La conocimos
telefónicamente, algunos años atrás, cuando tratamos de la posibilidad de un
proyecto de ley de creación de la Academia Nacional de Filosofía, por lo demás,
justificada la iniciativa al tratarse de una disciplina académica inscrita en
los propios orígenes venezolanos. Y, luego, personalmente, como integrante de
la valiente Comisión Nacional de Primaria, cuya labor gozó el reconocimiento de
propios y extraños.
De una
extraordinaria hoja de servicios al país, porque su sola acreditación académica
la convierte también en ejemplo de ciudadanía, fue incorporada recientemente como
individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua. Ahora, las
organizaciones que conforman la Plataforma Unitaria Democrática, a instancias
de la candidata presidencial ganadora de las primarias de octubre próximo
pasado, le confiaron la sucesión, harto conocidas las circunstancias por todo
el mundo.
Importa señalar
que la sucesión es un acierto, porque Corina Yoris Villasana es una luchadora
conocida que rindió un formidable testimonio de perseverancia y entereza como
comisionada, incluso, ejerciendo la vicepresidencia de la instancia electoral
en su etapa decisiva y, sin dudas, más peligrosa. Cuenta con la conformidad de
los partidos de la oposición, cuya decisión estuvo muy apremiada y que permite
recordar todas las sugerencias que se hicieron para prever cualesquiera eventualidades.
Al momento de
suscribir estas líneas, no ha permitido el CNE inscribir a Corina, intentándolo
legítimamente los partidos con cobertura oficial; peor, ni siquiera el organismo
electoral explica tal irregularidad. En todo caso, la sabemos con temple
suficiente para afrontar las adversidades, respondiendo digna y tempranamente a
la campaña digital de infundios que sectores obscuros adelantaron.
Por cierto, en
atención a lo que Antonio Gramsci denominó como intelectual orgánico, parece
que Corina así lo expresa, aunque proviene de disciplinas académicas altamente
exigentes. En todo caso es una intelectual que le corresponderá, Dios mediante,
cumplir con la gravísima responsabilidad de conducir la transición, como le
tocó en su momento a Václav Havel, en Checoeslovaquia, superado el régimen
comunista.
“Definir a la sociedad a partir de una mutación tecnológica y no a partir de un conjunto de valores y de un proyecto humano es otra de las trampas felices, producto de la superbanalidad, que el optimismo ilimitado y la ausencia de crítica engendran”
Juan Domingo Argüelles
(“¿Qué leen los que no lee? El poder inmaterial de la lectura, la tradición literaria y el placer de leer”, Editorial Océano, México, 2017: 192)
- Alvaro Silva Calderón. "La gasolina y la crisis". Punto, Caracas, 01/02/ 1990.
- Blanca Elena Pantín: Antonio Estéves y la música contemporánea en Venezuela, apropósito de una tesis de Aurora Marina Ortega. El Nacional, Caracas, 18/06/83.
- Stefanía Mosca. "La memoria y el olvido: El terror como un beso". El Nacional, 06/05/84. Papel Literario.
- Luis Esteban Rey. "Glosas: La propiedad comunitaria de Luis Herrera, la propiedad comunitaria de Vivas Terán, la sociedad comunitaria y el Estado, ¿vía pacífica o violenta?". El Universal, Caracas,05/05/78.
- Carlos Andrés Pérez en "Primer Plano". El Diario de Caracas, 29/10/82.
Fotografía: Teatro Municipal e Iglesia de Santa Teresa, Caracas, finales del siglo XIX. Cuenta facebookeana de Gilberto Ospino :
Aquella
noticia que corrió el lunes 24 de marzo de 1980, fue de un profundo impacto
personal para el joven militante socialcristiano, entusiasta de los círculos de
estudios en torno al Documento de Puebla, lector de la revista SIC que adquiría
con los ahorros desde mediados del bachillerato, novel cursante de la Católica
Andrés Bello. Todos sabíamos y seguíamos la palabra del valiente monseñor Óscar
Arnulfo Romero,pero – he acá la
particularidad – también del no menos valiente Napoleón Duarte, a quien tiempo
quizá muy atrás le escuchamos en una sentida conferencia en el viejo IFEDEC de
Los Chorros, vivenciando el drama centroamericano.
El Salvador
era el referente de una violencia indecible que confrontaba las viejas
dictaduras con las guerrillas comunistas, capaces ambas de ahogar en sangre a
la población. Se hizo cada vez más brutal la lucha, e, inevitable, se sintió la
voz de monseñor Romero y su inmenso coraje, ejemplificada por la última y
todavía conmovedora homilía (https://www.youtube.com/watch?v=KLwISDNVQHE).
Cierto, ya
obscurecido el continente por las dictaduras militares de viejo cuño, la
subversión armada todavía se resistía a ceder después de los fogonazos que la
deslumbraron desde Cuba, en el marco de la Guerra Fría.Muere el prelado en San Salvador, como tres o
cuatro días antes lo había hecho el jesuita Luis Espinal en Bolivía, tras un
cobarde atentado.
Cuarenta y
tres añosmás tarde, persisten las
versiones interesadas, los estereotipos harto mal intencionados, los prejuicios
miserables, ante el fenómeno de la inaudita violencia que padecimos en este
lado del mundo, olvidando sus amargas lecciones. Sobrevive una interpretación
interesada que es la que cultiva el presente régimen venezolano respecto a
décadas enteras que merecen una objetiva consideración, un serísimo balance,
una serena ponderación.
La sola
revisión de la prensa de aquellos días de 1980, transmite el ambiente de la
violencia centroamericana, e, incluso, la que pretendía abrir sus fauces en una
Venezuela que había conquistado la paz una década antes al vencer las
sistemáticas conspiraciones, golpes y guerrillas de derecha e izquierda.
Además, en la muestra que tomamos de la época, originada en un diario poco o
nada conservador, como El Nacional (https://apuntaje.blogspot.com/2024/03/san-romero-los-dias-de-una-inaudita.html),
es notable el carácter plural de las opiniones suscitadas por el vil asesinato
de Óscar Arnulfo, ahora, merecidamente en el santoral católico. Valga acotar,
pluralismo y libertad sin equivalente en el presente, gracias a una prensa
(auto)censurada y bloqueada.
La muestra
incluye, el atentado que sufrió la familia de Arístides Calvani, en su propio
domicilio de San Bernardino, reivindicado por una organización marxista. A la
vuelta de pocos años, el otrora canciller entregó su vida, junto a su esposa y
dos hijas, en un accidente aéreo en la Centroamérica en la que luchó con
sobrado denuedo por la libertad y la democracia.
El Salvador
vivió años muy duros y difíciles que incluyó la valiente postura de Napoleón
Duarte y el convencimiento de un exitoso proceso de paz que comprometió a las
fuerzas mismas del Farabundo Martí, imposibles de perder como experiencia y
lección histórica. El riesgo consiste en repetir inútilmente la historia,
tropezar con la idéntica piedra, y, por ello, nos permitimos elevar nuestras
oraciones a san Romero para que interceda por sus paisanos y por el resto de
Latinoamérica; y, sobre todo, por Venezuela en estas horas tan aciagas.
Ilustración: Pancho Graells. El Nacional, Caracas, 26/03/1980.
Es sin duda ninguna, el sacramento más importante de nuestra religión. Pero si Jesús volviera hoy y asistiera a nuestras misas, sentiría la misma indignación que experimentó al ver los trapicheos que se traían los sacerdotes en el templo. Y es que seguimos olvidados de lo esencial, que es hacer presente en nosotros todo lo que significó Jesús con su vida de total entrega a los demás.
La mejor manera de expresar lo que quiero decir, es contaros el relato que he oído (en un vídeo, por supuesto) a Tony de Mello. El hombre más avispado de una tribu descubrió la manera de hacer fuego. Enseñó a todos, la manera de utilizar el fuego y, el pueblo entero, dio un paso de gigante en su evolución. No contento con eso, cogió los bártulos y se fue a la tribu más cercana para que pudieran ellos aprovechar también las ventajas del invento. Les enseñó el proceso y todos quedaron maravillados al ver aparecer el fuego ante sus ojos. Se marchó muy contento por haber ayudado a aquellos hombres. Mucho tiempo después volvió a ver lo que habían avanzado con la utilización del fuego. Cuando les preguntó, ellos muy orgullosos le sacaron del poblado a un lugar maravilloso. Allí había construido un altar donde habían guardado en una urna de oro y piedras preciosas, los instrumentos de hacer fuego. Todos los días iban a adorar aquellos útiles que tenían el poder de reproducir el fuego. Pero no había fuego por ninguna parte. El invento no les había servido para nada...
Para el que quiera entender, sobran los comentarios. Para el que no quiera entender, ningún comentario añadiría nada. Asistimos a misa porque está mandado y para no cometer un pecado mortal. Sin darnos cuenta que el verdadero pecado es asistir a misa sin que eso cambie en nada nuestra actitud vital.
Muchas veces me han protestado ante esta acusación: Yo no vengo a misa porque está mandado, vengo porque me apetece. Aún así es posible que te apetezca asistir a la magia de una celebración donde se realiza un "milagro" tan sorprendente que tranquiliza tu conciencia y te da ciertas seguridades.
He dicho muchas veces que no escribo para que penséis como yo, sino para que penséis. Cuando hace unos años me llamaron al orden, me dijo el vicario episcopal que me examinaba: "Tú tienes que ser como el farmacéutico, que despacha las pastillas a los clientes sin explicarles lo que han hecho en el laboratorio". Mi desacuerdo con esta propuesta es absoluto. El ácido acetilsalicílico produce su efecto en el paciente automáticamente, aunque no tenga ni idea de su composición. Pero los sacramentos son la unión de un signo con una realidad significada que no se puede dar si no contamos con una mente despierta. Sin esa conexión, el rito se queda en puro folclore.
Ya sabemos que, como sacramento, la eucaristía es un signo, no magia. Sabemos también que la eucaristía la celebra la comunidad reunida, aunque esto no está tan claro. La inmensa mayoría de los cristianos sigue pensando que la misa la celebra el sacerdote. Este despiste generalizado es consecuencia de creer que el sacerdote tiene poderes especiales para realizar un milagro. Mientras no superemos esta manera de entender la celebración y el sacerdocio estaremos incapacitados para entender el verdadero significado del sacramento. Jesús dijo: donde dos o más estés reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Nunca dijo: donde haya un sacerdote con poder para consagrar, en el pan me haré presente yo. Es la comunidad reunida la que recuerda a Jesús y le hace presente.
Es muy importante que tomemos conciencia clara de que el signo no es el pan, a secas, sino el panpartido y repartido, preparado para ser comido. El hecho de partir el pan forma parte de la esencia del signo. Jesús se hace presente en ese gesto, no en la materia del pan. Si comprendiéramos bien esto, se evitarían todos los malentendidos sobre la presencia real de Jesús en la eucaristía. El pan consagrado hace siempre referencia a una fracción del pan, es decir, a una celebración eucarística. Sin esa referencia no tiene entidad ninguna.
Lo mismo en la copa. El signo no es el vino, sino el vino bebido, es decir, compartido. Para los judíos la sangre era la vida, (no signo de la vida, como para nosotros, sino la misma vida). La copa derramada es la vida de Jesús puesta al servicio de todos, su vida se da para que todos participen de ella.
La realidad significada no es Jesús sino Jesús como don, es decir, es el AMOR que es Dios, manifestado en Jesús.
Empecemos por aclarar que la palabra hebrea que traducen los textos al griego por "soma", no significa exactamente cuerpo. En la antropología judía del tiempo de Jesús, el ser humano era un todo único, pero podían distinguirse distintos aspectos de ese todo: hombre carne, hombre cuerpo, hombre alma, hombre espíritu. Hombre cuerpo no hace referencia a la carne, sino a la persona como sujeto de relaciones.
El "soma" griego tiene varios significados pero al traducirlo al latín por "corpus", terminó por imponerse el significado material de cuerpo físico y esto distorsionó el mensaje original. Jesús no dijo: Esto en mi cuerpo (físico) sino esto soy yo, esto es mi persona que se ha entregado a los demás. Esta perspectiva nos abre a una nueva comprensión del sacramento.
La eucaristía resume la actitud vital de Jesús, que consistió en manifestar lo que es Dios. Como buen hijo hace presente al padre allí donde está él. Esa realidad significada, por ser espiritual, no está sometida al tiempo ni al espacio. Está siempre ahí, ni se trae ni se lleva, ni se pone ni se quita, ni se crea ni se destruye. Hacemos el signo, no para crearla, sino para descubrir su presencia, y poder así vivir conscientemente nuestra más impresionante profundidad de ser. Salir de la dinámica del milagrito y de la magia, no es tan fácil; exige un esfuerzo mental que muchos no están dispuestos a hacer.
Los primeros cristianos tomaron del griego, por lo menos, seis palabras para indicar distintas realidades que nosotros metemos en el mismo saco de la palabra "amor":
Agape: sería Dios mismo como puro don de sí, pero sin darse, sino atrayendo hacia sí. Lo que llamamos su "amor" al hombre.
Caritas, síntesis del Eros informado por el Ágape. Sería el Amor cristiano.
Eros: amor puramente humano. Placer en la cercanía.
Libido: placer sensible que sigue al Eros. Impulso sexual.
Nomos: relación con el otro a través del estricto cumplimiento de la ley.
El "amor" del que habla el evangelio, referido a Dios, sería el "ágape"; Referido al hombre sería la "caritas".
El amor humano es la relación entre dos personas; y mientras más profunda y estrecha es esa relación, más amor existe entre las dos. Ese amor no anula a las personas, sino que las potencia como tales; de tal modo que es más humana la que es capaz de amar más. Este amor no se puede dar en Dios, porque no hay nada fuera de Él con lo que pueda relacionarse como algo distinto a Él.
El "ágape" no es relación al modo humano, sino la misma realidad de Dios que funde sin confundir, que une e identifica en sí a todos los seres. Dios no es un ser que ama, sino el amor. Un ejemplo podría aclarar estas ideas, un poco difíciles de asimilar. Imaginemos que llamamos amor al calor. Dios no es un ser caliente, ni siquiera imaginado a millones de grados. Dios es el calor que funde todo lo que encuentra haciendo de lo diverso una sola realidad. Toda la creación es una en Dios.
En los evangelios, Jesús no hace hincapié en que ama mucho a su Abba, Padre; sino: "Yo y el Padre somos uno", y "el que me ve a mí, ve a mi Padre". Esa misma es la experiencia de todos los místicos de todas las religiones. S. Juan de la Cruz lo expresa muy bien: "¡Oh noche que guiaste! ¡Oh noche amable más que la alborada! ¡Oh noche que juntaste amado con amada, amada en el amado transformada!"
Dios no puede hacerse presente en un lugar acotado, sencillamente porque no puede dejar de estar en todo lugar. Tampoco puede estar más presente aquí que allí. Nosotros, como seres humanos que somos, no tenemos más remedio que percibirlo en un lugar. Mas aún, tenemos que acotarlo en un lugar para poder tomar conciencia de su realidad.
Cuando Jesús propone el mandamiento nuevo, Jesús está hablando de las consecuencias que debería tener en nuestra vida, el amor (ágape) del Padre. El fin último de la celebración de una eucaristía, es hacer presente con los signos, este ágape que nos fundiría con Dios y nos abriría a los demás, hasta sentirlos fundidos en Dios también. El hombre tiene el privilegio de poder tomar conciencia de este hecho y vivirlo. El que lo descubre y lo vive no es que esté más fundido en Dios que el que no lo percibe. Simplemente descubre su verdadero ser y disfruta siéndolo.
Meditación-contemplación
Esto soy yo, pan que me parto y me reparto.
Esto tenéis que ser vosotros.
Todo el mensaje de Jesús esta aquí,
todo lo que hay que saber y hay que hacer.
..................
Celebrar la eucaristía no es una devoción.
Su objetivo no es potenciar nuestras relaciones con Dios.
Celebrar la eucaristía es comprometerme con los demás,
es aprender de Jesús, el camino de la entrega.
..................
Si la celebración es compatible con mi egoísmo;
si sigo desentendiéndome de los que me necesitan;
mis eucaristías no son más que un rito vacío.
El pan que Jesús da nos salvará,
si al comerlo, aprendo a dejarme comer como hizo él.
Durante varias
semanas, Antonio Azzato expuso sus meninas
en el municipio Chacao, y, al respecto, nos permitimos algunas muy breves consideraciones
(https://guayoyoenletras.net/2024/02/07/la-menina-faltante/).
Luego, nos parecieron acertadas las observaciones críticas hechas por el
periodista Sergio Monsalve, aunque no logramos ubicar nuevamente la específica edición
que hiciera en su cuenta de TikTok (ojalá, no la haya borrado).
Cada menina
tuvo por inspiración un motivo genérico venezolano que, por cierto, no predominó
en la muestra que recorrió varias ciudades españolas, tiempo atrás.Cónsona con el lineamiento de las autoridades municipales que la
auspiciaron, nada, absolutamente nada de la exposición, sugirió algún cuestionamiento político,
como lo señaló el periodista, si mal no recordamos sus comentarios.
De un modo u
otro, quizá por una temporada más, las meninas simbolizan un poco la vida
chacagüense ya atormentada como la del resto de la gran ciudad capital. Y, por ello,
la inevitable alusión a la concreta crisis política que agrava cada vez más el
régimen.
En efecto, con
un extraordinario sentido creador, Georattsy, además, militante de Encuentro
Ciudadano (https://twitter.com/georattsy/status/1770125863738085804),
valientemente denuncia la terrible y específica realidad de las presas por
razones políticas en Venezuela. La dignidad de la persona humana, atropellada
vilmente.
Las meninas
que faltaban ejemplifican muy bien la espontánea inspiración e invención local
que supera con creces a los grandes referentes del quehacer político y su
circularidad retórica y digital. Por supuesto, en los predios de la oposición hay escasez de recursos materiales que los tiene – agigantados - el oficialismo, pero contamos con una holgura de
imaginación, tenacidad y coraje.