EGO Y VIDA
(San Mateo, 16: 21-27)
El ego tiene una mirada
miope e interesada y se rige por la ley del apego (a lo que le gusta) y de la
aversión (hacia lo que no le gusta). Como resultado de ello, nos encierra en
una jaula estrecha que, antes o después, se manifiesta como un laberinto de
sufrimiento, del que –por más trabajo psicológico que realicemos- resulta
imposible salir mientras permanezca la identificación con él.
Las crisis –los
contratiempos de todo tipo-, que frustran al ego, suelen ser mensajeros, a través
de los cuales, la Vida busca enseñarnos la sabiduría que nos permita salir de
aquella jaula.
Al sentirse frustrado, el
ego puede “rebotar” y acomodarse de nuevo, alimentándose de compensaciones y
expectativas. Pero no será raro que llegue a un punto en que se encuentre sin
salida. Es precisamente entonces –la mente piensa que se derrumba todo- cuando
puede producirse la oportunidad de un cuestionamiento mayor, que haga ver la
inconsistencia del ego, así como sus modos de funcionamiento.
Si eso ocurre, empieza a
cesar la identificación con el ego, se hace posible salir de su jaula y aquella
mirada miope e interesada empieza a ampliarse: el centro de interés se ha
desplazado hacia la Vida, como aquella identidad que todos compartimos. Y es precisamente
ahí donde es posible la libertad y la liberación del sufrimiento. La crisis ha
cumplido su papel y no nos quedará sino gratitud por todo lo vivido.
Esta lectura, realizada
desde la psicología transpersonal y el modelo no-dual, es totalmente coherente
con las sabias palabras de Jesús que leemos en el texto que da pie a este
comentario.
Tras la bienintencionada,
aunque totalmente equivocada reacción de Pedro –es la reacción característica
del ego: rechazar siempre lo que él considera “malo”-, Jesús responde con
firmeza: ese modo de pensar no es de Dios, es decir, no se corresponde con
nuestra verdadera identidad. Al contrario, tal reacción, por más que a nuestra
mente le parezca la mejor, se convierte para nosotros en “Satanás” (=
adversario), en un tropiezo que nos impide avanzar en la dirección adecuada.
Esto no significa que Jesús
haya tomado un camino dolorista, en el que se valora el dolor por sí mismo. En
absoluto. Jesús vive en la sabiduría de donde brota la fidelidad. No vive para
el ego que busca siempre su interés y comodidad, sino que está anclado en
aquella identidad profunda, en la que se permite que la Vida fluya a través de
nosotros, en una actitud de aceptación o de rendición sabia. Y así es como lo
explica en las palabras que añade a continuación.
El que quiere salvar su ego,
pierde la Vida. Porque se encierra en aquella estrecha jaula de que hablaba más
arriba y se introduce en un laberinto de inevitable sufrimiento y, en último
término, de vacío y sinsentido. Una existencia egocentrada, aunque
aparentemente satisfactoria para el ego (incluso hasta “ganar el mundo
entero”), no puede evitar una sensación de profunda insatisfacción.
Por el contrario, al
descubrir la trampa de ese encierro reductor, al dejar de identificarnos con el
ego, lo primero que experimentamos es una sensación de Amplitud, donde sentimos
que nuestro corazón se ensancha y descubrimos que el horizonte es en realidad
infinito.
En personas que inician un
camino espiritual, me es dado ser testigo de esa sensación de amplitud que
descubren y disfrutan, como germen de transformación.
Si quieres hacer “operativa”
la palabra de Jesús, puedes probar algo así: no te reduzcas a tu personalidad
–la “persona” es solo la máscara- o yo psicológico. Tienes un psiquismo –igual
que tienes un cuerpo- al que cuidar, pero tu identidad no es esa. Eres Vida, la
Vida única, que en ti ha tomado transitoriamente esta forma. Deja caer todos
los pensamientos, para que puedas ver el engaño que supone identificarnos con
la mente. Nota la pura y desnuda consciencia de ser, hasta reconocerte en ella.
Al haber “perdido” el ego (la identificación con la mente), has encontrado la
Vida.
Ilustración: S/a: https://www.etsy.com/fr/market/j%C3%A9sus_disciples_art
28/08/2014:
https://www.feadulta.com/ego-y-vida/
Padre S. Martín. Nadie hace caso al Papa:
https://www.youtube.com/watch?v=Ug-zRSwGQMU
Padre Guzmán Karadima:
https://www.youtube.com/watch?v=AZBtB6v4Fs4

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