería hoy una de las últimas novelas de John Dos Passos de finales de los cincuenta del veinte, en la que describe el denso tráfico automotor de La Habana de entonces.

Por alguna rara ilusión, automovilísticamente todavía nos creemos al día con marcas y modelos de la más variados, aunque reconocemos la exposición de carros demasiado excéntricos, lujosos y costosísimos reservados únicamente a una superminoría, a una extravagante minoría por supuestísimo que enchufada con el régimen. Hay quienes están orgullosos de sus camionetas de alguna antiguedad, o de la posibilidad misma de repararlas para configurar una suerte de estatus social muy antes impensable.

Solemos no percatarnos del envejecimiento de nuestro parque automotor, obviando que el promedio de las unidades que circulan en autopistas, avenidas y calles, cuentan con cinco, diez o más años de envejecimiento. Para quien no trabaja con su carro, obteniendo dividendo de su propio tránsito, por el precio de la gasolina y el mantenimiento mismo de la unidad, arriesga y ahorra más por el uso del transporte público, desde un autobús hasta un taxi de las múltiples aplicaciones digitales que se extienden.

Algún tesista ocioso, podría trabajar el tema, incluso, fotografiando estacionamientos de casas y, fundamentalmente, edificios para saber del tamaño más exacto de la crisis que afecta a la otrora veleidosa clase media. O quizá conversando con un experto en la industria, como Roberto Prado, cuya conversación de tres o cuatro años atrás, lo recordamos, necesitamos actualizar.

Fotografía: Oriana Trujillo  (2022), tomada de https://uma.edu.ve/periodico/2022/05/31/trafico-caracas-reactivacion-colas/

24/09/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/09/24/luis-barragan-del-imperceptible-envejecimiento-del-parque-automotor/

Una parábola que se las trae

Mt 20, 1-16

LA JUSTICIA DE DIOS

José Enrique Galarreta

Es una característica parábola paradójica, cuya fuerza reside sobre todo en lo sorprendente del relato, y su peligro en que entendamos el cuento como mensaje y no como soporte del mensaje. Nos viene muy bien para mejorar nuestro conocimiento del género parabólico.

El relato está perfectamente ambientado en las costumbres de la época, en su planteamiento. Naturalmente, a todo el mundo le va extrañando que mande obreros a la viña cada vez más tarde, y a última hora. Esto forma parte de "la intriga" del relato, que va captando la atención del auditorio.

Cuando llega la hora de pagar, viene la sorpresa. Ciertamente, no se hace injusticia a nadie, pero hoy diríamos que se hace un "agravio comparativo". Hasta aquí, solamente hay relato: Dios no hace injusticias, pero tampoco agravios comparativos; el mensaje no va por ahí.

El final de la parábola nos puede dar una pista para entender el mensaje; la cuestión de "últimos y primeros", es decir, la cuestión de nuestras maneras de juzgar y valorar, y las maneras de juzgar y valorar de Dios mismo.

Los que para nosotros son los últimos, los de la última hora, quizá sean para Dios los primeros. Los que para nosotros son los primeros, los de la primera hora, quizá sean para Dios últimos.

Las dos aplicaciones que los contemporáneos podían sacar inmediatamente de la parábola, una vez superada la sorpresa, serían sin duda:

Una interpretación "inmediata", la sorpresa, incluso el rechazo, tan típicos del impacto que las parábolas producían, y tan acordes con lo que pretendía el mismo Jesús: sus parábolas empiezan por algo conocido, razonable, aceptable, y de pronto dan un giro y sorprenden, incluso escandalizan.

Quizás algunas buenas personas pensaron: "¡menos mal!, esos pobres desgraciados podrán llevar pan a sus familias esa noche, porque el amo es generoso". Pero sin duda la mayoría pensarían: "no hay derecho, debería pagar más a los primeros".

Y ahí está precisamente el mensaje de Jesús, en esa sorpresa, porque el Reino no es simplemente razonable, porque "mis pensamientos no son vuestros pensamientos".

Una segunda aplicación, muy en consonancia con el mensaje de Jesús: los últimos en llegar son los gentiles, que van a ser igualados con Israel en la Iglesia y en el Reino. No olvidemos que este es un fragmento de Mateo, y que el evangelio de Mateo se escribe para una comunidad de procedencia judaica, en la que sin duda podría haber resistencias fuertes a la equiparación de judíos y gentiles para incorporarse a la Iglesia. (No hay paralelo a este pasaje en los otros evangelistas).

Y, por encima de lo que aquéllos entendieran, lo que podemos entender nosotros: la incorporación al Reino y la relación con Dios no es cuestión de méritos ni de justicia, es cuestión de que "el amo es bueno". Todos reciben, sin duda, pero el Reino es un don que no se merece. Ni el conocimiento de Dios ni el perdón se merecen ni se pagan.

La relación con Dios se basa en que Dios ama, es decir, obra muy por encima de la justicia; y nosotros amamos, es decir, nos movemos muy por encima de la justicia, del mérito, la culpa, el premio o el castigo.

Nuestros caminos y nuestros planes: violencia, predominio del más fuerte, marginación del débil, instalación en la comodidad de esta vida, disfrutar de lo presente...

Razonando un poco más humanamente llegamos hasta pensar en justicia, socorrer algo a los necesitados (sin perder nuestro status), moderar las comodidades con un poco de austeridad, disfrutar de cosas más sencillas...

Y, más allá, Jesús, sus caminos y sus planes. "El Reino de Dios se parece..." empezaba la parábola. Es decir, no se parece a nada de lo que piensa la humanidad en general, y muy poco a lo que nosotros pensamos. Desde luego, no se parece a la violencia, pero ni siquiera a nuestra justicia. No se parece al lujo, pero ni siquiera al moderado disfrute de esta vida. No se parece a ganar, triunfar, destacar, ser famoso... Todas esas cosas no son primeras; son últimas, muy últimas, en el Reino de Dios.

El que vive en el Reino de Dios está por encima de la justicia, en sus relaciones con Dios y en sus relaciones con los demás. Si manejamos aún los viejos conceptos de pecado como culpa, virtud como mérito, premio-castigo, justos y pecadores... estamos aún lejos del Reino. Dios no piensa así, no son esos sus pensamientos.

Si juzgamos a los demás, les damos para que nos den o porque nos dan, amamos a los que nos aman, perdonamos solamente a algunos, damos solo dinero y de lo que nos sobra... estamos aún lejos del Reino.

Si pensamos que nosotros, la iglesia, somos los primeros en el Reino, y los que no conocen a Jesús ni a Dios son últimos; si pensamos que el Papa, los Obispos, los sacerdotes, los que vamos a misa los domingos... somos primeros en el reino; si miramos a los niños, a los discapacitados, a los menos dotados, como últimos, como menos personas...

Si pensamos que los que van de cooperantes al tercer mundo van como salvadores, a dar lo que los otros no tienen, si pensamos que Occidente es el Bien y el Maestro...

Si seguimos creyendo que los bienes materiales son signo de la bendición de Dios, si miramos las enfermedades como castigo o como prueba, si nuestra oración consiste en pedir a Dios que colabore a que se haga nuestra voluntad por encima de la suya...

Si todas o algunas de estas cosas pasan por nuestro espíritu, o son la tónica de nuestro espíritu, estamos lejos del Reino.

Lo malo es que en el fondo de nuestro espíritu no hemos tragado aún que somos nosotros los últimos del Reino, aunque conozcamos a Jesús o quizá precisamente por eso. La más inquietante de las frases de Jesús es sin duda: "Las prostitutas y los publicanos os llevan ventaja en el Reino de Dios". Porque, confesándolo o no, nosotros nos sentimos antes que toda esa gente en el Reino de Dios.

LOS VIÑADORES DE LA HORA UNDÉCIMA

José Enrique Galarreta

A usted y a otras muchas personas se les ha atragantado siempre esta parábola. Hay dos parábolas de Jesús que suelen atragantarse: la del administrador infiel, porque algunos piensan que Jesús está recomendando que hagamos trampas, y ésta, la de los viñadores de la última hora, porque el comportamiento del dueño de la viña nos parece evidentemente injusto.

¿Cómo puede estar bien que se pague lo mismo a los que han aguantado todo el día en la viña, sudando y agotándose, que a los que llegaron al caer el sol y casi ni rompieron a sudar? ¿Qué clase de justicia tiene Jesús en la cabeza?

La historia, que empezó siendo normal, se iba volviendo cada vez menos creíble. No es normal que un amo esté todo el día mandando obreros a la viña, la gente empezaría a sorprenderse... pero luego, a la hora de pagar, ¡resulta que a todos les paga lo mismo! Y ahora sí que la gente se identificaría mucho con los que trabajaron todo el día y protestaron.

Y no les convencería nada la explicación del amo: "Quedé contigo en un denario, ¿no?, pues ahí lo tienes, Si quiero darle a este otro un denario, a ti no te hago injusticia: ¿vas a ser tú envidioso porque yo soy generoso?". Ni los trabajadores de la primera hora, ni la gente que escuchó a Jesús, ni usted están muy de acuerdo con esta solución Y esto es lo que quería Jesús, exactamente esto: que la gente se sorprendiera, que usted se sorprenda.

Jesús no está diciendo que esta actuación es justa, no; Jesús sabe muy bien lo importante de ser justo en la retribución del trabajo. Él mismo ha sido un trabajador manual, probablemente también a sueldo. Sabe que la hermandad de los trabajadores se funda en la justicia, en que el vago no cobre, en que el que trabaje más cobre más. Jesús no es un ingenuo, sabe de qué habla; Jesús sabe que el dueño de la viña no ha actuado justamente.

También en la parábola del administrador tramposo sabía perfectamente que su comportamiento no estaba nada de bien. En aquella parábola no estaba recomendando que hiciéramos trampas, y en esta no está recomendando que seamos injustos en los salarios, ¡estaría bueno! Pero sí está intentando sorprendernos, para que entendamos algo más importante aún.

Jesús no está hablando de los oficios, de los sueldos, de los obreros: Jesús está hablando de Dios, y de cómo es el Reino de Dios. En los oficios, en el trabajo, en los sueldos, la justicia es muy importante. En el Reino, también: pero no basta con la justicia: hay más, hay mucho más que la justicia. También es normal que creamos que Dios es justo: pero Dios es más, muchísimo más que justo.

Nuestras enseñanzas sobre Dios siempre han entendido que Dios es justo y misericordioso. Es decir, ante todo justo, pero con cierta tendencia a la benevolencia. Es todo lo que podemos imaginar de un juez bondadoso. Pero al aplicarlo a Dios, esto se queda corto. Dios es justo porque es misericordioso, Dios es misericordioso porque es justo.

Lo más justo que hace Dios es perdonar, porque sabe de qué barro estamos hechos, porque sabe que no somos culpables sino víctimas del pecado. Dios no es verdugo de culpables, sino médico de enfermos.

El médico no castiga, se esfuerza por curar: ésa es la justicia de un buen médico, curar. Jesús no castiga a los endemoniados que gritan y muerden y rompen, los libera de sus demonios. Jesús no aplica a los leprosos la justa Ley que manda apartarse de ellos. Rompe la ley y se acerca y los toca, para curar. Sí, Jesús no es justo porque cumple la Ley, sino porque es compasivo.

El amo de la viña era también generoso, y compasivo: le dieron pena aquellos desgraciados a los que nadie había contratado y se iban a marchar a casa con cuatro perras, sin poder comprar ni pan para sus hijos: y les dio más, porque su corazón era generoso y los otros estaban muy necesitados. Si los otros trabajadores fuesen inteligentes, se alegrarían: quizá otro día ellos mismos serían los de la última hora; es bueno saber que hay buena gente por el mundo, que no vive de la seca justicia.

En todos estos temas, entenderemos mucho mejor el mensaje si nos situamos en un punto de vista correcto. Piense en lo de la adúltera, el buen ladrón, Pedro, esta misma parábola.

En el caso de la adúltera, a los legistas sin duda les pareció mal: si usted fuera uno de ellos, le parecería mal. Pero si usted fuese la mujer, ¿cómo se sentiría?

El caso del buen ladrón es escandaloso: un perdón gratuito, sin pagar nada por sus delitos... si usted fuese la madre del buen ladrón ¿qué le parecería?

Lo mismo en el caso de Pedro, lo mismo en la parábola de hoy. Si usted fuese un viñador que ha sudado todo el día, a lo mejor se va a su casa lleno de rencor. Pero si usted fuese la mujer, o los hijos, de los de la hora undécima, que esperaban al caer el sol a ver si ese día podrían comer... ¿qué le parecería?

Y es que Jesús está diciendo que Dios piensa y siente como la madre del condenado a muerte, como la mujer del viñador tardío... Jesús está hablando de cómo es el corazón de Dios.

Y usted, y yo, nos alegramos de saber cómo es Dios: Dios es mucho más que simplemente justo. Dios es como el padre del hijo pródigo, que no hizo justicia, no exigió restitución, no actuó sensatamente; se volvió loco de alegría porque había recuperado al hijo que ya daba por muerto.

Y usted, y yo, que en nuestra vida cotidiana nos vemos obligados a vivir en el ámbito de la seca justicia, y que incluso tantas veces echamos de menos que haya justicia en el mundo, que no la hay, descubrimos que Jesús va aún más allá: la justicia es necesaria... pero es solo los cimientos del Reino.

Más allá está el mundo soñado por Jesús, en el que reina la fraternidad, que es infinitamente superior a la justicia. Porque Dios es así, porque solo Él es justo.

Ilustración: Fernando Botero. 

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/760-la-justicia-de-dios.html

Reflexiones Padre Peraza: https://www.facebook.com/arperaza/videos/324297340277163

Misa Cardenal Porras: https://www.youtube.com/watch?v=6zJmdcR40O8&t=346s

viernes, 22 de septiembre de 2023

Tamaña ocurrencia

UNA TÁCTICA LENINISTA PARA EL ESEQUIBO

Luis Barragán

En el día de ayer, la llamada Asamblea Nacional de 2020 aprobó la convocatoria de un referéndum consultivo para que el “pueblo decida la defensa del Esequibo”, de acuerdo a un tuit de amplísima circulación. Y es muy natural que el asunto sorprendiera a legos y especialistas en la materia, porque desde hace más de cien años consecutivos  los venezolanos luchamos por la debida, limpia y transparente recuperación del territorio en cuestión exigiéndole a los órganos del Poder Público agotar sus mejores diligencias para lograrlo con el indispensable compromiso, sentido y tino estratégico que el caso amerita.  De modo que el régimen necesita ahora de la consulta sin precedente alguno,  para darse por enterado de una determinación que ha comprometido a numerosísimas generaciones desde tiempos remotos.

El referido territorio se hizo convincentemente defendible en la misma medida que hubo la continuidad de una política de Estado inspirada en los más altos intereses del país, materializada no sólo por iniciativas como el Acuerdo de Ginebra, entre otras que incluyó el comprobado profesionalismo de la cancillería, sino por la promoción del debate libre y plural que mantuvo en pie la legítima reclamación, sensibilizada la propia sociedad civil organizada. Sin dudas, ello contribuyó a la existencia misma de una política exterior que buscó neutralizar y neutralizó, posturas como la del militante y persistente apoyo cubano a los vecinos del este.

Es en la presente centuria que esa tradición, por cierto, republicana, se ha visto alterada y ya es lugar común citar las arbitrarias y contraproducentes declaraciones que hizo Chávez Frías en 2004 que favoreció a la causa guyanesa, tomando nuevos bríos como el de la exploración petrolera en aguas – por lo menos – discutibles de la Fachada Atlántica. Huelga comentar que la Asamblea Nacional electa en 2015, asumió decididamente el caso esequibano, sin renunciar en modo alguno a sus atribuciones o competencias de control, alertando oportuna y responsablemente el curso que tomaban los acontecimientos: por ejemplo,  consta en las redes digitales, advertimos con un año de antelación los peligros que sintetizó el plazo ordenado por el secretario general de las Naciones Unidas que desgraciadamente se tradujo en la remisión del problema a La Haya.

Es demasiado evidente que el actual régimen venezolano es el principal responsable de que la Corte Internacional de Justicia ventile el problema esequibano y, además, haciéndose parte, haya fracasado en dos decisiones incidentales que a nadie, en su sano juicio, puede contentarle, pendientes otros actos procesales.  Los alegatos a esgrimir son enteramente jurídicos, sobrando las sólidas razones que favorecen a Venezuela, pero todo apunta a la evasión de responsabilidades de Miraflores que preventivamente desea trasladarlas al resto de nuestros coterráneos, añadida la consignación o no de la contramemoria para 2024.

Disculpen por el símil, pero la absurda situación es parecida a la familia que ha de votar por la intervención quirúrgica de la que el cardiólogo es voz autorizada, o los niños pronunciarse por un divorcio que ha de decidir el juez según lo que consta en autos. Los venezolanos sabemos que no está en juego una decisión política y fuere la que fuere, no encontrará acogida en el estrado; se trata de una decisión judicial que pone a prueba el nivel de competencia, conocimiento y habilidad de las partes representadas.

Nada casual, vienen los comicios presidenciales y nada inocente luce tamaño referéndum.  Esta vez, las nuevas fronteras se abren para un populismo de movilización que no repara en circunstancias y dramas, probando con un ardid de aparente nacionalismo.

Creímos haber visto todo, pero los socialistas de esta hora hacen de sus tácticas leninistas meta, propósito y programa de una nación.  Apelan a toda suerte de recursos, aun los que se suponen los más sobrios para caricaturizarlos, como el referéndum.

Referencia:https://www.youtube.com/watch?v=wB9fwtKlMjk

22/09/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/una-tactica-leninista-para-el-esequibo/

https://www.lapatilla.com/2023/09/22/luis-barragan-una-tactica-leninista-para-el-esequibo/

https://www.costadelsolfm.org/2023/09/22/luis-barragan-una-tactica-leninista-para-el-esequibo/

24/09/23:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/40037-de-una-tactica-leninista-para-el-esequibo

jueves, 21 de septiembre de 2023

Inspección ocular: las casitas


Recordamos de muy niños la limpia, sosegada y llamativa calle después popularmente conocida como la de Las Casitas, aledaña a lo que seguramente fue el campo deportivo del Pedagógico de Caracas, contra el fondo de generosos verdores. Con el tiempo, una de ellas se convirtió en residencia estudiantil con las modificaciones del caso, mientras la otra parece invadida y subdividida al extremo.  Rastros del viejo El Paraíso. Gráficas del domingo 17 de los corrientes.
LB

Una clara y coherente defensa de la justicia internacional

DE NUREMBERG A ROMA Y DE ABU GHRAIB A CARACAS Héctor Faúndez Hace siglo y medio, en medio de una guerra civil en los Estados Unidos, y a...