¿EXISTE LA IMPOTENCIA FEMENINA?
William Anseume
Claro que sí, la impotencia
femenina existe. Se trata del poder o no poder. De medir los alcances y los
límites. En ese sentido, podríamos decir que la potencia o la impotencia no
tienen diferenciación sexual. Sin embargo, en sociedades falocéntricas es habitual
que la potencia o su antónimo se vinculen exclusivamente a lo masculino,
obviamente.
El diccionario hegemónico de
nuestra lengua, el de la Real Academia Española, privilegia en su primera
entrada el asunto del poder en general, mientras relega a un segundo plano el
de lo exclusivamente masculino. Allí percibimos dónde radica la importancia
singular de los impedimentos: 1. (f). "Falta de poder para hacer
algo". 2. (f). "Imposibilidad en el varón para realizar el
coito". La "f" entre el paréntesis alude a que es éste un
sustantivo femenino, que marcamos con el artículo "La" y decimos
"La impotencia", por tanto, aunque suene a chiste, es femenina en su
emisión, en su vocalización y su escritura.
En política, muchos eventos
se ven marcados por la impotencia, como es natural. Y otros por logros que
parecen simularla y no la son. Por eso me gustará referirme tangencialmente al
exclusivo caso de Ismenia de Villalba. La primera candidata a la presidencia de
la República en Venezuela. Porque su caso no fue precisamente de impotencia. En
ella hubo más, mucho más, que la derrota de una candidatura o de un hecho
político. Porque seguro estoy que sabía, por su trayectoria y la de su esposo,
también finalmente perdedor en ciertos aspectos, a pesar de lo grande que
pintaba su accionar, que no iba, que no iban a ganar con esa candidatura de
Unión Republicana Democrática, porque no se trataba de obtener todo el poder,
la plenitud del poder, si no una parcela mínima de este. Conciencia política de
ambos.
Era yo niño cuando la
candidata Ismenia se presentó en campaña por las residencias humildes que
habitábamos, en Simón Rodríguez, vecinos como éramos de las famosas 4 Monedas,
los hermanos O'Braien. Allí llegó la señora de Villalba, sonriente, con una
sonrisa que recuerdo más bien mueca del saber exactamente lo que hacía: pasar a
la historia como la primera mujer que se "lanzaba" a la presidencia
del país. Un país machista, fundado por militares; en el siglo XX podía ver a
una destacada mujer al frente de una campaña, por un partido que compartió
gobierno varias veces y tuvo senadores y diputados, tan importante como fue,
como fue Jóvito.
Mi madre salió a recibirla,
histriónicamente eufórica, por un hecho que después nos relató: para ella como
mujer sí era importante la presencia de aquella fémina en la calle. Ella,
adeca, no votaría por Ismenia. Pero valoraba en su justa dimensión la acción
política de aquel acontecimiento. Por supuesto que no va a ganar, nos dijo,
pero es una mujer y hay que apoyarla y darle fuerzas. Ismenia, sin yo saber
quién era ni por qué salía la gente a verla, me puso la mano en la cabeza,
luego en la cara. Siguió subiendo las escaleras a otros apartamentos. Mi papá,
adeco, no se movió de la cama. Para él resultaba insignificante aquella presencia.
Hay muchos relatos de
impotencia política de verdad en nuestra historia reciente. Cuando Gómez se
lucieron esos efectos: El Falke, los estudiantes, Arévalo Cedeño, el casi
cómico recuerdo de La Toma de Curazao y posterior "Invasion" por
Coro, donde estuvo Miguel Otero, y así, tantas más. Todas masculinas o muy
marcadamente masculinas muestras de impotencia política. La de Jóvito, al no
poder alcanzar la presidencia, fue tal vez la mayor muestra de impotencia
política después de Pérez Jiménez.
"Cadáver insepulto", lo llamó Betancourt. El caso de Ismenia no es
propiamente ni parecido al de su esposo. Lo hizo, lo hicieron, a sabiendas. Sin
mayores aspiraciones. Conocían sus límites. La impotencia femenina existe. Pero
no existió en el caso digno de destacar de Ismenia de Villalba. A quien también
vale la pena, y mucho, recordar hoy. ¿Es esto un homenaje? Sí.
Fotografía: Ismenia de Villalba, tomada de la red.
17/10/2026:
https://www.costadelsolfm.org/2026/10/william-anseume-existe-la-impotencia-femenina/
Breve nota LB: No fue publicado
el texto por El Nacional. Segunda ocasión en laque el autor es censurado.

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