lunes, 2 de noviembre de 2026

Trazo e ingenio

DE LAS ABSTRACCIONES ELOCUENTES

Luis Barragán

Quisiera contar con la ironía suficiente para referirme a la pérdida de humor político entre los venezolanos que, por cierto, modestos, nos tenemos por insignes jodedores de alto e inspirado vuelo. Empero, hay que andar con el único equipaje disponible y observar, por una parte, que el país que padeció las grandes y prolongadas dictaduras militares, supo de publicaciones como Fantoches, El Morrocoy Azul y, hasta en la era democrática, El Gallo Pelón, El Sádico Ilustrado y El Camaleón en el siglo XX; y, por otra, tuvimos o, mejor, ostentamos un elenco de ingeniosos ilustradores tanto  en el terreno de las ideas como en el del trazo mismo, cuya disminución en los medios públicos habla de la sostenida y eficaz represión y (auto)censura de la presente centuria.

Esto, lo que nos ha ocurrido en casi tres décadas, remite a un fenómeno del cual muy pocos se percatan: la febril banalización y simplificación de nuestros problemas que igualmente apuntan a la banalidad y simplicidad de las respuestas, disminuyendo en propiedad la capacidad colectiva de abstracción en nombre de la más grosera y baladí concreción. Todo tiende a reducirse a la maldad infinita de los actores políticos, por ejemplo, siempre con piedra en mano en lugar de la comprensión de aquellas condiciones objetivas y subjetivas que permitirían una mejor perspectiva para apreciar las realidades que vivimos y sus probables salidas.

El discurso chavista maniqueo y estigmatizador que, en el fondo, atribuimos a una terca resistencia frente a la quiebra del rentismo petrolero, llegó al reino de la caricatura política para ridiculizar procazmente al enemigo, perdiendo toda la capacidad simbólica, todo el poder metafórico, toda señal espontáneamente creadora, para definitivamente perder la ilustración misma como género artistico de opinión y debate. Lo peor es que la influencia se ha sentido en los predios de la oposición, pues, con las excepciones de rigor, la tendencia es hasta la de explicar textualmente la escena y de hacerla lo más figurativamente que sea posible: ¿anteriormente, cuántos códigos perdurables no crearon nuestros ilustradores o caricaturistas en el diario trajinar de la interpretación noticiosa y humorística?

Hoy, existe la ventaja de la IA que podría hacer el trabajo de una mayor abstracción para una concreta representación de lo que ocurre, pero no lo logra porque requiere del insustituible concurso creador del usuario.  El dispositivo digital es plásticamente demasiado convencional y, a menos que se pueda sostener una cuenta espaciosa y constantemente alimentada, la ocurrencia personal más o menos novedosa a aportar puede arribar a resultados gráficos impecables.

Se nota demasiado en las diarias publicaciones que emplean la IA para atrapar la atención de lector con una imagen determinada que lo conduzca al texto de opinión: la inclinación es a lo figurativo, a veces, bizantino, explícito, directo de la imagen.  Al hacer la prueba con una columna que versaba  en torno a la decisión reiterada del gobierno para adelantar las festividades navideñas, pidiéndole un poco de sarcasmo, la IA propuso alternativas como colocar a las principales figuras de liderazgo venezolano de gobierno y oposición alrededor de un gigantesco árbol con San Nicolás saludando, estilo dibujos animados, siendo lo más complejo que aportó. Y, poco después, le pedí algunas variaciones de una ilustración de Andrei Popov, cuya personalísima ocurrencia artística, tradujo en distintos formatos plásticos.

En otros ejercicios gráficos orientados a alcanzar una pieza que se refiriera a la Fuerza Armada, pendiente de dos o tres textos de una serie que la vinculase a la transición política deseada, le pedí una escena ajedrecística y el ensamblaje de un rompecabezas. No me satisfizo alternativa alguna hasta que recordé las viejas, meritorias e irrepetibles portadas o cubiertas de los libros de Alianza Editorial, hallando una en particular: la del libro de José Ortega y Gasset sobre Mirabeau que superaba con creces mi propuestas de peones y alfiles (https://apuntaje.blogspot.com/2026/09/ejercicios-graficos-para-un-par-de.html) .

La editorial, reconocida por diseñadores tan legendarios como Daniel Gil, Ángel Uriarte, Roberto Turégano, Lynda Bozarth Manuel Estrada de quien tomé una composición hecha sobre una fotografía de Javier Ayuso: suficientemente sugestiva, tenía en juego varias piezas de dominó, incluyendo las fichas ocultas, junto a una pluma fuente. Jugamos con la magnífica composición, añadiéndole unos blindados de guerra, una bandera de Venezuela, una cuerda, la referencia a un folleto de David Morán, y  le dimos – demás – una valoración matemática diferente a una ficha.

Por supuesto, hay límites de tiempo y de talento para graficar cada texto de opinión que, en ocasiones, va más allá de un esfuerzo meramente complementario. La ventaja es que la IA técnicamente puede traducir cada ocurrencia en una pieza fotográfica, pictórica o escultórica de una escuela artística hasta desconocida, aunque jamás ideará lo que el usuario no aporte, insinúe, sugiera u ordene.

Respeto a las secciones digitales de opinión, hay textos ilustrados que parecen ejercer una mayor atracción del lector y, cuando ocurre, apreciamos que  la atracción es por un natural convencionalismo plástico propio de una sociedad (auto)censurada, reprimida, desescolarizada, a caballo entre lo gótico y pop-art, decididamente y militantemente figurativa. Quizá, por citar un remoto periódico, hoy sería intragable una ilustración de Alonso, Eneko, Ernesto, Peli, Palacios para Economía Hoy de los años noventa del veinte, sumándole el dibujo de un paquete de variadas presentaciones, estilos y contenidos, asociado a las otrora medidas de ajuste económico y reforma estructural: una abstracción necesaria, rica en sugerencias, implícita respecto a las políticas implementadas esde la dirección del Estado.

Ilustración: Andrei Popov.

02/11/2026:


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