lunes, 3 de febrero de 2025

Dispositivo simbólico

4-F: LA SUBLEVACIÓN DE CALDERA

Luis Barragán

Trillados hasta el hartazgo, pareciera y sólo pareciera ocioso retomar los acontecimientos del 4 de febrero de 1992 (4-F), sofocados por la interesada versión oficial impuesta en el presente siglo.  Empero, beneficiados por la perspectiva histórica, luce pertinente ponderar brevemente el discurso pronunciado por Rafael Caldera en la sesión plenaria del Congreso de la República, celebrada responsablemente el mismo día.

Tres décadas atrás, otro fue el escenario institucional para un discurso que trascendió por encima de los más encendidos, los prudentes y también los panfletarios que anegaron el hemiciclo, reflejados fielmente en los resultados electorales del año siguiente. Tratamos del otrora órgano del Poder Público, convincentemente plural y deliberante que actuó inmediatamente después de conocidos los hechos, en el contexto de las más amplias libertades públicas: la alineación de las fracciones parlamentarias dependía de la controversia sostenida internamente, en correspondencia con las posiciones discutidas por la dirección nacional del partido, por lo menos, a juzgar por aquellos que fueron realmente complejos; luego, una mínima, libre y sostenida polémica, derivó en el desarrollo de un conflicto agonal respecto a la conducción de las principales organizaciones y al propio gobierno que soportaban, un signo de madurez luego despreciado; y, como ocurriera con el debate de la nacionalización petrolera, la senaduría vitalicia fue una aportante y útil fórmula constitucional, ejemplificada de nuevo por el líder yaracuyano a través de un discurso de 1992,  pronunciado independientemente del partido de formal adscripción.

Respecto al orador en cuestión, más allá del decreto de Suspensión de las Garantías, profundizó en la naturaleza política de los sucesos y sus consecuencias, tildó de “deplorable y doloroso [el] incidente de la sublevación militar”, siendo el golpe “censurable y condenable en toda forma”, y siendo “ingenuo pensar que se trata solamente de una aventura de unos cuantos ambiciosos que por su cuenta se lanzaron precipitadamente y sin darse cuenta de aquello en que se estaban metiendo”. En definitiva, estimó, “hay un entorno, hay un mar de fondo, hay una situación grave en el país y si esa situación no se enfrenta, el destino nos reserva muchas y muy graves preocupaciones”, constituyendo el pasaje más célebre de la alocución: “Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer y de impedir el alza exorbitante en los costos de la subsistencia, cuando no ha sido capaz de poner un coto definitivo al morbo terrible de la corrupción, que a los ojos de todo el mundo está consumiendo todos los días la institucionalidad. Esta situación no se puede ocultar”. E importa acotar, por una parte, la ratificación de la postura asumida ante los eventos del 27 y 29 de febrero de 1989 (27-F), pidiéndole al presidente de la República que rectifique en relación al paquete de medidas económicas, motivo o pretexto de los que deseaban “destrozar, romper, desarticular el sistema democrático constitucional del que nos sentimos ufanos”; por otra, “la  dirigencia política ha de darle sepultura (SIC)  a los antagonismos y diferencias en aras del interés común y el fortalecimiento de la institucionalidad, la profesionalización de las Fuerzas Armadas, la apertura del empresariado para reconocer el progreso y los derechos de los trabajadores”; y, luego, constatando que “el pueblo no tiene el mismo entusiasmo y fervor para defender la democracia”, apunta al grave problema de la corrupción, el alto costo de la vida, la infuncionalidad de los servicios públicos, la privatización, la inestabilidad del orden público, y la inseguridad personal.

Del escenario social daban también cuenta los más variados estudios de opinión, extendiéndose un sentimiento catastrofista que desembocó en un antipuntofijismo militante, culpando a los partidos de su propia existencia, como pieza magistral de un discurso público, en buena medida artificioso, trastocado en el dispositivo simbólico que adquirió la sociedad civil para tomar consciencia de sí y de su ilusa independencia, en los términos de Claude Lefort. Derrotada la consabida insurrección de los años sesenta, volvieron los movimientos y las individualidades que la auspiciaron, y, madura la política de infiltración de las Fuerzas Armadas, tardó demasiado tiempo en saberse de la verdadera estirpe política e ideológica de la oficialidad golpista del 4-F, cuya popularidad se hizo patente con el desafiante disfraz militar de los niños en la siguiente semana de carnaval, ignorando que los inauditos actos de violencia se extenderían hasta 1993 en el intento de sabotaje de la transición liderada por Ramón J. Velásquez, añadido el nivel de abstención electoral de una población que juró vivir la más trágica e insólita etapa de su vida republicana, sin intuir siquiera la que advendría en la presente centuria.  

Demasiado poco, o nada se sabía de los alzados el 4-F, e, incluso, el entonces senador Caldera llamó la atención en torno al señalamiento de un magnicidio más aún, cuando no se sabía que los indiciados hubieren rendido declaraciones para admitirlo, en un guiño de ingenuidad que contrastó con el resto del discurso. La falta de antecedentes públicos de la oficialidad capturada, contribuyó a la creencia de un golpe convencional que los partidarios del sistema evidentemente subestimaron, pero al galope de las horas iniciales del día, quizá por la juventud y rango de sus promotores, alcanzaron una popularidad inimaginable al cabo de varias semanas compaginándose con el sentimiento en boga.

Y es que hubo un intento de golpe y sus desconocidos golpistas para el 4-F, correspondiéndole ciertamente  a Caldera sublevarse desde el Congreso de la República, sin que éste tuviere relación alguna o noción de la específica existencia de aquellos; si bien las minorías parlamentarias que rápidamente simpatizaron con el evento, trataron de dar y probar con una determinada  interpretación y contenido, las mayorías ensayaron con la tradicional defensa del sistema democrático, como sucedió el 27-F, dejando libre el espacio político y simbólico para una severa y radical exigencia de cambio al mismo tiempo que reivindicación de las bondades de un sistema en el que sobraba la institucionalidad partidista, según la prédica. Inteligente y sagaz, el expresidente se hizo de ese espacio pivoteándose con una particular comprensión del momento, porque “hay un mar de fondo”: los hechos,  agravados por la fracasada asonada de finales de 1992, apuntaron a una “noción del lugar del poder como lugar vacío”, afrontando la sociedad la “prueba de una pérdida del fundamento” de acuerdo a Lafort y “La invención democrática” de 1990, sintiéndose libérrima con la disolución de las viejas certezas en procura de las más novedosas, o pretendidamente novedosas; siendo más o menos similares los planteamientos esgrimidos por los congresistas, la auctoritas del yaracuyano le confirió toda la eficacia política para darle expresión a muy amplios sectores sociales sumergidos en una peligrosa incertidumbre.

En la fecha aniversaria de aquellos y muy envejecidos sucesos, bastará con comparar la Venezuela de 1992 y la de 2025, por lo menos, en relación a los problemas aquí enunciados, para arribar a una conclusión correcta.  Y, si no le fuese suficiente al amable lector, contrastar los resultados de la gestión “revolucionaria” a la luz de un título de Kléber Ramírez Rojas, “Historia documental del 4 de febrero” (2006).

Fotografía: LB (tienda de IPFA, CC). 

Fotografía: RC, tomada de: https://elestimulo.com/venezuela/2016-02-04/fotos-el-caos-del-4f/

04/02/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/4f-la-sublevacion-de-caldera/

Cfr. Discurso RC, 04/02/1992: https://www.youtube.com/watch?v=KeFXmd3Ty00

Facturas

DE UN MUY JURÍDICO SENTIDO COMÚN

Luis Barragán

Imaginemos por un instante que debamos pasearnos en los espacios públicos, portando el amasijo de facturas derivadas de la compra de los zapatos, la vestimenta, el móvil celular, el reloj y otras prendas que, por cierto,  se multiplican en el caso de las mujeres. De distintas fechas, supuestamente resultan indispensables para comprobar nuestra más radical honestidad, aunque nos parece comprensible que, bajo un régimen especial, debamos andar con los papeles del vehículo que empleamos.

Acontece que hay autoridades públicas muy ocurrentes, porque detienen al transeúnte y le solicitan el recibo hasta del bolígrafo que porta. Por fortuna, en este caso, el sentido común tiene mucho de la juridicidad necesaria, pues, no se necesita cursar estudios de pregrado o ejercer legítimamente el derecho para saber que la posesión de un bien mueble equivale al título.

El caso es más frecuente de lo que parece, y tiene razón una consejera del derecho que, en las redes sociales, no sólo versa sobre la irregular exigencia de factura hasta por el par de medias que lleva el peatón, sino que le pide a la persona afectada que tenga paciencia con el funcionario solicitante hasta persuadirlo en todo lo posible y, en caso de que no lo haga, buscar la ocasión de contactar a un abogado. Implícito el reconocimiento del problema que puede confrontar cualquier ciudadano, es inevitable que pida paciencia.

Hay principios y convicciones jurídicas que se hacen afortunadamente comunes, cosa muy distinta a la valoración de las máximas de experiencia en un juicio Todo apunta a las nociones y, en última instancia, a la cultura jurídica que la población tiene en determinadas etapas históricas, porque – a modo de ejemplo – los medios informan y orientan;  quizá aquellas viejas páginas de sucesos de la vieja prensa, a la postre orientaban como si de un tratado de derecho penal tratáramos.

Luce demasiado obvio que el funcionario que solicita esos papeles no s nada inocente y exhibe fallas en su formación policial, actuando como depredador. Y cuando se multiplican y en demasía, es el mismo Estado que se convierte en un peligro.

03/02/2025:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/42408-de-un-muy-juridico-sentido-comun

domingo, 2 de febrero de 2025

Caza de citas


"Pienso en todos esos niños, indocumentados, que atraviesan México en manos de un coyote, montados en el techo de un vagón de tren, intentando no caerse, no caer  en manos de las autoridades migratorias, ni en manos de narcotraficantes que los esclavizarían para trabajar en los campos de amapola, si es que no los matan. Si logran llegar hasta la frontera de Estados Unidos, los niños intentan entregarse a las autoridades, pero si no encuentran una patrulla fronteriza caminan por el desierto. Si encuentran a un oficial o un oficial los encuentra, los llevan a un centro de detención, donde los interrogan, donde les preguntan: ¿Por qué viniste a los Estados Unidos?"

Valeria Luiselli

("Desierto sonoro", Sexto Piso, México, 2019: 65)

Ilustración: Gunduz Agayev.

Noticiero retrospectivo

- Pensamiento judío contemporáneo. Últimas Noticias, Caracas, 05/05/1984. Suplemento Cultural. 

- JFH. "Reajuste administrativo" (Gobierno). El Nacional, 18/12/59.

- Jesús Sanoja Hernández y Las Malvinas. El Nacional, Caracas, 14/05/82.

- Luis Beltrán Prieto Figueroa. "¡(J.P.) Pérez Alfonzo a la hoguera!". El Nacional,30/12/60.

- Dossier: Alí Primera. Últimas Noticias, 05/03/95. SC.

Fotografía: Tomada de la red, elegante recepción en Miraflores, 1943. El presidente Isaías Medina Angarita. 

Cardenalidades

CÓNCLAVE, CONCLAVEOS Y CONCLAVISTAS, O LA POLÍTICA IRREEMPLAZABLE 

 Luis Barragán

Teniendo la fortuna de acceder al libro, leímos “Cónclave” de Robert Harris (Barcelona, 2016) antes de ver la película homónima de  Edward Berger (2024), una mejor y más lograda versión artística, cuyo protagonista - Ralph Fiennes – luce como un fuerte candidato al Oscar.  De trama, por cierto, revelada por diferentes medios, incluyendo la Wikipedia, el espóiler (término ya acogido por la Real Academia), es la mejor arma defensiva de quienes – por ejemplo – nunca leyeron “Cien años de soledad”, ya saben aquello del rabo de cerdo, importándoles un bledo la maravillosa construcción de sus tramas, el tejido de sus vicisitudes y el buen humor que pavimenta la novela.

Lejos de pretender un ejercicio crítico de la obra, deseamos señalar la más importante característica de la interpretación de un novelista que ha tenido grandes éxitos en el género de la política-ficción, y un cineasta que muy bien la simplifica con escasas diferencias en relación a pieza que la inspira. Y es que la política que fundamentalmente nos impone del irreprimible conflicto y la búsqueda perpetua de soluciones, quizá por aquello de que un error suele resolver otros errores, es el fenómeno ineludible: un esfuerzo metódico, con la mayor pureza posible, demandando el auxilio del Espíritu Santo, para que los cardenales elijan al nuevo sucesor de Pedro, es la tarea..

El cónclave cuenta con una remota tradición de procedimientos para que sus miembros, individual, secreta y solemnemente elijan al Papa, prohibiéndoles el inicial intercambio de opiniones. Sin embargo, a medida que las distintas votaciones fracasan, además, extremadamente formales por la gravedad de la materia que las ocupan, progresivamente exigen del intercambio de información y pareceres, la evacuación de las denuncias que el narrador sugiere (siendo y demasiado tarde para la octava y definitiva consulta), la lógica aparición de aspiraciones (añadida la tentación narcisista, como cualquier otra), y la conformación de las tendencias que suelen cambiar en el curso de los sufragios.

Los cónclaveos – permítanme la expresión – tienen el más transparente y firme propósito de una limpia selección de compararlo con las miles que se hacen en la vida familiar y ciudadana, respecto a las personas, el mundo y las cosas. Entonces, valga el mensaje para los antipolíticos del patio, mal que bien la Iglesia Católica, con sus errores y aciertos, ha ideado e implementado, en no pocos siglos, una fórmula cónclava que, lejos de satanizar, reivindica el camino de una democrática composición de las diferencias; e, importa anotarlo, anima a los conclavistas, los pretendidos especialistas que urden en la opinión pública hasta las más absurdas conjeturas, como si la institución eclesiástica fuese el territorio exclusivo de todas las maldades frente a la bondad del resto de la humanidad que la juzga desde una moralina despiadada.  

El libro juega con un desenlace sorprendente de muy escasas páginas, a tono con los temas de una moda que se prolonga, previendo la sustitución de Francisco I que ojalá tarde y mucho, compaginando con una prolija literatura de ficción y no ficción de un pasado próximo, como “Vaticano 2035” de Pietro de Paoli, (Grijalbo, 2006), o más reciente, como los libros de Vicens Loza (“Intrigas y poder en el Vaticano”, 2021; y “Vaticangate. El complot ultra contra el Papa Francisco y la manipulación del próximo cónclave”, 2023), publicados por Roca Editorial de Libros, Barcelona.  En todo caso, el asunto en cuestión constituye una oportunidad para ejercitarse en la lidia de la política irreemplazable, esta vez, en Ciudad del Vaticano.

02/02/2025:

https://www.lapatilla.com/2025/02/02/luis-barragan-conclavos-conclaveos-y-conclavistas-o-la-politica-irreemplazable/

sábado, 1 de febrero de 2025

La familia de Nazaret

 LA FAMILIA, MARCO IDEAL DEL DESARROLLO HUMANO

(San Lucas, 2: 22-40)

Fray Marcos (Rodríguez)

La liturgia nos propone hoy la familia de Nazaret como punto de reflexión. No sabemos casi nada de esa familia, pero teniendo en cuenta el refrán: "De tal palo tal astilla", debemos suponer que fue una familia ideal.

No obstante, tenemos que dejar claro que el modelo de familia de aquella época tenía muy poco que ver con el nuestro. Los estudios sociológicos que se han hecho sobre la familia en tiempo de Jesús, no dejan lugar a duda. Si no tenemos en cuenta los resultados de esos estudios será imposible entender nada del ambiente en que se desarrolla la infancia de Jesús.

El tipo de familia de Nazaret que se nos ha propuesto durante siglos, no ha existido nunca. El modelo de familia del tiempo de Jesús, era el patriarcal. La familia molecular era completamente inviable, tanto por motivos sociológicos como económicos.

Cuando el evangelio nos dice que José recibió en su casa a María, no quiere decir que fueran a vivir a una nueva casa. María dejó de vivir en la casa de su padre y pasó a integrarse en la familia de José. Esto no quiere decir que no tuvieran su intimidad y sus relaciones más estrechas los tres. El relato de la pérdida del Niño en Jerusalén es impensable en una familia de tres. Pero cobra su verosimilitud si tenemos en cuenta que es todo el clan el que hace la peregrinación y vuelven a casa todos juntos.

El relato evangélico que acabamos de leer, es muy rico en enseñanzas teológicas. Está escrito sesenta o setenta años después de morir Jesús. Lucas quiere dejar claro, desde el principio de su evangelio, que la vida de Jesús estuvo insertada plenamente en las tradiciones judías. Su persona y su mensaje no son realidades caídas del cielo, sino surgidas desde el fondo más genuino del judaísmo tradicional.

Debemos buscar la ejemplaridad de la familia de Nazaret donde realmente está, huyendo de toda idealización que lo único que consigue es meternos en un ambiente irreal que no conduce a ninguna parte. Sus relaciones, aunque se hayan desarrollado en un marco familiar distinto, pueden servirnos como ejemplo de valores humanos que desarrollamos, cualquiera que sea el modelo donde tenemos que vivirlos.

Jesús predicó lo que vivió. Si predicó el amor, es decir, la entrega, el servicio, la solicitud por el otro, quiere decir que primero lo vivió él. El marco familiar es el primer campo de entrenamiento para todo ser humano. Todo ser humano nace como proyecto que tiene que ir desarrollándose a lo largo de toda la vida con la ayuda de los demás.

Debemos tener mucho cuidado de no sacralizar ninguna institución. Las instituciones son instrumentos que tienen que estar siempre al servicio de la persona que es el valor supremo. Las instituciones no son santas ni sagradas. Nunca debemos poner a las personas al servicio de la institución, sino al contrario.

Con demasiada frecuencia se abusa de las instituciones para conseguir fines ajenos al bien del hombre. Entonces tenemos la obligación de defendernos de ellas con uñas y dientes. Claro que no son las instituciones las que tienen la culpa. Son algunos seres humanos que se aprovechan de ellas para conseguir sus propios intereses a costa de los demás.

No se trata de echar por la borda una institución por el hecho de que me exija esfuerzo. Todo lo que me ayude a crecer en mi verdadero ser, me exigirá esfuerzo. Pero nunca puedo permitir que la institución me exija nada que me deteriore como ser humano; ni siquiera cuando me reporte ventajas o seguridades egoístas.

La familia sigue siendo el marco privilegiado para el desarrollo de la persona humana, pero no sólo durante los años de la niñez o juventud, sino que debe ser el campo de entrenamiento durante todas las etapas de nuestra vida. El ser humano sólo puede crecer en humanidad a través de sus relaciones con los demás.

La familia es el marco insustituible para esas relaciones profundamente humanas. Sea como hijo, como hermano, como pareja, como padre o madre, como abuelo. En cada una de esas situaciones la calidad de la relación nos irá acercando a la plenitud humana. Los lazos de sangre o de amor natural deberían ser puntos de apoyo para aprender a salir de nosotros mismos e ir a los demás con nuestra capacidad de entrega y servicio.

Las relaciones familiares tendrían que enseñarnos a dejar nuestro individualismo y egoísmo. Si en la familia superamos la tentación del egoísmo amplificado, aprenderemos a tratar a todos con la misma humanidad: exigir cada día menos y darse cada día más.

No tenemos que asustarnos de que la familia esté en crisis. El ser humano está siempre en constante evolución, si no fuera así, hubiera desaparecido hace mucho tiempo.

En el evangelio no encontramos ningún modelo especial de familia. Se dio siempre por bueno el existente. Mas tarde, como el cristianismo se extendió por el imperio romano, se adoptó el modelo romano, que tenía muchas ventajas, pues desde el punto de vista legal era muy avanzado. Los cristianos de los primeros siglos hicieron muy bien en adoptar ese modelo. Lo malo es que se sacralizó y se vendió después como modelo cristiano, sin hacer la más mínima critica a los defectos que conllevaba.

Con el evangelio en la mano, debemos intentar dar respuesta a los problemas que plantea la familia hoy. La Iglesia no debe esconder la cabeza debajo del ala e ignorarlos o seguir creyendo que se deben a la mala voluntad de las personas.

No conseguiremos nada si nos limitamos a decir: el matrimonio indisoluble, indisoluble, indisoluble, aunque la estadística nos diga que el 50% se separan. No se trata de que hoy las personas sean peores que hace cincuenta años. Hoy para mantener un matrimonio se necesita una madurez mucho mayor. Al no darse esa madurez, los matrimonios fracasan.

Dos razones de esta mayor exigencia son:

a) La estructura nuclear de la familia. Antes las relaciones familiares eran entre un número de personas mucho más amplio. Hoy al estar constituidas por tres o cuatro miembros, la posibilidad de armonía es mucho menor, porque los egoísmos se diluyen menos.

b) La mayor duración de la relación. Hoy es normal que una pareja se pase sesenta años juntos. Es más fácil que en algún momento, surjan dificultades.

Como cristianos tenemos la obligación de hacer una seria autocrítica sobre el modelo de familia que proponemos. Jesús no sancionó ningún modelo, como no determinó ningún modelo de religión u organización política.

Lo que Jesús predicó no hace referencia a las instituciones, sino a las actitudes que deberían tener los seres humanos en sus relaciones con los demás. Jesús enseñó que todo ser humano debía relacionarse con los demás como exige su verdadero ser, a esta exigencia le llamaba voluntad de Dios. Cualquier tipo de institución que permita esta relación plenamente humana, puede ser cristiana.

No debemos identificar un matrimonio roto con una infidelidad al evangelio. La falta de amor puede ser sustituida durante mucho tiempo por intereses mutuamente satisfechos. Cuando ese equilibrio de intereses se rompe, no queda más remedio que reconocer la falta de amor.

No solo no es malo que se separen dos personas que no se aman. Es completamente necesario que se separen, porque no hay cosa más inhumana que obligar, por decreto, a vivir juntas a dos personas que no se aman. Esto no contradice en nada la indisolubilidad del matrimonio, porque lo único que demostraría es la falta de amor que ha hecho nulo, de todo derecho, lo que hemos llamado matrimonio.

Si hay sacramento ciertamente es indestructible. Pero para que haya sacramento, no es suficiente que hagamos el signo. Es imprescindible que se dé la realidad significada, el amor.

Meditación-contemplación

El niño iba creciendo y robusteciéndose y se llenaba de sabiduría.

Éste es el Jesús que nos interesa de verdad.

Un ser humano que recorre nuestro propio camino,

y de esa manera, nos puede indicar la dirección a nosotros.

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No nos debe asustar que no hayamos llegado a la meta.

Siempre nos quedará un gran trecho para llegar.

Como el horizonte, la meta se verá más lejos,

aunque nos estemos acercando a ella.

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En nuestra vida espiritual

lo importante es no instalarse ni apoltronarse.

Paso a paso debemos avanzar, aunque sea en la oscuridad.

Mientras sigas dando pasos, estás en el buen camino.

Fuente:
Ilustración: Rembrandt, .
Fotografía: Iglesia de la Coromoto, CCS (02/02/2024). ltar decorado para la Misa de diez de la mañana con motivo del jubileo. Díad e la Candelaria. 

Padre S. Martín (Actualidad Católica): https://www.youtube.com/watch?v=brRSzxU7Tko











Hito

JUICIO A MARCOS PÉREZ JIMÉNEZ: DEL PODER A LA CÁRCEL

Luis Alberto Perozo Padua

El proceso judicial contra Marcos Pérez Jiménez, dictador de Venezuela entre 1952 y 1958, representó un momento histórico al ser uno de los primeros casos en América Latina donde un exjefe de Estado fue juzgado por corrupción. Tras ser extraditado desde Estados Unidos en agosto de 1963, fue recluido en la Cárcel Modelo de Caracas y sometido a un proceso judicial que culminó el 9 de abril de 1968, cuando el Tribunal Supremo lo condenó a cuatro años, un mes y 15 días de prisión por peculado

En la historia contemporánea de Venezuela, pocos personajes generan tanto debate como Marcos Pérez Jiménez, el dictador que marcó una época con obras faraónicas y un férreo control político. 

Desde su ascenso al poder hasta su caída, juicio y posterior exilio, su vida fue un reflejo de los contrastes de una Venezuela en transformación.

El principio del fin: La caída del régimen

El 23 de enero de 1958, Venezuela despertó con la noticia de que Marcos Pérez Jiménez, quien gobernaba el país con mano de hierro desde 1952, había huido a República Dominicana en el legendario avión “La Vaca Sagrada”. 

Su salida fue la culminación de una serie de protestas populares, unidas al descontento militar, que exigían el fin de un régimen autoritario marcado por la censura, la represión y el enriquecimiento ilícito de la élite gobernante.

En medio del caos político, el país inició un proceso de transición democrática. Sin embargo, la huella de Pérez Jiménez permaneció, especialmente en sus grandes obras de infraestructura que, para bien, cambiaron el rostro y modernizaron el país.

Exilio y persecución judicial

Tras refugiarse en República Dominicana, Pérez Jiménez buscó asilo en Estados Unidos, instalándose en Miami. Durante esos años, vivió en un cómodo exilio financiado, según las acusaciones, con el dinero sustraído del erario venezolano.

En 1963, el gobierno venezolano, liderado por Rómulo Betancourt, intensificó los esfuerzos para extraditar al exdictador. Las autoridades estadounidenses recibieron la solicitud de extradición de Pérez Jiménez el 21 de agosto de 1959 y fue detenido el día 25. Presionados por las acusaciones de malversación de fondos públicos y peculado, finalmente entregaron el reo a la justicia venezolana el viernes 16 de agosto de 1963. 

Estuvo detenido en la cárcel del condado de Dade, en Miami, desde diciembre de 1962 con el número 1.374. El mismo Pérez Jiménez, había declarado a los periodistas que en la prisión norteamericana había “rebajado 22 kilos”.

La propia primera dama, Flor Chalbaud, declarará desde Estados Unidos, -pues no pudo viajar a Venezuela sino un tiempo después-, que las condiciones de que gozaba su esposo, “conforme lo establece la ley venezolana”, eran “extraordinariamente superiores a las que le dieron las autoridades estadounidenses”.

Un juicio histórico

Al llegar a Venezuela, Pérez Jiménez fue recluido en la Penitenciaría de San Juan de Los Morros, en donde sus familiares y amigos pudieron visitarlo. Jamás estuvo incomunicado o fue maltratado, según sus propias declaraciones corroboradas por sus cercanos.

Más tarde, sería trasladado a la Cárcel Modelo, en Caracas, convertido en el centro de uno de los juicios más emblemáticos de la región. Era la primera vez que un dictador latinoamericano enfrentaba cargos formales por corrupción.

En el juicio, llevado a cabo por el Tribunal Supremo de Justicia, y que tuvo una fuerte cobertura mediática, se presentaron pruebas de desvío de fondos relacionados con emblemáticos proyectos de su gobierno, como la autopista Caracas-La Guaira, el Teleférico de Mérida y la Ciudad Universitaria. 

Mientras tanto, su defensa integrado por los doctores Carlos Berrizbeitia, Rafael Naranjo Ostty, Morris Sierralta y Rafael Pérez Perdomo, argumentaba que el dinero se había utilizado para modernizar al país, posicionándolo como una de las naciones más desarrolladas de la región.

Pérez Jiménez enfrentó el proceso con la misma actitud de autoridad que había caracterizado su gobierno.

El juicio terminó el 9 de abril de 1968, cuando Pérez Jiménez fue condenado a cuatro años, un mes y 15 días de prisión por malversación de fondos públicos. Sin embargo, como ya había pasado más tiempo detenido en espera de juicio, fue liberado poco después. Jamás se le juzgó por crímenes contra la humanidad.

Exilio definitivo y legado polémico

Tras su liberación, Pérez Jiménez se exilió en Madrid, España, donde vivió cómodamente hasta su muerte el 20 de septiembre de 2001, en Alcobendas. 

Desde su exilio no estuvo ausente de la política activa venezolana, postulándose a senador por la agrupación política de derecha Cruzada Cívica Nacionalista (CCN) para las elecciones generales de 1968, saliendo en ausencia; sin embargo, la Corte Suprema de Justicia invalidó su elección.

El partido Cruzada Cívica Nacionalista (CCN) logró postular a Marcos Pérez Jiménez como candidato a la Presidencia en las elecciones de 1973, confiando en su amplia popularidad. Sin embargo, los principales partidos políticos promovieron y aprobaron en el Congreso Nacional una enmienda constitucional diseñada específicamente para inhabilitarlo políticamente. 

Esta enmienda, aplicada de forma retroactiva, prohibía a personas con sentencias firmes de más de tres años ocupar cargos públicos, impidiendo así su candidatura. Su figura siguió siendo un tema de discusión en Venezuela por décadas hasta que el presidente Hugo Chávez le otorgó el perdón y lo invitó volviera a Venezuela, pero el exdictador se negó alegando problemas de salud. En ese entonces vivía en La Moraleja, una de las zonas más exclusivas de Madrid.

El expresidente y general de División retirado, Marcos Pérez Jiménez, falleció el 20 de septiembre de 2001 en Alcobendas, España, a causa de un ataque al corazón, tras haber permanecido inconsciente durante sus últimas semanas de vida. Al día siguiente, el 21 de septiembre, su cuerpo fue incinerado. Sus familiares manifestaron su deseo de repatriar sus restos a Venezuela “algún día”, como un anhelo de reconciliación con la tierra que marcó su vida y su legado histórico.

Para algunos, fue un arquitecto del progreso, responsable de la modernización del país. Para otros, fue un dictador que silenció a la disidencia y dejó un legado de represión y desigualdad.

Un hito en la justicia 

El juicio de Marcos Pérez Jiménez sentó un precedente en América Latina, demostrando que incluso los líderes más poderosos pueden rendir cuentas ante la justicia. 

Sin embargo, también dejó preguntas abiertas sobre la capacidad de las democracias nacientes para garantizar justicia plena y evitar la repetición de regímenes autoritarios.

30/01/2025:

https://www.lapatilla.com/2025/01/30/juicio-a-marcos-perez-jimenez-del-poder-a-la-carcel-por-luis-alberto-perozo-padua/

Caza de citas

  " Ya no le importó saber si alguna de aquellas mujeres había sido, como ella, heredera de unos centrales inútiles, o si en verdad era...