martes, 7 de noviembre de 2023

¿Cuánto nos queda de Estado?

ÍNDICE DE ESTATALIDAD

Luis Barragán

Luce demasiado evidente la debilidad del Estado venezolano aún para las más modestas tareas que jura monopolizar, desprestigiándose irremediablemente.  Ladra con afanosa persistencia, perdiendo cada vez más decibeles, colmado por una paradoja que alecciona: la superestatización conduce a la desestatización, sobreviviéndole la población como mejor puede en un territorio en el cual es difícil preservar el hogar y transitar libremente, bajo el asedio y desprecio del poder establecido. 

Recordemos, las consecutivas crisis políticas italianas demostraron cuan consistente era el Estado que sobrevivía a las más inverosímiles circunstancias.  Hubo una mayor fortaleza de las instituciones capaces de soportar los sismos de un parlamentarismo que, en este lado del mundo, siempre nos desconcertaba, con una burocracia estable y eficiente al igual que unas fuerzas armadas prudentes y sagaces en un exigente y delicado contexto internacional.

Hoy, España está corriendo un inmenso riesgo bajo la conducción de Pedro Sánchez, si por tal entendemos una obsesión trastocada en oficio: mantenerse en la cima a cualquier precio, bajando dramáticamente el índice de estatalidad. En la práctica, cerrado el Congreso de los Diputados, obligado a cumplir formalmente con los deberes que impone la política exterior, el pretendido esfuerzo y ensamblaje de un nuevo gobierno al que se atreverá el PSOE, bajo las extorsiones del separatismo, encuentra un amortiguador en una corona responsable y ojalá acertadamente diligente,  como podría reconocer algún convencido republicano.

La confusión con el principal partido de gobierno, convierte al Estado en un prescindible complejo de oficinas subalternas. E, incluso, dato frecuentemente olvidado, el Partido Comunista auspició la existencia ornamental de otros de prefabricada y diminuta oposición en la Unión Soviética, todo un modelo para el PSUV y sus entidades subsidiarias que completan el pésimo histrionismo de un fingido pluralismo político.

Prosigue el curso del juicio incoado en La Haya por la vecina Guyana, pendiente un  acto incidental a mediados del presente mes respecto a las medidas provisionales solicitadas por Georgetown, sin que aún sepamos de las nuestras. No hay mejor e inmediato baremo de estatalidad, sentido responsable de permanencia y trascendencia inherente, que el litigio en cuestión.

Ya conocemos la pretensión de una intensa movilización populista del oficialismo que reincide, por su propia naturaleza y encaje, en sendas prácticas, racionalidades y técnicas que hacen la gubernamentalización del Estado, según la nomenclatura foucaultiana. Un discurso y una discursividad que actualiza cada período electoral, resignados luego a una tecnología que es más de la burda propaganda que de la publicidad política.

Intimidación y hábito resignado, la enfermiza lírica socialista de los muros dice aliviar el inmediato contraste con una realidad imposible de ocultar. El erario público destila en pintura y mensajes antiquísimos importados del artificio guevarista del Caribe, como lo constatamos pocos días atrás en las adyacencias de El Helicoide: en verdad, ¿cuánto nos queda de Estado?

Fotografía: LB, Caracas (27/10/2023).

07/11/2023:

https://www.elnacional.com/opinion/indice-de-estatalidad/

¡Liberemos los espacios urbanos!

DE LA URBE DESAMURALLADA

Luis Barragán

Luego de los duros acontecimientos conocidos como El Caracazo, la ciudad venezolana incrementó progresiva y quizá rápidamente la instalación de puertas de acero para los locales comerciales y la construcción de altos muros para las casas y edificios residenciales, extendidos en el presente siglo hasta el más modesto kiosco y referente de oficinas.  Las rejas se apoderaron de las terrazas, ventanales y portales, como nunca antes, aunque habría que indagar cuán lejos llegó la adquisición de alarmas y otros instrumentos electrónicos afines, como la multiplicación de los servicios privados de vigilancia.

La nada inocente violencia política se tradujo en cotas extraordinarias de los hechos delictivos comunes, y, valga el dramático contraste con el presente, fue posible conocer las estadísticas oficiales y suscitar el más amplio debate público en la materia.  Posiblemente, fuimos una sociedad más ingenua en los tiempos de la inacabables bonanza petroleras que, por una suerte de alquimia política, a la postre diseñó un paisaje urbano de guerra extremado en los días que cursan.

El amurallamiento de los sectores residenciales de un mayor poder adquisitivo, permitió hablar de un radical y novedoso apartheid social, pero – relativamente cierto – la izquierda marxista de la época jamás dio respuesta a una medida que le dio alcance a todos los sectores populares, caracterizando la mirada citadina.  A tal extremo llega la inseguridad personal que es una experiencia común el cierre de avenidas, calles, veredas y callejuelas, aunque no siempre haya la alcabala de acceso con el personal requerido por razones económicas.

A tal nivel ha llegado el fenómeno que obras tan importantes e imponentes del brutalismo arquitectónico, como la sede del Tribunal Supremo de Justicia y el Teatro Teresa Carreño, traicionan el diseño original, amurallándose.  E, incluso, por mucho que cuenten con la vigilancia de la Guardia Nacional, no hay despacho oficial que no esté blindado.

En días recientes, irreconocible, encontramos una vieja gráfica del liceo Fermín Toro, ubicado en el centro histórico de Caracas. La pieza, tomada de la revista Momento (Caracas, nr. 902 del 28/10/73), al ejemplificar una enorme cola de votantes para los exitosos comicios presidenciales de entonces, nos entrega la versión de una institución educativa abierta, accesible y objeto de admiración por los transeúntes, ahora, escondida en una infame camisa de fuerza que entristece y angustia.

Quisiéramos ver y disfrutar también de la ciudad arquitectónicamente liberada, limpia y confiable en la que no se reconocen ya las nuevas generaciones, habituadas también las más antiguas al deterioro y la obscenidad. Por supuesto, esto pasa por una necesarísima transición democrática que reivindique a la ciudadanía, la haga personalmente segura, pacificadas las relaciones urbanas.

Nada extemporánea es la demanda de un hábitat realmente humano, digno y confiable que, en última instancia, remite a la importancia de derrotar a Nicolás Maduro para auspiciar una diferente etapa histórica para Venezuela.  Y, esto, nos remite a los problemas fundamentales del país que sufren el trauma de los socialistas de la hora que los banalizan.

06/11/2023:

https://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/40267-de-la-urbe-desamurallada

Renuncia a pensar

 

ABC, Madrid, 26/10/2023.

Deconstrucción de una tragedia

EL MÁS ELEMENTAL RAZONAMIENTO

Luis Barragán

Conjurada una importante variedad de problemas de un más exacto origen internacional que local, luce inevitable volver a aquellos asuntos sobre los cuales hemos fijado nuestras posturas. Las novedades así lo imponen, por lo que, a instancias de una persona amiga, conscientes que las fuerzas terroristas que campean por el mundo cuentan con un lugar privilegiado por estas comarcas, deseamos consignar una nota complementaria en torno a los acontecimientos que enlutan a Gaza e Israel.

Por supuesto que nos duele en lo más profundo de alma todas y cada una de las escenas de guerra real, constante y sonante, incluyendo el bombardeo de un principalísimo hospital que devoró a inocentes gazatíes. Impensable que alguien pueda aceptar tamaña situación, al igual que el masivo y sorpresivo ataque contra los israelíes, añadido el detalle en nada desechable del secuestro de familias judías, ejecutada ya una joven partícipe de una fiesta en un lugar cercano a la frontera.

Hay una intensa propaganda que obviamente es de guerra, al desatarse un conflicto de consecuencias todavía impredecibles.  Sin embargo,  no menos obvio es el elemental razonamiento que nos conduce o puede conducirnos a la verdad.

Nada extraña que el hospital en cuestión alojara en el subsuelo a militantes, activistas y soldados muy decididos de Hamás, porque es demasiado patente que ha empleado a los palestinos como un enorme escudo humano, victimizándose después de semejante ataque propinado al vecino del que se espera, acaso, ¿qué no se defienda? Además, alegadas las humillaciones de incontables décadas, inaudito, ¿es el mejor modo de reivindicar los derechos? Y, en última instancia, conjugando el fundamentalismo religioso, ¿aspiran a una conflagración mundial para asegurarse un lugar en el paraíso a costa, incluso, de quienes no creen en él?

Existe una enorme diferencia en la región afectada, a propósito de un Netanyahu justificadamente cuestionado por sus afanes autoritarios: en Israel también se puede protestar contra la respuesta dada a los vecinos y, además, ventilado el caso públicamente, abrir una investigación en torno a la versión oficial del bombardeo del hospital, pero en la Gaza desestatizada, con una autoridad a la merced de las organizaciones terroristas de las más temibles del mundo, absolutamente nadie puede protestar por el acto de provocación, y muchísimo menos contrariar al régimen de fuerza que impera en la Franja. Y, faltando poco, no debemos fiarnos de los terroristas que mantienen una excelente relación e intereses  obscuros  con el único gobierno que los venezolanos hemos tenido en el presente siglo.

Collage: LB, prensa del exterior.

05/11/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/11/05/luis-barragan-el-mas-elemental-razonamiento/

Antifestivalesco

EL LLAMADO A UNA JUVENTUD HISTÓRICA

Guido Sosola

Creo que es necesario actualizar la agenda electoral de todas las organizaciones de la sociedad civil, capaces de contribuir a un esfuerzo y a una ambientación cada vez más generalizado a favor de la alternativa libre y democrática para 2024. Sobre todo, en los sectores juveniles  deben pasar por una trascendental experiencia cívica, como la que pocos han tenido bajo el socialismo del siglo XXI, en todas las universidades del país.

En su libro, ”El poder brujo. Ensayo de polémica y otras tintas” (Monte Avila Editores, Caracas, 1991), Manuel Caballero observaba que el fenómeno de la extrema politización de la juventud venezolana tuvo por etapas estelares la que arrancó en 1945 y repitió por 1958, importando la concesión del voto a los muchachos en edad militar que movió a los partidos a crear organismos especializados, y la discusión  en los liceos y universidades, después reducidos a un papel festivalesco (133, 139).  Por cierto, subrayaba la fase de abierta despolitización que se notaba desde muy principios de los años noventa del siglo veinte.

Es tiempo ya que los jóvenes vuelvan masivamente a la política, militando o no en un partido. Buena parte de los que honraron su compromiso ciudadano en 2014, o 2017, se vieron forzados a un exilio real, no inventado, requeridos desde hace mucho de un relevo.

Por ejemplo, la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela, está ya en el deber de propiciar la renovación de su cuadro directivo, dando ejemplo de civismo y de civilidad.  Cito el ejemplo, porque la casa de estudios es el referente por excelencia del país y pudo realizar sus elecciones rectorales, y también porque es legítima heredera del temple, la claridad y el coraje del movimiento estudiantil que hizo de 1928 y 1958, otras de nuestras gestas republicanas.

Hay que bregar por liberar al país y nuestros muchachos tienen la palabra, iniciando la veintena de edad, si excusas. Hablamos de una juventud histórica, llamada a hacerla y protagonizarla, por supuesto.

06/11/2023:

https://www.lapatilla.com/2023/11/06/guido-sosola-el-llamado-a-una-juventud-historica/

Una clara y coherente defensa de la justicia internacional

DE NUREMBERG A ROMA Y DE ABU GHRAIB A CARACAS Héctor Faúndez Hace siglo y medio, en medio de una guerra civil en los Estados Unidos, y a...