sábado, 22 de marzo de 2025

Megaprisión y megaprisioneros

GENTILICIO: ESTIGMA Y PRISIÓN

William Anseume

Ser venezolano duele. Duele más ahora. Secuestrados o perseguidos en nuestro propio país. Sometidos a la tortura del hambre o la depauperación. Al sin futuro juvenil. Al mal morir de los mayores. Al trabajo sin sentido alguno. No es una actividad deportiva escapar por mar o tierra, dando tumbos. Son 8 millones o más, seguramente más, de compatriotas expatriados, refugiados, migrantes, exiliados, desplazados, idos, huidos.

Seguramente, habría que ir contando en los periódicos y noticias variadas del mundo, pero más que seguramente son mayores las acciones positivas para los países que habitan nuestros millones de coterráneos que las negativas. Algunas de las primeras ni nos enteramos, porque la mayoría de las veces lo positivo no es noticia tan llamativa como lo negativo sensacionalista. ¿Quién internacionalizó la arepa o el tequeño, hasta las cachapas, los bollos pelones o las empanadas? Profesionales de las más variadas disciplinas, destacando los médicos y otros científicos, pero también obreros calificados, secretarias, gente de la limpieza andan por ahí, esparciendo su conocimiento, su don de gentes, en el mundo.

¿Xenofobia? Muchísima. ¿Política razón de ser de los ataques, como el acaecido a George Harris en Chile? De más. Los derechos humanos no son más valederos en un lado que en otro. La presunción de inocencia igual. Un delincuente puede serlo en un país y comportarse como ciudadano ejemplar en otro. Ocurre con frecuencia inusitada, sé de casos de conciudadanos de ese estilo. Otra cosa es, sería, que el país donde delinquió lo solicite en extradición. Se puede entender, se entiende, el interés político de señalar que el régimen de Maduro ha generado la exportación de delincuentes para causar estragos en otros lares. ¿Resultaría creíble esto?  Desde luego. Eso lesiona al régimen, lo erosiona más. Ahí podemos coincidir con el país del norte. En el sentido de que hay un objetivo común de los demócratas venezolanos con los norteamericanos en que este régimen es un estorbo para la humanidad, la democracia y la paz de la región.

Pero hacer ver que todo venezolano es un agente negativo, que todo venezolano tatuado pertenece a una organización criminal, es acrecentar el rechazo mundial al venezolano por su gentilicio nada más. Generar dudas o sospechas sobre la venezolanidad. Arroparnos a todos. No solo a quienes están por allá sino a quienes permanecemos aquí, arroparnos en la insana cobija del terrorismo, como ha querido hacer ver el régimen con los millones de opositores a sus despropósitos, por cierto. ¿Los del tren han ejecutado delitos allá?  Aprésense, redúzcanse y sométanse, uno a uno, al tribunal, a las leyes, a los sendos procesos de cada uno. Pero, así como los árabes no son todos terroristas por ser árabes, los venezolanos, tatuados o no, todos, no somos el o del Tren de Aragua, como se ha querido obligar a ver. El estigma pesa y quitarlo duele por lo largo y pesado que puede ser.

En ese sentido, respaldo plenamente la posición expresada en el comunicado emitido por la Plataforma Unitaria Democrática esta misma semana. Inaceptable lo que ocurre hoy con nuestros compatriotas en Estados Unidos, así le signifique rédito político sensacionalista a sus hacedores. El problema en Venezuela, de los venezolanos, incluso de los que vagan por el mundo es este régimen de oprobio que se robó las elecciones de julio pasado, además y que vive atropellando de todos modos a los ciudadanos. Son ellos los terroristas que deben ser procesados por la humanidad, en principio. Y todo aquel que haya cometido delito. Pero no todos los venezolanos estigmatizados más ahora, debemos ser atrapados como moscas, preteridos y llevados a un matadero o moridero. Un solo venezolano inocente en esas cárceles salvadoreñas o cubanas es suficiente para sustentar lo que hoy digo. Y, con la Plataforma, «alzamos nuestra voz en defensa de millones de compatriotas de bien, para que sean protegidos como merecen».

Fotografía: https://elpais.com/us/migracion/2025-03-21/la-lista-completa-con-los-nombres-de-los-inmigrantes-venezolanos-deportados-a-el-salvador.html

22/03/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/gentilicio-estigma-y-prision/

viernes, 21 de marzo de 2025

Justo homenaje

NABOR, EL AMIGO

Óscar Hernández Bernalette 

No es un expediente fácil escribir sobre un amigo, vivo y coleando. Además que uno  lo quiere y le da gracias  a la vida por darnos la oportunidad de tenerlo. Ese es un gocho formidable al que le debemos tanto en un trajinar de vida de no menos de cincuenta años. No somos pocos los que nos hemos aprovechado de su verbo, de su paciencia, de su meticulosidad por la cultura, por las imágenes, por el saber y por el arte. Por allí está el hijo de Expedita y José Eduviges Zambrano, con el nombre de Nabor y a pesar de sus setenta y cinco años anda a cuestas    con la cámara sobre el hombre, dejando testimonio del arte en Venezuela. En este conglomerado con silueta de  país, en donde la crisis política ha minimizado casi todo y los intelectuales “desaparecieron”,  agazapados en sus trincheras o también emigraron con sus talentos en el alma, allí está este buen amigo fruto de Tovar, ofreciendo con disciplina sus imágenes e historias de lo que ha sido la cultura en Venezuela en las ultimas décadas.

Tantas publicaciones por donde ha pasado la pluma de Nabor. Tantas imágenes y audios con su verbo. Recuerdo las revistas Escena, Buen Vivir y Libros al día especialmente. Nuestro punto de contacto con la cultura de la década de los setenta. Allí coincidíamos con  Pablo Antillano, quien era el epicentro de una muchachada  soñadora que tenía en el periodismo cultural, vanguardista y rebelde su campo de acción. Nabor se lució en el diario El Nacional como uno de los periodistas estrella de la sección cultural, bajo la lupa de Miguel Otero Silva y la dirección, una vez más, de Pablo.  La televisión lo lanzó al estrellato. Cuando  Venezolana de Televisión (VTV) era el canal de los venezolanos, Nabor se convirtió en la imagen periodística de la cultura venezolana. Más de veinte años en ese medio le permitió resumir la intensa actividad cultural del país, labor incesante que no lo detiene hasta estos tiempos.

El Nabor que conocí de muchacho ha cambiado poco, las canas lo delatan, pero su personalidad es la misma, tranquilo, buen escucha, conciliador, memoria pródiga, humor sin ser negro, que se confunde, se  recuerda de los detalles  de los tiempos, de los paisajes y de los olores que se impregnan en el alma en la medida que nos cuenta historias. Es un cuenta cuento de los buenos. A veces pienso que me miente, recuerda cosas de nuestros frecuentes encuentros y en varias partes del mundo que ya no retengo  con tantos detalles como él  nos  los presenta, nobles, graciosos, adornados y siempre recordando los nombres de amigos y mis colegas diplomáticos que los borré en el tiempo. Pienso que inventa cosas para empalagarme, cita amigos y situaciones del pasado con tanta precisión que a veces dudo que pasaron de verdad. Me ha evocado novias que ya no las tengo en los registros, pero con picardía siempre está a flor de labios recordar una mujer que alguna vez nos trastornó los sentidos. Los de Nabor siempre trastocados. Un enamoradizo sin excepciones, sin racismo, ni concesión a los fenotipos. Se me olvidan cuantas novias le conocí. Eso sí, cuando apareció la propia, Marisela, hasta allí llegaron sus andanzas  picarescas, el F16 de la cultura venezolana,  siempre  floreando como buen andino y usando con amabilidad  el verbo inspirador.

No tengo dudas de que a Nabor Zambrano lo inventó Pablo Antillano. Nos encontramos en la vida gracias a Pablito. Trato de recordar y sin suerte la primera vez que lo vi. Solo recuerdo su chaqueta de cuero, estaba pegada a su cuerpo, de día y de noche. Creo que la primera vez que supe de su existencia fue cuando llegue de la mano de Antillano a la revista Escena. Allí estaban muchos talentos que serían importantes   en el debido tiempo para la cultura venezolana. Yo, disruptivo, venía de una Academia Militar, además con una insignia del curso de cazadores, donde aprendí sobre guerrillas y anticomunismo para caer como en  paracaídas en las manos de Pablo, Nabor, Ibsen Martínez, Argenis Martínez, Vicenzina Marotta, Isaac Chocrón, Miro Popic,  César Miguel Rondón, Juan Carlos Palenzuela, entre tantos otros, todos zurdos como diría Milei, militantes del MAS y  con la experiencia del proyecto  frustrado del gobierno de Allende en Chile.

Pablo, con escasos 25 años, nos dirigía y Nabor era el secretario de redacción. En apariencia parecía un periodista de las  redacciones de los tabloides ingleses, hasta que le oías el tono de los rincones andinos. Ante todo el hombre es gocho. Un don para la escritura como él solo. Pablo siempre tachaba o corregía  las notas de sus  colaboradores, pero  escasamente las de Nabor. El Tovareño  conocía ya su oficio y la vida, sin pasar por la escuela de periodismo, lo graduó de reportero. En sus inicios fue periodista de radio y era corresponsal para alguna emisora andina en el Chile de Allende.

Entre tantos escritores, periodistas y poetas que rondaban las oficinas de Pablo y su emporio cultural, allí en la avenida Andrés Bello, sede del Colegio Nacional de Periodistas, no recuerdo  por qué me enganché particularmente con nuestro personaje. No sé si  por las chicas, las tertulias o sus cuentos sobre  su  experiencia chilena, que siempre me cautivaban. Hace poco le pedí que me repitiera su cuento de cuando estuve preso en el  Estadio Nacional  de Santiago de Chile, a raíz del golpe de estado encabezado por los militares, que puso fin al gobierno del Salvador Allende. Días de angustias compartiendo celda con personajes que incluía hasta el mismo Arturo Jirón, ex ministro de salud y médico de Allende. Eran parte de los episodios que nos contaba Nabor quien, en algún momento, entendía que iba al paredón de fusilamiento, hasta que gracias al gobierno de Rafael Caldera y la dedicación de Pompeyo Márquez, muchos venezolanos fueron rescatados y deportados hacia Venezuela. Historia que está por escribirse, homenajes pendientes a diplomáticos venezolanos que dieron su aporte y salvaron la vida de muchos perseguidos. La lista era larga, allí también estaban Pablo Antillano y Pastor Heydra, entre otros tantos. Mozos rebeldes y soñadores. Les quedó la experiencia. Con el tiempo descubrieron que esos proyectos socialistas son al final la excusa para la barbarie.

Por aquel entonces la camaradería con Nabor seguía de la mano con los proyectos de Pablo. De la revista  Escena pasamos a  Buen Vivir y a Libros al día. El amigo  Nabor enfilado hacia la prensa mayor y yo iniciándome en los caminos de la diplomacia. De la manada de Pablo, Nabor parecía el más disciplinado. Sabía administrar los reales y hacer negocios. Siempre le hacíamos bromas por sus capacidades mercantilistas. Una vez nos sorprendió con la historia de haber comprado su primer apartamento. Preocupación no compatible con ese hatajo de  soñadores que navegábamos por la cultura de aquel entonces. Recuerdo que un día  le cuento que iba cambiar mi Volkswagen 1300 de 1965, que hoy tanto añoro, por una camioneta Brasilia y que me acompañara al concesionario. El cuento corto es que se empeña Nabor en comprar una similar, no tenía problema de adquirirla y pagarla en cómodas cuotas de 430 bolívares, pagaderos en 30 letras. Como buen andino  y meticuloso Nabor pagó su inicial, escogió el color  y cuando el vendedor le entregó las llaves de su cero kilómetros, made in Brasil, nos  advierte que tenía un pequeño  problema: no sabía manejar.

No fueron pocas las aventuras, los viajes y paseos que de muchachos disfrutamos. Su amabilidad y disposición para la parranda siempre estaba presente. Nadie le ganaba con su capacidad de absorción de las bebidas espirituosas y de hacer sus comidas a la hora. Llegamos a pensar que más que estómago tenía un reloj. Bebía como un cosaco y siempre era el sobrio del grupo.

Por allá en 1977 fuimos a los Médanos de Coro con Pablo y Sergio Antillano. Los cuatros íbamos a presenciar un acontecimiento, el vuelo de un platillo volador. Pablito era el invitado, nosotros dos y Sergio Antillano, sus acompañantes. El encuentro era secreto. Se trataba de la historia de un científico zuliano.  Ibrain López, que había desarrollado un artefacto  que, según su inventor, revolucionaría la manera de volar en el mundo, lo que lo hacía vulnerable, toda vez el interés que generaría entre las potencias extranjeras su invención.

Lo cierto es que hasta allá llegamos. Una madrugada vimos el aparato levantarse sobre la arena de los Médanos. Con el tiempo, la historia cambió de matices, hasta el punto de que Nabor, fascinado por unos camellos que habían llegado desde Arabia Saudita y rondaban por ese desierto criollo se perdió el incipiente despegue que Pablo, Sergio y yo testimoniamos. Nuestra historia, al igual que la del capitán  Kenneth Arnold, quien aseguró haber visto en 1947, mientras volaba, nueve objetos brillantes, y de allí los primeros “flying saucer”, quedará bajo sospecha hasta que el propio  Nabor nos las verifique.

Encuentro en El Cairo

Nabor me visitó en varios de mis destinos diplomáticos. Debieron haber sido más porque sus visitas eran una carga de alegría. Se apareció en El Cairo, mi primera embajada. Su emoción era de tal magnitud por llegar  a la tierra de las pirámides, que las dos semanas de su visita se convirtieron en una oxigenación para la “tripulación” venezolana acreditada en esa compleja capital. Me lo llevé a Chipre en un viaje estupendo con parte del cuerpo diplomático latinoamericano. Nabor se convirtió en el centro de atención  por su humanidad y buena vibra, como decía el embajador Jorge Daher al referirse a Nabor. Dejó amigos y fue testigo de la complejidad de aquella nación en la que estábamos inmersos. Por esos tiempos de su visita nos pasaron cosas asombrosas, el asesinato de Sadat y el nacimiento de mi primer hijo.

Nabor, quien hubiese sido un estupendo agregado cultural de este país, nos siguió visitando. Lo recuerdo en Grenada y en Bogotá. Siempre muy pendiente de promocionar la cultura venezolana, apoyar a nuestra Cancillería. Más de una vez  fue invitado a un cargo en una embajada, tema que me emocionaba mucho. Al final algún percance terminaba con la oportunidad ofrecida.

Nos dejó sin la novela

El amigo me había prometido dos cosas: que su primer hijo se llamaría Oscar y su primera novela. La segunda no la cumplió. De ese grupo de muchachos de los setenta, Nabor era el candidato a escritor, por ser bueno con la pluma y su gran capacidad de narración. Dejó en el tintero su amenaza literaria. Dice que le pasó el testigo a Oscar, su hijo, quien ya escribió su segunda novela, reconocida por la Universidad Federativa de Río de Janeiro. Su primera novela fue La serpiente C. Su padre le abrió la vena literaria.

Imposible resumir a Nabor. Su Formato Libre, con miles de imágenes, su amor por la libertad sin formato, su vida periodística que  lo llevó a  narrar desde el Chile de Allende, el trágico 4 de febrero desde el Palacio de Miraflores y sus miles de crónicas culturares, lo hacen indispensable para entender lo que hemos sido. Sin duda,  quien fue Premio Nacional de Periodismo ha demostrado su vocación por la cultura de este país. Ya tiene  un espacio en la historia y es ejemplo para futuras generaciones de periodistas. Para quien escribe estas líneas seguirá siendo un hermano entrañable.

21/03/2025 (Papel Literario / El Nacional):
Fotografía inicial: NZ, según Vasco Szinetar. Las siguientes: Inauguración en la Sala Mendoza y retrato de NZ, tomadas de la cuenta facebookeana de NZ; NZ y Marisela, tomada de la cuenta facebookeana e José Pulido; botón del Colegio de Arquitectos, cuenta FB de NZ. Retrato de NZ de Eder Cepeda. 

jueves, 20 de marzo de 2025

... Un completo reconocido

LA VANIDAD DE DYLAN

Luis Barragán

La película “Un completo desconocido” de James Mangold (2024), ha traído nuevamente al cantautor por los predios de una audiencia que mayoritariamente lo desconoce, como la venezolana. Mucha agua ha pasado por debajo de los puentes y a las nuevas generaciones la seduce un Bad Bunny que, suponemos, ya deben superarlo sus más fieros competidores. Empero, ¿cómo podrían saber de Bob Dylan si ni siquiera fue a recibir el premio Nobel de Literatura de 2016?

Ciertamente, demasiados pocos sabrán del bardo y el cómo es en la actualidad, porque lo imaginamos aún vivo y en casa, encerrado, arrugado como una pasa y quizá conectado a algún aparato vital. Pareciera que la vejez le diera vergüenza aun siendo un hecho auténtica y radicalmente humano para quienes tienen la fortuna de alcanzarla.

El asunto no estriba en constatar la ausencia absoluta de Dylan de cualesquiera escenarios sociales y ni siquiera estrictamente digitales, sino de la inconsecuencia con una postura que corajudamente cultivó desde sus años mozos: la rebeldía. Y es que simplemente, aquél que rompió con un tabú al presentarse algún vez en el festival folk de Newport con una guitarra eléctrica, u ostentaba una apariencia punketa al intentar el éxito a finales del siglo XX, ahora, él y sus previsivos heredero, velan por toda una marca comercial.

En efecto, sobreviven escasos videos completos de sus interpretaciones en las redes, al igual que Apple hizo con los de Los Beatles, por ejemplo. Para apreciar a Bob u otros, hay que pagar – así de simple – por mucha densidad protestataria que derrochara en tiempos de la guerra de Vietnam.

Vaya ironía, porque hubo intérpretes nacionales e internacionales de desgarradas cuerdas vocales que hoy pasan agachados frente a las injusticias, aunque no todos con el realero del estadounidense que resultó excesivamente vanidoso. Y tanto, que no se deja o no lo dejan ver ni siquiera para recibir o agradecer por un video, aquel Nobel que, en su momento, rechazó Sartre.

Fotografías: La inicial, tomada de Wikipedia. Y, la siguiente, Festival de Newport de 1964,  tomada de: Douglas R. Gilbert - Dave Marsh, "Forever young. Photographs of Bob Dylan", Da Capo Press, 2005.

Referencia: Eduardo Jordá: https://www.elnacional.com/opinion/pero-donde-esta-bob-dylan/

20/03/2025:

https://guayoyoenletras.net/2025/03/20/la-vanidad-de-dylan/

martes, 18 de marzo de 2025

Alto costo de la vida

NÚMEROS PARA UN INFELIZ ANIVERSARIO

Luis Barragán

Varios años ya, el país no sabe de un aumento nominal de sueldos y salarios que otrora fue la respuesta gubernamental por excelencia ante las tropelías del alto costo de la vida. Hacia 2022, el ejecutivo decidió como cifra mínima Bs. 130 que, por entonces, equivalía aproximadamente a $30 y, ahora, significa alrededor de $2 al mes.

Otro asunto es el de los bonos, como el de la llamada guerra económica y de alimentación, conceptuados como un “ingreso mínimo integral”, con montos que varían por encima de $100 mensuales. Bonos que no se consideran como expresión del salario formal y, en consecuencia, no inciden en las prestaciones sociales, vacaciones aguinaldos, y nos imponen de la dramática particularidad del modelo socialista, faltando poco, aferrado a una mentalidad rentista tan resistida al cambio histórico; la opacidad de las cifras económicas oficiales que, ex post facto, sufridas antes que conocidas, hablan de algo más que una coyuntura; y del desconcierto que genera entre quienes exigen un aumento trastocado en una tediosa bandera convencional, como se ha visto en los últimos tiempos.

Lo importante es el aumento del ingreso real y, por supuesto, una genuina equidad social, pero resulta indispensable que los autorice una convincente transformación económica. Admitamos, el mero incremento nominal aliviará por muy contados instantes la situación que al mismo tiempo agravará,  por obra de un infernal círculo vicioso.

Es válido recordar el aniversario, colegido que el gobierno no tiene respuesta para esa transformación necesaria después de veinte y tantos años consecutivos. Ha optado por un único sacrificio, el que haga la población trabajadora (y la que busca empleo), subsidiándolo en estricta y rigurosa lógica.

Por supuesto, se hace demasiado urgente una compensación inmediata a través del aumento nominal transcurridos tres años arrastrados por los embates de una galopante e infatigable elevación del costo de la vida, aunque comprendemos que no es ni será suficiente. De modo que los sectores laborales que tienen por hábito el solitario cartelito pidiendo el aumento nominal  día por día, mes por mes, año por año, deben comprometerse en una más amplia discusión sobre las alternativas mismas de transformación aprendiendo a echar números para conseguir la cuadratura del círculo, ¿o es que ya no existen economistas especializados que asesoren, con ganas de alcanzar un ministerio?

18/03/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/numeros-para-un-infeliz-aniversario/

lunes, 17 de marzo de 2025

¿Justos y pecadores?

 

LA VANGUARDIA, 17/03/2025.

Aula abierta

William Anseume deja la presidencia de la Apusb

"LA UNIVERSIDAD SOBREVIVE CON INTELIGENCIA AL ACOSO PERMANENTE"

El profesor William Anseume deja este mes de ser presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (Apusb), aunque la fórmula que respaldó obtuvo de nuevo el triunfo, remozada.

Anseume está satisfecho con lo logrado. «Aunque no hay avances en cuanto a sueldos, protección social, condiciones laborales, y más,  como elecciones rectorales, contamos con una organización que no paró de denunciar todos esos atropellos en organismos nacionales e internacionales; aprovecho  la oportunidad de agradecer a medios y periodistas siempre atentos. Dimos la pelea en todo terreno, contra toda vulneración de derechos», dijo.

—¿Por qué tanto tiempo para las elecciones, la renovación de cargos?

—Aclaro que si alguien ha pujado estos años para hacer estas elecciones, ya efectuadas maravillosamente, he sido yo, con la directiva muy de acuerdo. La Apusb ha recibido ataques demoledores. Podría decir por la pandemia en primer lugar. Pero que nos hayan confiscado, robado, los recursos que aportan los profesores a su gremio ha evitado hacer más. Sin dinero, sin personal, al que no se le paga hace más de cuatro años, disponible todo el día como antes, y ahora con el cercén de los espacios, habla de un ataque desproporcionado del régimen a la libertad de asociación, esa en la que no cree, esa que combate a todo meter. Salimos airosos.

—¿La Apusb queda en buenas manos?

—En las mejores para este terrible momento. Tan adverso. Además volvimos a salir victoriosos. Seguiré asesorando a esta nueva directiva, en un cargo menor que me otorgaron los electores, los profesores, a quienes estoy infinitamente agradecido.

—¿Cómo va la relación con las actuales autoridades interinas?

—Mal. Son interventores, sin duda. Fíjate que no han convocado elecciones, cuando correspondía hace más de tres años. Hacen todo de espaldas a la comunidad, como aprobar una modificación del reglamento general de la USB sin conocimiento previo de ningún factor de la universidad, o como arrebataron espacios a los profesores para evitar que la Apusb pueda financiarse o por pura venganza. Pero siguen y acosan a todo el personal, incluido el personal académico, permiten y propician la violación de la autonomía universitaria de la que ellos son parte singular. Así estuvo con Universidad Bella, toda una violación a la autonomía financiera. Son lo peor que le ha ocurrido a la USB.

—¿Usted está vinculado a un partido político?

—Reconozco el valor de la pregunta. Me lo han criticado los ignorantes de los derechos. Es mi potestad. En un momento en el que el país está como está de desorientado, resulta imposible no participar como sea en su reconducción. No es suficiente pelear por el país desde el gremio. Necesitamos más peso político a lo interno y vinculación directa con el exterior. Como demócrata, reconozco el valor fundamental de los partidos y los aúpo, pongo mis capacidades a su servicio. El país está obligado a cambiar, para su supervivencia plena, para su crecimiento económico y social.

—¿Qué le depara a la universidad venezolana?

—Seguir enfrentado la destrucción. Hasta que esta se detenga. La universidad ha superado históricamente escollos enormes. Este es uno de los mayores. Se han planteado destruirla por lo que representa y simboliza como agente de libertad. Todo esto desde un poder que se pretende totalitario. Ha salvado la universidad su propósito a pesar de todo, como la asociación de profesores, por cierto. Sobrevive con inteligencia al acoso permanente contra la libertad de cátedra, de pensamiento, de creación. La universidad es también crítica y superación. Eso no lo soporta el poder. Ese poder miserable que se pretende omnímodo. La universidad vencerá, sin cortapisas, esta gran sombra criminal.

17/03/2025:

https://www.elnacional.com/venezuela/william-anseume-deja-la-presidencia-de-la-apusb-la-universidad-sobrevive-con-inteligencia-al-acoso-permanente/

Fotografía: https://eltequeño.com/william-anseume-lego-una-asociacion-de-profesores-altamente-combativa/

domingo, 16 de marzo de 2025

Lectorando

DEL USO Y DESUSO BIBLIOTECARIO

Luis Barragán

En “El brutalista” de  Brady Corbet (2024), aparece una remodelada biblioteca que bien disgustó a su dueño, Harrison Lee Van Buren, representado por Guy Pearce, cuyo hijo quiso darle una sorpresa que, no faltaba más, realmente lo fue. Y es que, con el diseño del arquitecto László Tóth, el pobre inmigrante judío encarnado por Adrien Brody, los libros desaparecieron de la sala para sólo privilegiar al único que se lee en medio de un espacio absolutamente limpio y despejado.

Claro, no sabemos cuán inédito fue el diseño del lugar para una meritoria película, pero lo cierto es que nos disgusta por motivos diferentes a los del inescrupuloso multimillonario que lo celebró meses después que sus amigos ponderaran el valor de la novísima estancia. Tenía el dueño de casa, entre varias aficiones, la de coleccionar ediciones príncipes, aunque prefería una estantería convencional, una vitrina para la exhibición de sus trofeos, otra referencia para sus reuniones sociales, incluyendo la de sus negocios más confidenciales, siendo el dinero un principalísimo oficio en lugar del cultivo de alguna inquietud intelectual.

Entonces, es comprensible el enfado del propietario en cuestión, pues, no lee por placer, además, equipado por los típicos prejuicios raciales de la época, sintiéndose dueño del mundo por su excesiva riqueza, otras serían sus distracciones. E, igualmente, convengamos, el trazado estético que quita de la vista los libros, aunque los resguarda mejor frente al polvo y los ladronzuelos que le tienten un tomo exquisito, no responde a un usuario que preferiría serlo en la intimidad del hogar y, sin que necesariamente fuere un lector profesional, podría encontrar acomodo en otros ambientes apropiados y cálidos para leer, como la propia alcoba, en lugar del solitarísimo, imperturbable y frio salón circular.

Inevitable comparar la versión del arquitecto Tóth con el más reducido espacio de libros que reporta “Aún estoy aquí” de Walter Salles (2024), a todas luces una importante y sentida área de trabajo y de recreación de una pareja de universitarios políticamente comprometidos, además, un fumadero estelar para las conversaciones más divertidas y las rigurosamente serias. Seguro, conformada espontáneamente, marca la distancia entre las bibliotecas de uso y las de desuso.

Entre una y otra modalidad bibliotecaria, la diferencia estriba en el impecable orden, la extrema pulcritud, la vistosidad de los títulos a veces ampulosamente reencuadernados, la perfecta alineación de volúmenes, en los espacios que hacen el protocolo hogareño, empleados de vez en cuando. Al contrario, la biblioteca casera que es trillada frecuentemente, sufre constantes recomposiciones de acuerdo a los intereses de su lector principal, goza del indispensable confort para quien la trabaja hasta altas horas de la noche, dispone de recursos manuales o digitales de apuntación, es motivo de encuentros cordiales y hasta refugio musical y cinematográfico.

Los amantes del feng shui, nada pueden hacer con la biblioteca de uso siempre en trance de lo que es una perpetua mudanza. Por lo demás, suele ocurrir, el bibliotecúmeno disfruta de la rotación de sus ejemplares, so pretexto de una limpieza que le permite redescubrirlos con la secreta e inacabada ilusión de una propuesta personal.

Quizá en las décadas venideras, completamente liberada del papel, la precursora biblioteca de Van Buren parecerá superior a la de Marcelo Rubens Paiva, el exdiputado brasileño de Salles bajo desaparición forzosa, pues, con el absoluto predominio de los formatos digitales,  cabrán los innumerables libros en un dispositivo que dispondrá de otros para proyectarse en las paredes, expresarse a través de un mecanismo alterno para vivir la obra virtualmente, o, como reportó Stanisław Lem en su “Congreso de futorología”, disponer de gaveteros para las pastillas del conocimiento.  Esto es, la biblioteca como una experiencia farmacológica.

Imágenes: La inicial, tomada de las redes y, la siguiente, capturada en pantalla: 

https://www.youtube.com/watch?v=uUkAia5pk8s

17/03/2025:

https://opinionynoticias.com/opinioncultura/42621-del-uso-y-desuso-bibliotecario

Caza de citas

  " Ya no le importó saber si alguna de aquellas mujeres había sido, como ella, heredera de unos centrales inútiles, o si en verdad era...