PREGUNTAS INEVITABLES AL CALOR DE UNA DESGRACIA
¿Tiene precedentes históricos un caso como el de
Víctor Hugo Quero, añadida la larga peregrinación de Carmen Navas intentando
saber del paradero cierto de su hijo? ¿Cómo no conmoverse ante un hecho tan
terrible para ambos y para el país mismo que nunca antes imaginó transitar este
larguísimo calvario? ¿No es suficiente para sensibilizar a los partidarios del
gobierno y que, por lo menos, se hagan capaces de revisar una adhesión tan
cuestionable? ¿Podrá hacerse algún día una investigación independiente de los
hechos y fijar las responsabilidades del caso? ¿Faltan muchas cosas por saberse
en torno a este y otros casos?
¿Podrá darse un debate abierto y público al respecto?
¿Es posible eludir la responsabilidad de dar una apropiada versión oficial de
los hechos? ¿Los órganos deliberantes del Estado, parlamentarios y edilicios,
dejarán constancia de una polémica por algo que debe inquietar y angustiar a
sus representados? ¿Es una materia que solo atañe al sentido de responsabilidad
de los medios independientes? ¿Qué características adicionales está adquiriendo
el poder establecido en Venezuela?
¿Algún cineasta, novelista, cuentista o poeta, estará
ya pensando cómo darle eficacia artística a la tragedia que a tantos nos
indigna? ¿Habrá un compositor camino a concebir un réquiem que exprese los
duelos nacionales? ¿Dónde avanza el pincel para emblematizar este momento
histórico que encarnan madre e hijo? ¿Cuán lejos puede llegar una pieza teatral
que camine las calles con la denuncia? ¿Ya trillan los versos de una tristeza
que se comprometa a un nunca más?
¿Qué sorpresa nos depara el destino cuando todo esto
pase? ¿Algo equivalente al holocausto judío al concluir la segunda guerra
mundial? ¿Estamos documentando bien y objetivamente los hechos para la más
acertada interpretación histórica en un futuro más o menos lejano? ¿Víctimas y
victimarios dejarán sus memorias? ¿Y de los archivos del Estado?
10/05/2026:
https://lapatilla.com/2026/05/10/luis-barragan-preguntas-inevitables-al-calor-de-una-desgracia/


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