sábado, 6 de agosto de 2022

Parábolas

 Domingo 19C TO     7 agosto 2022

“Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”(Lc 12, 32-48)

 

                   (Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Tu tesoro                                                    

José Martínez de Toda, SJ

Ante acontecimientos catastróficos, como terremotos, tsunamis, crisis financieras y otros, ¿qué nos dice Jesús?

Hoy, hay un sinfín de amenazas a la seguridad nacional y mundial: las fluctuaciones en el mercado y la moneda, la corrupción, la falta de mantenimiento, el calentamiento global, el terrorismo, la inflación, Ante todo esto, Jesús nos dice:

- “No teman, pequeño rebaño’: aquí hay una referencia a Dios, llamado muchas veces ‘Pastor’ de los fieles y que conoce nuestras necesidades (v. 30; Salmo 23).  El ‘pequeño rebaño’ representa a los discípulos y, por medio de ellos, a la primera iglesia cristiana.

            Jesús continúa: - “Den limosna”, sean generosos y muestren simpatía.

            Y Jesús nos llama a estar preparados: -Tengan ceñidos sus lomos (v. 35a), es decir, estén listos para viajar, como cuando los israelitas tuvieron que salir de noche de la esclavitud de Egipto.

            Y por fin,  - “Tengan sus antorchas encendidas (v. 35b): una antorcha mal cuidada no se encenderá cuando se necesita. 

En muchas circunstancias, estar preparado es cuestión de vida o muerte.  Los bomberos, los técnicos de emergencias médicas, y los soldados han de estar preparados con herramientas en mano cuando llegue el momento de actuar. No pueden llegar cinco minutos más tarde.

Para ilustrar lo que quiere decir, Jesús nos presenta tres parábolas:

 1ª – La primera es “La vuelta del banquete de boda” (vv. 35-38), que promete bendiciones para el vigilante.

<Ustedes estén como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: les aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos.>

            Sabemos que Dios viene, pero no sabemos cuándo. Él viene a través de acontecimientos y gente que encontramos.

Pero el momento definitivo de su llegada es la muerte, “mientras aguardamos la gloriosa venida de Jesucristo, nuestra esperanza”. Y debemos estar preparados a reconocer al Señor y a encontrarlo en el momento y circunstancias menos pensadas.

 ¡En esta parábola los amos son los que sirven, al revés de la vida real!

Esto es lo raro. Lo normal es que los siervos ayudan al amo a sentarse junto a la mesa para servirle la cena, pues viene cansado y hambriento. Pero aquí Jesús dice que el amo invitará a los siervos a sentarse a la mesa y que él les servirá. 

¿Ocurrió esto alguna vez en realidad?

En la Encarnación, “el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate de muchos” (Marcos 10:45). En la Última Cena les sirve lavándoles los pies.

También María lo había predicho en el Magníficat: “Derriba del trono a los poderosos, y eleva a los humildes” (Lc 1, 52). Al servir a aquéllos que son siervos, el señor que regresa eleva a los humildes, dando la vuelta a las normas socio-políticas y religiosas.

2ª – La segunda parábola, que cuenta Jesús, es “Un ladrón entre desprevenidos” (vv. 39-40).

 “Comprendan que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo ustedes, estén preparados, porque a la hora que menos piensan, viene el Hijo del hombre“.

 ¿Cuál es la tercera parábola?

La tercera parábola de Jesús es “El administrador fiel y el administrador abusador” (vv. 41-48):

< ¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

Pero si el administrador abusador piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los muchachos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese administrador el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. >

            El administrador fiel recibirá una promoción; el tramposo será castigado y despedido.

            También hay otro cuento de más actualidad: “El psicólogo superficial”

<Un hombre concertó una cita con el psicólogo, y le explicó:

- "Doctor, siempre me siento deprimido. Haga lo que haga, la depresión me puede. Ya no sé qué hacer". El psicólogo lo miró y le dijo como encontrando la solución:

-                "Venga aquí junto a la ventana... ¿Ve aquella carpa? Es de un circo y es muy bueno. Son muchas las actuaciones bonitas que hay que ver, pero especialmente están las de los payasos. Y hay uno que es buenísimo. Le hará reír y reír. Vaya y véalo y le aseguro que ya no tendrá más motivos para deprimirse de nuevo".

            El hombre se volvió hacia el psicólogo y le dijo con sus ojos tristes:

-        "Doctor, ese payaso soy yo".> (Félix Jiménez, escolapio)

 

El psicólogo hizo el ridículo con aquel pobre payaso, demostró su superficialidad: debe profundizar su análisis del payaso para quitarle su depresión. Esta vez su misma clientela lo condena.

Debemos ser fieles y profesionales para con aquellos que acuden a nosotros en busca de ayuda.

 Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Ahí Jesús se pone a servirnos dándonos de comida su propio Cuerpo, nos reúne a todos como hermanos, y hace que nos fijemos en los más necesitados para ver cómo les podemos ayudar.

Fuente: Correo (Román Mendoza).

Ilustración; Julie Lonneman,

Misa: P. Wilson Lopera: https://www.youtube.com/watch?v=tSGsQSAMQWM

Más de la cuenta

A

ABC, Madrid, 01/08/2022.

EL RÉGIMEN DE MADURO LE CEDERÁ A IRÁN 1 MILLÓN DE HECTÁREAS DE TIERRA DE CULTUVO
El anuncio es parte del acuerdo firmado en junio por ambas naciones durante la visita del dictador Maduro a Teherán
El régimen de Nicolás Maduro permitirá a Irán utilizar un millón de hectáreas del país caribeño para cultivo. Así lo confirmó el viceministro iraní para asunto económicos, quien destacó la cooperación de ambas naciones y su cada vez más sólida alianza.
Mohsen Kousheshtabar dijo que Venezuela proporcionó a Irán un millón de hectáreas de tierra de cultivo mientras el mundo se enfrenta a la escasez de reservas estratégicas.
“Definitivamente significa que el conocimiento técnico de estas empresas (iraníes) basadas en el conocimiento ha trascendido a nivel internacional”, dijo.
En junio, el dictador venezolano Nicolás Maduro visitó Irán donde mantuvo conversaciones con su homólogo iraní, Ebrahim Raisi. Ambas naciones firmaron un acuerdo de cooperación estratégica de 20 años “en todas las áreas”.
“Tenemos grandes frentes de cooperación entre Irán y Venezuela”, dijo Maduro en una rueda de prensa junto a Raisi. “A nivel energético, del petróleo, del gas, las refinerías, la petroquímica, a nivel financiero, a nivel de defensa”, resumió el venezolano.
“Un mapa de cooperación verdaderamente asombroso”, aseguró.
Por su parte, Raisi subrayó que las relaciones entre ambos países son “estratégicas” frente al “imperialismo”, en referencia a Estados Unidos. “La firma del documento de cooperación de 20 años es una muestra de la voluntad de las altas autoridades de ambos países para ampliar los lazos en diferentes áreas”, dijo Raisi.
El mandatario iraní afirmó que Venezuela ha mostrado “una perfecta resistencia ante las sanciones y amenazas del imperialismo”, unas “sanciones y las amenazas” que el pueblo de Irán ha sufrido “durante más de 40 años”.
En aquel momento, los políticos no entraron en los detalles del acuerdo, pero Maduro subrayó la cooperación para “consolidar la soberanía y la seguridad alimentaria de nuestros países”. Este anuncio sobre el uso del millón de hectáreas por parte de Irán parece ir en esa línea.
En mayo, el ministro de Petróleo de Irán, Javad Owji, se reunió con Maduro durante una visita oficial a Venezuela, que cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del mundo. Owji también se reunió con su homólogo venezolano, Tareck El Aissami, para buscar soluciones a las sanciones económicas impuestas a ambos países por Estados Unidos.
En 2020, Venezuela recibió dos cargamentos de combustible y derivados de Irán para ayudar al país a hacer frente a la escasez. Irán es el tercer país que visita Maduro esta semana tras viajar a Turquía y Argelia.
Junto a Rusia, China, Cuba y Turquía, Irán es uno de los principales aliados del régimen de Venezuela. Y, al igual que Caracas, la teocracia también está sometida a duras sanciones por parte de Estados Unidos. Los relaciones bilaterales entre estos dos productores de petróleo ya eran estrechas durante los mandatos de Hugo Chávez y se han reforzado aún más con Maduro, su sucesor.
26/07/2022:

INDIA, RUSIA Y OTROS RECHAZAN LAS FRUTAS Y VERDURAS DE IRÁN
Maryam Sinaee
Un representante comercial en Teherán dijo que varios países han prohibido las importaciones de frutas y verduras iraníes debido al moho o al alto contenido de pesticidas.
Mostafa Daraeinejad, jefe de la asociación de frutas y verduras de Irán, dijo el viernes a la Agencia de Noticias Laborales de Irán (ILNA) que India, Rusia, Uzbekistán, los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Qatar y otros ya no aceptan algunos certificados emitidos por las organizaciones agrícolas de Irán y exigieron su se cumplan las propias normas.
Irán exportó $ 6.5 mil millones en productos agrícolas el año pasado. Se encuentra entre los diez principales productores de más de dos docenas de frutas y verduras, incluidos azafrán, manzanas, cítricos, sandías y otros melones, granadas, dátiles, pistachos y nueces.
Daraeinejad dijo que India estaba rechazando los permisos de importación de kiwi iraní después de descubrir que no cumplía con los estándares de seguridad. Irán ocupa el séptimo lugar en la producción mundial de kiwi, y la principal región productora exportó cerca de 60.000 toneladas métricas, por un valor de 95 millones de dólares en 2018.
Daraeinejad advirtió que Irán enfrentaba la amenaza de perder mercados agrícolas si el Ministerio de Agricultura no tomaba medidas inmediatas para elevar los estándares. Dijo que el asunto también debería preocupar a los consumidores nacionales ya que "los iraníes no merecen ingerir nitratos y otros residuos de pesticidas..."
En noviembre, Uzbekistán rechazó varios miles de toneladas de papas iraníes y pakistaníes debido a los altos niveles de pesticidas. Los importadores qataríes devolvieron en noviembre a Irán casi 588 palmeras datileras, por un valor de 136.000 dólares, importadas para revestir las calles en preparación para la Copa Mundial de Fútbol de 2022.
Hace unas semanas, Rusia prohibió las importaciones de algunos productos agrícolas iraníes. Según Reza Nourani, presidente de la Asociación Nacional de Productores Agropecuarios, se rechazó un gran cargamento de pimientos porque faltaban los certificados de niveles de residuos de plaguicidas. El  sitio web Mashregh News afirmó  el 1 de diciembre que “el lobby israelí” en Rusia estaba detrás de la medida para eliminar la competencia en el mercado de los pimientos israelíes.
Según la Organización de Aduanas de Irán, Irán exportó el año pasado $ 22 millones en pimientos a Rusia, que después de la imposición de sanciones de "máxima presión" de EE. UU. en 2018 se convirtió en uno de los principales destinos de las exportaciones de frutas y verduras de Irán. Los productos agrícolas representan más del 80 por ciento de las exportaciones de Irán a Rusia.
Aunque Irán produce una amplia variedad de productos agrícolas, el sector ha estado luchando contra sequías graves y  suministros de agua inadecuados durante años . Al mismo tiempo, los ambientalistas argumentaron que el cultivo de sandías y pepinos, dos de las principales exportaciones de frutas y verduras de Irán, debería prohibirse en la mayoría de las áreas, ya que producir un kilo de sandía  requiere un promedio de 300 litros de agua . Producir pollo, arroz y pan  requiere aún más agua .
12/12/2021:

WHAT IS BEHIND THE IRANIAN - VENEZUELAN 20-YEAR COOPERATION AGREEMENT? 
Simon Anquetil
On June 11, 2022, Iran and Venezuela made a dramatic geopolitical move by signing a two-decade cooperation agreement. A cooperation agreement is a formal plan to strengthen political, economic, and diplomatic ties between two countries by helping each other develop their economies, showing international support, or sharing intelligence. Presidents Nicolás Maduro from Venezuela and Ebrahim Raisi from Iran claimed that their cooperation agreement was the natural outcome of their “common vision” and a landmark for future bilateral relations between their countries. 
Similar economic and political motives led Iran and Venezuela to strengthen their ties to an unprecedented level. Both want to improve their economic well-being through bilateral cooperation. The regimes also seek to further legitimize their rule since they are both contested regimes at the international level. However, this 20-year cooperation agreement’s impact seems more symbolic than game-changing.
Iran and Venezuela try to find solutions to overcome sanctions 
Iran and Venezuela shared many of the same economic motivations when working toward this agreement since they are hard-hit by sanctions implemented by the United States and its allies. The two countries face rising levels of inflation – Iran’s inflation rate attained 40 per cent last month – and poverty as consequences of the economic pressure imposed by foreign governments. For instance, more than 5 million Venezuelans left the country over the last few years because of lowering living standards. The Russian invasion of Ukraine also exacerbated Iran and Venezuela’s poor economic conditions because Russia is a primary economic partner of both countries, and the war altered the two countries’ balance of payments. Iran and Venezuela have sought to get around sanctions for years and recently intensified economic exchanges before agreeing on a specific plan. For example, Iran invested €100 million in a Venezuelan refinery last month. 
The 20-year cooperation agreement is an opportunity for the states to develop their economies while getting around their respective embargos. Though they are two oil-rich countries whose economies heavily rely on oil revenue, the plan is an attempt to find long-term solutions to reliance on oil. The cooperation agreement does not solely aim to boost the two countries’ oil industry but encompasses various other sectors such as food, tourism, and military. For instance, the plan includes a direct weekly flight between the two capitals – Tehran and Caracas – starting July 18.
Two countries isolated on the global stage
Iran has been substantially isolated from world politics since the Islamic Revolution toppled US ally Mohammad Reza Pahlavi in 1979. Venezuela saw its international support undermined when Hugo Chávez came to power in 1999, and this trend has accelerated since 2013 under the Nicolás Maduro presidency. Global political pressure on both countries has dramatically increased over the past few years because of former President Trump’s policy of “maximum pressure” on Iran and the governmental confusion in Venezuela when both Juan Guaidó, the president of Parliament, and President Maduro claimed to be the leader in 2019. The two regimes overcame several attempts to remove them from power, often helped by foreign governments, which made them quite fragile and suspicious.
The US has repeatedly shown support for Juan Guaidó many times, and President Trump even invited him to the White House on February 5, 2020. “President Trump Visits with the interim President of the Bolivarian Republic of Venezuela to the White House“ by Shealah Craighead licensed under Public Domain Mark 1.0
Iran and Venezuela seek to protect themselves from domestic and international political discontent and to enhance their hold on power through this bilateral alliance. The economic linkages that the agreement creates are likely to be crucial for both regimes’ legitimacy since the economy is a great tool for boosting domestic support. Nonetheless, what is striking when looking at such a long-term geopolitical alliance is that these countries have little in common at the political level. The Bolivarian Republic of Venezuela promotes equality through socialist policies, while the Islamic Republic is a theocracy in which leaders rule in the name of god. One of their major common points is their fierce ideological and geopolitical rivalry with the US, and this tells us a lot about the political implications of the plan. The two regimes have also overcome popular criticism at home in recent years. For instance, Venezuela has seen various challenges against the Bolivarian Republic since 1999. The Islamic Republic experienced various waves of popular discontent since it gained power in 1979, its greatest domestic challenge was the massive Green Movement in 2009 which led to high levels of repression by the regime.
“Iranian people have repeatedly expressed discontent with the Islamic Republic like during the 2009 Green Movement” Protesters in Tehran, 16 June by Milad Avazbeigi licensed under CC BY-SA 2.0
A symbolic cooperation agreement
Though the Iranian-Venezuelan 20-year cooperation agreement has broad goals to alter both countries’ economic, political, and geopolitical conjectures, this plan is unlikely to bring such change. Instead, it is more likely to sustain – or even worsen – the current political and economic marginalization Iran and Venezuela suffer from. The plan is doubtful to have a profound impact on the two countries for various reasons.
Even if Iran and Venezuela hope to get around international sanctions by strengthening their bilateral economic ties and developing their oil industry, the effects are likely to be very limited. The instability of the oil market coupled with the Russian invasion of Ukraine pushed oil prices to an almost all-time high. However, most world leaders still refuse to buy cheaper oil barrels from Venezuela over expensive oil sold by their Gulf states’ allies. Therefore, the current international oil crisis is an illustration of this because geopolitical mantras seem to prevail over economic change.
Economic moves aimed at boosting domestic consumption in both countries are also unlikely to bring economic change, and some of these decisions do not even have economic goals. For instance, starting in 2020, Iran opened several supermarkets selling Iranian products in Caracas, however, these Iranian exports will not find many customers in Venezuela, where more than 76 per cent of the people live in extreme poverty. This is the same issue for the direct flight line between Caracas and Tehran: both populations are now very poor and cannot afford such a long trip. Why did Iran open supermarkets in Venezuela if nobody will go shopping there? This measure is not driven by economic goals but rather political ones. Although most Venezuelan people do not have the money to buy Iranian goods, Iranian supermarkets in the streets of Caracas seem to be a signal of solidarity with the Venezuelan government, which attempts to disturb America’s hegemony in Latin America. 
Iran and Venezuela are likely to further alienate themselves from international politics through this cooperation plan. They seem to prioritize fostering bilateral relations instead of multilateral cooperation with global leaders to diminish sanctions. This move makes dialogue with democracies more complicated and as well as the likelihood of reducing sanctions for them. However, the strategy seems unfruitful for Iran and Venezuela if we look at both countries’ economic and political situations for now. For instance, Iran decided to shut down 27 cameras of surveillance on its nuclear sites in early June, which raised criticism across the international community and led Western powers to refuse starting new negotiations over the easing of sanctions on Iran.
This cooperation agreement is a turning point not only for Iranian-Venezuelan bilateral cooperation but also for their future relations with foreign powers. The plan will shape both countries’ developmental trajectories. Nevertheless, we cannot be certain that the deal will benefit and not undermine Iran and Venezuela in the next few years.  
Featured image: “President Rouhani in meeting with Venezuelan President Nicolás Maduro” by Hossein Zohrevand is licensed under CC BY 4.0
Edited by Max Rosen
20/07/2022: 

IRAN TO USE ONE MILLION HECTARES OF LAND IN VENEZUELA TO GROW FOOD
Maryam Sinaee
An Iranian official says that Venezuela has agreed to provide one million hectares of agricultural land for Iran’s overseas cultivation projects to secure food.
Announcing the agreement last week, Ali Rezvanizadeh said Venezuela can provide a better opportunity than Brazil and Russia for Iran’s overseas agricultural projects, including growing crops of soy beans and corn.
Tehran and Caracas last month announced a 20-year cooperation plan in the fields of oil, refining, petrochemicals, defense, tourism and culture, and agriculture during President Nikolas Maduro’s visit to Iran.
Details of the agricultural agreement have not been announced and it is not clear whether Caracas has agreed to the investment of the Iranian government or its private sector.
Masoud Daneshmand, former chairman of Iran Economy House, a private sector think tank, however, says Iranian investment in production of crops such as corn and soya beans in Venezuela is not economically viable due to the very long distance between the two countries and the high cost of transportation.
Experts say the biggest advantage of overseas cultivation for Iran is preserving its precious water resources. Iran’s agriculture uses around 85 percent of all available water resources. It would also potentially contribute to the country’s food secuirty, a great concern of Supreme Leader Ali Khamenei who has been an ardent promoter of agricultural self-sufficiency over the past three decades.
"Although there is shortage of water, God willing, the same amount of rainfall that our country has will be enough for [producing enough] to feed a population four times bigger than its current population and to make the country need less from others," he said in a speech in October 2000. In two other speeches in July and August 2001, Khamenei argued that self-sufficiency in basic products such as wheat and rice should be the main goal in agriculture.
Although Iran produces a wide variety of agricultural products, the sector has been battling with serious drought and inadequate water resources for years which has given rise to water tension in some areas.
According to Rezvanizadeh, Iran requires 7 million hectares of overseas agricultural land to ensure its food security, but Iranian investments have been on a much smaller scale so far.
The private sector investors are mainly driven by higher profit margins in their overseas cultivation projects. According to Rezanizadeh, of the 30 million tons of all agricultural products imported, only 7 percent comes from overseas cultivation projects. This includes investment in crops such as bananas and other exotic fruit which have a much higher profit margin than strategic crops such as wheat, corn, rice, and oilseeds.
Iran imports around 90 percent of all oilseeds such as rapeseed and soya beans and around 30 percent of the rice used in the country. The country is also a huge importer of corn and barley for animal feed.
Investment in overseas agricultural projects also requires financial measures such as bartering agreements to circumvent the obstacles in international banking resulting from US sanctions.
Some other countries, officials say, have agreed to provide agricultural land for Iranian projects on a much smaller scale. Russia recently offered to provide 100,000 hectares of for Iran’s projects, the official news agency (IRNA) reported Sunday. The report said this is only around 0.8 percent of all land under cultivation in Iran (12 million hectares).
The United States and China are among the countries with the most extensive overseas agricultural production. Iran’s southern neighbors, the United Arab Emirates and Saudi Arabia, have also invested heavily in agriculture in Africa and some Asian countries in the past decade.
10/07/2022:
https://www.iranintl.com/en/202207100700

VENEZUELA PROVIDES A MILLION ACRES OF NEWFARMING LAND FOR IRAN
Foreign Desk News
The government of Venezuela has allowed the Islamic Republic of Iran to use one million hectares of its farmland for cultivation, according to Iranian officials. The latest development from Tehran announced by the Iranian state-run outlet Tasnim News Agency,  comea as the two countries recently signed a 20-year cooperation plan during President Nicolas Maduro’s visit to Iran, boosting bilateral ties through economic, scientific, agricultural, and military sectors.
Speaking to the Iranian state-run outlet, the Islamic Republic’s Deputy Interior Minister for Economic Affairs, Mohsen Kousheshtabar, highlighted the new value that the products and services provided by domestic-based companies would create in countries friendly with Iran. According to Kousheshtabar, the Venezuelan government has provided Iran with one million hectares for cultivation while the world is dealing with the shortage of strategic food reserves, given the Russian-Ukraine invasion. The Interior Minister stated that the regime’s extra-territorial cultivation operation reveals that Tehran has become capable of reaching elevated levels of scientific exchange other governments are reaching out to the Islamic Republic.
Last week, Iranian officials officially announced the agreement, stating that Venezuela can provide more opportunities than Brazil and Russia for Iranian overseas agricultural projects like growing crops of soybeans and corn. Some experts inside and outside Iran argue that Iranian investment in the production of crops like corn and soybeans in Venezuela is not economically viable because of the long distance between the two allies and the prohibitive cost of transportation.
Other experts say that one of the biggest advantages of overseas cultivation in Venezuela allows the Islamic Regime to preserve its water resources. According to reports, Iran’s agriculture uses around 85 percent of all available water resources, contributing to the country’s food insecurity, which has been a big concern for Iran’s Supreme Leader Ali Khamenei and President Raisi, both of whom have advocated for agricultural self-sufficiency. In several state speeches, the Supreme Leader argued that Iran must become self-sufficient in producing wheat, rice, and other crops.
Foreign policy and national security analysts point out that this latest action by the Venezuelan government has allowed Iran to gain not just a presence in South America but put Iran closer to the United States’ southern border. 
For the past several years, Iran and its terrorist proxy Hezbollah have increased their presence in Venezuela, Columbia, Argentina, and other parts of South America, engaging in arms smuggling, terrorism, drug smuggling, human trafficking, and other activities.
In June, President Maduro, and Iranian President Ebrahim Raisi met in Tehran to discuss how to grow the bilateral relationship between both governments. Both discussed issues, including how to help each other out as Western countries continue to sanction Iran and Venezuela. While both governments are ideologically opposite, the two rogue regimes share a common enemy in the U.S. Over the years, the Islamic Revolutionary Guards Corps (IRGC) have engaged in economic transactions with Venezuela, transporting refinery material, oil, and military equipment.
While the international community has condemned Iran and Venezuela’s transactions, many have enacted little or no economic sanctions against the two countries, given that Western nations rely on oil exports from Iran and Venezuela. Currently, the U.S. is engaging with Iranian officials over the regime’s nuclear program, with American officials heavily considering granting Iran sanctions waivers on its oil economy.
As the economic and political situation in both countries continue to deteriorate and both regimes face protests from ordinary citizens, government officials in Iran and Venezuela hope that the new 20-year agreement and its measures will cure some of the growing economic problems. However, some experts argue that the latest development for Iran will only support those close to Raisi and Khamenei, providing the regime with added resources to stabilize itself.
28/0/2022:
Fotografías: 

jueves, 4 de agosto de 2022

Desacramentalizar la fe

PSICOLOGÍA

Secuelas espirituales del Covid 19

UNA EXPERIENCIA DE CRISIS Y ESPERANZA

Álvaro Lobo Arranz 

 Una gran catástrofe puede condicionar el modo de pensar de una generación, bien lo saben los niños que nacen después de un conflicto bélico, las madres que ven a sus hijos huir del hambre o los millones de refugiados que hay actualmente en el mundo. Las guerras, las pandemias y las hambrunas aparecen frecuentemente en la Historia de la humanidad, y requieren una buena comprensión de las causas y de las consecuencias, porque si no hay un riesgo alto de repetir errores, de perder el rumbo y de volver a naufragar.

En el caso particular de las pandemias las consecuencias pueden llegar a ser aún más dañinas, porque el culpable no está en el vecino malvado o en la falta de lluvia, el verdugo además de invisible está muy dentro, y si ya es complicado de curar, aún lo es más de comprender. Los libros de historia[1] destacan la peste negra de 1348[2] como gran referente. No obstante, conviene señalar que este tipo de calamidades no solo han ocurrido en la estigmatizada Edad Media, qué decir de la viruela en el siglo XVI, el cólera en el XIX o la mal llamada gripe española hace casi un siglo.

Pese a que los virus y las bacterias no entienden de economía, los grupos más castigados eran los más pobres, y aquellos que los intentaban socorrer. Cuando la población se diezmaba se producían movimientos demográficos, escasez de alimentos y alza de precios, alterando el orden social en cuestión de meses. Y quizás el ámbito con más impacto era el religioso y existencial. Evidentemente, no contaban con nuestra tecnología, y cada generación trataba de responder a los interrogantes que surgían con sus propias herramientas, encontrando así en el castigo divino la causa favorita. Y sobre todo se alteraba el modo de comprender el mundo, de tal manera que en pocos años podía cambiar la percepción de Dios y del hombre, de la muerte y, por tanto, de la vida. En ocasiones la realidad supera la ficción, y las pandemias se pueden convertir en auténticos puntos de inflexión[3].

A diferencia de otras pandemias, en esta crisis desde bien temprano han corrido ríos de tinta sobre las secuelas físicas y psicológicas. Para numerosos pacientes que han sobrevivido al Covid-19 este no se ha quedado en una historieta para contar a sus nietos o en la ya clásica pérdida de cabello. Las secuelas físicas pueden ser graves, como la alteración de la coagulación o la fibrosis pulmonar, entre otros muchos. No son una broma. Tampoco lo son las secuelas psicológicas, como el estrés post traumático de aquellos que pasaron semanas en terapia intensiva o la tendencia a la depresión durante el confinamiento, por no hablar de la adicción a las redes sociales o los trastornos de alimentación entre adolescentes. Y sabiendo por experiencia cómo es esta pandemia y cómo lo fueron las anteriores, resulta oportuna la siguiente pregunta: ¿cuáles son las secuelas espirituales del Covid-19?

Las cifras de muertos, el sonido de las ambulancias y la preocupación por los nuestros no tardarán en cobrarse su factura, esto nos recuerda que no somos máquinas. En este punto conviene ir más allá, porque lo espiritual no es solo lo psicológico, aunque a veces nos cueste distinguirlo. Hay aspectos compartidos, pero insisto: no es lo mismo. No es emocionarse con una canción bonita, disfrutar de un atardecer junto al mar o sentir ansiedad ante un examen. La espiritualidad tiene que ver con cómo nos relacionamos con la trascendencia. Por lo tanto es una relación, hay una alteridad. Y en función de cómo sea este vínculo nos relacionamos con nuestra realidad -los otros, el entorno, la naturaleza, el tiempo, el espacio, la sociedad o la cultura- y con nosotros mismos. Por eso todo está interrelacionado y nos afectan tanto los cambios, y principalmente porque nos jugamos nuestro modo de estar en el mundo y de percibir nuestra identidad, nuestra libertad y nuestra existencia.

Curiosamente, las secuelas espirituales tienen una particularidad: se pueden convertir en oportunidad. Un ejemplo claro y recurrente es la experiencia de san Ignacio de Loyola[4]: el mismo cañonazo que le destrozó la pierna también propició un cambio de vida y una conversión espiritual que aún sigue dando que hablar. Por tanto, cada una de estas secuelas tiene un lado bueno, y aunque no sabemos cómo, algún día darán fruto, como le pasa a la vid cada vez que la podan.

La imagen de Dios

En la vida son más importantes las preguntas que las respuestas, sencillamente porque nos permiten avanzar. Y cuando la incertidumbre irrumpe en nuestro camino se multiplican exponencialmente. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? ¿Por qué Dios lo consiente? Y estas solo son el principio. Cuestiones lícitas y que conviene hacerse a menudo, porque nos permitirán crecer aunque la respuesta sea el silencio. El problema surge cuando todo lo atribuimos a la voluntad de Dios, responsabilizándole de todo lo que pasa en el mundo sin ningún criterio, de lo bueno y de lo malo. Esto responde a todas nuestras preguntas, pero al momento nos conduce a un callejón sin salida: ¿en qué tipo de Dios creemos que quiere nuestro dolor?

Esta secuela tiene una parte teológica y pastoral, ya que si no se explica bien puede condicionar nuestro modo de acercarnos a Dios. Dios nunca quiere nuestro mal, y conviene decirlo alto y claro. Puede ser fácil y recurrente culpar a Dios, pero no es ni justo ni conveniente. No es un castigo[5] de Dios ni una venganza de la naturaleza que un virus pase de un animal al ser humano y se multiplique por todo el mundo cobrándose la vida de cientos de miles de personas[6]. Todo lo contrario, Dios está con el que sufre en cada cama de hospital, acompañando en la soledad, animando al investigador o consolando a las familias. Cualquier desliz pastoral que promueva la imagen de un Dios castigador puede propiciar un daño espiritual al que lo escucha, pues el modo de entender y de relacionarse con Dios cambia cuando hay miedo de por medio.

Puede ser que en este aspecto de comprensión teológica -y en consecuencia espiritual y pastoral- nos pueda ayudar la figura de Job, que en medio de su sufrimiento extremo se dio cuenta que el mal no procedía ni de Dios ni de sus propios actos. Se trata de una sabiduría, que a través de la fe, pretende acercarse de una forma auténtica a Dios. No nos abandona en el dolor, Dios sigue haciendo posible el encuentro[7]. La salvación solo pasa por Él, por mucho que millones de preguntas, silencios y dudas resuenen en nuestra cabeza, el dolor no tiene la última palabra.

La «desacramentalización» de la fe

No sin cierta polémica, en casi todos los países del mundo el confinamiento ha impedido a millones de fieles celebrar la Eucaristía, algo que no había ocurrido jamás. Algunos sacerdotes celebraron la misa en privado y la transmitieron de forma virtual, ayudando con la palabra y la imagen a la comunión espiritual y manteniendo así ciertos vínculos comunitarios. No obstante, a pesar del intento de minimizar el efecto, el pueblo de Dios ha tenido que sobrevivir espiritualmente sin la práctica habitual de los sacramentos, al menos de forma continuada. Aquí no solo está en juego la relación con Dios, también lo está con la Iglesia, con la comunidad y con uno mismo.

Cuando todas las restricciones hayan concluido, es posible que bastantes cristianos vuelvan a los templos fortalecidos con una fe que se alimenta de los sacramentos, y este particular ayuno les habrá servido para darse cuenta de su importancia. Lamentablemente, esta «desacramentalización» temporal supondrá ciertos problemas para algunas comunidades cristianas y unos cuantos fieles se desengancharán por el camino, sencillamente porque el hábito forja la virtud. Pienso en parroquias cuyos feligreses tienen una salud delicada y que salir a la calle y estar con gente se puede convertir en una actividad de riesgo. También en el caso de los padres que tratan de educar a sus hijos en la fe con cierta dificultad, y tienen que volver a convencerles de la importancia de cuidar la Eucaristía tras varios meses de ausencia. Qué decir de las comunidades de jóvenes que se están formando y que pierden las rutinas que favorecen la práctica sacramental o algunas personas -tal vez con dudas de fe, miedo o sobrecarga de trabajo- que han perdido el sano hábito de celebrar los sacramentos cada semana y ahora se cuestionan su pertenencia a la Iglesia.

Además, conviene señalar que la dificultad no se reduce solo a la celebración de la Eucaristía. La actividad pastoral requiere una gran inversión de tiempo y de imaginación, porque se pretende crear procesos en las personas. Con esta pandemia este trabajo se puede haber visto interrumpido, y en algunos casos tocará recomenzar de cero. Asimismo, habrá que repensar las liturgias, encuentros y celebraciones sin el calor de la muchedumbre -procesiones, grupos, retiros, oraciones multitudinarias, conferencias, Jornadas Mundiales de la Juventud…- que hasta dentro de un tiempo no podrán celebrarse como siempre se ha hecho y alimentaban la fe de mucha gente.

Sabiendo que nuestra fe católica pivota sobre una vida sacramental, estamos ante la urgencia de rediseñar nuevas propuestas pastorales que satisfagan la vida espiritual del Pueblo de Dios y que entretejan de nuevo lazos comunitarios, y esto supone un sobreesfuerzo y una exigencia creativa para agentes pastorales que en ocasiones no dan abasto. Esto ya ocurre en algunas partes del mundo debido a la escasez de sacerdotes, el matiz es que hoy por hoy muchas comunidades tienen que actualizarse a marchas forzadas tras varios meses de ausencia de celebraciones presenciales. Afortunadamente todavía queda tiempo, motivos y creatividad suficiente para celebrar la vida.

La muerte

A lo largo de estos meses hemos visto cómo las cifras de fallecidos se disparaban en casi todos los países. Una tragedia convertida en estadística, pero no por ello menos dolorosa. La misma cultura global que tiende a ocultar la muerte se ha golpeado de bruces con números de guerra. Quizás lo más cruel ha sido acostumbrarse a ella, soslayando que detrás de una curva aséptica hay millares de personas agonizando en hospitales y otras tantas familias rotas. Esto tiene sus secuelas a todos los niveles. La cercanía de la muerte nos recuerda nuestros límites y nuestra vulnerabilidad cuando el mundo de la imagen proclama lo contrario. La vida es un don, sin embargo no sabemos cuánto nos va a durar. Y aunque tratemos de mirar para otro lado, forma parte de la vida, afectando a nuestra existencia y, por tanto, a nuestra espiritualidad.

La muerte genera dolor, culpabilidad y vulnerabilidad, y no se reduce solo a los enfermos que han sobrevivido al Covid-19 o a las personas que han perdido un familiar. Cada sociedad tiene que llorar las pérdidas, aceptar el dolor sufrido y terminar un duelo necesario. Y creo personalmente que a los cristianos nos corresponde acompañar este camino en lo personal y en lo comunitario, tanto a creyentes como a no creyentes. Primero, mirando al pasado y dando espacio a la memoria, que con su sabiduría es capaz de incluir a los que se fueron en la vida de una comunidad. Segundo, en el hoy: para escuchar, reconciliar, celebrar los logros, servir y curar las heridas. Y por último, invitar a mirar el mañana, pues en la fe en Cristo encontramos la promesa de la resurrección y un futuro esperanzador[8].

Y esta secuela también tiene una parte positiva: la función catártica de la muerte. Asomarnos al final de nuestra vida nos cuestiona cómo queremos vivir, diferenciamos mejor lo profundo de lo superficial, lo importante de lo accesorio. Así lo entendió el propio san Ignacio de Loyola, cuando invita al ejercitante a contemplar su último día de vida y cuestionarse cómo habría deseado vivir[9]. Decía el premio Nobel francés Albert Camus «que por las noches es cuando se medita»[10], por eso este tiempo de oscuridad personal y comunitaria -en el que hemos palpado con dolor nuestros límites- debe de ir acompañado de una reflexión que nos ayude a vivir más desde Dios y a discernir qué es lo importante en nuestra vida y cómo queremos realmente vivir.

La confianza

Cuentan que durante la peste justiniana en el siglo VI algunos habitantes de París buscaron remedios en sus antiguas divinidades. En cuestión de semanas nuestro mundo se ha tambaleado, como si de un terremoto se tratase. Hablamos de crisis económica, social, política y, sobre todo, sanitaria. Básicamente, casi todo lo que nos daba confianza, seguridad y nos permitía mantener una vida estable. En contrapartida se ha disparado lo contrario, una inseguridad ante la vida que nos lleva a bandearnos en la incertidumbre. Esta sensación de miedo a vivir y vértigo existencial se acentúa en las personas que han padecido el Covid-19 en sus propias carnes, pues han sentido que incluso su vida ya no estaba en sus manos.

No solo se han resquebrajado vidas, familias, proyectos o empleos, en algunos casos es la propia fe la que ha entrado en crisis. La espiritualidad nos pone en relación con nuestro entorno, y si todo queda afectado a nuestro alrededor podemos acabar confundidos, y pensar que Dios -que guiaba nuestras vidas cuando todo funcionaba bien- nos ha abandonado. Pienso en la desesperación del que está al borde de la ruina, del político comprometido que busca soluciones por doquier o del familiar pendiente del teléfono. Al fin y al cabo, forma parte de nuestra lógica humana, y en la zozobra nos planteamos si la roca donde apoyamos nuestra vida es lo suficientemente resistente, por eso aquellos parisinos del siglo VI optaban por volver a los ídolos que antes les daban confianza, porque de primeras lo tangible siempre nos va a parecer más seguro.

Debemos asumir que en determinadas ocasiones nuestra realidad será tan compleja e inestable que solo podremos apoyarnos en Dios, como le pasó a Job y a tantos enfermos de Covid-19. Si observamos la vida de los místicos vemos cómo las situaciones de abandono son momentos de entrega y unión máxima con Dios, donde la desesperación se abraza a la confianza más auténtica[11]. Así lo vivían san Juan de la Cruz, santa Teresa de Calcuta o Etty Hillesum[12] entre otros muchos. Parecido es el caso de los discípulos en la barca[13] y qué decir del propio Jesús de Nazareth rezando en el huerto de los olivos[14] o abandonado en la Cruz[15]. Aquí, en el abismo de esta pandemia, nos pueden servir las palabras inspiradoras del padre Pedro Arrupe[16]: «Tan cerca de nosotros no había estado el Señor, acaso nunca; ya que nunca habíamos estado tan inseguros».

La soledad

Una de las particularidades de este virus es que ha transformado profundamente nuestro modo de relacionarnos[17]. Ya nadie se atreve a dar un abrazo ni a toser en público. El contacto humano y la cercanía han pasado de ser un gesto de cariño y cercanía a convertirse en un serio peligro para la salud pública, de manera que la mejor forma de frenar la pandemia es mantener la distancia y el aislamiento social. No es exagerado afirmar que una de las secuelas más duras es la soledad. Los ejemplos son numerosos: el enfermo luchando por su vida lejos de los suyos, los hijos solos en el cementerio, el sanitario ahogado en un mar de emociones, el anciano confinado lejos de los suyos y así tantas situaciones que muestran cómo hemos perdido algo tan natural como nuestro modo de relacionarnos.

Conviene señalar que en ningún caso este aislamiento puede confundirse con el apartamiento voluntario de un retiro espiritual, por mucho que haya parte de desierto. Es una soledad forzada que duele, cuestiona e incluso atormenta. Aunque la cultura global imperante propugne un individualismo exacerbado, el ser humano es un ser social, pues a través de los otros descubrimos quiénes somos realmente, y esto también nos afecta espiritualmente.

En esta misma línea, como consecuencia de las medidas protectoras hemos perdido bastantes de nuestros rituales sociales, que siempre muestran y ayudan más de lo que nosotros creemos. Asimismo, esto también ha tenido su repercusión en las comunidades cristianas que debían mantenerse unidas a pesar de la distancia, pues Dios está presente en la comunidad, especialmente cuando está reunida[18]. Sin embargo, este aislamiento forzoso nos ha mostrado la necesidad que tenemos de los otros, de sentirnos comunidad y de formar parte de algo más grande. Además, la soledad y la compasión han propiciado un interés por el prójimo y la búsqueda de nuevas formas de relacionarnos y de sumar juntos. Los homenajes a los sanitarios, los proyectos de ayuda a los más necesitados o las llamadas a las personas que están solas, por citar algunos casos, muestran que la «cultura del cuidado» es más que posible[19].

Este deseo de estar con otros y de valorar lo colectivo nos puede ayudar a ubicarnos en una nueva crisis social que todavía no ha llegado a su punto álgido. En este tiempo de reconstrucción tenemos una oportunidad para compartir vida, reconstruir relaciones y fortalecer un nuevo tejido social, porque así acolcharemos mejor los golpes. El papa Francisco lo explica claramente en Fratelli Tutti, cuando insiste en recuperar en nuestro horizonte la fraternidad como actitud vital y cristiana. No como un idealismo clásico, más bien para compartir tiempo, esfuerzo y bienes, pues ahora más que nunca se ha demostrado que no nos podemos salvar solos[20].

La nostalgia

Durante el período de aislamiento se han manifestado en las personas actitudes de nostalgia. Por otra parte, ha aumentado el consumo de medicamentos relacionados con la ansiedad, insomnio y la depresión[21], así como las consultas psicológicas[22]. Y conviene señalar que la desolación[23] se ha instalado por momentos en la vida espiritual de muchas personas debido al cansancio por una situación a la que no nos logramos acostumbrar.

No obstante, solazarse en una nostalgia casi adictiva no es sólo algo propio de esta situación, ya el pueblo de Israel añoraba las cebollas de Egipto[24], obviando que precisamente huían de una situación considerablemente peor. Una muestra más de que la vivencia del tiempo también influye en la espiritualidad. Por eso a veces el arte y la política buscan inspiración en el pasado, pues consideran que el presente está agotado y necesitan referentes donde apoyarse. En esta pandemia, además del cansancio, el miedo y la soledad, se une la quietud y la imposibilidad de vislumbrar un futuro claro, ya que cualquier proyecto será sometido al arbitrio de un virus que no logramos controlar. Igualmente resulta complicado sentirse cómodo en un presente desagradable y anodino, por tanto el regreso de nuestra imaginación a los idílicos tiempos pasados se presenta como algo más lógico y habitual de lo que parece, así como la pregunta de si de verdad escogimos el camino apropiado.

Una cosa es estar triste y cansado y otra perder el ánimo, convirtiendo así la nostalgia en un estado habitual[25]. No es una depresión, no obstante si nos rendimos podemos pasarlo realmente mal, y es necesario poner todos los medios para recuperar la alegría. Las malas mociones[26] hay que desecharlas, sin embargo antes es preciso hacernos conscientes de dónde estamos y querer salir de ahí. Para cambiar este estado del alma, nos toca[27] examinar nuestra vida desde Dios y aceptar nuestra situación. Tan sencillo y a la vez tan complicado. Eso sí, nunca desde las decisiones pasadas o desde las vidas paralelas que no nos permiten avanzar, más bien se trata de recuperar la perspectiva del tiempo y reconocer que el presente también ofrece posibilidades y que el mañana será bueno, sencillamente porque es de Dios. Al fin y al cabo, que aún no se vea el final del túnel, no significa que no haya una salida.

Todos en la misma barca

Como ya he señalado al principio, aunque es la humanidad entera la que ha recibido el golpe, no todos sufren las consecuencias de la misma manera, ni todos tienen que padecer siempre las mismas secuelas, porque depende mucho de las personas, de cómo les haya afectado la enfermedad y del contexto. No es lo mismo vivir la pandemia en una casa confortable a las afueras de una capital europea que en un barrio humilde de América Latina. Tampoco es lo mismo vivirlo siendo joven o anciano, teletrabajar o estar en trinchera de un hospital, aceptarlo desde la confianza en Dios o desde la superstición más primitiva, y qué decir de la diferencia entre haber estado sano o enfermo. Y así tantas historias de las que no tenemos noticias y para los que esta pandemia se ha convertido en un infierno. Por ello es necesario estar atentos y preparados para no dejar a nadie atrás.

Habrá tiempo para que la sociedad en su conjunto analice las consecuencias con más perspectiva, porque surgirán otros problemas -no sólo espirituales- y también nuevas soluciones. En esta reflexión, como cristianos debemos insistir en que esta pandemia también es una experiencia de crisis y de aprendizaje, de poda necesaria y de renovación urgente, y principalmente de esperanza, pues sin duda va a marcar el devenir de la humanidad en los próximos años.

Y sobre todo, estamos ante el gran reto de convertir esta desgracia en una ocasión para acercarnos más a Dios, de forma que cada persona y cada pueblo puedan percibir la salvación y la misericordia de Cristo en su propia historia. Si conseguimos que esta relación con Dios se haga más profunda, auténtica y sólida, se reforzarán también los vínculos con los otros, con el entorno, con la Iglesia y con uno mismo, porque es algo propio de la espiritualidad e imprescindible en este extraño momento.

El 27 de marzo de 2020, Francisco se dirigía así al mundo entero en una plaza de San Pedro completamente vacía: «El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar».

Una vez más, como cristianos, nos toca la tarea de acompañar y servir a la humanidad entera en esta difícil navegación hasta un puerto seguro, y recordar que aunque avance rugiente la tormenta, Dios nos sigue llamando, guiando y sosteniendo.

1) Cfr E. Mitre Fernández, Fantasmas de la sociedad medieval: enfermedad, peste, muerte, Valladolid, Universidad de Valladolid, 2004. A lo largo de esta obra se desglosa el impacto de las catástrofes sanitarias en la mentalidad de la Edad Media. ↑

2) Se estima que hubo entre un 40 y 60% de mortalidad. ↑

3) Cfr P. Rodríguez López, «Los jesuitas en las epidemias, entre la incertidumbre y la enfermedad», en Manresa, vol. 92, 291-300. Es este artículo, el historiador se refiere a las pandemias como puntos de inflexión o bisagras de la Historia. ↑

4) En este caso y en alguno más me referiré a él para ubicar mejor algunas claves de la espiritualidad, en este caso ignaciana. ↑

5) «No quiero decir que se trata de una suerte de castigo divino. Tampoco bastaría afirmar que el daño causado a la naturaleza termina cobrándose nuestros atropellos. Es la realidad misma que gime y se rebela» (Francisco, Fratelli Tutti, n. 34). ↑

6) Cfr Á. Cordovilla, «Teología en tiempos de pandemia» en Vida Nueva, n. 3178, 2020, 23-30. ↑

7) «Suplicará a Dios y él lo atenderá, le mostrará su rostro con júbilo, restituirá al hombre su salvación» (Job 33,26). ↑

8) Cfr 1 Cor 15. ↑

9) «Tercera regla: considerar como si estuviese en el artículo de la muerte, la forma y medida que entonces querría haber tenido en el modo de la presente elección, y reglándome por aquella, haga en todo la mi determinación». (Ignacio de Loyola, s., Ejercicios Espirituales, n. 186). ↑

1)) A. Camus, Lettres à un ami allemand, Paris, La Pléiade, 1965. La cita proviene de la segunda carta del autor a un supuesto amigo alemán, publicada en un periódico francés. Aunque este filósofo se declara no creyente, utiliza esta expresión de «noche» para referirse a otra catástrofe global como fue la II Guerra Mundial. ↑

11) Cfr L. M. García Domínguez, «Tercera semana de Ejercicios y pandemia», en Manresa, vol. 92, 2020, 235-246. ↑

12) Así se refirió Benedicto XVI, en Audiencia General el 13 de febrero de 2013, a Etty Hillesum: «En su vida dispersa e inquieta, encuentra a Dios precisamente en medio de la gran tragedia del siglo XX, la Shoah». ↑

13) Cfr Mc 4, 27-41. ↑

14) «Decía: “Abba, Padre, tú lo puedes todo, aparta de mí esta copa. Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”». Mc 14,36. ↑

15) «A esa hora Jesús gritó con voz potente: “¡Eloí, Eloí!, ¿lemá sabajtaní?”, que significa: “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”» (Mc 15,34). ↑

16) P. Pedro Arrupe fue Prepósito general de la Compañía de Jesús entre 1965 y 1983. ↑

17) Cfr A. Lobo, «Se nos había olvidado sufrir: claves ignacianas para acercarse a la crisis del Covid-19», en Manresa, vol. 92, 2020, 253-262. ↑

18) Pues donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos» (Mt 18, 20). ↑

19) «En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad. Cuando alguien reconoce el llamado de Dios a intervenir junto con los demás en estas dinámicas sociales, debe recordar que eso es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de la caridad y que de ese modo madura y se santifica» (Francisco, Laudato Si’, n. 231). ↑

20) «Si no logramos recuperar la pasión compartida por una comunidad de pertenencia y de solidaridad, a la cual destinar tiempo, esfuerzo y bienes, la ilusión global que nos engaña se caerá ruinosamente y dejará a muchos a merced de la náusea y el vacío» (Francisco, Fratelli Tutti, n. 36). ↑

21) Cfr E. de Benito, «El consumo de medicamentos para ansiedad, depresión y problemas de sueño subió un 4% durante la primera ola», en El País, 3 de diciembre de 2020. ↑

22) No pretendo señalar secuelas psicológicas, ya que el impacto sobre la salud mental requiere un estudio de más recorrido. ↑

23) «Llamo desolación todo el contrario a la tercera regla; así como escuridad del ánima, turbación en ella, moción a las cosas baxas y terrenas, inquietud de varias agitaciones y tentaciones, moviendo a infidencia, sin esperanza, sin amor, hallándose toda perezosa, tibia, triste y seperada de su Criador y Señor» (Ignacio de Loyola, s., Ejercicios Espirituales, n. 317). ↑

24) Cómo nos acordamos del pescado que comíamos de balde en Egipto, y de los pepinos, y melones, y puerros, y cebollas, y ajos» (Nm 11,5). ↑

25) Cfr A. Cano Arenas, «Discernir en el dolor», en Manresa, vol. 92, 2020, 301-304. ↑

San Ignacio señala en el n. 319 de los Ejercicios Espirituales la necesidad de instar a la oración, examinarse y hacer penitencia. ↑

26) «El único modo de no paralizarnos, como he dicho, es mirar de frente nuestra propia vulnerabilidad. Hoy, a diferencia del tiempo de Ignacio, no es de cobardes decir y decirme “tengo miedo de esto, esto y esto”» (T. Catalá Carpintero, «No quedar atrapados por el miedo y por los ídolos», en Manresa, vol. 92, 215-226). ↑

Fotografía:  iStock.

04/06/2022:

https://www.laciviltacattolica.es/2021/06/04/secuelas-espirituales-del-covid-19/

https://www.laciviltacattolica.es/2021/06/04/secuelas-espirituales-del-covid-19/

lunes, 1 de agosto de 2022

Peligrosamente, cuerdos

DE LA MEMORIA GARRAFAL Y SUS INSIGNES ATACANTES

Luis Barragán

“… Queda el error garrafal grabado en tu

memoria durante años, durante décadas,

quizá para toda la vida, una tortura obsesiva

que además tiene la virtud destructiva

añadida de convencerte, una vez más,

de que eres una impostora”

Rosa Montero (*)

 

Supone un elevado gasto económico la pretensión de destruir inmediata y masivamente el patrimonio hemerográfico del país, excepto alguna acrobacia pirotécnica, añadido el posible y sólo posible costo político que puedan infringir aquellas voces dispuestas a romper con la censura.  Por   ello,  el régimen de las más inauditas cursilerías prefiere que el mariscal deterioro asuma la vasta empresa de la pulverización, auspiciando la ofensiva de los ácaros y de los otros ejércitos, como  los de las bacterias y hongos tan  diestros con las bayonetas de la humedad.

            El pasado, incluso, más remoto, requiere de la más descarada manipulación   para abordar a las personas, el mundo y las cosas que hicieron el milagro de un país llamado Venezuela. A falta de una intelectualidad convencida, leal y comprometida con algo muy diferente a su formación académica, capaz de cualesquiera tergiversaciones, la guerra silenciosa avanza devorando el papel impreso que ha sobrevivido a tanta desidia, ensayando con varias maniobras digitales para obviar el testimonio real de un pasado cuya explicación, e, incluso, predicción, ha de depender de la versión que albergue el socialismo del siglo XXI del futuro,  por muy etéreo, diluyente y mágico que se le antoje.

            No constituye casualidad alguna que el presupuesto destinado a la preservación de las hemerotecas públicas, sea tan exiguo, cuando no, inexistente, y aún más al irrumpir en el escenario el generalísimo Covid-19, como pretexto para todas las orfandades. El microfilm y los equipos correspondientes, sufren las consecuencias de la más insólita precariedad y muy excepcionalmente hay un registro digital de medios que otros ya no pueden imitar por sus astronómicos precios en la nación de las más variadas brechas de desigualdad.

            En las vísperas de su 79° aniversario, precisamente, recordamos los intentos infructuosos de liquidar material y digitalmente a El Nacional, sabiéndolo un extraordinario reservorio de la memoria histórica de la Venezuela que insiste en defender íntegramente su identidad. No por casualidad, junto a las novedades noticiosas que sobriamente transmitía, elevando su credibilidad,  cultivaba la memoria real, sustancial y eficaz que enderezaba cualesquiera malentendidos en el fragor de una polémica que únicamente la libertad de pensar y de expresar autoriza y legitima.

            Entre varios de los nombres que fueron capaces de hundir el bisturí sobre los acontecimientos del momento, ocurriendo igual con aquellos que pudieron darle origen, se encuentra el de Jesús Sanoja Hernández. No hubo eventos ni actores del pasado que escaparan de un envidiable registro que arrojaba luces en torno al curso de los acontecimientos procurando la más adecuada perspectiva noticiosa y, aunque se veía a sí mismo como un modesto cronista,  el febril periodista destacó por una prolija y diaria producción que apeló a distintos pseudónimos como Pablo Azuaje, Manuel Rojas Poleo, Martín Garbán y otros;  además,  sirvieron al feroz y creador combate político de los años inimaginables para las nuevas generaciones, en lugar de la suma de interjecciones que hoy revientan en las playas de la vida política tomada como espectáculo de diversión y tedio a la vez.

            Luego, el periódico fue (y es), trinchera segura de los formidables atacantes contra esa memoria garrafal, interesada y fraudulenta que los socialistas de la hora intentan para hacernos sentir impostores y culpables de combatirlos aún por los medios más nobles. Insigne tarea la de poner las cosas en su justo lugar, frente al caos de un pasado que nos exige por siempre renunciarlo, ahora, desde las aulas escolares y aún superiores  que lo propagandizan.

            Hubiese sido más fácil subastar una institución periodística,  como El Nacional, entre el selecto grupo de testaferros que desesperaban por obsequiarlo cual trofeo a los prohombres del régimen, pero no sucedió así incurriendo Miguel Henrique Otero en el acto heroico de defenderlo y, así, defender la memoria histórica del país. Quizá por recordar aquella vez en la que, a temprana edad, recibió el Premio Nacional de Periodismo en nombre de su padre, como lo recoge El Nacional del 26 de octubre de 1960, descubriendo el hielo y poniéndole nombre a las cosas.

(*)           “El peligro de estar cuerda”, Seix Barral, Barcelona, 2022: 48

02/08/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/de-la-memoria-garrafal-y-sus-insignes-atacantes/

Tarea pendiente

CUESTIÓN ESEQUIBO

Freddy Marcano  


Para nadie es un secreto que la universidad venezolana ha sido duramente golpeada por el socialismo del siglo XXI. Se le ha hecho cuesta arriba cumplir con la faceta más visible, como es preparar lo mejor que se pueda a las nuevas generaciones con un presupuesto pírrico y en un contexto de forzadas deserciones de profesores y estudiantes. Y la cuesta ha sido más empinada aún con la otra faceta, la menos visible, como es la de promover la investigación y generar nuevos conocimientos, uno de los fundamentales propósitos de toda casa de estudios superiores. Esto tiende a olvidarse, como si la universidad venezolana fuese un simple centro de adiestramiento, además, precario so pretexto. Sin embargo, con todas las limitaciones en un país de las características adquiridas por el nuestro, hay venezolanos que se esfuerzan al máximo y, con no pocos sacrificios, a contracorriente, investigan nuestras realidades y sostienen iniciativas tan importantes como la revista rigurosamente arbitrada del núcleo Táchira de mi queridísima Universidad de los Andes: Aldea Mundo del Centro de Estudios de Fronteras e Integración “Dr. José Manuel Briceño Monzillo” (CEFI).

En su más reciente edición, sin dejarse arredrar, es decir, amilanar,  por la pandemia, la revista trata un asunto olvidado, bajo el título,  demasiado elocuente, de «Cuestión Esequibo». Como todos sabemos, el tema es vital para los más altos intereses del país. Con las notas de presentación de Francisco Javier Sánchez Chacón y la editorial de Claudio Alberto Briceño Monzón, la revista nos abre un arco interesantísimo y sustancial de trabajos sobre una materia, por cierto, a nuestro juicio, tratada con una cierta ligereza en la opinión pública, pues, hay voces muy serias que indican y argumentan toda la gravedad del problema, al lado de otras temerosas, al extremo, de la censura y represión que, no obstante, lo refieren como si, gratuitamente, ahora estuviésemos compelidos a considerar y hasta actuar en la Corte Internacional de La Haya. Los expertos analistas del discurso podrán advertir que cuidan muy bien de no dejar sentada la responsabilidad del régimen al acobijarse en unos términos muy generosos: se trata de un problema y de una política de Estado. Y lo peor es que, perfectamente, se van de la Asamblea Nacional de 2015 -la cual con todas sus fallas procuró abordar, de manera adecuada, un problema para el cual goza de competencias- a la Asamblea Nacional de 2020 que favorece a Nicolás Maduro como el jefe de una política exterior y de fronteras que no está sujeta a control parlamentario.

Cada uno de los trabajos recogidos en este número especial de Aldea Mundo cuenta con una importancia, calidad y jerarquía académica considerable: “La farsa de París de 1899”, de Manuel Alberto Donís Ríos; “El Esequibo y el parlamento venezolano del siglo XXI”, de Luis Barragán; “Derechos territoriales y ambientales indígenas al sur del Orinoco”, de Vladimir Aguilar Castro;  “La dictadura militar y su reivindicación territorial del Esequibo”, de Rajihv Morillo Dáger;  “Histrionismo de la reclamación esequiba”, de Claudio Alberto Briceño Monzón; “Cuerpo Esequibo/Cuerpo país”, de Fabiola de Navía Guerrero Gamarra para la sección de Análisis y Documentos; y “El reclamo Esequibo” de Néstor Rojas López para la sección de Reseñas.  Particular mención debo hacer de los textos del Dr. Donís Ríos, insigne investigador que ha mantenido académicamente vivo el tema con sus libros; el del diputado Barragán, quien advirtió con antelación los peligros de La Haya, dentro y fuera del parlamento; y el del Dr. Briceño Monzón, relacionado con la sostenida campaña británica que retrató a Venezuela como un país de vocación expansionista decidido a truncar la vida del novel y vecino país.

Resulta inevitable que haga alusión al desempeño que tuve como diputado a la Asamblea Nacional entre 2011 y 2016, porque la reclamación del Esequibo fue parte de mis principales actividades de frecuente bajo perfil, sobre todo porque me tocó también contactar a varios especialistas y activistas que no deseaban tener publicidad alguna, pues temían una posible represalia del régimen. Como se demuestra en uno de los trabajos que compila la meritoria revista de la ULA, en el citado período constitucional se planteó el problema, pero una cosa fue hablar en la cámara las pocas veces que el régimen lo permitió, y muy otra, la de hacer el trabajo de investigación, participar en numerosos foros universitarios, diligenciar infructuosamente el tema en la Comisión de Política Exterior, hasta llegar a la isla de Anacoco e ir más allá del Cuyuní, en un dificilísimo viaje por tierra cuyo regreso fue terrible.

También hubo anécdotas, y permítanme contar una de ellas. Durante mi tiempo en la Asamblea Nacional suscribí también un proyecto de Ley de Estadidad del Esequibo que consignamos debidamente por la secretaría de la AN. Además de consignarlo en la presidencia del Parlamento y las comisiones de Política Exterior, Política Interior y Defensa, lo hicimos con los ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa. Igualmente, nos fuimos Luis Barragán y mi persona a tratar de consignarlo en la taquilla de la presidencia de la República del Palacio de Miraflores. Había numerosas taquillas para atender  peticiones de vivienda, ayudas económicas, medicamentos, etc., pero ninguna que recibiera la comunicación de dos diputados de la República. Llamaron al oficial de turno de la Guardia de Honor y también quedó extrañado porque no acostumbraban a ese tipo de correspondencia. Por fin, nos recibieron la comunicación y el anexo dejando constancia del planteamiento del proyecto de ley, pero a los quince minutos aparecieron unos motorizados civiles muy raros y comenzaron a insultarnos porque se regó que dos diputados de la oposición estaban en el sitio, de modo que salimos rápido, tomando Luis por un lado y yo, por el otro.

Este tema que para muchos ha dejado de ser importante, por la misma situación país, ha sido tocado de manera impecable por los académicos de la ULA. Mi memoria, así como la memoria de muchos otros, no me deja  olvidar que ese territorio fue nuestro, en algún momento. Aunque, en algunos mapas, hasta ha dejado de pertenecer a Venezuela y entró como zona en reclamación, esta zona venezolana refleja nuestro sentir por nuestro territorio. El deseo por ser completos, libres y soberanos desde dentro del país. Este trabajo de insistir, resistir y persistir debe reflejar también nuestro compromiso por la recuperación de la zona del Esequibo, sin dejar a un lado la búsqueda del cambio político que tanto añoramos.

01/08/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/cuestion-esequibo

https://www.lapatilla.com/2022/08/01/freddy-marcano-cuestion-esequibo/

Una clara y coherente defensa de la justicia internacional

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