domingo, 18 de octubre de 2026

Una travesura gráfica

¿OTRA VEZ EL 18 DE OCTUBRE?

Luis Barragán

Por décadas, la fecha fue motivo de polémica por los acontecimientos de 1945, por lo menos mientras vivieron los actores principales de la asonada militar convertida en revolución. No obstante, aunque todavía vivía quizá el más encendido de los polemistas, Arturo Uslar Pietri, hacia mediados de los años ochenta el acontecimiento comenzó a decaer, porque otro era el país que había suscitado y otra la factura que el novelista pasaría al frente de los llamados Notables con posterioridad.

Inevitable como acontecimiento histórico, vuelve tímidamente a escena aquel inicio de una transición hacia la democracia, frustrada por el golpe de 1948 y retomada una década después. Obviamente, incurriríamos en un triple anacronismo: conceptual, al atribuirles a los actores de 1945 concepciones y perspectivas propias de esta época; institucional, al trasladar al pasado estructuras, reglas y prácticas muy conocidas en el presente, pero acaso incipientes en aquella época; y moral, al juzgar a los protagonistas de entonces con los criterios actuales. No obstante, a partir de un texto de Sergio Javier Barrionuevo (1), podemos sostener que hablar de transición, democratización o reinstitucionalización del Estado en democracia y libertad no significa necesariamente incurrir en un anacronismo histórico, pues conocemos las diferencias fundamentales entre aquella época y la actual.


A mediados de los años cuarenta hubo una ruptura violenta y definitiva con el (neo)gomecismo, una inmediata liberalización política y, a pesar de las conspiraciones y los errores gubernamentales, se convocaron y celebraron sendos comicios durante el Trienio. Hubo un programa específico de realizaciones en los distintos ámbitos de la vida nacional, que significó el ascenso de las masas a la escena pública, bajo un orden constitucional extraordinariamente debatido, así como la emergencia de nuevos líderes que arriesgaron el propio pellejo desde distintas aceras. Por supuesto, también hubo errores de gran envergadura, como el sectarismo adeco y, posiblemente, la ingenua creencia de que el problema pretoriano ya estaba resuelto entre nosotros.

Nadie puede asegurar que las respuestas a los desafíos actuales puedan hallarse en el desarrollo de los acontecimientos octubristas, pero sí podemos, al menos, recordar las lecciones acumuladas desde entonces por un país que lo era y que, hasta hace pocos años, había dejado de serlo, a pesar de sus hazañosas resistencias en el siglo XXI. Quizá la noción capital que debemos retomar sea la de una unidad opositora ejemplarizante, en medio de la diversidad necesaria y aconsejable, frente a los adversarios abiertos y encubiertos de la libertad y la democracia, como ocurrió en el decenio de los sesenta. ¿Habrá una transición efectiva sin esa unidad o, mejor aún, sin un liderazgo unitario?

Desde la perspectiva histórica, los hechos desarrollados a partir de 1945 todavía esperan nuevos aportes documentales e interpretaciones, como quedó de manifiesto en un reciente foro celebrado por la diáspora venezolana en Chile (2). Sin embargo, en términos vitales y políticos, arrojan luces sobre un pueblo que todavía pugna por su ascenso ciudadano. Por eso, otra vez el 18 de octubre.

(1) https://www.researchgate.net/publication/384134522_Anacronismo_e_historia_Una_discusion_en_torno_a_la_utilizacion_del_concepto_de_'lo_politico'

(2)

https://www.youtube.com/watch?v=py7rd2K-m0g

Reproducción: IA/lb, sobre una fotografía tomada de: 

https://es.wikipedia.org/wiki/Di%C3%B3genes_Escalante

18/10/2026:

https://lapatilla.com/2026/10/18/luis-barragan-otra-vez-el-18-de-octubre/

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