domingo, 22 de junio de 2025

Caza de citas










"Los cigarrillos que fumaba cuando no fumaba en pipa eran de marcas aceptadas por el sindicato y siempre buscaba la etiqueta que garantizaba el visto bueno del sindicato en todos los productos que compraba. A diferencia de Priss, sin embargo, creía secretamente en las marcas; las camisas tenían que ser Arrow; los neumáticos, Firestone; las cremas, Teacher’s Highland, y las maquinillas de afeitar, Gillette. Las campañas de defensa del consumidor no le convencían de que el mismo producto comprado a mitad de precio fuera igual de bueno. Le hacía gracia ver a Polly fabricarse su propia crema hidratante para ahorrar dinero; no tenía en cuenta el coste de su trabajo, le señalaba él (...) Su gusto por las marcas fue lo que le llevó al comunismo hacía algunos años, cuando tras graduarse en Brown salió a un mundo sumido en la Depresión. Shaw ya le había convertido al socialismo, pero si uno iba a defender la causa del socialismo, le dijo su compañero de habitación, debería hacerlo con la mejor y la más grande de las empresas que lo producían, es decir, la Unión Soviética. Así que Gus se cambió al comunismo, pero solo después de haber ido a verlo con sus propios ojos"

Mary McCarthy

("El grupo",  Impedimenta,  Madrid, 2021:  281 s.)

Ilustración: Agim Sulaj.

Noticiero retrospectivo

-     "El caso de las casas de abastos". El Farol, Caracas, N° CXXIX de 1950. 

-     José Salazar Domínguez. "Apuntes sobre la literatura del mar". El Nacional, Caracas, 09/07/44. 

-    Rázhes Hernández López. "Sonido, hermano del ama:  Concierto en homenaje a José Antonio Abreu". El Nacional, 19/03/67.

-    Eduardo Lira Espejo. "América en el ´cuatro´ de Freddy Reyna". El Nacional, 06/07/58.     

-    Arístides Bastidas. "La ciencia amena:  El ultrasonido dio un salto del silbato de los cazadores a los aparatos del sonar para captar obstáculos ocultos". El Nacional, 01/09/81. 

Reproducción: José Angel Ciliberto y Raúl Ramos Giménez. Momento, Caracas, nr. 718 del 19/04/1970.

Del tablero demográfico

BREVE CONJETURA MIGRATORIA

Luis Barragán

En medio de tantas y complicadas vicisitudes, es necesario reflexionar, aceptar y asumir la diáspora venezolana como un fenómeno nada circunstancial.  Creímos en el desplazamiento y refugio de los coterráneos como algo efímero y cuya respuesta política consistió en la simple espera de un regreso triunfal por nuestro principal aeropuerto, simbolizando casi por decreto la reunificación de la familia venezolana. Sin embargo,  no se leyó a tiempo una temprana tendencia que ahora parece desalentar o desfigurar una potencial expansión de la guerra originada en el Medio Oriente.

En efecto, incrementada la diáspora, denominación más amable, todo apuntaba a una prolongación y estructuración que la sola existencia de un significativo flujo de migrantes académicamente calificados, autorizaba. Por ello, quizá sentimos distante la necesidad de (auto)organizarnos socialmente lejos de Venezuela y, faltando poco, confiamos en la facilidad de las remesas de montos considerables y de envíos regulares.

Ahora bien, en el caso de una guerra extendida en el frágil mundo occidental, capaz de adquirir dimensiones semejantes a las de las dos conflagraciones mundiales del siglo XX, por supuesto que podrá generar otros masivos desplazamientos de … los que ya están en el exterior, en procura de la paz y de la estabilidad económica.  Desde acá, la sola perspectiva de un grave conflicto bélico, naturalmente desalentará la emigración, aunque simultáneamente la gravedad del conflicto dará cuenta de una determinada corriente inmigratoria incluyendo a otras nacionalidades del norte planetario.

En el supuesto negado de que haya guerra, no es difícil de imaginar la movilidad de los venezolanos en el contexto de una mayor y más poderosa movilización Y no será precisamente hacia Estados Unidos que trata de administrar (in)adecuadamente las migraciones, ni China que ha de ser de las más rigurosas y tozudamente estrictas del globo terráqueo; por cierto, poco o nada se habla de los venezolanos que viven en el gigante asiático y que suponemos difícil de equipararse al resto de los paisanos regados por el mundo.

La muy indeseada guerra, aunque fuera de corta duración, puede alterar el tablero demográfico intercontinental. Y, aceptemos, nada ocioso es conjeturar al respecto. 

Captura de pantalla: "2001: A Space Odyssey" de Stanley Kubrick (1968).

2001: A Space Odyssey

22/06/2’25:

https://lapatilla.com/2025/06/22/luis-barragan-breve-conjetura-migratoria/

Corpus Christi

LA LECCIÓN DE LA EUCARISTÍA

(San Lucas, 9: 11-17)

Fray Marcos (Rodríguez)

Es muy difícil no caer en la tentación de decir sobre la eucaristía lo políticamente correcto y dispensarnos de un verdadero análisis del sacramento más importante de nuestra fe. Son tantos los aspectos que habría que analizar, y tantas las desviaciones que hay que corregir, que solo el tener que planteármelo, me asusta.

Después de toda una vida intentando profundizar en el mensaje de Jesús, os puedo asegurar, sin ningún género de duda, que hemos tergiversado hasta tal punto el evangelio, que lo hemos convertido en algo totalmente ineficaz para una verdadera vida espiritual.

No me resisto a contaros, una vez más, el relato que oí una vez a Tony de Melo. Es el mejor resumen de todo lo que me gustaría trasmitiros sobre la eucaristía.

    En una tribu de primitivos seres humanos, el más espabilado descubrió un día la manera de hacer fuego. La manipulación del fuego ha sido el invento que más ha contribuido al avance de la civilización humana. El inventor quiso hacer partícipes a otras tribus de aquellas ventajas; así que cogió los bártulos y se fue a la tribu más cercana.

    Reunió a la comunidad y les explicó la manera de hacer fuego y como se podía utilizar para mejorar la calidad de vida. La gente se quedó admirada al ver aparecer el fuego, como por arte de magia. Todo eran muestras de admiración y agradecimiento. El visitante, les dejó los aperos de hacer fuego y se volvió a su tribu.

    Unos años después, volvió por la aldea y les preguntó por las ventajas que habían logrado con la utilización del fuego. Cuando lo vieron llegar, todos mostraban su alegría y le condujeron a una pequeña colina apartada del poblado, donde habían construido una plataforma y en lo más alto habían colocado una preciosa urna, donde habían guardado con devoción los instrumentos de hacer fuego que les había regalado.

    Toda la tribu se reunía allí con frecuencia, para adorar e incensar aquellos instrumentos tan valiosos. Pero... ni rastros de fuego en toda la aldea. Su vida seguía exactamente igual que antes. Ninguna ventaja había extraído de sus enseñanzas. Seguían sin atreverse a usar el fuego.

Con los conocimientos que hoy tengo, os puedo asegurar que lo último que se le hubiera ocurrido a Jesús, es pedir que los demás seres humanos se pusieran de rodillas ante él y lo adoraran.

Él si se arrodilló ante sus discípulos para lavarles los pies; y al terminar esa tarea de esclavos, les dijo:

    "Vosotros me llamáis el Maestro y el Señor. Pues si yo, el Maestro y el Señor os he lavado los pies, vosotros tenéis que hacer lo mismo".

Esa lección nunca nos ha interesado. Es más cómodo convertirle en objeto de adoración, que imitarle en el servicio y la disponibilidad para con todos los marginados.

Hemos convertido la eucaristía en un rito puramente cultual que ni es fruto de una vivencia ni produce en nosotros la más mínima chispa de Vida. En la mayoría de los casos no es más que una pesada obligación que nos quitaríamos de encima si pudiésemos. Se ha convertido en una ceremonia rutinaria y monótona, incluso repetida una y otra vez con un soniquete que demuestra la falta absoluta de convicción y compromiso.

La eucaristía era para las primeras comunidades el acto más subversivo que nos podamos imaginar. Los cristianos que la celebraban se sentían comprometidos a vivir lo que el sacramento significaba. Eran conscientes de que recordaban lo que Jesús había sido durante su vida y se comprometían a vivir como vivió Jesús.

El mayor problema de este sacramento hoy, es que se ha desorbitado la importancia de aspectos secundarios (sacrificio, adoración) y se ha olvidado totalmente la esencia de la eucaristía, que es precisamente su aspecto sacramental.

La eucaristía es un sacramento. Los sacramentos ni son ritos mágicos ni son milagros. Los sacramentos son la unión de un signo con una realidad significada.

El signo

Lo que es un signo lo sabemos muy bien, porque toda la capacidad de comunicación, que los seres humanos hemos desplegado, es a base de signos. Todas las formas de lenguaje no son más que una intrincada maraña de signos. Con esta estratagema hacemos presentes mentalmente las realidades que no están al alcance de nuestros sentidos. En la eucaristía manejamos dos signos.

El Pan partido y preparado para ser comido, es el signo de lo que fue Jesús toda su vida. El signo no está en el pan como cosa, sino en el hecho de que está partido y re-partido, es decir en la disponibilidad en la que se encuentra para poder ser comido. Jesús estuvo siempre preparado para que todo el que se acercara a él pudiera hacer suyo todo lo que él era. Se dejó partir, se dejó comer, se dejó asimilar; aunque esa actitud tuvo como consecuencia última que fuera aniquilado por los oficiales de su religión.

La sangre derramada. Es muy importante tomar conciencia de que para los judíos, la sangre era la vida. No se trataba de un signo de vida, como puede serlo para nosotros hoy, sino que era la vida misma. De tal modo que tenían terminantemente prohibido comer la sangre de los animales, porque la vida era propiedad exclusiva de Dios. Con esta perspectiva, la sangre derramada está haciendo alusión a la vida de Jesús que estuvo siempre a disposición de los demás.

No es la muerte la que nos salva, sino su vida humana que estuvo siempre disponible para todo el que lo necesitaba. El valor sacrificial que se le ha dado al sacramente no pertenece a lo esencial. Se trata de una connotación secundaria que no añade nada al verdadero significado del signo.

La realidad significada

Se trata de una realidad trascendente, y está siempre fuera del alcance de los sentidos; por esa razón, siempre que queremos hacerla presente, tenemos que utilizar los signos. De aquí proviene la necesidad que tenemos de los sacramentos. Dios no los necesita, pero nosotros sí, porque no tenemos otra manera de acceder mentalmente a esas realidades.

Esas realidades son eternas y no se pueden ni crear ni destruir; ni traer ni llevar; ni poner ni quitar. Están siempre ahí. En lo que fue Jesús durante su vida, podemos descubrir esa realidad, la presencia de Dios en él. En el don total de sí mismo descubrimos a Dios que es Don absoluto y eterno.

El primero y principal objetivo al celebrar este sacramento, es tomar conciencia de la realidad divina en Jesús y en nosotros. Pero esa toma de conciencia tiene que llevarnos a vivir esa misma realidad como la vivió Jesús. Toda celebración que no alcance, aunque sea mínimamente, este objetivo, se convierte en completamente inútil.

Celebrar la eucaristía pensando que me añadirá algo (gracia) automáticamente, sin exigirme la entrega al servicio de los demás, no es más que una ilusión y un autoengaño.

En la eucaristía se concentra todo el mensaje de Jesús, que es el AMOR. El Amor que es Dios manifestado en el don de sí mismo que hizo Jesús durante su vida. Esto soy yo: Don total, Amor total, sin límites.

Al comer el pan y beber el vino consagrados, estoy completando el signo. Lo que quiere decir es que hago mía su vida y me comprometo a identificarme con lo que fue e hizo Jesús, y a ser y hacer yo lo mismo.

El pan que me da la Vida no es el pan que como, sino el pan que doy. Soy cristiano, no cuando "como a Jesús", sino cuando me dejo comer, como hizo él.

El ser humano no tiene que liberar o salvar su "ego", a partir de ejercicios de piedad, que consigan de Dios mayor reconocimiento, sino liberarse del "ego" y tomar conciencia de que todo lo que es, está en lo que hay de Dios en él.

Intentar potenciar el "yo", aunque sea a través de ejercicios de devoción, es precisamente el camino opuesto al evangelio. Sólo cuando hayamos descubierto nuestro verdadero ser, descubriremos la falsedad de nuestra religiosidad que solo pretende acrecentar el yo, y para siempre.

La comunión no tiene ningún valor si la desligamos del signo sacramental. El gesto de comer el pan y beber el vino consagrados es el signo de nuestra aceptación de lo que significa el sacramento. Comulgar significa el compromiso de hacer nuestro todo lo que ES Jesús.

Significa que, como él, soy capaz de entregar mi vida por los demás, no muriendo, sino estando siempre disponible para todo aquel que me pueda necesitar.

Todas las muestras de respeto hacia las especies consagradas están muy bien. Pero arrodillarse ante el Santísimo y seguir humillando y despreciando, o simplemente ignorando al vecino, es sencillamente un sarcasmo. Si en nuestra vida no reflejamos la actitud de Jesús ante todo el que sufre, la celebración de la eucaristía seguirá siendo magia barata para tranquilizar nuestra conciencia.

A Jesús hay que descubrirlo en todo aquel que espera algo de nosotros, en todo aquél a quien puedo ayudar a ser él mismo, comprendiendo que esa es la única manera de llegar a ser yo mismo en mi verdadero ser.

Meditación-contemplación

La Única Realidad es el Amor (Agape) que es Dios y está siempre en ti.

Los signos son sólo medios para llegar a la realidad significada;

Pero son indispensables para nosotros los humanos.

Lo esencial es descubrir esa Realidad y vivirla.

........................

Si descubro que ese AMOR me identifica con Él,

mi verdadero ser ya no soy yo sino Él.

Mi actuar no será ya mío, sino el de Él.

Sólo por ese camino entraré en la dinámica del amor.

..................

En cada eucaristía que celebre,

debo sentir dentro de mí lo que se significa en el rito.

Al comulgar, manifiesto y fortalezco la intención

de ser como Jesús, pan que se deja comer.

.Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1905-la-lecci%C3%B3n-de-la-eucarist%C3%ADa.html

Ilustración: https://fr.wikipedia.org/wiki/Eucharistie#/media/Fichier:Comunione_degli_apostoli,_cella_35.jpg

Padre Peraza: https://www.facebook.com/871245462/videos/2180775579041378

Papa León: https://www.youtube.com/watch?v=R0Y6mvBhajE


Monseñor Biord; https://www.youtube.com/watch?v=9F1ACEsm4nM

Monseñor Munilla: https://www.youtube.com/watch?v=qKKm4eyfZN8

martes, 17 de junio de 2025

El constante rehacer de maletas

LOS PRISIONEROS DE MÁS ALLÁ

Luis Barragán

Por supuesto, duelen los de más acá, pero – también -  han de doler los de más allá, pues, los delincuentes - por iniciativa propia o por encargo - constituyen una minoría de los centenares de aprehendidos. La mayoría de los venezolanos que llegaron a Estados Unidos, muchos como protagonistas de una travesía épica de la que suelen hablar con atinada prudencia, no lo hicieron por aventura, gusto y deleite, cuales viajeros de Indias que convierten el desarraigo en un oficio y una apuesta; menos, un significativo porcentaje de coterráneos que salieron de nuestro país exactamente por su desempeño político, recalquemos, no otro que político.

Casos como el de Leonardo Gómez y Gregory Sanabria, por ejemplo, ilustran la amarga ironía del exilio forzado que nunca quisieron. Ambos perseguidos, el uno, por cierto, militante de Encuentro Ciudadano, hubo de abandonar el estado Apure, pasando de Guayaquil a Dallas tras un duro periplo semejante al del otro, cuyas luchas cívicas lo condujeron a la cárcel y, luego, prohibida la salida del país, logró alcanzar los predios de Houston.

En distintas circunstancias, arribaron a Texas y todavía en trámites del respectivo asilo político de una muy holgada probanza, fueron detenidos por las autoridades del país de una reconocida y prolongada vocación democrática. País soberano que tiene y decide sobre el complejo problema migratorio que sufre, pero que, al mismo tiempo, debe reparar que dos ciudadanos de limpios antecedentes, bregadores por la libertad, entre otros, merecen la comprensión y el consiguiente amparo humanitario.

Leonardo y Gregory, finalmente, pueden ser deportados a El Salvador o a Venezuela, sin que sepamos cuál alternativa es peor. Quizá lo es la desorganización social de la diáspora venezolana y la negligencia de sus más importantes dirigentes, con las excepciones del caso, que no hacen posible siquiera respaldar moralmente y ayudar a sufragar en lo posible los gastos judiciales a que hubiera lugar, pareciendo impensable alguna diligencia ante las autoridades del país centroamericano o las que suponemos naturales ante las gubernamentales de Washington.

Imposible perder la fe en medio de las peores circunstancias atravesadas, añadidos los forzados a incursionar en territorio extranjero, reiterando: realmente forzados, en contraste con los muchos de los que literalmente inventan historietas. Por lo demás, ¿cómo la administración Trump puede convertir a los dos paisanos en cuestión en sus propios presos políticos al confundirse y mal interpretar lo que ocurre en este lado del mundo?

Ilustración:  Jan Robert Duennweller

17/06/2025:

https://www.elnacional.com/opinion/los-prisioneros-de-mas-alla/

lunes, 16 de junio de 2025

El colorido de la devaluación, o un brevísimo curso de política monetaria

DEL VIEJO Y RESPETABLE MARRÓN

Luis Barragán

Las nuevas generaciones poco conocen de la moneda venezolana, quizá creyendo que nuestras fundamentales transacciones por siempre fueron electrónicas. No sospechan de lo poderoso que fue nuestro signo monetario en papel y en monedas metálicas, en un país evidentemente más ordenado, institucional y, agreguemos, fiable respecto al Estado.

Desde la locha de doce y medio céntimos, el medio de 25 céntimos, el fuerte de cinco bolívares hasta el marrón de cien bolívares, sin necesidad de mayores denominaciones, había bolsillo suficiente para el que tuviera ese realero, para cubrir las necesidades más elementales. Por detrás, anduvo el petróleo que fue sacándonos poco a poco de la antigua y bárbara pobreza.

Por supuesto que hubo inequidades insoportables, flagelos  terribles, pero jamás se había llegado a la crisis humanitaria compleja de este siglo.  Cuarenta años de una estabilidad relativa de precios, por ejemplo, contribuyó a una extraordinaria ampliación de la clase media en el marco de un acelerado proceso de urbanización que significaba una mejor calidad de vida.

Y es que con un marrón, por mucho tiempo fue fácil pagar 400 marroncitos o tasas pequeñas de café, más la porción gratuita de azúcar, otro ejemplo. Y hasta los finales de la década de los setenta del siglo pasado, hubo problemas para pagar y esperar el vuelto por la compra de cuatro panes franceses de Bs. 0,25 cada uno, con un billetazo tan roncador de Bs. 100, 00.

Tiempos del cheque, la letra de cambio y otros medios de pago, que desafiaban la caligrafía de sus usuarios. Empero, en cuestión de muy pocas décadas, quedó materializada la prédica de un pronosticador insigne como fue Alvin Toffler. Hasta de este insigne divulgador e intérprete de nuestros más universales afanes tecnológicos, ya nada se sabe.

16/06/25:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/43031-del-viejo-y-respetable-marron

domingo, 15 de junio de 2025

Santísima Trinidad

YO NO CREO EN TRES DIOSES

(San Juan, 16: 12-15)

José Enrique Galarreta

Resultaría sencillo creer en tres dioses. Creo que muchos de nosotros lo hacemos de hecho, aunque lo neguemos de palabra. El Padre, que es el sedentario, el que, una vez terminada la creación, nunca se mueve de su trono del cielo. El hijo, que hizo un viaje a la tierra – desde la encarnación a la ascensión – y el Espíritu Santo, que estaba en el cielo y fue enviado a la tierra cuando el Hijo regresó al cielo (y no antes). Son tres, tres personas diferentes con actividades diferentes. Pero además afirmamos que los tres son Dios, el mismo Dios, un solo Dios. Dios no hay más que uno, pero los tres pueden decir "soy Dios".

Evidentemente, estas explicaciones resultan completamente infantiles, y los teólogos no dicen eso, pero nosotros lo entendemos así, creemos de hecho que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas divinas, es decir tres dioses.

Diversos teólogos un tanto presuntuosos han querido explorar la intimidad de Dios, entrar en su misma esencia, conocerlo como nos conocemos las personas, como conocemos la Creación, describirlo, explicarlo, conocerlo "por dentro". Es normal, el ser humano es un "animal curioso", capaz de hacerse toda clase de preguntas, incluso aquellas preguntas cuyas respuestas están muy por encima de su capacidad de comprensión.

Pero, en el caso de Dios, hemos topado con nuestros propios límites. Permítanme recordar una escena maravillosa del Libro del Éxodo. Está Moisés en la Tienda de Encuentro, dialogando con Dios, ante la NUBE de incienso que vela la presencia del Señor, y, en un arrebato de amor y de deseo, le pide a Dios:

- ¡Déjame, por favor, ver tu rostro!

Y le contesta el Señor:

- Haré pasar ante ti mi gloria, y pasaré ante ti, pero cubriré tus ojos con mi mano para que no veas mi rostro. Cuando pase, retiraré mi mano y me podrás ver de espaldas; no puedes ver mi rostro sin morir.

(Éxodo 33,18 Y ss.)

"No puedes ver mi rostro". No puedes conocerme más que "de espaldas". El pueblo de Israel lo sabe muy bien, por eso no se atreve a hacer imágenes de la divinidad, porque no hay imagen alguna de cosas de la tierra que pueda parecerse siquiera de lejos a la esencia de Dios.

Creo que hemos perdido un poco ese respeto. Nuestros pintores se atreven a pintar a Dios: es un señor anciano, vigoroso y venerable, que flota por los cielos transportado en carro de nubes por preciosos ángeles multicolores. Más aún, nos hemos atrevido a decir que es uno pero son tres: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y también nos atrevemos a pintarlos: el Padre venerable y con barbas; el Hijo, Jesús; y el Espíritu, como una paloma entre los dos.

Pero esto no son más que vulgarizaciones. Los teólogos se han atrevido a más, y han descrito las relaciones entre ellos, cómo procede el Hijo del Padre, y el Espíritu de los dos.... Afamados teólogos elucubran asombrosamente sobre la trinidad en sí misma, sabemos mucho acerca de cómo proceden entre sí las tres divinas personas. Formulamos en el Credo expresiones sobre la generación del Hijo y la procesión del Espíritu, y la consubstancialidad de las personas. Y hasta una de las más fuertes escisiones de la Iglesia que haya sucedido en toda su historia tiene uno de sus fundamentos en diferencias sobre esta generación intratrinitaria. (La otra diferencia, quizá la causa más verdadera de la ruptura es, por supuesto, una cuestión de poder).

Y empezamos a sentir temor y desazón, porque hemos entrado en la intimidad de Dios como quien entra en su propia casa y queremos que nuestras pobres palabras, nuestras imágenes con pies de barro sean capaces de representar a Aquel cuyo rostro no puede ver el hombre mortal. ¿No hablamos con demasiado desparpajo de la Santísima Trinidad? ¿No está nuestro lugar un poquito más abajo? ¿No nos vendría bien recuperar el respeto ante Dios?

Una cosa es segura. Conocemos de Dios lo que Dios nos ha dicho de sí mismo. Todo lo que nuestra mente es capaz de conocer de Dios ha de basarse en Su Palabra, si no queremos correr el riesgo de decir muchas tonterías. Y sí que hay Una Palabra estupenda de Dios acerca de sí mismo: se llama Jesús de Nazaret.

Para nosotros, los que creemos en Jesús, Él es todo lo mejor -lo único y más que suficiente- que podemos conocer de Dios. Y en Jesús conocemos a Dios de tres maneras:

- Como un viento irresistible que empuja la historia del mundo desde dentro, como cuando se hinchan desde dentro las velas de un barco y empieza a navegar, arrastrado por algo invisible y poderoso. Le hemos llamado "El Espíritu", el viento de Dios. Y lo hemos "visto" soplar poderosamente en el mismo Jesús, y lo hemos visto soplar poderosamente en la primera comunidad cristiana, sobre todo a partir de aquella formidable mañana de Pentecostés: y lo seguimos viendo soplar en el amor y el entusiasmo de tanta gente buena que sostiene el mundo y nos hace mantener la fe y la esperanza.

- En Jesús, ese viento formidable era salud y era PALABRA. Todo Jesús es para nosotros Palabra: cuando cura y cuando habla, cuando se compadece y cuando se cansa, cuando muere y cuando triunfa, vemos ante todo LA PALABRA. Y no solamente por lo que dice sino por lo que hace, por su manera de ser y de vivir. Hasta el punto de que pensamos que en Él podemos conocer a Dios, porque Dios se ha dado a conocer en Él. Por eso Juan Evangelista le llama el Logos, el Verbo, la Sabiduría, la Palabra de Dios hecha carne. Y ahí sí que conocemos de verdad cómo es Dios.

- Y entonces surge nuestra estupenda sorpresa: cuando Dios habla de sí mismo -en su Palabra, que es Jesús- no habla de Infinito, de Eterno, de Creador, de todas esas cosas maravillosas que nosotros nos imaginábamos. Habla de ABBÁ, de papá cercano imprescindible, que es lo mismo que hablar de médico que se contagia por curar a sus enfermos, que es lo mismo que hablar del pastor que arriesga su vida por cada oveja.

Y nos quedamos asombrados, porque todo era más sencillo, y mucho más importante de lo que nosotros pensábamos. Ya no se trata de un dogma incomprensible, algo así como de que uno y tres es lo mismo, sino de que Dios se comunica conmigo -Palabra-, actúa en mí -Espíritu- y es mi Padre con quien puedo contar para salvar mi vida.

Y que estas tres cosas me convierten en hijo, como convirtieron en Hijo al carpintero de Nazaret. Padre, Palabra y Viento, eso es Dios para mí.

Pavorosos intentos trinitarios y osadas cristologías nos llevan al borde de creer en tres dioses y de negar la naturaleza humana de Jesús de Nazaret. A veces, demasiadas veces, nos llevan más allá de ese borde.

A Dios nadie le ha visto jamás, ni le ha comprendido jamás, ni es nadie capaz de meterlo en su cerebro. No podemos aventuramos más allá de lo que hemos visto y oído, de lo que nuestras manos han podido tocar del Verbo de la Vida.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1913-yo-no-creo-en-tres-dioses.html

Ilustración: Renata Sedmakova.

Papa León: https://www.youtube.com/watch?v=U0NFc7D9n8E


Monseñor Biord: https://www.youtube.com/watch?v=ncg8RtO-Qlo


Para la coincidencia y la discrepancia

  https://www.youtube.com/watch?v=3x0NBgVr4gk