sábado, 29 de enero de 2022

Y, además, escriben

DE UNA BREVÍSIMA INSTRUCCIÓN PARA COMPRENDER EL 23 DE ENERO

Luis Barragán

El país recuerda, con desigual interés, las jornadas de liberación de enero de 1958. E, incluso, aspirando a encontrar una clave en la fecha para despejar las circunstancias actuales.

            Comprendemos que a las generaciones más recientes les parezcan extraordinariamente lejanos aquellos acontecimientos históricos, aunque alarma que ni siquiera los aproximen.  Añadidas las que juran una vocación, están ganadas para la perversa ilusión de creer que la política comenzó en Venezuela con Chávez Frías.

            Más grave aún, en el país de una larga y hermosa tradición de luchas estudiantiles que desconocen, es muy poco lo que se ha hecho hoy para impedir que el régimen controle y humille a las universidades. Un solo vistazo a las actuaciones del Frente Universitario, desde el magnífico noviembre de 1957, bastará para aceptar las lecciones de una gesta urgida de repetir.

            Nos preguntan sobre el libro que puede orientarnos decisivamente en torno a la caída de la dictadura, e inicio de una experiencia por entonces inédita. Los hay muy valiosos, aunque se nos antojan insuficientes, referidos al derrocamiento. Sin embargo, esta vez, preferimos recomendar la valiosa compilación que los profesores José Alberto Olivar y Guillermo Tell Aveledo hicieron para una edición promovida por las universidades Metropolitana y Católica Andrés Bello: “Cuando las bayonetas hablan: nuevas miradas sobre la dictadura militar 1948-1958” (Caracas, 2015). 

La obra toca los más variados aspectos de una gestión gubernamental que, precisamente, fue la que desembocó en el emblemático 23 de enero de 1958, como la discursividad política, Fuerzas Armadas, libertad de expresión, justicia, economía, petróleo, educación, Iglesia, cultura, inmigración, vivienda, política exterior, la intelectualidad. Brevísima instrucción, los jóvenes, sobre todo los que están predispuestos al quehacer político, tienen en el título sugerido un magnífico instrumento de comprensión sobre el pasado que también les pertenece. Y es que hubo motivos harto suficientes para aquellas jornadas de liberación y, de redoblar sus esfuerzos, apreciarán que hoy los hay aún más para la hazaña liberadora que está pendiente.

23/01/2022:

https://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/36525-23-de-enero-

De un dogma antimaquiavélico

UN 23 DE ENERO TAN PENDIENTE

Luis Barragán

Convengamos, quedan muchas facetas por profundizar en torno a la dictadura de Pérez Jiménez y el inédito proceso político que suscitó su derrocamiento. Hay, y muy meritorios, estudios que calibran la larga e intensa experiencia de un gobierno que fue de las Fuerzas Armadas, aunque inexorablemente derivó en una camarilla que pareció recomponerse a finales de los cincuenta con la celebración del plebiscito.

            Al caer el régimen, sus figuras más notables consiguieron huir del país, mientras otras fueron apresadas, aunque también las hubo hábilmente transmutadas en medio de la confusión. Maestros del oportunismo, estos renegados siguen en la hondura de los archivos y, a veces, nos preguntamos sobre el porcentaje de aquellos que sobrevivieron exitosamente al nuevo orden, luego de haberse celebrado como municípes, diputados y senadores del andamiaje plebiscitario que tan profusamente había divulgado sus nombres a mediados de diciembre de 1957.

            Igualmente, nos preguntamos sobre el particular peso que tuvo la sección de inteligencia de la entidad armada para decidir la situación que alguna vez esbozamos (https://revistas.upel.edu.ve/index.php/tiempo_y_espacio/article/viewFile/7739/4445), ganándole la carrera al propio, como al resto de los componentes. O nos inquieta el más completo anonimato de aquellos que ofrendaron vida y corazón, a la vez que otros inventaron sendos actos de heroísmo con una imaginación cuasi literaria.

            Por lo pronto, luego de leer un reciente y acertado artículo de William Anseume  para el diario El Nacional, subyacente el tópico, llama la atención la conducta asumida por Rómulo Betancourt, pues, desde el principio se opuso a toda alianza con los comunistas en la brega antidictatorial.  Después de innumerables tropiezos y fracasos, tuvo que admitir el acuerdo, postergando un enfrentamiento en el que, por cierto, la historia le dio razón: sencillo, primero, era necesario llevarse por delante al régimen marcial.

            Ningún oficio más contradictorio que el de la política y Betancourt, como otros que se cuentan por miles, no era precisamente un marciano, apreciándose en él un elevado sentido de coherencia que, inevitable, estuvo sometido a la dura prueba de las realidades.

            Valga acotar, la coherencia ha devenido  expresión  de fácil e irresponsable  tráfico de opinión que al pretender combatir a los -  sí, ciertamente -  maniobreros de ocasión y oportunistas de vocación, la convierten en un dogma absurdamente antimaquiavélico.  Son precisamente, los que esperan cómodos y sentados el final de la amarga telenovela frente al televisor, como nunca lo hizo Betancourt.  

Gráfica: Bajza / Leo Matiz, regreso de Rómulo Betancourt a Venezuela. Élite, Caracas, 15/02/1958.

23/01/2022:

https://www.lapatilla.com/2022/01/23/luis-barragan-un-23-de-enero-tan-pendiente/

https://newstral.com/es/article/es/1213445261/luis-barrag%C3%A1n-un-23-de-enero-tan-pendiente

https://www.costadelsolfm.org/2022/01/23/luis-barragan-un-23-de-enero-tan-pendiente/

Impensada responsabilidad

ÉRASE EL FLACO SANABRIA

Guido Sosola

Hoy, el nombre suena completamente extraño para los venezolanos. No en balde, ha transcurrido 64 años del derrocamiento de Pérez Jiménez. Sin embargo, nuestra memoria histórica se ha debilitado tanto que ya no recordamos siquiera el nombre de una campeona olímpica de triple salto, personaje y disciplina deportiva que nos antojamos repentinamente de la  especialidad de todo opinante, escasos meses atrás.

            Edgar Sanabria no sólo  sumó, sino que presidió la Junta de Gobierno desde el momento en que Wolfgang Larrazábal decidió su candidatura presidencial. El país no conocía a uno ni a otro, excepto en el mismo instante que se hicieron inquilinos más del Palacio Blanco que el de Miraflores, atentos siempre al contragolpe.

            De una personalidad cautelosa y estilo  de vida austero, el flaco – como le llamaban – impartía religiosamente sus clases de derecho romano en la Universidad Central, convertido en propulsor de la autonomía universitaria que contempló la ley que tuvo a bien rubricar. Cumplidas sus funciones gubernamentales por una breve temporada, Sanabria contrajo matrimonio para facilitar el desempeño, por lo demás, muy sobrio,  como embajador ante el Vaticano, siempre caracterizado por su moderación política.

            En un momento determinado, sin vocación para la lidia partidista, como se empeñó en tenerla el almirante, el catedrático asumió una responsabilidad que jamás – antes -  imaginó. Puede decirse de un vacío en la dirigencia opositora a la dictadura que cualquiera podía llenar de precipitarse las circunstancias, como evidentemente ocurrió.

            El vacío fue momentáneo, porque apenas llegaban del exilio los líderes políticos consagrados y se conocían a los héroes de la clandestinidad, interrogándonos irremediablemente en torno a las circunstancias que atravesamos en el siglo XXI. Érase el flaco Sanabria, cuyo caso es digno de examinar al protagonizar una etapa del país como  jamás la pensó.

Gráfica: Archivo Fotografía Urbana.

23/01/2022:

https://www.lapatilla.com/2022/01/23/guido-sosola-erase-el-flaco-sanabria/

https://newstral.com/es/article/es/1156782022/guido-sosola-%C3%89rase-y-es-la-ucv

https://www.entornointeligente.com/23/01/2022/guido-sosola-rase-el-flaco-sanabria/

Cibercarpentier

 


EL NACIONAL, Caracas, 7 de agosto de 1953. Cibernética, por Alejo Carpentier. 

Una y otra diáspora

ARS LONGA, VITA BREVIS

Guido Sosola

Sesenta y tres años atrás, bajaron los guerrilleros de Sierra Maestra y, con Fidel Castro a la cabeza, entraron victoriosos a La Habana. Capitalizaban con exclusividad un triunfo al que aportaron decisivamente, es cierto, pero que obedeció a una confluencia de factores políticos que concertaron sus mejores  esfuerzos  para derribar la dictadura.

            Se  le atribuye a Hipócrates aquello del “arte de aprender algo es largo,  pero la vida es breve”. Con regímenes como el ferozmente establecido en la isla caribeña,  deben transcurrir varias generaciones para aprender la trágica lección.

            Para ese régimen, la más importante fecha es la del asalto al Cuartel Moncada un 26 de julio, mientras que  para sus más fervientes devotos venezolanos lo es el enero en el que, incluso, en visita de agradecimiento por el respaldo recibido, el barbudo diligenció infructuosamente los gratuitos barrilles de petróleo que necesitaba, y proclamar que fue y fueron capaces de derrotar a un todo un ejército, concitando  la imaginación ajena. Sin embargo, acaso por la dura y criminal represión ejercida sobre los paisanos que osaron protestar al régimen en 2021, además, rehenes de la pandemia, creemos que ha aminorado las invocaciones cubanoides del régimen venezolano,  pudiendo aseverarse que hacia la opinión pública del patio, ha bajado bastante el perfil de la revolución castro-comunista.

            Sobre todo para olvidar un detalle: los hermanos Castro provocaron una estampida de desplazados y refugiados que, al inicio, caricaturizaron como la fuga sólo de las clases más privilegiadas y, después, como la de los más incorregibles y testarudos delincuentes a los que les dio la oportunidad de marcharse de la isla. Rápidamente, estigmatizaron a esa diáspora variada y versátil, como los gusanos vende-patria, siendo exitosa la  propaganda puertas adentro, pero relativamente también puertas-afuera, pues, muchos los miraron con desconfianza y desdén, cuando no ensayaban un amargo gesto xenófobo.

            Algunos años hemos tardado en comprender y aceptar que ha ocurrido algo semejante con los venezolanos forzados al exilio social, económico y político en masa, gracias  al dúo Chávez-Maduro, aunque jamás ha tenido éxito el intento de estereotiparlos como lo peor del mundo. Valga esta acotación, porque se pretende olvidar que la tragedia venezolana tiene un sólido antecedente y, sospechamos, la dirigencia opositora actual no lo recuerda por una razón: olímpicamente lo ignora; o, peor, calla porque necesita que la visen hacia el México de las infelices negociaciones reinauguradas en 2021.

10/01/2021:

https://www.lapatilla.com/2022/01/10/guido-sosola-ars-longa-vita-brevis/

Rueda otro (mal) gusto

ESTÉTICA DE LA RUINDAD

Luis Barragán

Sólo en principio, una curiosidad: el colapso económico nacional tiene por notables y sospechosas excepciones los casinos y la masiva importación de ciertos rubros que mantienen sobre ruedas a los beneficiarios del régimen. Al respecto, el país está cundido de caucheras, iniciándose otro ciclo para las motocicletas de una oferta quizá todavía tímida por sus desconocidas marcas de compararlas con las de los productos de prestigio y tradición anaquelados en los bodegones.

            Consabida la destrucción del aparato productivo venezolano, aunque etiquetan como parte de las zonas económicas especiales a las modestas empresas que los reparan, sorprende la extraordinaria abundancia de cauchos para vehículos en los principales referentes urbanos, cada vez más encarecidos de acuerdo a las leyes antigravitacionales del socialismo del presente siglo.  Esa abundancia tan descomunal de cauchos, con un parque automotor disminuido y obsoleto, además de obscurecidas las estadísticas oficiales, permite deducir que el recurrente desecho observado en calles y avenidas probablemente evita la caída de los precios o cuestiona su propia calidad y duración.

            Lo peor es que, en lugar del basurero, reaparece el caucho como ornamento de los espacios públicos; o, reforzando la basura como parte del paisaje,  se le aprecia como pintorreteados materos de la grisácea Gran Caracas. Faltando una más adecuada señalización, en la autopista mirandina que conduce a Ocumare del Tuy, frente a la estación de Charallave Sur, observamos los alineados lotes amarillentos de cauchos que tratan de advertir el peligroso pasaje, aunque dudamos que puedan amortiguar el impacto de los vehículos que alguna vez supieron de las defensas de aluminio.

          Ya son muchos los años de un gusto modelado por el régimen que pretende darle prestancia a la ruindad, elevando lo grotesco como el resignado canon de nuestro tránsito público: únicamente resalta la arquitectura-pancarta de los edificios de Bello Monte que dan a la autopista, o el del SAIME en el centro histórico de Caracas,  fracturando la mirada al inasible paisaje. Mañana serán otras piezas las despreciadas, pero – mientras tanto – estos jardines caucheros en constante deterioro, muy bien se articulan al asalto espontáneo y desesperado a los basureros, en un perfomance del descuartizamiento de los desechos que bien puede remitir a la fealdad historiada por Umberto Eco, a  la tensión entre lo bello y lo siniestro filosofada por Eugenio Trías y antes novelada por Víctor Hugo, o al teatro de la crueldad de Antonin Artaud.

            Hay una valoración de los entornos que pasa inadvertida, aparentemente inocente y confidencial, pero eficaz que autoriza la estética de la desmesura, extravagancia y hartazgo de la casta gobernante, relegando a la miseria al resto de quienes la ofrendan,  acostumbran y defienden para salvar a la revolución. Eufemismo éste que ensaya infructuosamente una identidad, por cierto.

Fotografías: LB.

11/01/2022:

https://www.elnacional.com/opinion/estetica-de-la-ruindad/

De las insignes chapitas

PAR DE CHAPAS

Luis Barragán

De nuevo, los venezolanos salimos extrañados del ciclo decembrino. Y es que tampoco supimos de las antiguas escenas de los niños  probando sus juguetes en los espacios públicos, ni de las más variadas escenas de ocio de los más adultos exhaustos de la festividad que, de un modo u otro, fue experiencia generalizada.

            Desde el principio, el régimen se ha empeñado en privarnos de la alegría más espontánea y, aunque igualmente supo del inocultable derroche petrolero, en los tiempos de la inusitada bonanza dineraria, por siempre, estuvo asociada a una tregua navideña de la conflictividad, al frío, a la sana recreación y al esperado reencuentro con toda la familia. Absolutamente, hoy, más allá de la pandemia de la que se han servido, los mandamases que quebraron la economía y desataron una prolongada hiperinflación, aplauden la diáspora antes inimaginable, y ofrecen, en las más exclusivas áreas urbanas, la diversión de los privilegiados, con un insólito y estridente espectáculo del que se puede ser lejano testigo, de acuerdo a una suerte de síndrome de Las Mercedes: se puede visitar el lugar, admirar los automóviles de última moda estacionados en los más caros restaurantes, para devolverse a casa a rumiar la frustración de una vida decente, como luce todo el propósito de exponer  el extravagante estilo de vida socialista.

            Estilo incompatible con el sano esparcimiento que nos permite recordar una variante muy económica del béisbol que solíamos llamar juego de chapitas, muy frecuente en todas las treguas del año, requerido de los más insignes reflejos del atrevido jugador. Bastaba un palo de escoba, el obsequio de las chapitas del bodeguero que diaria e incesantemente vendía los refrescos de botella, y la apropiación de una calle de poco tránsito automotor y atento tránsito peatonal ante el furtivo, veloz e imprevisto batazo.

            Ha desparecido de nuestro paisaje la recreación, no sólo porque ha bajado asombrosa y calamitosamente los niveles de consumo del venezolano, tan aniquilada nuestra siderurgia que una pequeña lámina para tapar las gaseosas constituyen todo un lujo, sino porque nos prefieren testigos de la diversión ajena. Lo es el caminar con la familia por las proximidades de los casinos, por ejemplo, e intentar distraerla con sus juegos de luces, u observar los escandalosos niveles de consumo de las minorías que logran atraer algunos centros comerciales.

            Puede decirse que el juego de chapitas, acaso, tiene lo que puede llamarse una raya: Andrade se convirtió en tuerto al jugarlo con el Chávez que lo desojó, convirtiéndolo en archimillonario. Empero, irremediable, aquél tuvo el par de chapas bien puestas para hacerse cantante en Estados Unidos, tomándose muy en serio el juego.

09/01/2022:

https://guayoyoenletras.net/2022/01/09/par-de-chapas/

Una clara y coherente defensa de la justicia internacional

DE NUREMBERG A ROMA Y DE ABU GHRAIB A CARACAS Héctor Faúndez Hace siglo y medio, en medio de una guerra civil en los Estados Unidos, y a...