miércoles, 21 de febrero de 2024

Asombroso

 Fuente:

https://twitter.com/FranklinCalderC/status/1760348833333080477

Atril

DE LA MERA PROPAGANDA POLÍTICA

Luis Barragán

Por su ubicación y constante remodelación, el privilegiado inmueble ocupado por uno de los más destacados colectivos armados en el centro histórico de Caracas, le sirve igualmente de atril para señalar a sus particulares héroes, e, incluso, oficiosamente, indicar a las personalidades extranjeras que le sirven de inspiración. Casualmente, transitando por el lugar, nos percatamos de los nuevos aportes al muralismo oficial.

En efecto, dejan el testimonio psuvista de admiración hacia el norcoreano Kim Jong-un, el chino Xi Jinping, y el ruso Vladimir Putin. Raro, ha faltado el cubano Fidel Castro, a quien creemos – al menos – el geográficamente más cercano de los inspiradores, cuya corrección no tardará, buscándole un vistoso espacio pictórico que aparentemente la casa ya no tiene.

Respecto a los líderes extranjeros, se evidencia, de un lado, la vocación anti-occidental de la muestra Hay un palpable convencimiento ideológico, teniendo por tal la aceptación inmediata de la intensa propaganda gubernamental a favor de los aliados del madurato.

Por lo demás, semejante a una muestra que tributa a Irán en la cercanía de la Plaza Bolívar y la Catedral de la ciudad capital, esa convicción ideológica luce largamente acrítica, y, así como no imaginamos a los homenajeadores del patio viviendo bajo un régimen islámico, tampoco los vemos felices bajo la dinastía de los Kim, laborando y no precisamente en Pekín, o Beijing (en chino, 北京,), o en los cauces belicistas del heredero de todos los zares.

Luego, esos regímenes son válidos para todo el mundo, menos para quienes los invocan y festejan. Mera propaganda, no más.

Fotografía: LB (CCS, 15/02/24). 

21/02/2023:

https://guayoyoenletras.net/2024/02/21/de-la-mera-propaganda-politica/

martes, 20 de febrero de 2024

De lo políticamente impráctico e impensable

SALA DE MÁQUINA

Luis Barragán

Todo lo políticamente impráctico explica a los regímenes de fuerza, cual invariable blasón para la vanidad de sus beneficiarios. Una diaria e incansable artillería de órdenes, directrices y mandatos, por contradictorios y arbitrarios que fuesen, se antoja inapelable con la salvedad de los matices y diferencias que suscita en la reducida cúpula que se esfuerza por administrarlos, incluyendo la cauta medición de sus cíclicas tensiones, fuesen ciertas o inciertas.

Por prepotente, maniqueo y expedito que sea, el socialismo del siglo XXI con sede en Miraflores, ha de moverse cuidadosamente para no provocar cortocircuitos u otros sobrevenidos accidentes e incidentes en el conglomerado diverso de los intereses que lo soportan. Reajustes cuidadosos y, a veces, incomprensibles e inoportunos que rinden sus resultados a la postre, como la completa modificación del directorio del CNE, sacrificando a unos militantes del PSUV por otros aún más militantes, o los cambios quirúrgicos en el TSJ, arsenal político más que jurídico. Esto es, por la bondad de una estrategia política quizá de sello clausewitziano que incurre en la maldad de negarle el ejercicio de la política misma a la genuina oposición, irreductiblemente plural, yendo a su centro de gravedad y procurando alcanzar el punto culminante de la victoria que no incluye la total aniquilación del enemigo a lo habanero, garantizando la subsistencia de la oposición histriónica.

Obviamente, el presupuesto público unifica al oficialismo, contrastando naturalmente con la oposición real, la de todo un país que, por estas latitudes u otras muy antes inimaginables, la une el espanto, en lugar del amor, a lo Jorge Luis Borges. Y, porque la afectó en todos sus sectores, la tentación es la de usar las herramientas del régimen prejuicioso y revanchista, hablar lo menos posible entre sí, cultivar un cierto mesianismo, actuar como una secta religiosa para no hacer política y, mucho menos, comprometernos en un mismo desarrollo estratégico, contando los pollos antes de nacer: en lugar de una sala de máquina que empuje con fuerza a la embarcación bajo el asedio de los torpedos, imaginamos una vieja sala de refrigeración que cruza tan lentamente el oleaje, teniendo el tercer mes del presente año a la vuelta de la esquina, sin novedad que asentar en el cuaderno de bitácora excepto los otros nombres para la persecución y la represión.

Con millones de venezolanos en el exterior, acá hay una nueva mayoría distinta a la de 2015, urgida de una adecuada interpretación estratégica de hacer caso a las creencias, frustraciones, aspiraciones y expectativas que revelan los sondeos de opinión, por más interesados y contrapuestos que luzcan; renueva un sentimiento formidable de unidad que espera por una pronta y honesta reivindicación, estructurándose sincera y eficazmente a través de los partidos y las más decididas organizaciones de la sociedad civil; y esperamos bastante de un liderazgo paciente, pero certero, que sea sencillamente tal. Luego, artesanos de una oposición confiable, merecemos  una conducción política para las numerosas vicisitudes que nos esperan, añadido el periplo impredecible de una transición democrática, consciente de la responsabilidad histórica que toca, lejos de una tribalización de los conflictos.

La sala de máquina reclama sentido común, la masificación del lenguaje de la crisis que desemboque en un compromiso creciente con las soluciones y sacrificios que demanda, superando palmo a palmo el miedo y la confusión que fluyen por la criminalización de toda animadversión, disidencia y oposición. Y es que, este socialismo no menos real que los sobrevivientes en el resto del mundo, brega infructuosamente por todo lo que políticamente sea impensable.

Fotografías: LB. Cercano al acceso a la Hemeroteca Nacional, Foro Libertador (CCS, 15/02/2024).

20/02/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/sala-de-maquina/

lunes, 19 de febrero de 2024

Brevísimo tratado complementario de bacteriología

DE LA DEGUSTACIÓN DE CALLE

Luis Barragán

Convengamos mejor en el gesto eufemístico para referirnos a un problema que es inicial y gravemente sanitario, como el de vernos forzados  a comer literalmente en la calle.  En medio del tránsito vehicular y peatonal,  el gas de las peores intenciones medioambientales, la basura, los huecos, la mendicidad que rebrota, incluso, confiscada la acera, se levanta otro símbolo del socialismo del siglo XXI, alterno a la motocicleta de la más baja o alta cilindrada: el carrito de perro-caliente, cuyo diminutivo debemos atribuir solamente a la costumbre.

Quizá como esas cuentas en las redes digitales que versan sobre las hormigas-tanque y otras de las millones de especies existentes en el planeta, los  tales carritos conforman el enjambre de las calles del hambre en las todas las ciudades y pueblos, urbanizaciones y barriadas, susceptible de un reparto feudal para el consumo masivo y pretendidamente barato de la comida chatarra de este siglo. Huelga comentar las condiciones sanitarias, las de un campante y desvergonzado subempleo o la privatización de los servicios públicos de electricidad, aunque deseamos subrayar un importante hecho cultural: el consumo mismo en los espacios abiertos y públicos.

Sentimos que los venezolanos de las grandes metrópolis, al menos, no adquirimos la costumbre de comer en restaurantes con mesas organizadas y extendidas a la vía pública, quizá porque enfriaba rápidamente la comida en un ambiente propenso al abigarramiento y el caos en los espacios disponibles, quizá por el altísimo riesgo de que la clientela huyera sin pagar, práctica conocida como la de ”echar el carro”. Mi generación supo de mesas que rasgaban los bulevares, café, cerveza, una hamburguesa o sandwiche de rápida elaboración, que liquidó la enorme inseguridad personal y la incesante pedigüeñería gerenciada por sendas mafias, a lo  mejor imposible de reeditar, como lo desean, en esta era del flamante socialismo del siglo XXI.

Ahora, existen los carritos de perro-caliente, hamburguesa, cachapa, y a la espera de otras invenciones, rodeados de sillas de plástico y mesas pequeñas de madera, a veces, bajo grandes toldos, dedicada un área reducida a la bombona de gas o el correspondiente cableado eléctrico, los cuñetes con agua, las grandes cavas con sus insumos, y uno o dos cestos de basura. Poco importa si ubicadas frente a locales formales del mismo ramo que pagan impuestos, hay unidades de numerosos subempleados, añadidos los de protección que garantizan un creciente control de la zona para que estacione la clientela que no necesariamente abunda en la noche o en horas de la madrugada, en abierta burla de los vecinos impotentes que no consigan siquiera que bajen el volumen a las grandes cornetas.

Lo peor de todo es que ya es hábito promedio el de comer fuera de un recinto especializado, seguro y confortable, aireado, con baños, atendido por personas que gozan de plena identificación, soportando un exceso de cargas fiscales y parafiscales, susceptibles al reclamo de la clientela, confiables hasta por una tradición de años, aun cuando nos parezcan taguaras. Ya se hizo costumbre el consumo callejero que algunos se atreven a llamar degustación, aunque no es exactamente eso el permanente peligro de caer prisioneros de una bacteria que puede ser mortal.

Fotografías: LB. 

19/02/2024:

https://opinionynoticias.com/opinionnacional/40768-de-la-degustacion-de-calle

domingo, 18 de febrero de 2024

Metropolitanización del Esequibo

YA TIENE OCHO AÑOS LA AVENIDA ESEQUIBO DEL MUNICIPIO BARUTA

No había una calle y, mucho menos, una avenida alusiva al justo e histórico reclamo territorial en la gran metrópoli caraqueña hasta que la municipalidad de Baruta decidió tal día como hoy, (jueves 18 de febrero de 2016), renombrar la avenida La Guairita como Esequibo, por iniciativa del concejal Héctor Urgelles, quien por entonces presidía la Comisión de Participación Ciudadana.

La sesión solemne de rebautizo de tan importante arteria vial fue presidida por el entonces alcalde Gerardo Blyde, contando con la presencia de todos los concejales, de las más importantes personalidades y organizaciones defensoras del territorio en reclamación, como Mi Mapa Incluye El Esequibo, Amigos de El Esequibo, ONSA, entre otras, diputados y ex - diputados, académicos de la Universidad Simón Bolívar, y público en general, quienes postularon al diputado recién reelecto Luis Barragán como Orador de Orden en reconocimiento a su desempeño como defensor del territorio reclamado durante su ejercicio parlamentario de 2010 – 2015.

Intervinieron en aquel acto el concejal Urgelles y el alcalde Blyde, correspondiéndole al diputado Barragán en su densa exposición versar no sólo sobre la naturaleza jurídica y características históricas de la justa reclamación, sino definir y proponer una política de Estado  en la materia, desarrollando la tesis expuesta sostenidamente en el parlamento, en 2016, es decir,  el mismo año en el que alertó el propósito guyanés de remitir el caso a la Corte Internacional de Justicia, como lo hizo junto a Mi Mapa en una campaña de la que se hizo eco Opinión y Noticias, semana por semana, mes por mes.

El acto de rebautizo fue celebrado en la Plaza Vecinal de la Esmeralda, urbanización La Tahona de Baruta.

18/02/2024:

https://opinionynoticias.com/noticiasnacionalesyglobales/40770-cumple-ocho-anos-la-avenida-esequibo-del-municipio-baruta

Caza de citas











"Se esponjó y arregló el pelo con las manos, se hizo la coleta, abrió la puerta y salió a un largo y ancho corredor en penumbra. El techo era de bóveda, y el suelo de lanchas irregulares de granito. «Olía a cal húmeda y a rincón», nos contó. A un lado estaba oscuro, pero en el otro extremo se percibía en el piso una débil franja de luz. Se envolvió en el abrigo, ciñéndoselo amorosamente, como si se abrazara a sí misma. «¿Sí?, ¿oiga?», dijo en alto, pero sin gritar, mientras se dirigía hacia allá. Y allá estaba Tito, claro está, que ya la esperaba mirando por encima de los lentes y sonriéndole con su sonrisa más pícara y cordial. Trabajaba sentado a una mesa muy grande cubierta de papeles, y era admirable cómo podía orientarse en aquel revoltijo de hojas de todos los tamaños, y repartidas por la mesa sin ningún orden aparente. Cuando la vio asomarse a la puerta, Tito se quedó maravillado de lo guapa y graciosa que estaba arrebujada en el abrigo y con aquella cara de susto que tenía. De susto, pero también de curiosidad"

Luis Landero

("La última función",  Tusquets Editores, Barcelona, 2024:  123)

Ilustración: Franck Gerard.

Una clara y coherente defensa de la justicia internacional

DE NUREMBERG A ROMA Y DE ABU GHRAIB A CARACAS Héctor Faúndez Hace siglo y medio, en medio de una guerra civil en los Estados Unidos, y a...