Certísimamente,
en todo el presente siglo ha fracasado el intento de equiparar los consabidos
eventos del 4 de febrero de 1992 (4-F), a una magna gesta de la patria.Todo el poder material y simbólico del Estado
se ha invertido para que la población lo acepte e internalice como un
acontecimiento y valor imborrable e
imprescindible, y, faltando poco, se haga manifestación cabal de nuestra propia
identidad nacional.
Desde
principios del presente régimen, buena parte del esfuerzo propagandístico y
publicitario consistió en resaltar la intentona golpista y sus actores, e,
igualmente, consciente e inconscientemente, compararla con las jornadas
históricas del 23 de enero de 1958 (23-E), suponiéndolas largamente
superadas.Fecha ésta, muchísimo más
arraigada y que, ya se había integrado al calendario histórico como una
conmemoración rutinaria, resurgió como un aniversario movilizador de la
ciudadanía opositora que el antecesor y el sucesor intentaron e intentan atajar
inútilmente.
En efecto, el
problema del oficialismo estuvo en neutralizar infructuosamente el símbolo y la
movilización que suscitaba, sabiendo cuan imposible era que la monopolizara,
generando contradicciones entre sus más fervientes seguidores. Los festejos del
4-F, por muy de Estado que fuesen los actos, no calaban suficientemente, por lo
que debían administrar una y otra ocasión lo mejor posible frente a los
adversarios.
Además, es
demasiado evidente el contraste entre la producción historiográfica que un
fenómeno ha motivado ante el otro, guardadas las proporciones temporales. En el
más distante, hay una riqueza de hechos y de consecuencias que no tienen
equivalente en el más cercano, reducido inexorablemente a un hecho de fuerza
que amalgamó a la izquierda marxista de entonces, militarizándola, y la condujo
entusiastamente a la estafa de 1998.
El entonces
senador vitalicio Rafael Caldera en su celebérrimo discurso del 4-F, se
resistió a creer en el la tentativa de magnicidio, pero todo apuntó al hecho
con el ataque a La Casona y el asedio constante a la familia presidencial al
mismo tiempo que el presidente Pérez subía desde Maiquetía hacia Miraflores. Un reciente testimonio de la
señora Carolina Pérez revela la profundidad de un evento doloso que muy pocos
antecedentes tuvo en nuestro historial republicano, si es que lo hubo alguno (https://www.youtube.com/watch?v=OcfTsyGs_Us).
No constituye,
porque nunca constituyó, un sostenido sentimiento nacional de profundo calado.
Provocó – eso, sí - una enorme confusión que prontamente disipó el gobierno
inicial de Chávez Frías, transcurrido año y tanto, apagado el descontento con
plomo y candela.
Ayer, Maduro
Moros cumplió con un ritual de escasa asistencia (por ejemplo: https://twitter.com/jesusmedinae/status/1754186019841212576),
porque hay tedio con cualesquiera motivos que invoqueel régimen dizque para
legitimarse. Van muchísimos años de hartazgo frente al 4-F, en comparación con
un 23-E actualizador de metas y propósitos al que tanto le temen.
Fotografías: LB: Vidriera del CC Los Próceres (antes, IPSFA), Caracas, 31/01/2023; y oferta de bustos de bronce, CC Los Próceres, 05/11/23.
"Se
dice usualmente que, si en un barril de manzanas una de ellas está podrida, se
pudren en consecuencia todas las demás. En este caso es al revés: todas las
manzanas están podridas, menos una. Podridas de falsedad. Porque, salvo el hecho
de que el cavaliere Tartini lo auxilió para que se asentara en París, todas las
restantes afirmaciones hechas a lo largo del opúsculo por monsieur Sedano son
falsas”
- “El que mató a Trotsky resulta ahora español. El alcaide del presidio dice que recibió las huellas digitales de Madrid y que Wornard se apellida Mercader”. UP. El Nacional, Caracas, 22/08/1953.
- Gumersindo Rodríguez. “La crisis política actual y la izquierda”. Izquierda, Caracas, n° 7 del 24/06/60.
- Entrevista a Alfredo Chacón. Reventón, Caracas, 15/09/71.
- Rafael José Muñoz. “La izquierda y la tesis del viraje”. Izquierda, Caracas, n° 11 del 22/07/1960.
- “Luis Herrera no sabe gobernar. Los candidatos de COPEI”. Izquierda, 09/80.
Reproducción: Leonel Alfonso Ferrer, debate petrolero en el Senado: Pedro Pablo Aguilar, Godofredo González y Rafael Caldera. Resumen, Caracas, n° 93 del 17/08/1975.
El modelo
rentista-petrolero, severamente amenazado por entonces, ejerció una feroz
resistencia a cualesquiera modalidades de reformas así fueran parciales y
graduales, orientadas a la apertura de los mercados. Afectada estructuralmente
nuestra economía, ya por década y media, sufrió las más violentas reacciones
hacia principios de 1989 y en el curso de 1992.
Específicamente,tal día como hoy, 32 años antes, asistimos a
uno de esos eventos violentos, increíblemente violentos no sólo en un sentido
material, sino simbólico de irradiaciones prolongadas hasta el presente.Asombroso, el estallido gozo de una inmediata
y extraordinaria popularidad que convirtió la intentona de golpe de Estado en
un mito, epopeya, épica, leyenda y cuento chino de una falsedad tal que nos redujo
luego e inexorablemente al sojuzgamiento, a una crisis humanitaria compleja y
al desplazamiento de millones de venezolanos que buscan refugio allende las
fronteras.
Desde los
inicios intempestivos del presente régimen con un cuarto de siglo a cuestas, se
veía venir el resultado. No quisieron aceptarlo los consabidos y ahora
relegados protagonistas del 27 de noviembre, comprometida una oficialidad de mayor
graduación en otra asonada indudablemente más compleja y manipulada por los beneficiarios
de muy larga data de aquél acto febrerista que cazó a demasiados incautos.
Al principio,
extremadamente confusa, la pretendida gesta tuvo por pretexto una defensa
arriesgada de la democracia y el fiero combate contra la corrupción, que, más
tarde, descubriremos como una conspiración muy bien articulada y, en
definitiva, asociada a los intereses cubanos. Por cierto, huelga comentar hasta
dónde ha llegado esa defensa y combate. Empero, mientras tanto, e, incluso, a
la vuelta de muy pocos años de iniciado el gobierno del barinés, fue que
descubrimos la falsedad de una épica que no sólo ha enmascarado la realidad,
sino que se tradujo en un formidable retroceso del sentido y modo de hacer
política en Venezuela, incluidos los caricaturizados sectores de la izquierda
marxista que aún queman incienso en los altares del poder establecido.
El régimen enfermizamente
auto-tributado, por muchos monumentos discursivos que levante para sí mismo,
está desenmascarado, pero es necesario advertir que otra épica artificial y
artificiosa no ha de reemplazarlo para reforzar el círculo vicioso. Y, algo
mucho más urgente, asumir que hay otro
sentido y forma de hacer política: ¡haciéndola!
Fotografías: LB, CC Los Próceres, antiguo IPFA (CCS, 05/11/2023).
Seguimos con la "lectura continua" del Evangelio de Marcos, en el principio de la predicación, por Galilea. Se nos vuelve a dar una síntesis de la teología del autor. Marcos alterna la predicación con las curaciones. Jesús predica y cura: el Salvador salva iluminando con la Palabra, dando a conocer a Dios, y peleando contra los males que aquejan a los hombres.
Recordamos que Jesús revela al Padre no solamente con lo que dice, sino con lo que hace. En él vemos a Dios, cómo se porta Dios, cómo es, porque Jesús está lleno del Espíritu, porque "Dios estaba con Él"..
En el texto de hoy encontramos varios episodios distintos:
§ Sigue sucediendo todo en SÁBADO, al salir de la Sinagoga.
§ Parece que aún no hay más discípulos que Simón, Andrés, Santiago y Juan.
§ Simón y Andrés viven juntos, en casa de Simón, que está casado: su suegra vive también en la casa. La suegra está enferma, se lo dicen a Jesús. Jesús la toca y la cura. Y ella se pone a servirles.
§ Al atardecer (cuando ya ha pasado el Sabbat) le traen todos los enfermos y endemoniados de la ciudad. Jesús cura a muchos, incluso endemoniados.
§ Al amanecer, Jesús se va, él solo, al campo, a orar.
§ La gente le busca, los discípulos le encuentran y le reprochan su escapada. Pero Jesús no quiere volver: no se trata de curar a todo Cafarnaún, sino de recorrer Galilea predicando el Reino. Y así lo hace: predica y cura por toda Galilea.
Todo esto es parte de un conjunto que empezó el domingo pasado con la predicación y curación en la Sinagoga. Parece como si el evangelista estuviese lanzando como mensaje:
§ No sólo oficialmente en la Sinagoga, sino en todas partes.
§ Curando por compasión, por "hacer el bien"
§ Sin ser limitado por lo que la gente desea, sino siguiendo su misión, encontrada en la oración.
Una vez más, se nos desafía a hacer teología desde la razón o desde la contemplación de Jesús. Hay cientos de "explicaciones", mejor diríamos intentos de explicar el problema del mal. Parten de la razón, de la conveniencia o no de que Dios haga una u otra cosa... según nuestra lógica. Pero nuestra lógica termina en el antiguo aforismo de Heráclito:
O quiso y no pudo,
o pudo y no quiso.
y en cualquiera de los dos casos, no es Dios.
La presentación del evangelio nos vuelve, una vez más, al planteamiento "existencial" de la Buena Noticia. La imagen es sobrecogedora, y conviene que pongamos a trabajar nuestra imaginación: "toda la ciudad" de Cafarnaún a las puertas de la casa de Jesús, poniendo en primera fila a todos sus enfermos: y Jesús que no da abasto a curar y a echar demonios. Y la imagen se amplía: Jesús recorre Galilea predicando y curando.
Así que Jesús no nos da explicación alguna de por qué sufre el ser humano sino que parte de una noción de persona humana como "sufriente". Y tampoco explica por qué el Creador ha hecho las cosas tan mal (a nuestra manera de entender) sino que muestra qué hace Dios respecto al sufrimiento: curar.
Mirando a Jesús agotado de predicar y curar tenemos una imagen de la divinidad y de la humanidad, y de la iglesia. La humanidad sufre, Dios trabaja para curar del sufrimiento; los que hemos aceptado la Misión de Jesús nos hemos comprometido a librar del sufrimiento a todos los que podamos.
Y tenemos que renunciar a la explicación del problema. No lo sabemos, porque La Palabra no lo ha dicho. Y así, creemos en El Padre, no porque podemos explicar el mal del mundo, sino a pesar del mal del mundo.
Ese mal, oscura fuerza a la que Jesús llamaba "el poder de las tinieblas", está íntimamente sembrado en lo más profundo del ser humano, y el mismo Jesús, inocente de pecado alguno, lo sufre. Si es humano, estará sometido al mal. Jesús crucificado es para nosotros un triple mensaje:
§ Ante todo, la humanidad indiscutible de Jesús. Es humano, sufre: sufre lo normal de la vida, y más que eso: la calumnia, la tortura, la muerte humillante.
§ La fuerza del Espíritu: por ella es capaz de asumir el sufrimiento y aceptar al Padre a pesar de él.
§ La exigencia de ese mismo Espíritu: Jesús dedica la vida entera a la lucha contra el mal, contra la ignorancia, la enfermedad, el pecado.
La fe en Jesús, por lo tanto, da la vuelta al problema, profundizándolo y llevando la solución al terreno de la praxis cristiana: el mal no es el castigo de Dios sobre el hombre: el mal es la condición humana, el pecado, el sufrimiento, la maldad, el dolor. De eso quiere salvar Dios al hombre.
Este es Jesús: Dios trabajando con los hombres, "hecho pecado", "hecho todo con todos"... para salvar.
Esto, exactamente esto, es nuestra definición de ser humano, dada desde Jesús: el crucificado en camino hacia la resurrección; el que padece el mal, pero lucha contra él, hacia la liberación.
Y ésta es la definición de los cristianos: los que quieren empeñar su vida en liberar a los hombres del mal, empezando por sí mismos, porque esa es la voluntad del Padre, salvar a sus hijos del mal.
Se libra del mal el hombre que libera su espíritu de la esclavitud del pecado ("todo el que comete pecado es esclavo del pecado"). Es la más íntima de las liberaciones.
Libra del mal todo aquél que ayuda a liberar de la ignorancia, del hambre, de la injusticia, de los pecados, de la enfermedad, de todas las esclavitudes. Esta es una magnífica manera de iluminar todos los trabajos de todos los humanos: el sentido profundo, el más profundo, de todo lo que hacemos, es ayudar a todos a liberarse de sus esclavitudes, de sus limitaciones, de sus ignorancias... y yo soy el primero que me voy liberando al ayudar.
"Creemos en el Padre incomprensible, que no por Padre deja de ser incomprensible y no por incomprensible deja de ser Padre".
Creer en Dios no es fácil: es siempre un riesgo, una apuesta, un acto de confianza. Hemos hecho un acto de fe en Jesús. Nos fiamos de él, aunque no entendamos muchas cosas. Nos gustaría que las cosas fueran de otra manera. Pensamos que, puesto que no son como a nosotros nos parece que deberían ser, Dios es injusto o no hay Dios.
Este es el momento de recordar la extraordinaria frase de Pablo: yo lo único que sé es Cristo, y Cristo crucificado. Otros buscan prodigios o sabidurías. Yo sé sólo Cristo crucificado, creo que es la Palabra, y vivo según esa Palabra.
AL AMANECER
En la segunda parte del evangelio de hoy se presenta una escena entrañable, que bien habría merecido leerse ella sola un domingo. Jesús ha dormido con sus discípulos en casa de Simón y Andrés. Cuando los primeros pájaros despiertan al alba, Jesús se levanta en silencio, pasa con cuidado entre los cuerpos tendidos en sus esteras, sale al exterior y, todavía en la penumbra del amanecer, sale al campo - ¿a la playa quizá? – a encontrarse con el Padre.
Será esta una costumbre habitual de Jesús. Aparece en varios lugares en los evangelios. Incluso a veces se pasa la noche entera en oración. Jesús necesita de la oración, necesita encontrarse a solas con el Padre.
No pierde la presencia de Dios durante el día, continuamente está levantando el corazón en breves plegarias, continuamente está viendo a Dios en todas las cosas, hablando de Dios a toda la gente, pero su espíritu necesita estarse a solas con el Padre, y lo encuentra al amanecer, mientras los demás duermen.
Jesús, ser humano como nosotros, nos muestra una de nuestras necesidades más olvidadas: quedarnos a solas con el Padre, para escuchar, para refrescar, para tranquilizar, para coger fuerzas.