domingo, 20 de julio de 2025

Caza de citas


"Aunque todo aquello me parecía exagerado, disfrutaba de sus relatos, sin saber cuánto contenían de verdad y cuánto de fantasía. ¿Hasta qué punto su vida, y su propia desaparición, quedaron teñidas por las auras de invención que le daba a todo lo que hacía?"

Karina Pacheco

("El año del viento", Seix Barral / Planeta, Barcelona, 2021:  12)

Ilustración: Dominique Appia. 

Noticiero retrospectivo


- "Piñerúa llamó ´pillo´ a Luis Guevara".  Economía Hoy, Caracas, 28/09/1989.

- Lorenzo Batallán y los cien años del nacimiento de Reinaldo Hahn. El Nacional, 09/08/74.

-  "La Liga Socialista define un socialismo ecológico" (Julio Escalona, Vladimir Acosta). El Diario de Caracas, 18/07/83.

- Eduardo Fernández. "El partido de gobierno". El Nacional, Caracas,09/08/80.

- Eduardo Fernández. "La nueva clase empresarial". Al Cierre, Caracas, 28/02/75.

Reproducción: Esquina de Carmelitas. Nótese la sede del Colegio San José de Tarbes. El Nacional, CCS. 

Recta de cien millas


DE UNA METÁFORA BEISBOLÍSTICA

Luis Barragán

Por fuera o por dentro, la procesión que llevamos necesita de una coordinación de esfuerzos, un ritmo adecuado y una constancia indispensable para soportarla y superarla. Claro está, la paciencia es otro dato fundamental, trátese de una cadencia fúnebre, de un evento religioso, o de los propios problemas que intentamos afrontar macerándolos.

La breve ilustración, nos remite también a otra: por mucho talento y vocación por el béisbol que se tenga, quien desee practicarlo profesionalmente ha de aceptar un intenso período de aprendizaje en las ligas menores para competir eficazmente por un cupo en las mayores.

Luego, la carrera del beisbolista, como ocurre en otras disciplinas, entiende el ascenso como una acumulación de experiencias para perfeccionar las virtudes naturales que se traen en el equipaje. Vale decir, contar una mínima trayectoria, aunque es demasiado excepcional que alguien nazca aprendido y bata todas las marcas con una prematura promoción a la gran carpa.

Son varios los motivos para ensayar una trayectoria con la paciencia que exige una procesión exterior e interior, soportando los pesares, pero creemos que una es de las más estelares: un novato que llega a destiempo al béisbol mayor estadounidense, japonés o de cualquier otra latitud, puede resultar innecesariamente lesionado por su impericia o, lo que es peor, lesionar a otros más experimentados, superastros, con el riesgo de afectar severamente su desempeño y el peligro de forzarlos a un retiro imprevisto.

Parece útil la metáfora, cuando se habla de la política y su ejercicio. Al respeto, huelgan las palabras. 

Ilustración: https://www.peintures-tableaux.com/baseball-09-impressionnistes.html

20/07/2025:

https://lapatilla.com/2025/07/20/luis-barragan-de-una-metafora-beisbolistica/

sábado, 19 de julio de 2025

"Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica"

ESCUCHAR LA PALABRA Y PONERLA EN PRÁCTICA

(San Lucas, 10_ 38-42)

José Enrique Galarreta

El relato se presenta sólo en Lucas. El carácter de ambas hermanas es muy similar al de la Marta y María que presenta el cuarto evangelio en la escena de la resurrección de Lázaro. Otras Marías "amigas" de Jesús, y la "María" Magdalena, la pecadora que unge los pies de Jesús, y la escena en Betania, donde María unge los pies a Jesús, inducen a los exegetas a ver en estas dos hermanas del texto de Lucas a las mismas de los otros acontecimientos, aunque, evidentemente, la identificación de esta María de Betania con María de Magdala es inadecuada.

Por otra parte, esta mujer llamada Marta que le recibe en su casa no parece tener un hermano, que sería el jefe de la familia (como no fuese menor de edad); y la localización de esta escena en Betania, tan cerca de Jerusalén, es difícil en el itinerario de Lucas (Jesús está todavía lejos de Jerusalén, y tiene que pasar aún por Jericó...) aunque sabemos que el itinerario de Lucas es sólo un recurso literario.

Prescindiendo por tanto de localizaciones e identificaciones, la esencia del relato es sencilla y no necesita mayor explicación para su comprensión. Jesús no llega solo; le acompañan muchas personas, y alojarle es un problema (algo así está en el trasfondo de la falta de vino en Caná).

Hay una variante en los textos; en vez de la expresión "una sola cosa es necesaria", algunos prefieren "hay necesidad de pocas cosas" o incluso "a mí me basta con poco". La fórmula "sólo una cosa es necesaria" tiene más resonancias teológicas y probablemente es una elaboración de la fórmula primitiva. Ha tenido más fortuna probablemente por su mayor resonancia "espiritual".

Jesús, predicador itinerante al que acompañan discípulos y discípulas, acogido con reverente hospitalidad... es una buena imagen del Jesús real. Nada posee, no tiene dónde reclinar la cabeza, pero su condición de profeta, la fe en él como mesías, le hace ser recibido muchas veces con gran solicitud, aunque otras veces es rechazado, como vimos en el evangelio del domingo 13º (Lucas 9,51) en una aldea de Samaria.

La preocupación de Marta es lo lógico: huéspedes (al menos trece), huésped importante, tirar la casa por la ventana, muchísimo trabajo... El comportamiento de María es incorrecto; le deja a su hermana con todo el trabajo. Jesús da la razón a lo incorrecto. Una vez más, Jesús presenta una inversión de valores.

Es un tema permanente en los evangelios, y se nos ha presentado varias veces en los últimos domingos. En la profesión de fe de Pedro, en quién es el más grande, en el rechazo de los que quieren seguirle, en el evangelio proclamado a los sencillos, en el buen samaritano... La imagen de Jesús invirtiendo los criterios y los valores habituales está presente en todo el evangelio (y culminará, dentro de pocos domingos, en el capítulo 15 de Lucas, con las paradójicas parábolas de la misericordia).

Tratar bien al huésped es un criterio honroso. Pero cuando llega la Buena Noticia, el Reino, todas estas honras quedan purificadas. Tratar bien al huésped revierte en honra del que lo hace: quedar bien con todo el mundo. Y éste ya no es un criterio que a Jesús le importe mucho. Sobre todo, porque hay otra cosa más importante en aquel momento. Llega Jesús, y es importante recibirle como se merece; pero es más importante escucharle. A María no le importa tanto lo primero; escuchar a Jesús, mano a mano, en su propia casa, ¡eso sí que es fascinante!

En este sentido, cobra gran importancia la interpretación olvidada de las palabras de Jesús: "Marta, tranquila, no se trata de tirar la casa por la ventana, que nos basta con cualquier cosa", es mucho más profundo que una fórmula de cortesía del huésped que no quiere molestar. Expresa una manera de ser de Jesús, coherente con la actuación de toda su vida. Es coherente sobre todo con el "mesianismo" que Jesús rechaza y con el que ofrece. La gloria externa, el agasajo, los honores al Rey... no son lo de Jesús.

Pero en el texto no solamente se afirma que todo eso no tiene importancia, sino que se aclara qué tiene importancia: escuchar la palabra. La llegada de Jesús a la casa es una oportunidad sin igual de escuchar la palabra: eso es lo importante. Por eso tiene razón María.

Aplicar este evangelio a la superioridad de la vida contemplativa sobre la vida activa es una deformación del mensaje. Cuando se redacta este texto, no existía esa "vida contemplativa" a que suele referirse tal interpretación. No hagamos que los textos digan lo que a nosotros nos parece. Aquí podríamos extendernos sobre esa presunta "superioridad", pero evidentemente no es el lugar adecuado.

Escuchar la palabra. Todos los seguidores de Jesús, no solamente los "contemplativos profesionales", tenemos que atender a "lo único absolutamente imprescindible", que es escuchar la Palabra. Absolutamente imprescindible porque escuchar la palabra es el alimento, el agua. Sin eso, no hay vida espiritual. Jesús mismo se define como Palabra, que es Agua viva venida del cielo, que es maná dado por el Padre... Los mejores símbolos del AT. se aplican de este modo a Jesús.

"Oyente de la Palabra" ha sido una de las más bellas fórmulas inventadas para describir al que sigue a Jesús. Nos viene a la mente la importancia de aquel pasaje, breve y desapercibido a veces, de Lucas 11,27.

"Estando él diciendo estas cosas, una mujer del pueblo alzó la voz:

- ¡Dichoso el vientre que te levó y los pechos que te amamantaron!.

Pero Jesús le dijo:

- Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".

Este evangelio nos invita por tanto a reflexionar sobre la fuente misma de nuestra conversión, de nuestra vida cristiana. El itinerario interior del que sigue a Jesús se resume en: atender constantemente a la Palabra, dejarse guiar por la Palabra, ponerla en práctica. La Palabra y nuestra respuesta van cambiando nuestros criterios, van produciendo nuestra conversión. Nos identificamos quizá con Marta: la Palabra está ahí, pero nosotros nos dedicamos a otras muchas cosas, no a lo verdaderamente necesario.

Como aplicación práctica para nuestra vida, debemos hacer dos reflexiones: la enorme responsabilidad de los sacerdotes que en las homilías dominicales tienen la misión de presentar la Palabra; la enorme urgencia que tenemos todos los que queremos seguir a Jesús: conocer a Jesús en los evangelios, dedicar un tiempo a orar, no a pedir, sino a escuchar.

Deberíamos ser insaciables en nuestra dedicación a conocer a Jesús, a contemplarlo: es eso lo que puede transformar nuestras vidas, ése es el grano de mostaza, la levadura que ha de fermentar la masa.

Y aquí, no podemos menos que subrayar esta grave carencia del pueblo cristiano: orar, orar con la Palabra. Insistimos una vez más: muchos cristianos rezan mucho y escuchan poco. Escuchar la Palabra, entender el mensaje, masticarlo, asimilarlo. Contemplar a Jesús, para que se nos vaya metiendo dentro y sea levadura que nos vaya cambiando, desde dentro.

La dificultad que muchos sienten es "no tengo tiempo". No es verdad. "No tengo tiempo" significa, simplemente, "otras cosas me importan más". Si no tenemos tiempo para orar, esto significa que escuchar la palabra nos importa poco.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1853-escuchar-la-palabra-y-ponerla-en-practica.html

Ilustración: Jorge Cocco. 

Fotografía: Retablo, Iglesia de la Coromoto (CCS,. 20/07/25).

Padre Peraza:  https://www.facebook.com/arperaza/videos/1831139741155475

Padre S. Martín: León XIV abre camino a la tradición. Atacan templo de Gaza. Lamentación provida: 

https://www.youtube.com/watch?v=vRHYfxpuGnU


León XIV: https://www.youtube.com/watch?v=cdAl9r9CuHQ


Monseñor Biord:  





Una firme defensa de la universidad venezolana

USB Y ELECCIONES

William Anseume

Raúl Leoni fue el presidente que firmó el decreto de creación de la Universidad Simón Bolívar el 18 de julio de 1967

Ayer se conmemoraron 58 años de aquel maravilloso decreto de creación de nuestra Universidad Simón Bolívar, que tuvo como primer nombre Universidad de Caracas. La firma de ese hermoso documento correspondió al demócrata presidente Raúl Leoni. 

Sería extenso exponer aquí la cantidad de beneficios educativos, académicos, sociales, científicos, humanísticos, y pare de contar, que ha traído al país, y más allá, la Universidad Simón Bolívar. Son prácticamente invaluables. Sin embargo, a nuestra institución le ha caído la mavita del poder central. No podía pasar agachada, no podía quedar incólume, como a todos sus miembros actuales nos habría gustado. 

En la segunda quincena de septiembre, el 16 para ser exactos, se cumplirán ya cuatro años de una gestión nefasta para la USB y la educación en Venezuela. En esa fecha fueron designadas de muy mal modo tres de las cuatro autoridades por parte del Consejo Nacional de Universidades, ente al que le corresponde legalmente tal designación, pero no así, como ocurrió, con los votos salvados de varias universidades, incluyendo la propia USB, extendiendo su mano en esa designación más allá de lo establecido, sin evaluación detenida previa de los currículos presentados, con una sola intención... Legalmente las designaciones de autoridades ocurren por 180 días y no por 4 años. 180 días en los que los impuestos han debido convocar elecciones, casi como por única función de su gestión. Nada de eso. Extienden y extienden un mandato indeseado por la comunidad de la USB, por el mundo académico nacional, por el país. 

No se han cansado los interinos de perseguir profesores, de abrir expedientes a profesores y alumnos, de causar calamidades además de las normales: arrebatar espacios significativos, como la Casa del Profesor, o los del Instituto de Previsión del Profesorado; ahora cursa una demanda que debe resolverse este año en los tribunales por ello. Han modificado inconsultamente y con rechazo de varios sectores el reglamento interno de la universidad, ahora pretenden, en estos días últimos del trimestre, antes de las vacaciones, cambiar el régimen de permanencia. Esto entre muchas otras menudencias indignas siquiera de mencionar. 

Ayer mismo los tres gremios, de estudiantes, egresados y profesores, que en 2023 entregamos al Consejo Directivo una propuesta de reglamento transitorio, como exigió el Tribunal Supremo de Justicia y aplicó la Universidad Central de Venezuela e ignoraron olímpicamente, divulgamos y entregamos un comunicado exigiendo elecciones rectorales inmediatas. A sabiendas de que la USB está tomada, intervenida de este modo por el poder que así se la apropia insanamente. En la USB exigimos elecciones. Insistiremos cuanto sea indispensable en ello. 

Todo esto es una muestra más del deterioro de la educación y de las universidades, ocasionado por un poder al que la educación le importa menos de un bledo. Razón por la cual se distancian cada vez más de la ciudadanía, como no se ha cansado esta de demostrarlo. Y como seguimos demostrando día a día, hasta liberar no solo a la universidad. 

19/07/2025:

https://www.elnacional.com/2025/07/usb-y-elecciones/

Valiente e irrefutable respuesta


«AREPA Y RON» EL SABR AMARO DEL NACIONALISMO EN LA POLÍTICA CHILENA

Jonatan Alzuru Aponte

Una frase del diputado socialista Daniel Manouchehri sobre “vino y empanada”, frente a “arepa y ron”, ha abierto en Chile un debate más grave que la xenofobia: la validación de una noción de “cultura nacional” cuya raíz es idéntica a la que sostuvo el ideal de raza pura del nazismo. Y en el plano político, el olvido de lo que Venezuela hizo por el socialismo chileno no solo agrava el agravio, sino que exhibe con nitidez la ignorancia supina del parlamentario.

Este artículo desmenuza la retórica de Daniel Manouchehri, que al oponer la “cultura del vino y la empanada” a la de la “arepa y el ron”, no solo reproduce discursos excluyentes, sino que evoca con total descaro ideas peligrosas de pureza cultural y desconoce la historia de solidaridad entre Venezuela y el socialismo chileno. Analizaremos cómo esta visión esencialista de la cultura deriva inevitablemente en exclusión política y mutila la riqueza de la diversidad latinoamericana.

Una aclaratoria para el pueblo chileno: no escribí un artículo contra George Harris, el comediante venezolano. Grabé un podcast en cuatro entregas titulado “Clase magistral: Mi respuesta a George Harris”, que suma tres horas con cuarenta y cinco minutos. En él, hice una crítica tajante y profunda a sus declaraciones, me opuse abiertamente a los venezolanos que lo defendían en redes sociales, y aproveché para examinar, sin anestesia, las complejidades y conflictos de la migración venezolana en Chile. Está disponible en YouTube desde el 4 de marzo de 2025. Lo aclaro para que nadie me confunda con un nacionalista emocional.

El diputado Daniel Manouchehri, del Partido Socialista, declaró hace pocos días: “Queremos una política con olor a vino tinto y empanada, no con arepa y ron. No queremos una Chilezuela. Esa es otra cultura”. Como si no bastara, propuso que los migrantes venezolanos sean excluidos del derecho al voto. Pocas veces un político progresista ha dicho tanto, tan rápido y con consecuencias tan graves.

Esto no es una torpeza aislada ni un arrebato de folclorismo mal calibrado. Lo que Manouchehri expresa es una estructura ideológica sólida y peligrosa: una concepción de la cultura y de la política que debe ser desmontada a fondo. Detrás de su “olor a vino” se oculta algo más rancio: la misma idea antropológica que en el siglo XX legitimó el proyecto de la raza pura, ahora con el maquillaje amable de una supuesta “identidad nacional”.

Cuando la cultura se convierte en frontera

Decir que “la política chilena debe oler a empanada y vino” y no a “arepa y ron” implica suponer que existe una cultura chilena original, cerrada, fija, que debe ser defendida de lo foráneo. Ese es el primer y más insidioso error. Las culturas no son esencias: son procesos. No hay culturas puras. Toda cultura es mezcla, cruce, incorporación, diálogo. Es, por definición, híbrida.

El vino y la empanada también fueron importaciones. Y la propia idea de “nación” en América Latina es un injerto: indígena, africano, español, italiano, alemán, palestino, judío, croata, haitiano, colombiano, venezolano. No hay identidad sin extranjería. Negar esto no protege lo chileno: lo petrifica.

Aún más grave que el error conceptual es su consecuencia política: usar la noción de “otra cultura” para justificar la exclusión de derechos ciudadanos. Si una comunidad migrante trabaja, tributa, convive y participa en la polis, negarle el voto es negarle humanidad cívica. Es decirle: puedes limpiar nuestras veredas, pero no opinar sobre ellas; puedes cuidar a nuestros enfermos, pero no decidir sobre el sistema de salud. Es una ciudadanía amputada. Una democracia que excluye por origen es una caricatura. Y quien siembra esas diferencias no defiende una nación: erige una oligarquía de sangre y suelo.

Lo idéntico: del nazismo al nacionalismo popular

El argumento de Manouchehri no es nuevo. Tiene una genealogía precisa y letal. Es exactamente el mismo  supuesto antropológico que nutrió al régimen nazi: la creencia de que existe una comunidad originaria, auténtica, que debe protegerse de los cuerpos culturales invasores. Ayer fue el “judío errante”; hoy es el “venezolano invasor”. Cambia el nombre, no la estructura lógica.

Hitler hablaba de la sangre. Manouchehri del “olor” de una comida. Pero en ambos casos, el problema no es la diferencia real, sino la construcción simbólica de una amenaza: la alteridad, la mezcla, lo que no encaja. Es el viejo principio totalitario: lo que no soy yo, me contamina.

Este pensamiento esencialista y jerárquico ha sostenido todas las formas de exclusión sistemática: desde el apartheid sudafricano hasta las limpiezas étnicas en los Balcanes. Aquí se disfraza de cocina patria. Pero su lógica sigue intacta: hay una cultura verdadera, y el resto es estorbo.

Arepa y empanada: desmontando el fetiche de lo propio

La arepa y el ron no son exclusivos de Venezuela, ni el vino y la empanada lo son de Chile. Estos alimentos encarnan una cultura latinoamericana compartida, con variaciones y resonancias múltiples, pero con un tronco común y un diálogo permanente.

La arepa, ese disco de maíz cocido, es el eje de la cocina venezolana y colombiana, y parte central de la cultura mesoamericana. Como lo muestra Miguel Ángel Asturias en Hombres de maíz (1949), el maíz es mucho más que alimento: es cosmovisión, es tierra sagrada, es resistencia ancestral. Desde México hasta Bolivia, desde la tortilla al tamal, del pozole a la chicha andina, el maíz es una forma de humanidad. También en Chile, aunque con menor centralidad simbólica, el maíz tiene presencia: en el mote, en la patasca del norte, en los cultivos de las comunidades mapuche y andinas. La arepa no es solo venezolana: es pan americano.

El ron, hijo de la caña de azúcar colonial, se ha convertido en emblema del Caribe. En él habita la historia afrodescendiente, las fiestas populares, los rituales, y también la sofisticación del ron añejo. El vino, por su parte, se asocia al Cono Sur, a la herencia europea y al ritual del mantel. Pero ambos licores —ron y vino— coexisten en la historia de la región como expresiones complementarias de una identidad compartida. Ninguno es “más latinoamericano” que el otro.

La empanada, aunque emblema chileno con su pino y su forma, está presente en toda América Latina. Argentina, Bolivia, Colombia, Venezuela: todas tienen su versión. Todas vienen del mismo molde cultural y todas han sido recreadas en clave local. La cultura se transforma al cruzar fronteras. Y ese cruce es su única fuente de vitalidad.

Negar este mestizaje es traicionarse a sí mismo. La cultura no se defiende emparedándola: se expande al compartirla.

La ingratitud como política: escupir la mano que salvó

Pero hay un cuarto nivel de gravedad, quizás el más indigno: el de la desmemoria del Partido Socialista. Porque si algún país contribuyó a la sobrevivencia del socialismo chileno, fue Venezuela.

En 1975, el gobernador de Caracas, Diego Arria, por orden del presidente Carlos Andrés Pérez, del partido Acción Democrática, viajó personalmente a negociar con Pinochet la liberación de Orlando Letelier, preso en Isla Dawson. Fue Venezuela, no Francia ni Cuba, quien le ofreció asilo y espacio político. Desde Caracas, Letelier reorganizó su lucha hasta ser asesinado por la dictadura en Washington en 1976. ¿Quién repatrió su cuerpo? Venezuela. ¿Quién lo homenajeó como mártir? Venezuela. Tanto así, que en 1999, la propia Concertación le otorgó a Diego Arria la Gran Cruz de la Orden de Bernardo O’Higgins, la más alta distinción civil del país.

Isabel Allende vivió trece años en Caracas. Allí escribió La casa de los espíritus, trabajó, enseñó, sobrevivió. Miles de chilenos fueron acogidos con dignidad. Venezuela no les ofreció caridad, les ofreció pertenencia. ¿Y ahora el Partido Socialista pretende negar el voto a sus hijos y nietos? ¿Trazar una línea entre la empanada que protegió y la arepa que amenaza?

El olvido no es solo desmemoria: es traición.

¿Qué Chile queremos?

Desde la perspectiva estrictamente política, Chile no está hecho de platos ni de olores. Está hecho de decisiones éticas. La democracia no huele: se ejerce. Y si Manouchehri teme que el voto venezolano altere el mapa electoral, lo que debe preguntarse es qué dice eso de su propio proyecto político. Porque quien necesita excluir para ganar, ya ha perdido.

Decir “no queremos una Chilezuela” no es solo una frase torpe: es una rendición. Es adoptar el lenguaje de las derechas más xenófobas del continente, que inventan una “cultura ajena” para justificar su miedo. Pero esa patria mestiza —la real— solo se enriquece con lo nuevo. Con lo que llega. Con la arepa también.

Lo más inquietante no es que estas palabras las diga un extremista: las dice un socialista. Un heredero de Allende, de Letelier, del exilio. Pero ahí está: con su copa de vino, su empanada purista y su dedo acusador apuntando al que llegó tarde. Al que huele distinto.

Y no hay peor peste que la del miedo a compartir la mesa.

15/07/2025:

https://www.biobiochile.cl/noticias/opinion/tu-voz/2025/07/15/arepa-y-ron-veneno-puro-en-la-politica-chilena.shtml

Cfr. https://www.elnacional.com/2025/07/diputado-chileno-causa-polemica-por-sus-comentarios-sobre-los-venezolanos-no-queremos-que-nuestra-politica-sea-de-arepa-y-ron/

https://www.instagram.com/reel/DMGuvDqugEu/

martes, 15 de julio de 2025

De otro escenario asiático

TAIWÁN PARA UNA HIPÓTESIS NADA DESCABELLADA

Luis Barragán

Muy antes, fue necesaria la tajante distinción entre la China comunista y la que sencillamente no lo era, circunscrita a una isla lo suficientemente  jerarquizada en el contexto de la llamada guerra fría que supo de no pocos hervores: Taiwán. Ésta, al igual que Japón, supo de un formidable respaldo estadounidense que bien aprovechó y trabajó la población para alcanzar los extraordinarios niveles de vida que radicalmente contrastaron con la opresión y las hambrunas del febril ideario maoísta que más tarde recibió la ayuda inimaginable del odiado tigre de papel.

Nuestro país tuvo relaciones diplomáticas con la insular República de China hasta 1974, cuando las decidió a favor de la continental República Popular en un contexto internacional que comenzaba lentamente a cambiar. Desde entonces, perdimos la noción de un exitoso país que se hizo definitivamente de la democracia liberal con capital en Taipéi, a principios de los noventa, conquistada y seducida la opinión pública por el curioso régimen comunista de un decidido y triunfal apalancamiento capitalista, cuyo nervio principal está en Pekín, ahora, en la presente centuria, olvidado todo vestigio de lo ocurrido en la Plaza de Tiananmén por 1989.

Referido anteriormente, la sola y descomunal deuda contraída con la superpotencia continental, nos obliga a una vinculación definitivamente realista y, ojalá, creadora (https://www.elnacional.com/2025/05/liderato-politico-china-y-las-relaciones-sino-venezolanas/), que luce compatible con un relacionamiento necesario respecto al modesto coloso isleño de una relevante importancia geopolítica, geoestratégica y geoeconómica. Entre varias razones, por una parte, a pesar de sus dimensiones territoriales, cuenta con un extraordinario peso al encabezar la producción mundial de semiconductores, con fortísimas inversiones extranjeras que incluyen a la propia China, siendo una de las más importantes economías del mundo por sus niveles de exportación e importación; agreguemos, con una fuerza laboral altamente calificada, bajos niveles de inflación y de desempleo, como una envidiable estabilidad financiera, entre los más importantes países de mayor reserva de divisas del planeta.

Observemos, por otra, más allá del dato económico, hemos obviado tan injustamente el modelo taiwanés, cuyo milagro económico arrancó desde los años sesenta del veinte con la reforma agraria, inversiones extranjeras y una estrategia industrializadora orientada a la exportación. Un fenómeno abiertamente contrastante con China, se hizo perfectible desde mediados de los noventa, con un proceso convincentemente democratizador, amplias libertades públicas, respeto de los derechos humanos, división de poderes, nunca reivindicado en este lado del mundo.

Luego, afinando nuestra estrategia de largo plazo, probablemente nuestro futuro entendimiento será con el referente continental de un pleno y desinhibido desarrollo capitalista que apelará irremediablemente a la democracia liberal y al efectivo federalismo, comprendiendo y asumiendo pacíficamente la independencia y la complementariedad del referente isleño de larga experiencia en la materia. Un módico esfuerzo de investigación que incluye a especialistas extranjeros, siendo tan asombrosamente escasos los venezolanos, nos lleva a transitar la hipótesis nada descabellada.

15/07/2025:

https://www.elnacional.com/2025/07/taiwan-para-una-hipotesis-nada-descabellada/

19/07/2025:

https://guayoyoenletras.net/2025/07/19/taiwan-para-una-hipotesis-nada-descabellada/

Una clara y coherente defensa de la justicia internacional

DE NUREMBERG A ROMA Y DE ABU GHRAIB A CARACAS Héctor Faúndez Hace siglo y medio, en medio de una guerra civil en los Estados Unidos, y a...