domingo, 20 de octubre de 2024

Noticiero retrospectivo

-         Mariano Picón-Salas. “Sobre una posible integración Hispano-Americana”. El Nacional, Caracas, 16/07/1944.

-       Rosana Podestá – Nicolás Perazzo. “Esplendor y decadencia de las Minas de Aroa”. Élite, Caracas, N° 2065 del 24/04/65.

-        Nelson Rodríguez escribe sobre Zoraida Ávila, doctora de arpa clásica por el Conservatorio Tchaikovski. El Nacional, 06/04/86.

-  Argenis Rodríguez. “Vigencia y pesadumbre: Revolucionario” (Lucha armada). Últimas Noticias, Caracas, 14/10/69.

-        Juan Liscano. “Por una candidatura de unidad nacional”. El Nacional, 09/07/58.

Reproducción: Jacques Braunstein para un reportaje de Yolanda Herrera sobre el jazz en Venezuela. Momento, Caracas, N° 408 del 10/05/1964.

Aislamiento y ajenidad

LA ECONOMÍA NOBELADA

Luis Barragán

Tienen razón aquellos que critican los comentarios suscitados por los ganadores del ajenísimo premio Nobel de reciente anuncio, ya que, por decir lo menos, estamos atascados en la consabida crisis política que es de sojuzgamiento. Y con no menos razón observan los otros, las dimensiones de esta crisis que nos aísla tanto que nos hace sentir ajenos a la propia existencia humana; vale decir, relegándonos a la barbarie.

Algo más que una perogrullada, la primera constatación es que hay premiaciones de una vieja data y amplio prestigio en diferentes áreas del quehacer seguida por otra corroboración: no se sospecha de algún venezolano que haya estado cercano a recibir este año  un galardón como el otorgado por el jurado de Estocolmo. E, incluso, la concesión del Nobel podemos cuestionarla total o parcialmente, pero está ahí, es noticia, como lo puede ser y es que laureles concedidos por las más variadas instituciones de una bien ganada reputación, sean motivo de orgulloso para todos los paisanos de la persona agraciada.

Valga la nota anómica, nos convertimos en una sociedad que no premia los méritos, o, lo que es peor, acepta negociarlos. Excepto reconocimientos de una irrefutable sobriedad y crédito, como los premios de la Fundación Polar en el campo científico y tecnológico, los que otorga el Estado están ideológica y políticamente condicionados.

Larga introducción para un comentario sencillo, han sido insuficientes las referencias que se han hecho en torno a la decisión de nobelar a los economistas  Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson en 2024. Muy pocas voces del patio, especializadas en una disciplina tan exigente, comentan la trascendencia del hecho, aunque Andrea Rondón en las redes lo hizo convincentemente, incluso, colocando en duda a la escuela institucional que defienden los premiados, pues, alegó, promueven al Estado como agente motor de la economía en lugar de la sociedad civil que puede hacer de abajo hacia arriba.

Cierto, en medio del marasmo venezolano es difícil pensar en el veredicto sueco, pero no menos cierto es que la sola  premiación tiene un extraordinario empuje actualizador la hora de juzgar la situación económica del país. Inexperto en la disciplina, por cierto, agradezco al amigo Leandro Area el envío de la versión digital de “Por qué fracasan los países” de Acemoglu y Robinson (2012).

20/10/2024:

https://www.lapatilla.com/2024/10/20/luis-barragan-la-economia-nobelada/

sábado, 19 de octubre de 2024

Entendimiento

LAS AMBICIONES DE LOS DISCÍPULOS

(San Marcos, 10: 35-45)

José Enrique Galarreta

El texto de Marcos muestra bien a las claras las dificultades que tenían los discípulos para entender a Jesús. Seguían pensando en un Mesías político, buscaban carteras ministeriales, querían triunfar por el poder, el prestigio... se habían arrimado al carro del que pensaban que iba a ganar.

Esta situación se prolonga dramáticamente durante toda la vida de Jesús, y los evangelistas la reflejan muchas veces. (Mateo 18, Mateo 23, Marcos 9, Lucas 9, Lucas 22).

La respuesta de Jesús es siempre la misma: "el que sea el mayor, que sirva el que más" "el mayor es el niño"... Todo esto culmina de forma espectacular en la escena que se ha considerado como "el testamento" de Jesús, narrada por Juan (12, 50), cuando al principio de la última cena Jesús lava los pies a los discípulos, como un esclavo.

Reflexión

Como nos viene ocurriendo en la lectura de Marcos, la escena se convierte de "histórica" en simbólica y nos representa, a cada cristiano y a la iglesia, revelando uno de los lados oscuros de nuestra religiosidad. Jesús, profeta, desenmascara un pecado oculto en el fondo de nuestro sentido religioso.

El aspecto histórico del evangelio se muestra aquí con claridad. Los evangelistas no disimulan la mediocridad de las intenciones de los Doce. Ni siquiera un evangelio tan "apostólico" como Mateo evita la narración de estos episodios en que se muestra la escasa comprensión de los discípulos.

Son personas necesitadas de conversión. Seguir a Jesús no ha significado automáticamente la transformación de sus valores, de sus expectativas. El seguimiento físico, "irse con Él", será sólo el principio del seguimiento espiritual. Este proceso aparece claramente en las narraciones evangélicas y en los Hechos.

Lucas nos muestra a los doce disputándose los primeros puestos en la última cena. Pero la primera comunidad reflejada en los Hechos ya ha abandonado toda pretensión de superioridad de unos sobre otros, hasta tal punto que en ella no se ven "jefes", ni siquiera "sacerdotes", ni mucho menos "primeros" que ejerzan su autoridad de manera ni lejanamente parecida al modo mundano de mandar.

Si en los evangelios aparecen los discípulos con ansias de poder mundano, en los Hechos aparecen ya "convertidos": han asumido su función: servir, como el Maestro sirvió. Esto significa que han creído en Jesús, han aceptado a Jesús por encima de todos los mesianismos patrióticos y de todas las tradiciones anteriores. Se han convertido a Jesús y han hecho de Él su norma única.

Con todo esto se nos ofrece la interpretación definitiva y única de mesianismo. Nada de reino con poderes humanos, nada de dominio, nada de triunfo espectacular, nada de riqueza, nada de esplendores exteriores. Entrega plena al servicio, para rescatar a muchos, para que se liberen precisamente de esos mesianismos, que son "del mundo", es decir, frutos del pecado.

Nosotros, la Iglesia, comunidad de creyentes, estamos sometidos al mismo proceso de pecado y conversión. Es innegable que la iglesia quiere seguir a Jesús y es evidente la presencia en ella de la tentación mesiánico-davídica.

El espectáculo exterior de la iglesia recuerda a veces a las embajadas de los grandes emperadores antiguos, que mostraban el poder de su señor por medio del esplendor de la embajada misma, a la que se tributaban los mismos honores que se debían al señor.

Me parece muy lógica la lectura que a veces se hace de la Iglesia como embajadora de Dios y por tanto acreedora de respeto y honores. Esta condición se muestra, también lógicamente, en el esplendor externo, en el ejercicio de una autoridad, dogmática y disciplinar, derivada de la autoridad divina, y en el autoconvencimiento de su superioridad sobre todos los demás, fundado en que Jesús, el Hijo Único, le ha encomendado a ella, y no a otros, la Misión de predicarlo al mundo.

Toda esta lógica humana se desmorona sin embargo por dos consideraciones. La primera es que no es ésta la lógica de Jesús, que Jesús no fue así. Y éste es el centro mensaje del evangelio de hoy: "El Hijo del hombre no ha venido a ser servido".

La Iglesia anuncia y prolonga a Jesús; y Jesús no es un Rey, no es un Mesías-davídico, no es un poder. Por tanto, la Iglesia tampoco. Y la segunda consideración es que la Iglesia es embajadora de Jesús solamente por su grado de conversión, no por otorgamientos jurídicos o consideraciones metafísicas. Si la iglesia se entrega al servicio para la liberación del ser humano, es la iglesia de Jesús.

Si no lo hace y en la medida en que no lo haga, no es más que una sociedad humana lejanamente inspirada en Jesús. La condición de la Iglesia como Misión, como sacramento de Cristo, como presencia en el mundo del Resucitado no es una cuestión de fundación, de condición jurídica, de transmisión de poderes, de popularidad. Es cuestión de realidades objetivas, es decir, de hacer presente en el mundo el Espíritu de Jesús: servir para liberar, huyendo explícitamente de ser servido.

Para nuestra oración

Cada uno de los que seguimos a Jesús recibimos en este evangelio un mensaje personal estimulante:

Seguir a Jesús, convertirse, beber el cáliz.

Demasiadas veces, nuestra situación como cristianos es de instalación: somos creyentes, disfrutamos de la luz y de la gracia, celebramos la Acción de Gracias por los dones recibidos... Aquí también, los pasajes evangélicos se convierten en nuestros retratos.

Somos como aquellos doce que siguieron a Jesús, pero seguían sin entenderle bien, tenían por delante todo un proceso de conversión y una promesa: beber como Jesús el cáliz. La verdad es que el mesianismo de aquellos doce no es, la mayoría de las veces, nuestra tentación.

No es que nos sintamos redentores dispuestos al servicio heroico y espectacular. Más bien nos aqueja la tentación contraria: disfrutar de la cómoda mediocridad de la salvación recibida gratis y aceptada como privilegio con escaso sentido de conversión y de misión.

La Palabra de Jesús más bien nos confirma en nuestro modo de vida, no suele ser un estímulo para cambiar sino un tranquilizante para seguir igual. En resumen y en el fondo, los Doce fueron llamados para la Misión, no para un estado de privilegio.

Como el mismo Israel, pueblo encargado por Dios de darle a conocer, tenemos, como sociedad y como individuos, la tentación de apoderarnos de la misión para convertirla en privilegio, sentirnos agradecidos por lo recibido sin considerarnos llamados a la conversión y el servicio.

Salmo 89

Expresamos con este Salmo nuestra confianza en Dios: nosotros, la Iglesia, somos su obra: le rogamos que la lleve adelante, que nos libre de nuestras mediocridades y sea él quien convierta nuestro corazón.

Yo canto el amor eterno del Señor,

constantemente proclamo su fidelidad,

proclamo que el amor es el cimiento eterno,

que la fidelidad es el cimiento de los cielos.

¿Quién como el Señor en los cielos?

¿Quién semejante a El entre los santos?

Yo te invocaré: "Señor, Padre mío,

mi Dios, mi Roca, mi Salvador"

"Si mis hijos abandonan mi Ley

y no caminan según mis preceptos

les visitaré con la vara del castigo

los corregiré de sus errores

pero sin retirarles mi amor

sin fallarles en mi fidelidad."

¿Hasta cuándo, Señor, estarás oculto?

¿Se va a encender tu cólera contra tus hijos?

¡Acuérdate de qué barro nos has hecho,

acuérdate de la humillación en que vivimos!

¡Bendito sea el nombre del Señor

ahora y para siempre.!

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/2829-las-ambiciones-de-los-disc%C3%ADpulos.html

Ilustración: Friederike von Eckardstein , "Jesús bajado de la cruz".

Noticias. P. Mendoza:  https://www.youtube.com/watch?v=fNs6mJb0y4k

viernes, 18 de octubre de 2024

Brevísima economía política del deporte

PREJUICIO DEPORTIVO

Luis Barragán

Evidente, hay prácticas deportivas que requieren de un costoso equipamiento y de exigentes instalaciones; por cierto, solemos asociarlas con una determinada estructura de clases. Y ésta, lejos de la vieja simplificación entre burguesía y proletariado, se multiplica sorprendentemente,  como las ha estudiado Roberto Briceño-León, incluso, con mejor convicción, afán y sobriedad que los propios marxistas de estas décadas.

Por citar tres de las disciplinas que son, o fueron, populares en Venezuela, el fútbol requiere de balón y un campo tan adecuado como el de béisbol, más la pelota, bates y guantes, y el basquetbol de cancha, cestos y pelota. De poca, mediana o extraordinaria calidad, es de suponer el elevado costo de los implementos, pero – valga el detalle escolar – al hacerse masivas sus prácticas, la tendencia fue al abaratamiento, y, así, el béisbol pasó a ser un deporte de las élites de principios del siglo pasado que podían costearlo, a las multitudes que lo celebraron.

La pérdida del mercado deportivo en Venezuela, ha significado el encarecimiento de espacios e implementos. Acaso, ¿no hubo una exitosa liga profesional de baloncesto que promovió la disciplina entre propios y extraños, permitió llenar las canchas y vender balones, como canastos, a amplios sectores de la población, dinamizando un importante sector de la economía?, o, ¿no hubo un auge del tenis, el ski, el motociclismo en sus más variadas modalidades, el waterpolo, el bowling y, en alguna medida, el golf que dejaron de pertenecer al ámbito exclusivo de las clases más pudientes, permitiendo adquirir a precios razonables la raqueta, la tabla, la moto de trial o de velocidad, el uso de la piscina, etc.?

¿Quién puede hacer velerismo en un país también caribeño, donde sería hasta lógica esa afición?, o, si fuere el caso, alguien pretenderá que el Estado anime y subsidie esa afición para una suerte de populismo orientado hacia  la clase media de acuerdo al prejuicio de los años de auge petrolero? Valga acotar, ¿acaso, Chávez Frías no ordenó  personal y abiertamente el patrocinio de un piloto de fórmula 1 finalmente fracasado, teniendo por contexto una inexistente política pública para  disciplina tan particular?  

No poca cosa tratamos, pues, además del costo de la embarcación, una reciente reseña de El Mundo de Madrid (18/10/2024), advierte que los competidores de la Copa América, actualmente en desarrollo, suele gastar seis mil calorías diarias, recurriendo al pescado azul, proteínas en polvo, antioxidantes y suplementos de creatina. ¿Entonces, renunciamos a practicar – incluso - los más novedosos deportes, manís de millonarios,  y a limitarnos a las carreras de maratón y de velocidad, o a los sencillos y triple saltos largos, porque salen buenos  bonitos y baratos al no exigir implementos esenciales?

Fotografía: El Mundo, Madrid, 18/10/2024.

19/10/2024:

https://guayoyoenletras.net/2024/10/19/prejuicio-deportivo/

Megafonía de los espacios interiores

LA POLÍTICA CONVERTIDA EN CHISME DE PELUQUERÍA Y SERVIDUMBRE

Armando Martini Pietri

Dicen que el cabello es la corona de las mujeres, pero en realidad es el escenario de batallas campales por el poder social. Desde las reinas egipcias adornadas con trenzas intrincadas hasta las amas de casa que confían secretos al estilista. El salón de belleza ha sido un microcosmos de la sociedad, donde los rumores fluyen más rápido que el tinte. Pero, ¿qué hay detrás de estos cotilleos? ¿Son simples trivialidades o pistas ocultas sobre las estructuras de poder?

¿Quién no ha sido testigo o escuchado alguna vez una charla en la peluquería que rivaliza con cualquier novela? Desde la vecina que descubre que su esposo la engaña con la niñera, hasta la socialité que revela oscuros secretos de amigas, la peluquería es el confesionario laico por excelencia. ¿Qué se esconde tras esta superficialidad? Detrás de cada mechón y murmullo se oculta una compleja red de relaciones, jerarquías y luchas por reconocimiento.

Si las iglesias tienen confesionarios, las peluquerías tienen secadores. En este santuario de la vanidad, las clientas no solo se arreglan, sino que también descargan frustraciones, comparten alegrías y se entregan a la irresistible práctica del cotilleo. El estilista -en muchos casos un hombre gay sin reservas, con mirada artística y detallista- se convierte en el oráculo de la belleza, un confesor mundano que conoce y guarda secretos íntimos, miedos, deseos y anécdotas jugosas de sus fieles clientas. Su opinión sobre un estilo de maquillaje o peinado es tan crucial como la de un consejero matrimonial.

En la antigua Roma, los gladiadores luchaban en el Coliseo por la gloria y el honor; hoy, las mujeres modernas libran sus batallas en las peluquerías. Con tijeras como armas y productos de belleza como escudos, las asiduas se enfrentan en una contienda por la hermosura perdida, la mocedad extinguida y el derecho extraviado a ser el centro de atención. El cotillear son las flechas envenenadas que se lanzan en esta pugna sin tregua.

Y luego está la servidumbre: asistentes y acompañantes dedicados, espías de la alta sociedad, confidentes disfrazados de ángeles guardianes del orden y la limpieza. Observadores privilegiados de sus empleadores, invisibles testigos de ricos y famosos. Conocen sus hábitos, rutinas, gustos, manías, secretos oscuros, infidelidades y juicios sobre los demás. No es de extrañar que entre ellos circulen rumores tan deliciosos como un pastel de chocolate. 

La política, que solía ser algo serio, donde líderes discutían sobre el futuro de la humanidad y los ciudadanos se informaban y participaban, hoy se parece más a un capítulo de Gran Hermano, donde los escándalos y rumores eclipsan cualquier debate de fondo. ¿Qué ha pasado? Se ha convertido en una telenovela de bajo presupuesto, donde los protagonistas compiten por rating en lugar del bienestar ciudadano. Y los espectadores aplauden sin cuestionar.

Se ha transformado en un espectáculo de imagen y popularidad. Otrora políticos, estadistas, ahora influencers que compiten por likes. Los complejos problemas globales se reducen a tuits y memes. ¿El cambio climático? un hashtag. ¿La desigualdad? tema de reality show. Hoy, la cualificación para ser político es tener una cuenta de TikTok.

Los programas de análisis se han convertido en vitrinas de chismes, donde «expertos» se dedican a juzgar la vestimenta de los políticos en lugar de analizar sus propuestas. Y las redes sociales, esa gran plaza pública del siglo XXI, están llenas de trolls y bots que polarizan a la sociedad y difunden fake news a la velocidad de la luz.

La banalización de la política tiene consecuencias. Desconfianza en las instituciones, disminución de la participación ciudadana y asuntos sin resolver. Estamos ante una crisis de representación, donde los ciudadanos están cada vez más alejados de sus gobernantes. La política, en lugar de ser un espacio para el debate y la construcción de consensos, se ha convertido en un campo de beligerancia donde compiten por el poder sin importar los medios, incluida la chismografía.

Situación insostenible, la política no puede seguir siendo un juego de apariencias. Necesitamos responsabilidad, seriedad, transparencia y cercanía a la ciudadanía, que se concentre en resolver insuficiencias y no en alimentar egos. Debemos exigir más de nuestros representantes, que se dediquen a gobernar, no a protagonizar espectáculos mediáticos y deprimentes de estupideces mutuas.

La política es demasiado importante como para dejarla en manos de chismosos. Es hora de recuperarla para los ciudadanos y exigir que esté a la altura de los desafíos. ¿Estás dispuesto a ser parte del cambio? Este es un llamado a la acción. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras la política se convierte en un circo decadente. El futuro de la sociedad está en juego. ¡Juntos podemos construir una política digna, justa y democrática!

18/10/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/la-politica-convertida-en-chisme-de-peluqueria-y-servidumbre/

Ilustración: Christoph Niemann.

miércoles, 16 de octubre de 2024

Ellos fueron los locos

ENTREVISTA CON UN SENSATO: DIÓGENES ESCALANTE

Elías Pino Iturrieta

Como me parece que vivimos tiempos esquizofrénicos, especialmente en el campo de la oposición, tuve la idea de confirmar el punto con el difunto Diógenes Escalante. Si ha sido común que se relacione su experiencia con un caso célebre de locura individual, susceptible de determinar el rumbo de los negocios públicos, pensé que ofrecería respuestas capaces de satisfacer mi inquietud. Bingo: a continuación descubrirán ustedes el motivo.

Antes debo recordar el hecho que lo hizo famoso. En julio de 1945, mientras reside en Washington como Embajador de Venezuela, es escogido como candidato presidencial por los líderes del gobierno y de la oposición que buscan una transición política que conduzca a Venezuela por el rumbo de la democracia. Acepta la propuesta, pero se vuelve loco cuando regresa a Caracas y no queda más remedio que sacarlo del juego en medio de general consternación. Tal es la versión que ha llegado al dominio generalizado, sin ningún tipo de observación o de enmienda, pero de lo que sigue puede aparecer otra explicación.

-Temo que sea yo inoportuno, señor Escalante, pero quiero tratar un tema venezolano que usted debe manejar a la perfección: política y demencia.

-Tranquilo, me gustan los inoportunos. Un par de ellos me buscó en 1945 y quedé encantado con su visita y con lo que resultó de ella. Esos inoportunos me convirtieron en figura esencial para el juego del poder, pero también en una comidilla sin terminación sobre la que conviene hablar con calma.

-Me parece que es importante un comentario específico de esa reunión, porque fue el principio de su “proyecto” presidencial.

-Me fueron a ver en el Hotel Statler de Washington dos de las personas, para mí desconocidas personalmente, más interesadas en mi postulación: los jóvenes Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Me dijeron que apoyarían mi entrada en Miraflores si garantizaba la aprobación del voto universal, directo y secreto de los venezolanos en la venidera contienda electoral, y otras medidas para salvaguardar a los nacientes partidos políticos, y seguridades sobre la libertad de imprenta y sindicato. Hablaron de una reforma constitucional que fundaría una sociedad distinta y pujante. Aseguraron el respaldo de Acción  Democrática, que harían público si salía humo blanco del curioso trío convertido en cónclave. También refirieron anteriores reuniones con el PDV y con el propio presidente Isaías Medina Angarita, que los habían llevado al diálogo que entonces realizábamos. No quise firmar un compromiso en un documento escrito, como sugirió la desconfianza de Betancourt, pero les aseguré que aceptaba lo fundamental de la propuesta. Eso fue todo.

-¿Usted estaba enterado del proyecto, antes de conocer a Betancourt y a Leoni?

-Por supuesto. Me lo había comunicado con todo detalle Julio Medina, hermano y mensajero del Presidente. También tenía idea de lo fundamental gracias a las informaciones que me facilitaba mi amigo el historiador Caracciolo Parra Pérez, compañero de muchas lidias anteriores de la diplomacia. Ni siquiera escapaba ya de mi conocimiento la inquina que el asunto despertaba en mi querido amigo de la infancia, Eleazar López Contreras, con quien trabajé muy cerca en Palacio, pero quien había renovado su gusto por la primera magistratura y necesitaba que yo permaneciera en el extranjero. Fue así como, con todos los ases en la mano, acepté lo que parecía un triunfo romano.

-¿Qué pito tocó entonces el pueblo venezolano?

-Hace usted preguntas curiosas. Nadie habló entonces del pueblo venezolano, ni de la necesidad de consultar con quieres supuestamente podían representarlo. Si no pasa ahora en este tipo de cocinados, menos podía ocurrir en julio de 1945.

-No han faltado quienes aseguran que usted, debido a su inexperiencia, se dejó embaucar desde el principio, o que no supo poner condiciones oportunas para evitar un  naufragio que estaba a la vista.

-Eso da risa. Inexpertos eran los que me buscaban, realmente neófitos; o unos señorones que todavía practicaban la política del siglo XIX como si el mundo no hubiera dado mil vueltas. Voy a hacer una breve nómina de las figuras políticas con quienes trabajé, o con quienes llegué a tratos de importancia mucho antes de que unos debutantes en los asuntos del poder echaran los dientes, o de que unos señores estrujados por el almanaque buscaran cirugía plástica. Me refiero a gallos criollos y extranjeros como Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez, Laureano Vallenilla, Victorino Márquez Bustillos, Franklin Delano Roosevelt, Cordell Hull en tiempo de vísperas guerreras, y Harry Truman. Algo debí aprender con su contacto, algo de astucia y cálculo debí guardar en el equipaje antes de aceptar una candidatura presidencial. Yo sabía perfectamente lo que estaba haciendo, mientras mis promotores estaban en la luna.

-Afirma usted que no fue responsable de un drama que lo tiene como actor estelar, que la responsabilidad fue de los creadores de su candidatura. ¿Puede profundizar el punto?

-Soy culpable de vanidad personal. Recuerde usted que mi nombre sonó para la Presidencia de la República en 1931, en reemplazo de Juan Bautista Pérez. Como ahora se ventilaba otra vez, pensé que era un protagonista imprescindible que no podía desperdiciar su segunda oportunidad. También pensé, movido por el ascenso estelar que se me ofrecía, que era un estadista de alto coturno llamado a remediar los males de Venezuela. Nada extraño en la naturaleza humana, en sentido general, pero absolutamente irresponsable y desconsiderado cuando la sociedad mira hacia nuevos horizontes. Pero eso no es demencia, sino soberbia. Yo era diestro en las alturas de la sociedad, caballero habitual de clubes y tertulias, un pez en el agua del refinamiento que iba a nadar en la piscina más grande. Los que me escogieron eran unos locos de manicomio. Ellos sí.

-¿Por qué, si puede precisar?

-No pueden estar en sus cabales unos políticos que le piden que se convierta en protector de la libertad de pensamiento al funcionario que creó la máquina de propaganda del gomecismo. Más de un tornillo debe faltar en el seso de unos dirigentes viejos y nuevos que pretendían convertir en adelantado de la libertad a un burócrata que se hizo de la vista gorda ante los vejámenes del gomecismo, sin siquiera parpadear durante casi tres décadas bañadas en sangre. Algo demencial debió funcionar en las intenciones de unos proponentes que me presentaban como autor de luminosas ideas, cuando ni siquiera un folleto escribí en mi vida. En suma, si se ha encontrado la locura como explicación de mi peripecia personal, me parece que el problema es más colectivo que individual.

-Pero usted conocía los problemas de la sociedad debido a su experiencia de alto funcionario, quizá pensaron los promotores de su candidatura.

-No sé cómo puede llegar usted a una conclusión de ese tamaño. Entre 1904 y 1910 fui cónsul en Liverpool, Berlín, Holanda y Francia. Entre 1920 y 1933 fui Ministro Plenipotenciario en Londres y Delegado ante la Liga de las Naciones. Entre 1937 y 1945 fui Embajador en Washington. Por consiguiente, viví en las capitales extranjeras sin relacionarme con las vivencias nacionales, alejado de sus hombres y de los problemas de sus hombres. Son veintisiete años de distancia, casi de divorcio, debido a los cuales se impuso en mis asuntos un desconocimiento fundamental de la realidad que debía dominar y transformar. Cualquiera que no fuera Diógenes Escalante la hubiera atendido con mayor propiedad.

-Asumía usted un desafío imposible, en suma.

-Junto con mis promotores, desde luego. Pero el fin de la historia consiste en el hecho de que esa realidad me golpeó en la cara cuando se suponía que regresaba para ocuparme de ella. Cuando la palpé otra vez, después de una gigantesca falta personal, me provocó una imposibilidad irremediable de comunicación. Me bloqueó, me hizo enmudecer para siempre, me convirtió en un sujeto inútil que dejó de hacer contacto con el resto del contorno. ¿Cómo podía tratarlo en adelante con eficiencia y respeto? Ya no tenía tiempo para descubrir lo desconocido, algo tan apabullante que me condenó a vivir, primero en un limbo que fabriqué para protegerme, después en la curiosidad de los rincones, y en una crónica dominada por lo superfluo. 

Dejé en paz al difunto después de esta colosal afirmación, pensando en cómo la tragedia jamás se ha atribuido a sus convidantes.

06/08/2023:

https://lga.lagranaldea.com/2023/08/06/entrevista-con-el-sensato-diogenes-escalante/


ENTREVISTA IMAGINARIA AL PRESIDENTE ISAÍAS MEDINA ANGARITA

Angel Gustavo Cabrera 

Esta entrevista es posible, gracias a su esposa Doña Irma Felizola de Medina, quien le hizo rogar al General Isaías Medina Angarita que me concediera esta entrevista, ya que había decidido, desde hace cinco años, no hablar más de su pasado político, había manifestado que ya estaba en los libros de historia, en las muy buenas investigaciones historiográficas, además que había escrito un libro «Cuatro años de Democracia», donde estaba su legado histórico, no necesitaba agregar nada más. El General siempre estuvo recostado en una hamaca, mirando casi siempre al horizonte de un paisaje vegetal, descansando en una casa de campo prestada por un amigo suyo, y me hizo prometer que no revelara el lugar donde se encontraba porque estaba de retiro, lo aquejaban algunas dolencias y lo que deseaba era mucha paz. El General, recién había llegado de New York donde estuvo residenciado desde su destierro en aquel año terrible de 1945. Aunque, siempre dijo: “la suerte de Venezuela nunca me será indiferente”.

Después de agradecer la cortesía, me hizo ver que “fuera al grano” y que me daba solo una hora para responder las preguntas que yo quisiera. Pude notar su grado de bonhomía personal que impregnaba el ambiente.

General, debo agradecerle a su esposa y a Usted por concederme parte de su valioso tiempo para esta entrevista. Soy de estas tierras andinas y siempre me ha llamado la atención la importancia histórica de los andinos en el poder, en ese tránsito del caudillismo a la democracia, de una Venezuela rural a la urbana. Con Ud. se cierra ese ciclo histórico.

¿Qué me dice al respecto?

UNA.- Joven periodista, Ud. me hace recordar mis años en la carrera de las armas. Le voy a revelar un secreto: Yo admiré a mi padre José Rosendo Medina, no solo por su gallardía y temple en la defensa de la patria en aquella batalla de San Cristóbal en la que perdió la vida, sino sus valores de hombre justo y de pensamiento moderno. De manera que desde muy chico jugaba a ser soldado, extraía uniformes de escaparate y baúles familiares, tarareando himnos marciales y marcando el paso como un pequeño prusiano de pura cepa. Así que cuando cursé el 2do año de bachillerato se me planteó de nuevo mis inclinaciones profesionales, y dije: Yo quiero ser militar, y el 09 de marzo de 1912 aparece registrado en la Escuela Militar de Caracas el nombre de: ISAIAS MEDINA ANGARITA de 14 años… Disculpe, que me desvié de su pregunta, pero debo decirle que estas tierras andinas se caracterizan por hombres tenaces y metódicos, disponen de una admirable cabeza organizadora, de espíritu callado y taciturno. Si… es verdad, ha producido caudillos a todo lo largo del siglo XIX, pero fueron necesarios para la gobernabilidad y el ordenamiento de la república. Mire que al mismo Juan Vicente Gómez se le reconoce el aporte unificador del país. Me tocó abrir un nuevo ciclo histórico de la era democrática a partir de 1941, y si no es porque se atraviesa las ambiciones personalistas y golpistas de un reducido grupo, hubiese cumplido mi mandato y el Doctor Ángel Biaggini hubiese completado la magna obra.

¿Cuál magna obra Presidente Medina?

No creo que no conozca la historia. Le cuento, En el Congreso teníamos una candidatura de consenso, que me iba a reemplazar al culminar mi mandato. Aprobada por Acción Democrática y el Partido Democrático Venezolano, representada en el diplomático de carrera Diógenes Escalante. Así que lo mandamos a buscar de Washington donde ocupaba el cargo de Embajador de la ONU para que fuera candidato presidencial y seguro Presidente de Venezuela por el acuerdo político en el Congreso, lamentablemente se enfermó y tuvo que renunciar a su candidatura, por lo que propuse al Doctor Ángel Biaggini que gozaba de respeto entre todos y su carta democrática era indiscutible. Había sido senador por el Estado Táchira ante el Congreso Nacional de Venezuela y una experiencia de gerente público, que lo acredita para el cargo presidencial, además era un civil que respaldaba los cambios políticos democráticos que estaban por venir.

¿Pero, disculpe Presidente Isaías Medina, no se ha referido a la magna obra?

Tiene razón, lo que sucede es que doy por sentado que ella se conoce. Entiendo que nada se puede dejar por fuera, y mucho más cuando se trata de una entrevista. Yo tuve un lema adecuado para ese momento histórico venezolano: IR SIN PRISA…PERO SIN PAUSA. En nuestro país estaba todo por hacerse, como señalaba mi amigo y escritor Mario Briceño Iragorry: “El siglo XX comienza en 1940”. Había que trabajar por los derechos civiles y las libertades políticas. Por ello durante mi gestión se legalizaron todos los partidos políticos, no tuve ni siquiera un preso político. Se vive en Venezuela en plena libertad y durante todos esos años no hubo un solo detenido político. El gobernante ya no es un signo de terror. Yo, por ejemplo, me gustaba andar sin escolta en los recorridos por el país, de igual a igual con la gente de todos los sectores sociales….

En eso lo interrumpe su esposa Doña Irma, para contar una anécdota, muy risueña:

“Una vez estábamos en el cine viendo una película, entonces alguien a quién él le impedía la visión por su ancha espalda y altura, le toco a la espalda y le dijo que no lo dejaba ver, e Isaías se rodó. Cuando vino el intermedio, que prendieron las luces, el señor se quería morir, pensaba que represalia vendría. Y mi esposo le dijo: “Amigo no se preocupe, Usted tiene sobrada razón, no tengo la culpa de ser un hombre tan grande y tan fuerte”

¿Según tengo entendido pudo Ud. armonizar intereses con los empresarios, los campesinos, la incipiente clase obrera y con los Estados Unidos?

Las directrices estaban claras, siempre con la sinceridad y la honestidad por delante, mi convicción democrática era inquebrantable, no solo por formación, independiente a la carrera militar, sino por el reto de país en construcción que estaba frente a mí. Estaba claro que mi función era civil por lo tanto me quité el uniforme, una vez que asumí mis funciones presidenciales. No podía desconfiar de nadie y mi trato con los demás fue de igual a igual. Formó un extraordinario equipo de gestión pública con personas probadas, e inclusive con ciudadanos intelectuales que ya conocía. Te menciono a Arturo Uslar Pietri, a Mario Briceño Iragorry, Tulio Chiossone, Nicomedes Rivas, Caracciolo Parra Pérez, Alfredo Machado, Manuel Morán, Eugenio Mendoza, Manuel Silveira, Alejandro Fuenmayor, Gustavo Herrera, Julio Diez, Ángel Biaggini, Pedro Sotillo, y muchos más. Todos, estábamos unidos en proyectos, aportes y nuestra causa era Venezuela. Abrimos la posibilidad que los trabajadores formaran los sindicatos para el reclamo de sus derechos laborales. Estaba aprobada la Reforma Agraria en el Congreso y le había dado su ejecútese para potenciar con justicia y equidad el trabajo y la productividad moderna en el campo venezolano.

Creamos la Ley del Seguro Social obligatorio, Ley de impuesto sobre la renta, el proyecto de la Ciudad Universitaria dirigida por el Arquitecto Raúl Villanueva….

Y la relación con los Estados Unidos. Se dice que la Reforma Petrolera de 1943 causó enemistad con las empresas petroleras radicadas en Venezuela. ¿Qué me puede decir al respecto?

Nada más falso. La Nación Venezolana tenía que revisar y ajustar los contratos petroleros por una cuestión de soberanía y equilibrio en el reparto de los beneficios, esto significa que El Estado Venezolano podía subir los impuestos y las compañías tenían que aceptar.

Además quedaban sujetos al pago del Impuesto sobre la Renta. Me reclaman que acepte que las concesiones petroleras a las empresas extranjeras se prolongaran por 40 años. Es cierto…se procedió de esa manera porque en cuatro décadas tendríamos un personal preparado con los adelantos tecnológicos, profesionales y gerenciales para asumir el manejo de la Industria Petrolera en toda su complejidad, como en efecto se hizo. ¿Qué los Estados Unidos estaban contra mi gobierno?. Nada más falso. La visita oficial que realicé en febrero de 1944 a Los Estados Unidos fue exitosa. Fui el primer presidente venezolano que visitó la Casa Blanca y me entreviste con el presidente Franklin Delano Roosevelt e intervine en el Congreso de los Estados Unidos, donde exprese con claridad nuestra tesis nacionalista y soberana. Estábamos en las postrimerías de la II Guerra Mundial y les expuse que nuestro petróleo estará en los campos de batalla a favor de la democracia. Dije que los tiempos presentes nos llevan a un mayor acercamiento y que Venezuela estaba con los Estados Unidos, hoy, mañana y siempre en la causa de la justicia, de la democracia y de la felicidad de los pueblos. También les exprese que no esperaran privilegios y favores, si con un tratamiento transparente y equitativo con la protección de un régimen democrático estable. Un armonioso acoplamiento con vuestros capitales y técnicas con nuestros recursos materiales y el trabajo de nuestros hombres.

Presidente Isaías Medina permítame preguntarle: ¿Cómo es que teniendo el apoyo de Los Estados Unidos, no lo respaldaron oponiéndose al golpe cívico-militar de octubre de 1945?

Estimado amigo periodista, tenemos un problema en la formulación de la pregunta, pero no importa, no es culpa suya, sino de una historiografía oficial de tendencia partidista que se ha querido imponer como verdad ya que la historia la escriben los vencedores, pero los vencidos también tenemos nuestra verdad. Lo que sucedió el 18 de Octubre no fue jamás un golpe cívico-militar, porque de ser así hubiese participado toda las Fuerzas Armadas y el pueblo organizado. En segundo lugar, el gobierno de los Estados Unidos nada tuvo que ver con el hecho, son especulaciones de algunos historiadores. El Golpe de Estado estaba programado para noviembre, pero por una delación lo adelantaron para octubre. Ya teníamos presos a dos oficiales: Cesar Vargas y Marcos Pérez Jiménez. Nunca pasó por mí cabeza que existía un contubernio con dirigentes políticos, y mucho menos de un partido con el cual teníamos buenas relaciones políticas. La historiografía ha pretendido ocultar que Rómulo Betancourt jugaba en dos posiciones políticas. Por un lado estaba comprometido con los congresistas en favor de impulsar los cambios democráticos el siguiente año con el Doctor Ángel Biaggini, como Presidente Constitucional, y por la otra conversaba con militares sediciosos como Marcos Pérez Jiménez, Carlos Delgado Chalbaud,….

¿Disculpe Presidente, porque Rómulo Betancourt, tenía esa doble cara?…

No me interrumpa joven periodista, que le voy a revelar lo más importante. Rómulo Betancourt, para la historia oficial es reconocido como el Padre de la Democracia, pero eso es completamente falso. El inicio de la democracia en Venezuela se debe a Eleazar López Contreras y al proceso de transición de mi gobierno. Insisto, Rómulo Betancourt ya tenía nexos con los insurrectos porque le ofrecieron presidir la Junta de Gobierno y tener mayoría. La realidad es que le torció el rumbo a la democracia, hegemonizó los cambios en esos tres años, inició la politización del país con la campaña del “adeco necesario”, manipulando el sistema democrático con el sectarismo sembrado. Incluso, yo, siempre tuve un celo de no politizar a las Fuerzas Armadas porque siempre consideré y considero que el espíritu de las armas debe ser para cuidar la soberanía de la nación, para protegerla en la construcción de los valores republicano. Ese espíritu profesional de cuerpo que aprendí en la Academia Militar y con el círculo de intelectuales de Caracas me hizo rechazar esa admiración que le tenía al dictador italiano Benito Mussolini. Era y soy un demócrata convencido sin dobleces. La historia así me lo reconocerá. En cambio Rómulo Betancourt inició una política de ascensos militares a partir de la obediencia y sumisión partidaria, de manera clientelar. ¿Cuál fue la consecuencia de eso? Algo muy grave, que se perdiera el valor institucional apolítico de las Fuerzas Armadas Nacionales. De allí que se produce El Golpe de Estado de noviembre de 1948 contra un Presidente Constitucional electo por el pueblo. Ya el daño estaba hecho, en nuestras nuevas Fuerzas Armadas que debían dar el ejemplo.

¿Pero a Usted Presidente se le cuestionaba que no se ocupó de la modernización de las Fuerzas Armadas, de mejorar sus salarios y del freno que significaban los militares antiguos gomecistas, conocidos como “los chopos de piedra»?

Como le decía al comienzo de la entrevista, la república democrática estaba naciendo y el abandono social de nuestro pueblo era desmesurado, eso para mí gobierno y mis colaboradores era lo esencial. Tratábamos de armar un país moderno en su economía, en la ciudad y el medio rural, estábamos atacando la brutal ignorancia y el analfabetismo fundando escuelas rurales y urbanas. En verdad vale la crítica, descuidé atender demandas de nuestros soldados medios y bajos. Por la otra he debido reemplazar a esa vieja castas de generales gomecistas que se conocían con el mote de “chopos de piedra” por ser más autodidactas que profesionales. Eso estaba en el programa.

¿Presidente, tiene usted resentimiento, odio contra aquellos que destruyeron su obra democrática, y lo enviaron al ostracismo? ¿Rómulo Betancourt lo traicionó?

Óigame Joven lo que le voy a decir, nunca he abrigado odio en mi corazón contra nadie. A mí me trataron como a un delincuente. Me dieron un par de días para que recogiera mis cosas y saliera desterrado del país con mi familia. Rencor no tuve nunca, no soy hombre de represalias. << Allí noté que se le nublaron los ojos y se le quebró la voz >>. Su diligente esposa le ofreció un jugo que bebió con agrado, para continuar hablando. Prosiguió: Igual procedieron contra el General Eleazar López Contreras, mis más allegados colaboradores como Arturo Uslar Pietri, Mario Briceño Iragorry y muchos otros. Iniciaron un proceso de “salud pública”, al estilo de Robespierre, identificado como Juzgado de Responsabilidad Civil y Administrativo. Posteriormente celebraron el 18 de Octubre como revolucionario contra la “oprobiosa dictadura medinista”, “paraíso del peculado, de malversación de fondos y tráfico de influencias”. Es decir esas falsas consignas con la cual me acusaban fueron las que finalmente aplicaron en el modelo de una democracia torcida y corrupta llamada Democracia Representativa. Fui demasiado confiado, a tal extremo que cuando me presentaron la lista de los conjurados no lo podía creer, que esas personas cambiaran de un día para otro. Reconozco que fui muy confiado con personajes que usted conoce. Y con el personaje que Usted menciona…. (Hizo una pausa) dejémoslo que sea la historia quien lo juzgue, no soy hombre de epítetos y adjetivos calificativos que manchen mi historia como hombre de revancha. Cuando salga de acá, léase la última proclama de nuestro Libertador Simón Bolívar. Ese es el espíritu que me acompañará hasta el sepulcro.

Presidente Isaías mis respeto para Usted y su familia, estoy convencido que la historia reconocerá su legado. Ha sido muy generoso, amable y sincero en sus respuestas.

Permítame que lo siga admirando como un venezolano ejemplar. ¿Quisiera agregar algo más?

Respira hondo y responde:

Recuerdo el final de mi libro. “No es el juicio de los contemporáneos, el que puede decir la palabra de justicia, lo que hice entonces fue cumplir al más alto precio el mayor de mis deberes, la defensa de la paz y de la seguridad de Venezuela. Un Presidente. Un soldado   de la libertad en Venezuela.

Al salir de la espaciosa y modesta casa me despedí de su amable esposa y de su pequeño y travieso hijo pequeño de igual nombre. Salí de allí con el corazón en la mano, pensando en los malhechores que destruyeron aquella democracia, y que al paso de décadas frente al siglo XXI, habrá la necesidad de un líder de esa naturaleza que pueda reconstruir la patria que hoy sufre y llora ante una tiranía retrógrada.

POSDATA

“Lo dejaron venir a Venezuela porque sabía que venía a morirse, sino no lo dejan entrar. Quería pisar tierra venezolana. Al llegar le dijo al enfermero: Páreme al final quiero pisar tierra venezolana. Recuerdo que a mi casa llegó Laureano Vallenilla Lanz y me dijo para hacerle las exequias en el salón elíptico. Y yo les dije: No, el cuerpo de Medina queda aquí, nadie va a presidir ese duelo. Ese muerto es mío y ese duelo lo presido yo, cueste lo que me cueste, pero de aquí no se va… Los honores militares si… los pido y los ordeno, si ya no se pueden hacer los honores marciales, que se hagan los honores militares desde el Country Club hasta el Cementerio General del Sur”, en la calle con su pueblo. Irma de Fellizola de Medina.

* Angel Gustavo Cabrera, profesor, es parte de nuestra diáspora que vive y progresa en la República de la Argentina.

Editado por los Papeles del CREM. Responsable de la edición: Raúl Ochoa Cuenca.

18/10/2024:

https://www.eastwebside.com/entrevista-imaginaria-isaias-medina-angarita.html

Los goles invisibles

INDUSTRIA DEPORTIVA

Luis Barragán

A estas alturas del año, las ligas mayores del béisbol estadounidense se acercan al final de la temporada. La Serie Mundial, como llaman comercialmente quizá desde siempre los capítulos conclusivos, suscita la atención, el interés y el gesto fanático en el mismo territorio nacional encaminado a dirimir el campeonato de la liga nacional de fútbol americano.

Nada extraña esa ardua competencia entre diferentes disciplinas deportivas en un país que las puede ampliar a otras, incluso, no convencionales. Se dirá, hay mercado y, no siempre redundante,  libertad de mercado para todo.

La premisa anterior podemos complementarla con otra: existe la estructura, organización y gerencia para afrontar los retos de un mercado competitivo. Vale decir, toda una industria que compete a la organización de las franquicias deportivas en todos los niveles, la manufacturación y comercialización de los implementos necesarios, la construcción de las instalaciones más adecuadas para el espectáculo, la promoción y el desarrollo de una identidad local asociada a la correspondiente práctica deportiva, el empleo de una narrativa que la caracteriza y difunde, la conformación de una fanaticada por siempre leal, y hasta la aparición de otras especialidades de la medicina según las modalidades que reporte esa práctica.

En este lado del mundo, sabemos de la emoción que genera el basquetbol, el hockey sobre hielo, las carreras de fórmula uno y el motociclismo, el waterpolo, etc., pero no cabe duda el incremento superlativo que el desarrollo de los medios digitales ha aportado. E, incluso, propulsando numerosas celebridades que compiten con otras provenientes del mundo del espectáculo televisivo y cinematográfico, diríamos que tan complementariamente como lo fueron para la fama Marilyn Monroe y Joe Di Maggio.

Una de estas tardes, escuchamos involuntariamente a un par de adolescentes discutir sobre fútbol americano, mencionando a jugadores y equipos con una extraordinaria naturalidad que nos asombró y, al preguntarles, por cierto, a los típicos representantes de la clase media baja que ilusión alguna tienen por la universidad, respondieron algo así como que mucha gente sigue telefónicamente una determinada y gratuita aplicación digital de televisión y streaming que transmite los juego de una liga gringa con la que mucho se han familiarizado. Cosas de una industrialización deportiva que nos da alcance, por lo menos, más allá de lo que cabe suponer.

Fotografía: Para una nota de Dan Shaughnessy, The Boston Globe del  14/10/2024.
16/10/2024:

Una clara y coherente defensa de la justicia internacional

DE NUREMBERG A ROMA Y DE ABU GHRAIB A CARACAS Héctor Faúndez Hace siglo y medio, en medio de una guerra civil en los Estados Unidos, y a...