martes, 26 de mayo de 2026

La difícil apertura

BLOQUE HISTÓRICO Y TRANSICIÓN (POST-RENTISTA)

Luis Barragán

Sencillo, no se necesita ser gramsciano y ni siquiera marxista para esbozar la probable conformación de un nuevo bloque histórico (BH) útil para interpretar una transición que, en última instancia, podría conducir a un modelo de desarrollo distinto al fundado exclusivamente en la renta petrolera. Desde hace casi tres décadas, resistiéndose inútilmente, con un costo social y económico inaudito, agoniza el viejo BH ahora severamente amenazado por un cambio político a favor de otro que aspiramos sea de una franca novedad,  superior profundidad y decidida trascendencia.

La reiteración, la ligereza y el cortoplacismo los consagró el prolongado gobierno de facto de una burda retórica revolucionaria dizque legitimada por la formalidad de los resultados electorales que siempre burló, pero ello no ha impedido una guerra de posiciones de sectores, grupos y corrientes de una – incluso – contrastante naturaleza social, cultural, económica, institucional, mediática, religiosa, deportiva, académica, demográfica. Militarizando al autor italiano, una suerte de guerra de baja intensidad, antes que abierta y civil, como la refieren sesudamente los analistas de cafetín, encaminada a la captura de la renta, tiende a derivar en la lumpenproletarización y la criminalidad estructuradora - fenómenos que nos permitimos inferir de algunos textos de Roberto Briceño-León - terminan incidiendo también sobre la diáspora venezolana.

Útil herramienta de análisis, puede configurarse otro BH en la medida que auspiciemos la reconstrucción republicana e institucional del país, incluida la recuperación del tejido social en los inicios de una transición que la presumimos accidentada como toda aquella que se desea histórica. No obstante, el sardo fundó la categoría con la vista puesta en las sociedades industriales de una esencial y eficaz existencia de clases, partidos, sindicatos, intelectuales orgánicos y hasta de un Estado Nacional sólido, bastante distanciada de nuestro caso. Por ello, acá,  importa recobrar las mínimas condiciones económicas y sociales que ayuden a superar la extendida precariedad y el simple afán de supervivencia que nos caracteriza con excepción de aquellos que habitan una burbuja que la desean blindada frente a cualquier coyuntura que se ofrezca.

¿Será necesario comentar la galopante desindustrialización, el desempleo y el subempleo reinantes, el colapso educativo, las economías ilícitas, la erosionada mediación social, la migración masiva y la debilidad institucional? Todo ello, por no citar otros ejemplos, obliga ya a un distinto consenso, dirección intelectual, producción simbólica y legitimidad cultural, asuntos que atañen a las sociedades civil y política resultantes o que pudieran resultar.

A modo de ilustración, apuntamos, por una parte, a la insinceridad de una sociedad civil, en mucho desorganizada, que cuenta con gremios profesionales de directivas con una asombrosa duración y también líderes que se dijeron víctimas de una feroz persecución, pero salieron del país por Maiquetía con olvido de sus representados, esperando por un triunfal regreso a tono con la versión heroica de sus omisiones; y, por otra, a la insinceridad de la política que puede esconder y apostar por una alternativa no menos autoritaria para darle al BH una significación que lo haga anti-histórico, cual yunta cívico-militar-policial. En ambos casos, luce importante un reencuentro con las bases de una indispensable honestidad que las actualice.

Los más variados actores sociales y políticos están llamados al logro de una correlación de fuerzas capaces de concebir y producir, movilizar y bloquear un poder histórico legítimo y efectivo, el fortalecimiento de una oposición articulada territorialmente, la recuperación de un universo laboral acorde con las inversiones limpias y productivas realmente competitivas.  Enunciados que respondan al redimensionamiento institucional del Estado, la reescolarización masiva, el protagonismo responsable del sector privado de la economía, la prensa libre, o la cabal representación política que contribuyan a la reintegración social y unidad nacional.

Esta articulación funcional de actores, instituciones y mecanismos de integración, lleva el sello de una aspirada sociedad post-rentista, por lo que no bastará con el desplazamiento y reemplazo democrático de los elencos del poder como una cuestión de mero trámite. El superviviente ha de rehacerse como ciudadano, el rentismo trastocarse en producción, y el miedo en coraje político entendiendo el BH como instrumento de análisis que no, objetivo programático.  

26/05/2026:

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