DE UN LABORATORIO PARA LA TRANSICIÓN: ULA y USB
Luis Barragán
“—Buscamos
muchas cosas.
—Se
quedó callado un momento—.
El
aspecto de nuestro trabajo que
tiene
que ver con las anomalías
es
una investigación continua
sobre
si vivimos en una simulación”
Emily
St. John Mandel (*)
Planteado en Venezuela un
proceso de transición, sentimos que el gobierno trata de delimitarlo en todo
cuanto le sea encubiertamente posible, al mismo tiempo que celebra la presencia
del inesperado —aunque comprensivo— tutelaje convertido en una nueva fraternidad
binacional, de acuerdo con el discurso neoyorkino de la encargaduría
presidencial. Dirán que el proceso solo concierne a las muy altas esferas del
Estado, para buscar después neutralizar sus consecuencias y evitar que se
convierta, además, en un sentimiento generalizado y, sobre todo, tolerado por
quienes buscan sobrevivirle a Donald Trump en cualquier trance.
Fuere de transición o de
reacomodo, según la apuesta oficial, el sector universitario constituye ahora
un ejemplo del ritmo que adquieren los acontecimientos y de las expectativas
naturales de cambio que produjo un hecho tan excepcional como el del 3-E. La
última sesión del Consejo Nacional de Universidades (CNU) reveló muy bien las
intenciones del rodrigato: normalizar, con la mayor sagacidad y prontitud
posibles, una situación cuya deliberada persistencia en las anomalías
únicamente conduce a la simulación como objetivo estratégico.
Ya, por muchísimos años, el
régimen ha impedido que se realicen las elecciones rectorales, poniendo el
mismo empeño en las de los gremios e intentando la deslegitimación, por
asfixia, del liderazgo que, en última instancia, representa también a la
sociedad civil; apenas hizo la excepción con la Universidad Central de
Venezuela (UCV), mientras pretenden ahora abortar las de la Universidad de Los
Andes (ULA), como cínicamente lo ha hecho con la Universidad Simón Bolívar
(USB). Tienen un miedo pavoroso a que se alborote el avispero y, como si
faltara un par de detalles, ignoran las sobradas razones que hacen igualmente
excepcional la etapa que vivimos, mientras fingen una gobernabilidad y una
gobernanza (identifiquémoslas como G&G) que no existen, al asegurar un
ingreso promedio de $500 para el profesorado y proponer, a deshoras, un
proyecto de ley de universidades tras la sostenida violación de la letra
constitucional, por conducto de la mismísima ministra de Educación Superior (significativamente,
integrante de la consabida mesa de negociaciones), lo que ha causado
indignación.
La fórmula es sencilla: hay
G&G cuando existe capacidad política para conducir, nacional y
sectorialmente, la transición y, al mismo tiempo, funcionan adecuadamente las
instituciones mediante la coordinación de los más diversos actores. Por
consiguiente, cuando ello no ocurre, no hay G&G y la transición corre el
riesgo de convertirse en parodia y reacomodo, hipótesis que puede trabajarse a
cabalidad con autores como Juan Linz y Alfred Stepan para someter a examen lo
último ocurrido con la ULA y la USB para arribar a una conclusión obvia.
Examen que consiste en
responder preguntas como estas: ¿Las universidades pueden elegir libremente a
sus autoridades? ¿Se respeta su autonomía normativa y administrativa, así como
la inviolabilidad del recinto universitario? ¿El Estado devuelve progresivamente
las capacidades financieras que les corresponden? ¿El Poder Judicial deja de
intervenir para impedir sus procesos internos? ¿Las instituciones recuperan la capacidad
de autogobierno?
Así las cosas, evitando
inútilmente la expansión del sentimiento a favor de la transición, las
escaramuzas más recientes que tuvieron por escenario la esperada sesión del CNU
ayudan a medir muy bien cómo marcha el cambio y la confianza que genera un
gobierno que festeja a Trump en cualquier ocasión. Entonces, ¿se trata de trabar
y frustrar a toda costa la elevación de las capacidades que permitan la
reconstrucción del Estado en Venezuela? ¿Convertir a Caracas en el escenario de
todas las formalidades de una transición reduce
la sociedad? ¿No constituyen la ULA y la USB una suerte de laboratorio que
ayuda a explicar el proceso político global que realmente vive el país?
Noticioso o no, todo lo que
acaece en Venezuela y entre los venezolanos incide naturalmente en el curso
político de las cosas y de todas las cosas. Luego, la transición que está
pendiente no es cuestión privativa de los actores circunstanciales del proceso.
(*) “El mar de la
tranquilidad”, Ático de los Libros, Barcelona, 2022: 118.
Ilustración: Stephan Schmitz.
05/10/2026:
https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/45021-de-un-laboratorio-para-la-transicion-ula-y-usb

No hay comentarios.:
Publicar un comentario