sábado, 26 de octubre de 2024

Bartimeo

DEL PENSAR AL VER

(San Marcos, 10: 46-52)

Enrique Martínez Lozano

Marcos utiliza la escena de la curación del ciego Bartimeo como catequesis acerca del verdadero discipulado, destacando dos actitudes: el deseo de “ver” y la prontitud en el seguimiento.

No puede ser casual que, en el evangelio de Marcos, Jesús dirija la misma pregunta a los discípulos y a Bartimeo: “¿Qué queréis (quieres) que haga por vosotros (ti)?” (Mc 10,36 versus Mc 10,51). Y mientras los primeros piden “ser los primeros”, el segundo solo desea “ver”.

No es difícil encontrar en nuestro interior el eco de ambas voces: la del que busca “ser importante” (o “especial”) y la del que quiere ser capaz de “ver” en profundidad.

Es la tensión entre el ego, que busca fortalecerse, y al que secundamos mientras dura la creencia –consciente o inconsciente- de que somos él, y el anhelo que nos recuerda que la clave consiste justamente en salir de esa oscuridad.

Solo la comprensión de lo que somos nos aportará luz y libertad. Solo ella nos permitirá “soltar el manto” –como a Bartimeo- y “seguir” a Jesús, por el “camino” de la vida, es decir, vivir en plenitud.

Mientras no veía, Bartimeo se hallaba “al borde del camino”, desconectado de la vida, como “apeado” de ella. En cuanto empieza a ver, comienza realmente a vivir.

Si bien es cierto que el proceso de la oscuridad a la luz, además de lento, generalmente requiere de todo un trabajo psicológico, para liberar bloqueos emocionales en forma de miedos que atenazan, no lo es menos que hace falta, de entrada, una “determinada determinación” de querer ver. Hasta sentir que nos va la vida en ello.

Con frecuencia, y si se entiende bien lo que quiero expresar, “ver” es lo opuesto a “pensar”. Lo cual significa que si queremos crecer en comprensión necesitaremos aprender a silenciar la mente. Pero eso no se logra desde algún tipo de imposición, sino desarrollando la capacidad de situarnos como “observadores” de sus contenidos, en el Testigo que percibe todos los movimientos mentales y emocionales, pero no se identifica con ellos.

En realidad, el que “ve” no es la mente, sino el Testigo. Y solo él nos otorga el poder de mantener la libertad frente a cualquier mensaje que pueda brotar en la mente. En él, dejamos de ser marionetas a merced de los pensamientos y sentimientos –siempre interrelacionados- y nos anclamos en la ecuanimidad.

Esto no significa, en absoluto, demonizar la mente, que seguimos reconociendo como una herramienta preciosa. Lo que significa es que la reconocemos y utilizamos como un medio a nuestro servicio, en lugar de quedar sometidos a sus movimientos.

Fuente:
Escultura: Johann Heinrich Stöver, 1861.

Padre S. Martín. La Encíclica del Papa Francisco: https://www.youtube.com/watch?v=AweXTCrEPRo





Padre J. Martín: https://www.youtube.com/watch?v=T96xYXCVn-o


Padre P. Berrío: https://www.youtube.com/watch?v=z0IalemsVFI



jueves, 24 de octubre de 2024

Héroes inadvertidos

UMPIRAZGO

Luis Barragán

Víspera de la llamada Serie Mundial de las ligas mayores del norte de América, se anunia la inclusión del venezolano Carlos Torres como umpire principal en un roster estelar. Las agencias de noticias dan cuenta de la novedad que reporta Carlos Parra Machado, periodista especializado en la fuente.

Es un triple motivo de satisfacción el reconocimiento a la labor de nuestro paisano, sobre todo porque su país es amante de la disciplina que ya tiene una  larga tradición. Y, así, en medio de tantas penurias, constituye una bocanada de oxígeno.

Por una parte, la labor de arbitraje requiere de una inmensa honestidad, coraje, criterio, lucidez, y rápidas repuestas. Esto es, sentido y realización de la justicia, tal como la esperamos los venezolanos para todos y cada uno de los actos cívicos, laborales,  familiares y personales.

Por otra, el nombre de Torres ya órbita en la opinión pública nacional y, se nos antoja, ha de tener una conducta personal prudente, modesta, serena, e inteligente para un oficio harto riguroso. Y es que, por muchísimo menos, los hay de una caracterizada y megalómana actitud para la estridencia más insólita en cualesquiera ámbitos.

Por último, el gremio del arbitraje deportivo profesional suele pasar inadvertido y, seguramente, será apasionante, rico en tradiciones y leyendas. Por algo, en un video que se hizo viral, nos deleitó un niño que muy bien imitaba a un umpire entusiasta que seguramente poblará sus sueños para una vida adulta honrada.

24/10/2024:

https://guayoyoenletras.net/2024/10/24/umpirazgo/

lunes, 21 de octubre de 2024

(Auto)goles

(CONTRA)SENTIDO

Luis Barragán

Inevitable, el discurso público es portador y referente de valores, o, mejor, antivalores. El poder político efectivo juega con las multitudes para las multitudes, reafirmándose como el único animador y articulador que golea a la fuerza a contrarios atados de mano..

Los partidos del siglo XX, dígase lo que se diga, fueron escuela ética y agencias de socialización política, incluyendo a las individualidades y tendencias más idealistas, paradójicamente, cual moneda verdadera, frente a la grosera desviación utilitaria, moneda falsa. Valga acotar, la descomposición experimentada que finalmente dio paso al socialismo del siglo XXI, no fue distinta a la de las organizaciones de la sociedad civil, léase asociación de vecinos, gremio profesional, empresarial, laboral, o cualesquiera otras instancias que engreídamente supusieron que estaban por encima de toda debacle democrática y, en última instancia, económica como si jamás hubiésemos tenido un destino compartido.

¿Huelga insistir en  la recuperación y el sostenimiento de las libertades públicas que  tendrán como soporte también fundamental a los partidos, al menos, hasta que se invente otra fórmula democrática y de convincente representación?; ¿por qué de la persistencia en destruir la institución e institucionalidad partidista misma, so pretexto de la inconformidad, rechazo y animadversión que algunos puedan ocasionar? Por supuesto que hay inconsecuencias, flaquezas y debilidades, ¿pero tratamos de un fenómeno consustancial al partido político, u otro harto generalizado que atañe a un proceso de disolución social suficientemente advertido con antelación?; ¿es que, acaso, por sí mismas, las redes digitales aportan los dirigentes real y literalmente políticos que necesitamos para una tarea que supera con creces las artes de la mecanografía interestelar y narcisista?

El país que importa y comercializa cantidades monumentales de motocicletas, emplea los espacios públicos como estacionamiento seguro y el más arbitrario desplazamiento, convertidas prácticamente en la única fuente de empleo para jóvenes sin mayores oportunidades que ni siquiera deben estudiar para obtener la licencia, ¿no es un ejemplo? Perdida la noción de urbe, urbanismo y urbanidad, predomina el contrasentido en las calles de un extraordinaria conveniencia para el poder establecido, y ahora más que nunca resulta inexistente la normativa de tránsito, abiertas las aceras y demás posibilidades peatonales, como autopistas para los motorizados: esto, enfermizo y continuo en la presente centuria, ¿no constituye una diaria escolarización del abuso e impunidad?

Esporádicamente, apreciamos algunos grupos de jóvenes escultistas recordando que muy antes aportaban disciplina, habilidades, cohesión, y, en definitiva, valores como las incontables organizaciones deportivas para niños y jóvenes de libre iniciativa, aunque el leninismo de los años sesenta denostaba de los boys scouts por la colaboración ocasionalmente recibida de sectores privados.  La Iglesia Católica, al igual que otras creencias organizadas, mantiene en pie distintas iniciativas que le otorgan un sentido de vida a quien desea una alternativa diferente a la que prevalece y profundiza la discursividad del poder.

Observemos, hay escuela de delito, cuando la enseñanza es sistemática, profunda y consistente, en atención a las exigencias propias de un oficio susceptible de perfeccionamiento y, consabido, transnacionalización; tenemos la antiescuela, respecto al delito irresponsable consigo mismo, espontáneo, perpetuamente desaprendido, supeditado a una anomia constante y mutante, fundado en una circularidad viciosa. A este par de herencias deberemos responder en un futuro próximo, en el que la aspiración y búsqueda del poder legítimo ha de convertir a los partidos democráticos igualmente en una experiencia de ética y pedagogía ciudadana, sabiéndose servidores en lugar de servidos.   

Partidos a contracorriente que le den sentido principalmente a las nuevas generaciones, abriéndole caminos al esfuerzo intergeneracional. El destino del país no debemos rifarlo en una mesa de juego repleta de apostadores, es el llamado vital.

22/10/2024:

https://www.elnacional.com/opinion/contrasentido/

Melonización

 

EL PAÍS, Madrid, 20/10/2024.

Cuaderno de bitácora: Meloni

Más de un año en el ejercicio del poder, Giorgia Meloni desconcierta y también genera entusiasmos. La realidad así lo impone, ha perdurado gracias a una política de centro que suscita inconformidad en los sectores de la ultraderecha que la respaldaron y, por lo menos, escepticismo en el resto del espectro político y ciertamente ideológico. No evade, sino que asume el asunto de la inmigración. No elude, defendiendo los valores de la civilización occidental, específicamente, cristiana. Aprendió muy rápidamente a desenvolverse en la esfera pública para dejar atrás a aquella oradora enfática y agresiva de los actos de Vox de España de bastante tiempo atrás, como la conocimos a través de las redes. Ella continua como una materia pendiente: fascismo, resistencia frente a la ideología de género, solidaridad con la América sojuzgada, ¿nacional-europeísmo?.

LB

Fotografía: "Ursula von der Leyen y Giorgia Meloni conversaban el miércoles en Bruselas, en una imagen del gobierno italiano", para una nota de María R. Sauquillo "El derecho al asilo se agrieta en la UE", El País,Madrid, 20/10/20).

domingo, 20 de octubre de 2024

Anomia

DEL CONFESIONARIO AL CARRIL DE VELOCIDADES

Luis Barragán

Un video de lo más viral en la diáspora, dijo condensar la añoranza por el país en el que un vendedor de plátanos mitinea su oferta a través de una potente corneta del camión que se detiene en el lugar a la hora que le viene en gana. Vale decir, nostalgia por el desorden citadino que todavía pretende darnos identidad y gentilicio, francamente insoportable.

Por ejemplo, la bulliciosa promoción que entra a un apartamento por la ventana de la sala, mientras que otra promoción – la de aguacates – hace lo propio por cada ventana de las habitaciones traseras, se cruzan a la mitad de los escasos metros² de un sitio que alguna cotización tuvo en el siglo pasado. En la era del cambio de facto de las ordenanzas y, más de las veces, sin hacerlo, el comercio rampante – formal e informal – penetra los espacios residenciales que, todo el mundo lo sabe, tiene a muchos adultos de avanzada edad y enfermos en vilo.

El fenómeno de la anomia del que supimos gracias a la sociología que se veía en el bachillerato de humanidades, hoy, dejado demasiado atrás, es el que caracteriza a Venezuela, sentido agudamente desde los ochenta y noventa del siglo pasado. Voces muy calificadas advirtieron los riesgos de una profundización de la que finalmente se aprovechó el chavismo, expresión genuina del fenómeno, orientada a la disolución social que experimentamos ahora. Sin embargo, cuenta con extraordinarias ventajas: se le cree una gracia, en lugar de la morisqueta; nadie se reconoce afectado e inmerso en el proceso de disolución, no sabemos por cuáles providenciales razones, y obra una poderosa autocentura que es, no cabe duda, miedo a afrontar la verdad.

Solemos creer que estamos completamente vacunados contra la anomia, por nuestra cultura y el nivel formal de educación. Quizá mejor se dice, por crianza del hogar y explícita consciencia de las personas, el mundo y las cosas, casi siempre derivado de un superior estatus social real o imaginario.

El asunto está en descubrirnos, por lo menos, en el marco de una tendencia masiva o generalizada a la que ofrecemos resistencia. Y esto puede perfectamente apreciarse en ámbitos muy estructurados, organizados y reglados, o supuestamente, reglados.

Por nuestra propia experiencia que sirve de ilustración, hemos visto a feligreses de una evidente adultez que se colean descaradamente en la fila hacia el confesionario, sin el menor rubor. Sería comprensible que una persona seglar o religiosa de avanzada edad, u otra de una evidente enfermedad, adelantara la cola y, para ello, es habitual que pidan permiso o disculpas, pero no entendemos a los que van a dar cuenta del arrepentimiento de sus pecados, dejando otros a medio camino.

Otro caso, en la pista que acostumbramos a caminar y, eventualmente, trotar, tuvimos la ocurrencia de hacer una modesta observación a un par de señoras que obstaculizaban nuestro paso, pues, conversadoras, ocupaban todo el carril de velocidad modesta. De una testarudez digna de mejores causas, siguieron atravesadas y no quedó más remedio que cambiarnos al carril de mayor velocidad, porque las reglas las entienden a su modo.

Y es que, necesario es decirlo y denunciarlo, al venezolano promedio le falta sentido autocrítico, aquejado por esta enfermedad de la anomia, sobradotes como nos enseñó el rentismo petrolero y, frecuentemente, vivos pendejos, materia prima del socialismo del siglo XXI.  Podemos muy bien vernos en el espejo del paisano o los paisanos delincuentes que ingresaron mal heridos a un hospital de Lima con un par de grabadas, lo cual nos permitiría alcanzar la hondura de una reflexión necesaria.

Sabemos de esfuerzos notables para autorretratarnos con fidelidad, como el que ha hecho el psicólogo Axel Capriles, pero sentimos que falta el indispensable choque y, se dice, rechazo equivalente al que produjo “El laberinto de la soledad” de Octavio Paz en 1950, valorado correctamente con el tiempo. Claro que hay miedo a la verdad, pero también la sentida urgencia de afrontarla para superar todo lo que nos trajo a estas alturas de un siglo que nos es ajeno.

Fotografía: LB (CCS, 18/10/2024).

21/10/2024:

https://opinionynoticias.com/opinioncultura/41993-del-confesionario-al-carril-de-velocidades

Caza de citas


"Mientras los algoritmos de Instagram o TikTok nos hiperpersonalizan los contenidos, indirectamente nos están condicionando para consumir lo mismo que el resto del mundo, el mínimo común múltiple. Las IA generativas están diseñadas para producir contenidos lo más estándar y políticamente correctos que sea posible, siempre lejos del 0 y del 100. A menos que le pidamos lo contrario, siempre nos devolverán una frase tópica o una cara bonita. Tanto Instagram como Midjourney están diseñados para satisfacer a la mayoría: son el equivalente de viajar a Kioto y acabar comiendo en un McDonald’s"

Carlos Fenollosa

("La singularidad. Inteligencia Artificial: Causas, consecuencias y retos de haber inventado máquinas que píensan",  Arpa & Alfil Editores, Barcelona, 2024: 170)

Ilustración: Marco Melgrati.

Caza de citas

  " Ya no le importó saber si alguna de aquellas mujeres había sido, como ella, heredera de unos centrales inútiles, o si en verdad era...