“Nuestra mente, de hecho —el sentido por excelencia
con el que accedemos al mundo, porque todos los otros desembocan en él—, no conoce
la diferencia entre la realidad y la ficción. Una manera muy sencilla de
comprobarlo es observar lo que le ocurre cuando se ve enfrentada a una película
erótica: a pesar de que tiene a su disposición todos los datos que le indican
que los actores están del otro lado de la pantalla, y que por lo tanto nos
resulta imposible interactuar con ellos, envía la orden a nuestro cuerpo para
que ponga en marcha todo el protocolo que se activa ante la inminencia de un
encuentro sexual. Así de irreconocible le resulta a nuestra psiquis el límite
que separa la ficción de lo real”
Javier Argüello
(“El día que inventamos la realidad. El largo viaje de
la conciencia desde el big bang hasta la IA”, Debate, Barcelona, 2025: 11)
Ilustración: Egle Plytnikaite.

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