DEL AULA DE EMERGENCIA
Luis Barragán
Concluye tan
accidentadamente este año escolar y, por supuesto, las trágicas consecuencias
del doble sismo acaparan la atención pública, quedando incomprensiblemente
relegado el problema político. Y esto, muy a pesar de evidenciarse la inmensa
debilidad o ausencia de un Estado que sea tal en Venezuela, como la necesidad
de una profunda reflexión, discusión y transición democrática.
En medio de estas difíciles
circunstancias, la dirección del Estado procura una mayor recaudación fiscal
que le evite en lo posible comprometer los ciertos e inciertos ingresos
extraordinarios provenientes del sector petrolero o de las multilaterales y, al
mismo tiempo, preserva los medios y mecanismos de represión interna al mantener
viva la noción de enemigo interno (disidente u opositor), procurando la
población obtener un mínimo de seguridad personal inherente al mandato de
supervivencia impuesto en el presente siglo. Sin embargo, inspirados en Charles
Tilly, puede asegurarse la desarticulación histórica del Estado respecto a sus
capacidades extractivas y coercitivas, e incluso respecto a la función
protectora, lesionando gravemente su legitimidad.

La construcción del
pretendido Estado Comunal terminó reforzando el poder central y agotando las
referidas capacidades que los terremotos recientes hicieron patente. Son muchas
las limitaciones para ampliar las tareas administrativas, fiscales y
coercitivas, ralentizando en todo lo posible el desarrollo de los
acontecimientos, y esto afecta su función integradora y de socialización cívica
permitiéndose postergaciones que antes o muy antes eran imposibles.
Por ello, nuevamente, no
habrá cifras oficiales precisas sobre el desempeño del aula civil en Venezuela,
los niveles de desescolarización, etc., que puedan dar lugar a alguna
inquietud, ni siquiera al debate en un ambiente generalizado de autocensura. El
solo hecho de que no haya prácticamente muchachos que repitan el año, no es un
indicador de la excelsa calidad de la enseñanza en Venezuela y tiene sus causas
muy bien intuidas o consabidas en Venezuela.
Luego, hay un significativo
deterioro de la misión educativa y civilizatoria del Estado que ha perdido su
más básica articulación, que ya no forma o no le interesa formar ciudadanos
libres y responsables, integrar territorial y socialmente al país, dándole
soporte a lo que puede denominarse la vida estatal. Legitimidad es comprensión,
consenso y aceptación, transmitiendo el aula valores, sentido de pertenencia e
institucionalidad. Sin embargo, las vacaciones escolares, probablemente
prolongadas por la emergencia, ofrecen un respiro para atender las necesidades
más urgentes, aunque debemos reconocer que los terremotos han terminado por
convertirse en una lección devastadora sobre la deslegitimación, la
desintegración y la desinstitucionalización del Estado venezolano.

Por supuesto que urge dar
inicio a un cambio histórico, pero – mientras llega- recojamos todo el sentido
de solidaridad que hemos desplegado y también vamos a traducirlo en un vasto
voluntariado educativo con el empuje de los partidos y de las organizaciones de
la sociedad civil para transmitir a niños y a jóvenes los conocimientos más
elementales que ha olvidado la escuela y el liceo, con la promoción de los más
elevados valores republicanos. No vamos a reemplazar esas labores que son
propias del Estado y de sus magníficos recursos, recordando que debemos
conquistar democráticamente su dirección para que efectivamente cambie, pero sí
contribuir a la superación de las actuales dificultades llevando los
conocimientos fundamentales y la formación cívica a los niños y jóvenes:
reconstruir escuelas será indispensable, pero reconstruir ciudadanía lo
decisivo.

Los terremotos han sido un
aula inesperada en la que el país ha aprendido, dolorosamente, las
consecuencias de la fragilidad estatal. La lección más urgente no está solo en
levantar edificios, sino todavía más en recobrar las capacidades estatales que
permiten a una sociedad reconocerse como comunidad política y, por ello, la
prioritaria atención hacia los más jóvenes entre los jóvenes.
Imágenes: Salón principal de clases del Liceo Caracas en 1917 (https://lbarragan.blogspot.com/2019/12/noticiero-retrospectivo_22.html). Versiones del salón destruido y del cinético. Planos para la reconstrucción de Venezuela a través de ChatGPT.
20/07/2026:
https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44680-del-aula-de-emergencia
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