lunes, 23 de septiembre de 2024

Parábola histórica

RÓMULO BETANCOURT, ESTRATEGA

Luis Barragán

La vida política requiere de itinerarios capaces de traducir los principios y valores en propósitos concretos, metas y objetivos de corto, mediano y largo plazo de un cumplimiento que reivindique las tácticas apropiadas para una determinada dimensión estratégica adoptada. Ésta, fundamentalmente requerida de un sentido más que de una elaborada concepción imposible de discutir y revisar académicamente en el curso de los acontecimientos, expone al liderazgo a extraordinarios desafíos, sobre todo con el predominio relativo o absoluto del desconcierto, la deslealtad militante hacia las reglas constitucionales, la violación sistemática de los más elementales derechos y garantías, entronizados determinados intereses de una retórica soporífera e insoportable.

A Rómulo Betancourt le correspondió actuar en el marco de las más variadas, duras y también sorpresivas dictaduras, o, restablecidas las libertades públicas, para evitarlas con terquedad y coraje; y, esto,  fue posible no sólo por la claridad de un ideario, sino por el diagnóstico y la certeza de una realidad que acepta un franco reajuste, permitiéndole distinguir - valga la nota escolar - entre táctica y estrategia, recursos materiales y simbólicos disponibles, publicidad y genuina correlación política, probables escenarios y desempeño de los actores. Respetada la muy específica identidad de la estrategia política, logró, en las más disímiles ocasiones, contar con un equipo entendido y consistente, corroborando aquello de Léo Hamon: “El estratega – y no sólo el estratega militar – nunca está aislado, y debe, por consiguiente, tener en cuenta, en su acción, la presencia del otro” (“Estrategia contra la guerra”,  Ediciones Guadarrama, Madrid, 1969: 60); convengamos, la ineludible cita pone de relieve dos circunstancias: la una, que Betancourt no fue el narcisista que igualmente abundó por épocas remotas, y, la otra, que los rusos también juegan para hacer caso de una sentencia futbolística que se ha hecho hoy popular.

El líder guatireño afrontó numerosas coyunturas que exigieron de una fortísima convicción, templanza y determinación que nos permitimos ilustrar con el segundo ascenso al poder, a través de unos comicios ganados por la correcta interpretación del contexto y la capacidad de trabajo que no previeron – increíble – los adversarios que le satanizaron hasta el hastío. O el propio sostenimiento en el poder que se equiparó al de la naciente democracia representativa, finalidad estratégica que celebró Ambrosio Oropeza con la transmisión del mando presidencial a Raúl Leoni, en 1964, según el texto de una curiosa antología de sugestivo título: “El general Betancourt y otros escritos” (Ediciones Centauro, Caracas, 1970: 99 ss.).

El atentado de Los Próceres, las insurrecciones muy armadas de derecha e izquierda, no lo amilanaron, e, incluso, aguardó con entereza a la más evidente de las flagrancias con el tristemente célebre atentado de El Encanto, para detener a los parlamentarios implicados que no pudo someter con anterioridad, respetuoso de sus inmunidades y de la composición de las cámaras, aunque – transcurrido el tiempo – ellos admitieron el compromiso subversivo prácticamente asumido desde inicios del período presidencial. Empero, a la vez, el legítimo ocupante de Miraflores efectivamente gobernó al país, con el desarrollo de sendas políticas (y obras) públicas de innegable trascendencia.  

Atinó con una apreciación lo más correcta posible de la realidad política y la de sus particulares protagonistas cual eximio exponente de la teoría de juegos, confundiendo a sus talentosos, ocurrentes y feroces antagonistas, pues, por ejemplo,  Manuel Caballero reseñó la extrañeza que provocó alguien con tan acusada fama de sectario y absorbente, favoreciendo a COPEI para el temprano montaje del bipartidismo (“Rómulo Betancourt”, Ediciones Centauro, Caracas, 1977: 114 ss.), a pesar de la avanzada experiencia de Puntofijo, o, mejor, de los pactos que hicieron posible el puntofijismo.  Centenares de artículos de prensa después, contrastando con el antiguo e ingenuo maquiavelismo, el historiador refiere el despliegue de las habilidades del hombre de poder, a partir de 1959, y reconoce que “no hacerlo sería suicida, porque está rodeado de enemigos” (“Rómulo Betancourt, político de nación”, Alfadil-Fondo de Cultura Económica, Caracas, 2004: 132, 305).

Recomendable una reflexión más elaborada, la tentación puede apuntar a la consideración de los supuestos de Carl von Clausewitz, André Beaufre, Basil Liddell Hart, o de la importante obra divulgativa de Lawrence Freedman, aunque nuestra intención es la de esbozar y resaltar el instinto, la pulsión,  o la intuición estratégica con la que se nace, y, por ello, la parábola histórica. Corremos el riesgo de simplificar radicalmente la vida política fundada en un cúmulo soterrado de prejuicios y banalidades, donde la estrategia y lo estratégico deviene capricho meramente incidental y accidental frente al único gobierno que hemos tenido en el siglo XXI, concibiendo la actividad opositora como algo cercana al nazi-fascismo, “mucho más un instrumento de combate político que un pensamiento sustantivo sobre la realidad socio-política” de acuerdo a una magnífica obra didáctica de Aníbal Romero  (“Aproximación a la política”, Universidad Simón Bolívar, Caracas, 1990: 125).

Por cierto, no es necesario ser adeco para escribir sobre Betancourt. Es más, luce mejor no serlo para calibrar adecuadamente.

Fotografías de portada: "A.D.", Caracas (mayo, agosto, octubre y diciembre de 1958). 

24/09/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/romulo-betancourt-estratega/

https://morfema.press/opinion/romulo-betancourt-estratega-por-luis-barragan-luisbarraganj/

26/09/24:

https://www.eastwebside.com/luis-barragan-romulo-betancourt-estratega.html

S/f:

https://doralvoice.com/romulo-betancourt-estratega-por-luis-barragan/

Tablero

 

EL PAÍS, Madrid, 16/09/2024.

Pero los socava

El Nacional, lunes 5 de septiembre de 2011, C-3

El foro del lunes 

IBSEN MARTÍNEZ: LAS TELENOVELAS NO TUMBAN GOBIERNOS

«Carlos Andrés Pérez no fue una mezcla de Lincoln con Gandhi»

El escritor cree que la crisis política ha dado pie para exculpar los errores del ex presidente. Asegura que Petroleros suicidas no es una obra concebida para desprestigiar a la antigua Pdvsa

Carmen V. Méndez 

Cuando en México se desató la crisis del PRI, una televisora contactó a Ibsen Martínez, pues en ese país había llegado el momento de poner al aire la receta infalible que el autor de Por estas calles tenía para influir en política. Otro tanto sucedió en 2001, en Argentina, a raíz de la salida de Fernando de La Rúa de la Presidencia. El dramaturgo y articulista aún se pregunta cómo un producto cultural que considera vacuo puede suscitar tales expectativas en quienes aspiran a lograr un cambio político. Sin embargo, su sello sigue siendo el mismo: bien sea en la televisión, la prensa o el teatro, su tema más consistente es el retrato que hace de una sociedad a la que parecieran perseguirla los malos gobiernos. Las piezas Como vaya viniendo y Petroleros suicidas dan fe de ello. 

Como vaya viniendo ha agotado las funciones, y el libro La rebelión de los náufragos de Mirtha Rivero va por la quinta edición. ¿Revisionismo o pura nostalgia? ¬Empecemos con el libro de Mirtha Rivero. A mí, en lo particular, me irritó mucho el epígrafe que dice: ¿de qué se quejan? También me llama la atención el tono exculpador que tiene con respecto a la figura de Carlos Andrés Pérez. 

Los protagonistas de ese libro llegan al extremo de decir que Por estas calles formaba parte de una conspiración deliberada. En el texto hay una entrevista de la que no me retracto un ápice, pero cuando estaba escribiendo el espectáculo de Eudomar, que en principio iba a ser un monólogo, me sentí movido a responderle a la autora. Me parece muy característico del período que estamos viviendo el hecho de que un libro sea objeto de un comentario en el teatro. 

Ahora, no podría asegurar que sea nostalgia por una época. Sí hay mucha gente que piensa que vivíamos mejor en los años noventa. Creo que hay una salvedad que hacer: el tema de las libertades públicas. 

Hay que resaltar, por ejemplo, que con toda la irritación que produjo. Por estas calles en la clase política y en ciertos sectores del empresariado, a nadie se le ocurrió sacarla del aire y cerrar un canal. Es lo que puedo decir en abono del pasado. 

¿La telenovela no tenía una intención política? ¬Las telenovelas no tumban gobiernos. Afirmar lo contrario sería caer en las pendejadas marxistas que se repiten tanto ahora. Lo que pasa es que la rabia y el desconcierto que produce el actual estado de las cosas lleva a mucha gente a interpretar, con la frivolidad característica de los venezolanos, un programa de televisión. Mientras la oposición, la clase media venezolana, sea tan comemierda (te ruego que pongas "comemierda") seguirá habiendo sospechosos habituales como Ibsen Martínez, que acabó con esa mezcla de Abraham Lincoln con Gandhi que era Carlos Andrés Pérez, una víctima de los intolerantes venezolanos que no lo supimos comprender. ¡Cómo si no hubieran existido Cecilia Matos, Vinicio Carrera ni Blanca Ibáñez! 

Pero ese mismo razonamiento debe rondar la cabeza de quienes han agotado las funciones de Como va- ya viniendo... Y usted no ha cambiado de tema. 

Como vaya viniendo es, estrictamente hablando, una operación de empresariado teatral. Dos amigos que trabajaron juntos en una telenovela deciden hacer un espectáculo, entre otras cosas porque no hay un canal que pueda emitir de nuevo la telenovela y tienen cosas que decir. 

¿Se despidió para siempre de la televisión? ¬No tengo el menor interés en el medio, ni siquiera tengo televisor en mi casa, pero sé que actualmente hay al aire apenas dos producciones nacionales. En el caso de Venevisión (cualquiera que trabaje allí lo puede atestiguar, aunque seguramente bajo condición de anonimato), la telenovela no sólo se ve vulnerada por la reducción de la producción sino también por la autocensura. Se torpedean ideas muy creativas que podrían tener mucho futuro en un ambiente menos polarizado. 

Esa es su fórmula. ¬Eso fue más o menos lo que hicimos en Por estas calles. En una boda,un miembro de la Federación Médica me decía que al poner a un médico corrupto en la telenovela yo estaba desacreditando a todo el gremio. Eso suele ocurrir. Igual sucede ahora con Petroleros suicidas: la Gente del Petróleo cree que yo escribí una pieza para denigrar de un colectivo político. Todo lo contrario, si la vieran se darían cuenta de que no. 

Hay dos tabúes en Petroleros suicidas: el primero es el petróleo, y el segundo es la idea de que el venezolano no se suicida. ¬Hay varios planos para entender la pieza. Uno: el desconocimiento que el venezolano medio tiene de cómo funciona esa industria que le da de comer y suscita el clientelismo político. Dos: el venezolano se conforma con fórmulas vacuas. Ni siquiera la academia está atenta ni tiene claro qué significa el petroestado para Venezuela. Creo que el teatro no es el medio para discurrir sobre ello, pero lo que sí puede aportar, como lo ha hecho desde Shakespeare para acá, es preguntas. Y en eso, pues lo lamento, soy mejor dramaturgo que Horacio Medina y Juan Fernández. Con respecto al suicidio, siempre me ha llamado la atención que en el país las crisis bancarias terminan con un banquero fugado en Miami; es curioso que en el extranjero no es raro que el banquero expuesto a la deshonra pública se pegue un tiro, se tire de un puente... Eso no ocurre entre nosotros, y es algo que vinculo mucho con la ambigüedad moral del venezolano. 

Eso también está presente en la figura del "radical libre", que ahora controla Pdvsa pero hace negocios con los que participaron en el paro. Volviendo al teatro, lo más importante para mí es el espaldarazo del público. Como decía Ibsen "el Bueno": si un autor teatral no está dispuesto a decir cosas impopulares no vale la pena.

Requisitos

El Nacional, miércoles 14 de septiembre de 2011, A-7

CLAUSEWITZ Y EL 11-S

Aníbal Romero

En octubre de 2001, tres semanas después de los ataques terroristas en Nueva York y Washington, acompañé a mi esposa a un encuentro académico de su especialidad en Boston. Decidimos entonces, al concluir la reunión, viajar a Nueva York por unos días y comprobar los efectos de lo ocurrido. No olvidaremos jamás lo que observamos y sentimos. Avenidas desoladas, los teatros de Broadway cerrados, los restaurantes vacíos, la catedral de San Patricio rodeada por fuerzas especiales de la policía y el ejército. 

Se esperaba la continuación de los ataques, quizás en versiones aún más terribles y sangrientas, y de hecho en aquellos momentos la ciudad era presa de rumores acerca de una ofensiva terrorista con ántrax y otras armas químicas y biológicas, sobre la que presuntamente se tenían evidencias. 

Relato lo anterior para sostener lo siguiente: la llamada guerra contra el terrorismo, que comenzó en forma a raíz de los ataques de Al Qaeda en septiembre de 2001, ha resultado, hasta ahora, en una victoria para Estados Unidos. Esto no queda claro para algunos debido a tres razones: primero, a que lamentablemente, en medio del impacto, confusión y miedo de esos primeros momentos, no llegó a precisarse ante la ciudadanía estadounidense y ante el resto del mundo cuál era el fin político de la guerra, a pesar de que, en mi opinión, dicho fin estuvo presente desde un comienzo en las respuestas ejecutadas por la dirigencia civil y militar en Washington. Según Clausewitz, el fin político es producto de la pregunta ¿qué se quiere lograr con la guerra? y tal fin fue todo el tiempo el siguiente (y lo sigue siendo hasta ahora): impedir que tenga lugar un nuevo ataque con armas de destrucción masiva en territorio de Estados Unidos. 

La falta de nitidez conceptual y psicológica en cuanto a ese propósito fundamental fue oscurecido, en segundo lugar, porque el presidente Bush y sus principales asesores decidieron que para lograr tal meta, de manera más segura y permanente, era necesario "secar el pantano" en el que germinaba la voluntad criminal contra Estados Unidos, y no solamente atacar las bases de Al Qaeda en Afganistán, sino también deponer a Saddam Hussein en Irak y acabar con lo que se creía era un nutrido arsenal de armas de destrucción masiva en manos del tirano. Pero esto no fue todo: Bush quiso además generar, mediante un shock externo, un proceso de cambios políticos en el centro de la civilización islámica, ya que sus capacidades de cambio desde dentro parecían escasas. De modo pues que el fin político clave y esencial que hasta el presente ha sido logrado (cosa que no debiésemos perder de vista), se mezcló con otro también muy importante, y hoy en día la ciudadanía estadounidense no solamente ha olvidado que hace diez años estaba a la espera hasta de ataques nucleares contra sus ciudades, sino que tampoco percibe con la debida lucidez que la guerra de su país contra el terrorismo ha sido exitosa en su objetivo crucial. 

Lo anterior se ve aún más ensombrecido y confuso, en tercer lugar, por la extrema polarización que experimenta desde hace una década la política en Estados Unidos. La lucha implacable entre demócratas y republicanos, que se agudizó de modo casi demencial mediante el odio insensato y descabellado que promovieron los más importantes medios de comunicación del país contra el presidente Bush, y en comparación con el cual las actuales críticas a Obama son un juego de niños, esta polarización política, repito, ha afectado también la interpretación del 11-S y sus secuelas. El resultado es que Estados Unidos ha ganado, pero no lo sabe.

domingo, 22 de septiembre de 2024

Caza de citas


"En el pasado, entidades como los periódicos, las emisoras de radio y los partidos políticos actuaban como porteros, ya que decidían a quién había que escuchar en la esfera pública. Las redes sociales socavaron el poder de estos «porteros», lo que condujo a una conversación pública más abierta pero también más anárquica"

Yuval Noah Harari

("Nexus. Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA",  Debate, 2024: 567)

Ilustración: Arsen Bereza, "Job".

Noticiero retrospectivo


-        Santos Chacín Sánchez. “Horacio Ducharne: Un romántico iluso de la libertad”. Élite, Caracas, N° 2060 del 20/03/65.

-        Ricardo Montilla. “Algunos personajes galleguianos”. El Farol, Caracas, N° 210 de julio-agosto/64.

-        Chefi Borzachini. “José Meier: El jazz no es un estilo dancístico menor”. El Nacional, Caracas, 02/04/86.

-        Federico Brito Figueroa. “El aula en la calle: Reflexiones de Humboldt sobre Venezuela”. Últimas Noticias, Caracas, 04/10/69.

-        “La herencia de Francisco de Miranda” (Fotografías). El Farol, Caracas, N° CXXVII de 1950.

Reproducción: Pablo Acosta Ortíz, tomada de la cuenta facebookeana de Nicomedes Febres, quien comenta: "...Hace poco adquirí en el Museo del Transporte una fotografía de 1892 de unas parejas jóvenes en una reunión social en la Caracas de entonces y en el reverso de la bella imagen original están identificados los personajes retratados, y uno de ellos es el doctor Acosta Ortiz y mi deber es darla a conocer para enriquecer la iconografía de nuestros maestros de la Medicina. Hoy publicaré la fotografía parcial donde aparece este maestro que todos los médicos estamos obligados a respetar y honrar, acompañado de una bella señorita.". Vid. 

https://www.facebook.com/photo/?fbid=10230924124867378&set=a.2324650196458

Afable, atento y generoso

JOSÉ MARTÍNEZ DE TODA, SJ

Luis Barragán

Mucho tiempo atrás, suscribimos varios textos en los que nos permitimos recomendar el uso intensivo de las – por entonces – nuevas tecnologías para la labor pastoral. Específicamente, parecía importante la difusión de las homilías dominicales que nos llevó a crear un grupo alusivo de Facebook que apenas se extendía en nuestro país, fichándolas paciente y sistemáticamente respecto a las misas celebradas en la Iglesia de San Francisco de la ciudad capital, durante tres años consecutivos.

En una ocasión, hecha una mención concreta sobre los esfuerzos realizados por el padre José Martínez de Toda, éste mencionó nuestro artículo de opinión y manifestó su acuerdo con el ensayo de las nuevas modalidades electrónicas. Inmediatamente, al concluir la misa de siete de la mañana, tomó tres libros en su mano y pidió que se levantara de su asiento el autor en cuestión, algo que hizo con mucha humildad y timidez.

Desde entonces, comenzó una relación de amistad e intercambio de ideas, interesante e importante, aunque no con la frecuencia que hubiésemos deseado. Todavía no habíamos llegado a la Asamblea Nacional, cuya sede es tan cercana al templo y a sus dependencias anexas, y ya era difícil disponer de tiempo.

De no recordar mal, antes de iniciarse formalmente la campaña electoral de 2010, comenzamos los ejercicios ignacianos dirigimos por el padre José. Y, como ocurrió con la campaña de 2015, lo repetimos y sólo faltamos a las dos últimas sesiones de una experiencia que fue maravillosa, bajo su conducción espiritual y el apoyo del valioso grupo de soporte que creó llamado  Comunidad Ignaciana Cietays (En todo, amar y servir), ejemplificada una labor intensa y eficaz.

Dos de los tres libros mencionados, fueron escritos por el padre José, añadida la historia de una hermosa familia como la suya que tenía en su haber a otro sacerdote y a dos monjas. De una larga experiencia académica, e inmensa sensibilidad social, supo traducir en la vida cotidiana el amor y la solidaridad cristiana con una modestia enriquecedora, siendo muchas las iniciativas en las que comprometía a la feligresía a favor de los más desamparados, vulnerables y olvidados.

Intercambiábamos libros, conversábamos al disponer de tiempo, siempre tan afable, atento y generoso. Era muy prudente con la cuestión política, formulaba algunas recomendaciones muy generales, pero estaba pendiente de las vicisitudes de una oposición en riesgo inmediato, físico, cercano.

La última vez que lo vi personalmente, fue antes de comenzar la misa en memoria de Hugo Sharpe, quien presidió Cietays, finalizando la consabida pandemia. Quedó pendiente el reencuentro con José Martínez de Toda, quien ya está en la casa eterna, recibido con los brazos abiertos por Jesús.

Fotografías: LB, primer aniversario de CIETAYS (2015). 

22/09/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/09/22/luis-barragan-jose-martinez-de-toda-sj/

Una clara y coherente defensa de la justicia internacional

DE NUREMBERG A ROMA Y DE ABU GHRAIB A CARACAS Héctor Faúndez Hace siglo y medio, en medio de una guerra civil en los Estados Unidos, y a...