Javier Argüello
(“El día que inventamos la realidad. El largo viaje de
la conciencia desde el big bang hasta la IA”, Debate, Barcelona, 2025: 11)
Ilustración: Egle Plytnikaite.
Javier Argüello
(“El día que inventamos la realidad. El largo viaje de
la conciencia desde el big bang hasta la IA”, Debate, Barcelona, 2025: 11)
Ilustración: Egle Plytnikaite.
- Héctor Stredel. “Las juventudes de los años cuarenta”. 2001, Caracas, 07/07/87.
- Idelfonso Leal. “El tiempo detenido: El 19 de Abril
visto por la prensa europea”. El Nacional, Caracas, 15/04/72.
- Arturo Rivera. “Una guía para visitar Caracas cuando
cumplía 329 años”. El Diario de Caraca, 03/05/82.
- Ignacio Villalobos. “Crisis existencial vive COPEI”.
Élite, Caracas, N° 2326 del 4/04/70.
- “Vida nacional: Joaquín Marta Sosa, ante Robert
Kennedy”. SIC, N° 281 de 01-65.
Reproducción: Juan Avilán, con nota de P.P. Hache. Estadio
de san Agustín Caracas, encuentro entre “Caribe”, campeón de 1932 y el “Lucana”
que perdió la jornada.“Con una buena entrada se celebró el pasado domingo 28 de
mayo la inauguración de la temporada de Base-Ball de 1933, organizada por la
Federación Nacional de Base-Ball, a base de seis clubs nacionales con pocos elementos
extranjeros entre sus respectivos teams,
medida que por una u otra causa es buena para el adelanto del deporte nacional
(…) La ceremonia inaugural del citado encuentro fue presidida por el señor Hugo
Vivas, Secretario de Gobierno del Distrito Federal en representación del señor
general Rafael M. Velasco B., Gobernador del Distrito Federal”. Al señor Vivas
lo acompañó el señor Alberto Winkelmann, presidente de la A.V.B.B. Élite, Caracas, N° 404 el 10/06/1933. Gráfica tratada con ChatGPT.
BREVE PERSPECTIVA TRANSICIONAL DEL ESEQUIBO
Luce natural que Mark Phillips, premier de Guyana, se
muestre optimista ante la sentencia que está pendiente en torno al laudo que
formalizó el despojo territorial de la Guayana Esequiba en 1899. Sin embargo, a
modo de ilustración, la peregrina tesis de la aceptación venezolana del
despojo, por no decir desinterés, por más de medio siglo antes de 1962, sugiere
la debilidad de los alegatos del vecino país ante la Corte Internacional de
Justicia.
Por supuesto, el posible proceso de transición en
nuestro país, no tendrá incidencia directa en la referida decisión, porque –
así de simple - lo hecho, hecho está. Y
debemos sentir un legítimo orgullo por los esfuerzos, las orientaciones y los
incontrovertibles fundamentos políticos, históricos, jurídicos y diplomáticos
que heredamos de un siglo XX que los consolidó gracias a la viva y abierta
polémica en torno al problema con todas las observaciones y fallas que puedan
observarse.
La transición democrática es de interés para algo más
que la reinstitucionalización del Estado o, como preferimos expresar, la
reestatización, inspirada en una necesarísima reconstrucción de nuestra vida
republicana. Claro está, incluye la reprofesionalización de la cancillería
misma, el impulso de una distinta política exterior, a tono con la defensa real
y efectiva de nuestra territorialidad.
La literatura especializada suele citar casos de
transiciones que tuvieron que lidiar con un importante y hasta muy grave
problemario territorial en una variedad de casos (Sudáfrica/Namibia,
Bosnia/Yugoslavia, Kosovo/Serbia, Timor Oriental, etc.). Nada baladí es la
relación cortocircuital entre transición política, legitimidad institucional,
continuidad estatal y conflictividad territorial.
Conviene y mucho que sectores de la oposición sobria y
responsable tomen de nuevo el caso esequibenio de cara a los desafíos
pendientes, siendo imposible postergarlo en la agenda de trabajo. Y, esta vez,
no para que aparezca como relleno ornamental según el documento final de uno de
los tantos diálogos fracasados con el gobierno.
Referencia:
07/06/2026:
https://lapatilla.com/2026/06/07/luis-barragan-breve-perspectiva-transicional-del-esequibo/
08/06/2026:
PAN PARA CELEBRAR LA FIESTA
(San Juan, 6: 51-58)
Dando por comentado en
anteriores homilías el tema central de este capítulo 6º de Juan, atendemos a
aspectos complementarios.
¿Cómo puede éste darnos a
comer su carne?, es una pregunta demasiado lógica. No nos cabe en la cabeza que
nadie haya pensado nunca en masticar la carne física de Jesús, ni en chupar
físicamente su sangre, ni que sus interlocutores lo pensaran. Sin duda, el
evangelista está haciendo una pregunta retórica, para tener ocasión de insistir
en el mensaje.
Es significativa la
repetición de la expresión "comer mi carne y beber mi sangre" (cuatro
veces en tres versículos, más otras expresiones semejantes en el contexto
inmediato).
Se está iniciando el final
del episodio: el rechazo de los interlocutores y la insistencia de Jesús en que
él es el alimento y la bebida enviados por el Padre. Éste será el tema del
próximo domingo.
El que se alimenta de este pan tiene vida eterna
"No como el de vuestros
padres, que lo comieron y murieron". Alimentos para la vida, alimentos
para la muerte. Cebar la carne para que se pudra más materia, alimentar el
espíritu para que todo sea eterno.
Es un acto de fe en el ser
humano lo que se nos pide al creer en Jesús. Es un acto de fe en que el ser
humano es mucho más que carne, que posesión, que placer, que venganza, que
poder ...
Desde el capítulo 2 del
libro del Génesis se proclama que el ser humano es barro, pero con espíritu de
Dios, que tiene el mismo aliento con que Dios respira.
Jesús viene a alimentar el
Espíritu. Jesús viene a que vivamos con Espíritu, alentados, elevados por el
Viento de Dios muy por encima de las permanentes insatisfacciones de nuestro
barro.
Se alimenta de Jesús
"el espíritu", no "la carne". El espíritu es lo que tira
para arriba, la carne lo que tira para abajo. "Arriba y abajo" tienen
el mismo significado que en la fiesta de la Ascensión; en definitiva, hacia la
plenitud en Dios o hacia el fracaso vital.
Espíritu significa siempre
viento, volar, ascender, navegar, alentar, animar.... Carne significa siempre
corrupción, provisionalidad, pesadez, conformismo, gravedad, peso.
La carne de Jesús
El cuarto evangelio, que a
tantos (incluso de los mejores teólogos de la iglesia) ha inducido – por leer
mal – a un docetismo alarmante, haciendo concebir a Jesús como un ser divino
con apariencia humana, es sumamente explícito y cuidadoso en afirmar su
humanidad verdadera, real, indispensable. La carne y la sangre son la
humanidad, la carne y la sangre hacen evidente la realidad humana, carnal,
sólida, tocable, mortal.
La carne y la sangre son la
fiabilidad de nuestra fe en Jesús. Si no fuera carne y sangre sería mentira. Si
no fuera carne y sangre sería mito. La carne vaciada de sangre que exhibe Jesús
muerto, tan cruelmente reseñada por el mismo cuarto evangelio, y tantas veces
comentada desde delirios místicos, es ante todo la proclamación clamorosa de la
fe en la humanidad. Es esta fe en la humanidad el punto de partida de toda fe.
Si no tragamos enteramente la humanidad jamás nos alimentaremos de la
divinidad.
Muchos han vuelto a
Calcedonia para volver a insistir en divinidad. Muchos hoy creen alimentarse de
Cristo olvidando la carne y la sangre. Muchos han vuelto a descubrir la carne y
la sangre, la humanidad de Jesús, como alimento de su fe, como sustento de lo
divino de Jesús. Pero solo tiene vida eterna el que se traga la carne y la
sangre, la humanidad real de Jesús.
Comer su carne, beber su sangre
¿Habrá alguien todavía tan
tonto como para hacer la misma pregunta que el evangelio atribuye a los judíos?
¿Habrá alguien todavía que se imagine que le pasa algo a su espíritu dando un
mordisco a Jesús o bebiéndole la sangre? ¿Habrá alguien todavía tan influido por
la magia ancestral y el residuo de los mitos primitivos?
Comulgar es todavía para
bastantes personas tragarse algo que parece pan pero es Dios. Y desde el
estómago o desde cualquier rincón físico de su cuerpo, ese Dios que parece pan
actúa, como una tableta de medicina efervescente que en el tubo parece inerte,
pero puesta en agua empieza a soltar un sorprendente flujo de burbujas
curativas.
Para muchas personas esto es
ya simple magia superada, pero para algunas (¿muchas?) otras, todavía es la
creencia habitual. Si las líneas anteriores nos han sobresaltado o
escandalizado, quizá sea porque necesitamos revisar nuestro concepto de
comunión.
Es un tema que recorre
horizontalmente todos los demás de la Buena Noticia, y que olvidamos con
demasiada frecuencia. Una nueva Ley, más exigente aún que la anterior no es una
noticia demasiado buena. Una renuncia a todo lo que nos atrae para merecer el
premio eterno (más aún si es para evitar el eterno castigo) tampoco lo es.
Pero Jesús centra su
predicación en dos expresiones similares: la Buena Noticia / el Reino. Y lo
expresa en acciones festivas: los discípulos no ayunan "porque están con
el novio"; el ministerio de Jesús se inicia en el cuarto evangelio con una
boda en que Jesús ofrece el vino en abundancia, significativas parábolas tienen
al banquete como clímax... no repetiremos todos los pasajes en que aparece esta
idea. Sí insistiremos en el profundo paralelismo de estas expresiones con la
parábola del Tesoro, tan medular en el mensaje de la Buena Noticia, y en lo
significativo de la primera palabra de cada "bienaventuranza":
dichosos.
Lo de Jesús es una fiesta;
es de gente bien alimentada, que dispone de agua abundante y vino a discreción,
a plena luz, en medio de amigos, disfrutando de la invitación y la presencia
del Padre. Esto es una imagen del mundo definitivo, y Jesús alude a ese
Banquete definitivo en varias ocasiones, pero es también una imagen de la
situación interior de los que siguen a Jesús.
Tener la vida llena de
sentido, sentirse liberado de tantas necesidades que no hacen más que
encadenarnos, sentirse estimulado por el amor, no por el miedo, saberse
querido, útil, necesario, atender a valores válidos para la humanidad entera,
vivir comprometido, compartiendo, humanizando y humanizándose, fundar la
esperanza de vida eterna en el amor de un Padre...
Y, por encima de todo,
conocer a Dios, y liberarse así de todo miedo, al juicio, al pecado, a la
muerte, a la propia debilidad.... Vivir así es un regalo indescriptible,
estupendamente calificado por Jesús como Tesoro, como Fiesta, como boda con
abundancia del mejor vino, como Banquete, como Reino.
A veces, nuestra pequeñez
mental pide de Dios simplemente parches para los dolores pasajeros o, peor aún,
que nos ayude a conseguir bienes de tierra, de los que esclavizan el corazón y
nunca producen felicidad. Si desnudamos nuestras oraciones de petición,
probablemente encontraremos en el fondo de todas ellas el deseo de disfrutar de
este mundo, de no comprometernos con nadie, de vivir bien aquí sin dolor ni
muerte...
Somos desgraciados deseando
todo esto y más aún porque Dios no nos lo da. Cambiemos a Jesús. Vivimos para
construir el reino, como ciudadanos de la Ciudad Definitiva. Nuestros valores
no son de tierra ni para la tierra, aceptamos la misión: y entonces –y
solamente entonces– experimentaremos que lo de Jesús es una Estupenda Noticia,
un modo de vivir fascinante, satisfactorio, aquí y para siempre.
Fuente:
https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1440-pan-para-celebrar-la-fiesta.html
Ilustración: Juan de Juanes:
https://www.ncregister.com/blog/corpus-christi-scriptures-and-art
Breve nota LB: Curioso que Vatican News señale otra lectura, como san Marcos 12, 28b-34.
Padre S. Martín: León CIV en España:
https://www.youtube.com/watch?v=Dbs-TSZPDMI
Monseñor Munilla:
DEL TRÁNSITO ESEQUIBENIO
Luis Barragán (*)
Los problemas fundamentales del país requieren de un sostenido y libre debate público, institucionalizado a través de los órganos deliberantes del Estado, los medios académicos y de comunicación social, además de las más variadas expresiones societales. Obviamente, el histórico y legítimo reclamo venezolano sobre el territorio esequibano, esequibense o esequibenio, ilustra no sólo la intensa y afortunada búsqueda de las pruebas documentales que respaldan nuestra pretensión, sino también la formidable construcción de alegatos elaborados por distintas generaciones que, confluyendo en una amplia discusión de legos y especialistas, han permitido robustecer una causa de inequívoco interés nacional. Por ello, las etapas más fructíferas de dilucidación del problema suelen coincidir con aquellas de mayor apertura política y ejercicio de las libertades públicas, aun cuando bajo las dictaduras el grave asunto no dejó de manifestarse de uno u otro modo a lo largo de los siglos precedentes.
A pesar de la dura y
accidentada vida política de la Venezuela caudillista del XIX, y aun
considerando la inevitable parcialidad política de buena parte de la prensa, esta
tendió a ofrecer un vigoroso testimonio de atención y sensibilidad patriótica,
además de una efectiva conciencia de los peligros territoriales que afrontaba
la República, en contraste con no pocos gobernantes de la época [1]. Con la cobertura
democrática del XX, especialmente durante los años sesenta, la cuestión alcanzó
dimensiones inéditas para actualizar el compromiso nacional con el reclamo. Por
una parte, heredamos una tradición y una sentimentalidad vinculadas al
territorio despojado que, desde antiguo, daban ocasión a manifestaciones
populares e incluso a juegos infantiles orientados a defenderlo [2]; por otra, desde
los inicios de aquella década se retomó la reclamación con renovada firmeza y,
particularmente, el parlamento se convirtió en un magnífico escenario para una
viva polémica nacional en la Venezuela modesta que fuimos, irreductiblemente
plural y pluralista, bajo una democracia severamente amenazada desde los extremos
ideológicos, y que ostentaba – importa acentuarlo - una cancillería diligente y
eficaz [3].
Ese otro país que fuimos
puede advertirse en cualquier primera plana de los periódicos de entonces: por ejemplo,
las ediciones de El Nacional correspondientes al 17 y 18 de febrero de 1966
destacaron tanto la resistencia británica a discutir el laudo arbitral de 1899
como la suscripción, al día siguiente, del Acuerdo de Ginebra. Sin embargo,
aquellas noticias tenían por contexto y competían con otras preocupaciones,
controversias y responsabilidades gubernamentales de interés para una
ciudadanía diversa. Al comparar esa experiencia con las últimas décadas,
encontramos un panorama muy distinto, pues han predominado la (auto)censura, el
bloqueo informativo y la persecución, mientras que un temario complejo y
multifacético ha cedido espacio a una simplificación radical a favor del
discurso polarizante.
En la presente centuria
ocurre algo muy distinto cuando examinamos el tratamiento parlamentario de la
materia esequibana. Con excepción de la Asamblea Nacional electa en 2015, el parlamento
perdió progresivamente autonomía deliberativa en el contexto del deterioro
institucional del Estado venezolano, afectando directamente la defensa de la
soberanía nacional [4]. Bastaría analizar los debates, omisiones y
confrontaciones políticas de las últimas décadas para advertir la crisis del
parlamentarismo, la concentración del poder y la necesidad de una cada vez más
urgente reconstrucción republicana mediante un eventual proceso de transición
democrática.
Las posturas de la
oposición, al menos en relación con los parlamentos electos en 2010 y 2015, han
sido suficientemente claras al llamar la atención sobre la política oficial
—oficialista y oficiosa— y, especialmente, acerca del desempeño de la
cancillería y de la representación diplomática ante las Naciones Unidas [5]. Y
aunque no es éste el momento oportuno para pormenorizar los detalles del
referéndum consultivo de 2023, vale recordar que, en la práctica, se promovió
una consulta cuyos efectos e implicaciones jurídicas resultaron profundamente
ambiguos. Paradójicamente, el mismo gobierno que la impulsó compareció
posteriormente ante la Corte Internacional de Justicia, evidenciando una
conducta política difícilmente compatible con la claridad estratégica que exige
una controversia de semejante magnitud.
Guillermo O'Donnell
reflexionó sobre la ciudadanía de baja intensidad, trunca e impotente frente a
un Estado incapaz de imponer plenamente la legalidad, describiendo un fenómeno
frecuente en América Latina [6]. Empleando analógicamente la expresión, cabría
preguntarse si no enfrentamos también un Estado de baja intensidad: un aparato
institucional crecientemente erosionado, incapaz de ejercer plenamente sus
competencias, estimular la cohesión nacional y responder adecuadamente a los
desafíos derivados de las migraciones, internas y externas, así como a una
vulnerabilidad territorial que agrava las dificultades de una transición
política aún pendiente.
La sola lectura de dos obras
eminentemente jurídicas, como las de Allan R. Brewer-Carías y Rafael Badell
Madrid [7], ambas publicadas en 2023, permite inferir —aun sin proponérselo
expresamente los autores— la necesidad de reconstruir una auténtica política de
Estado en torno a la controversia territorial. La continuidad jurídica
expresada en el uti possidetis juris,
la búsqueda de legitimación internacional, la construcción de consensos
estratégicos duraderos, una política exterior prudente y la consolidación de
una narrativa nacional coherente aparecen como elementos indispensables de
cualquier esfuerzo futuro. La vasta literatura dedicada a la cuestión
territorial ofrece, además, numerosos correctivos y enseñanzas susceptibles de
ser incorporados a una política pública de largo alcance. No obstante, la
reestatización del Estado que es algo más profundo que una simple reinstitucionalización
administrativa, la territorialidad y la soberanía forman parte de una misma
ecuación histórica para los venezolanos de esta hora.
Valga acotar, finalmente, el
desplazamiento de contingentes cada vez más numerosos de compatriotas hacia el
oriente continental, impulsados por necesidades elementales de subsistencia.
Difícilmente podrá prosperar una nueva orientación política para la
controversia territorial sin considerar también la situación de quienes,
empujados por la desesperación económica y social, han terminado estableciendo
vínculos de vida y trabajo en el vecino país. La cuestión esequibanense no
remite únicamente a la geografía, la diplomacia o el derecho internacional;
remite, asimismo, a la capacidad de la República para reconstruirse a sí misma.
Referencias:
[1] Estrada Bracho, I. R. (2024) “Aproximación
histórica a la ´Cuestión Guayana´ en la hemerografía venezolana (1890-1899)”.
Trabajo de grado. Escuela de Historia, Universidad Central de Venezuela,
Caracas.- No obstante, prevaleciente un imaginario del abandono, columnistas
aseguraron que “hubo un silencio general de la prensa” en 1899, como: Ramos, J.
(1981) “Páez, Pérez Jiménez y la cuestión de Guyana”. El Nacional,
Caracas, 17/06, en:
https://apuntaje.blogspot.com/2026/05/notas-esequibanas.html.
[2] Misle, C. E. {Caremis} (2000) “Hasta
los niños reclamaron el Esequibo”. El Universal, Caracas, 03/06:
https://apuntaje.blogspot.com/2026/05/notas-esequibanas.html.
[3] En
efecto, hubo también cuestionamientos del Acuerdo de Ginebra en el parlamento
(sesiones de marzo de 1966, añadida una secreta), academia y opinión pública,
reflejando la naturaleza y características del sistema político de entonces.
Vid. Barragán J., L. (2016) “Esequib(v)o: enunciados para una discusión”,
en: Briceño Monzón, C. A. – Buttó, L. A. – Olivar, J. A. [Coordinadores] “La
cuestión Esequibo: Memoria y soberanía”. Universidad Metropolitana,
Caracas: 283 ss.
[4]
Barragán J., L. (2021) “El Esequibo y el parlamento venezolano del
siglo XXI: los pasos perdidos”. Aldea Mundo, Universidad de Los Andes,
Núcleo Táchira, N° 52 (26) de julio-diciembre:
http://erevistas.saber.ula.ve/index.php/aldeamundo/article/view/18120
[5] (2023) “10.554.000 de votos en el referendo por el
Esequibo en Venezuela, según CNE”, en:
[6] ¿Alguien puede desmentir que sea este el
caso venezolano?: “El estado de derecho,
corolario y soporte de la ciudadanía y, por lo tanto, elemento central de la
democracia, sólo rige de manera intermitente en nuestros países. La violencia
generalizada, la ineficiencia, si no la venalidad, de la justicia y el abuso
impune de toda clase de poderes, públicos y privados, aumenta la
imprevisibilidad y las penurias del cotidiano de muchos”. Vid. O´Donnell,
G. (2015) “Contrapuntos. Ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización”.
Prometeo Libros, Buenos Aires: 282.
[7] Brewer-Carías, A. R. (2023) “Derechos
de Venezuela sobre el Territorio Esequibo, la nulidad del laudo arbitral de
1899 y las falsedades en la Memoria de Guyana ante la Corte Internacional de
Justicia”. Academia de Ciencias Políticas y Sociales – Editorial
Jurídica Venezolana, Caracas; y Badell Madrid, R. (2023) “La reclamación de Venezuela sobre
el Territorio Esequibo”. Academia de Ciencias Políticas y Sociales,
Caracas.
- - - - -
(*) Ponencia para el XIV° Congreso de Investigación y Creación Intelectual: Pasado y presente de la Guayana Esequiba desde una perspectiva multidimensional, Universidad Metropolitana, Caracas, 29 de mayo de 2026.
Cfr.
https://www.unimet.edu.ve/expertos-abordaron-disputa-sobre-el-esequibo/
02/06/2026:
DE LAS FIERAS ATRAVESADAS
Luis Barragán
Una queja frecuente es la del olvido de la vida
cotidiana del repertorio político de la prensa, como si el promedio de los
cronistas y de los dirigentes políticos de la oposición gozaran de todos los
privilegios que los relevara de cualquier sufrimiento citadino. En casa, por
ejemplo, deseamos preservar el número telefónico de varias décadas, sí no haya,
como en efecto no hay desde hace un buen tiempo, una línea activa ni la
señal interneteana de la empresa estatal
que se pagan con toda puntualidad; padecemos los rigores del aumento del pasaje
del transporte público, o arriesgamos la vida misma bajo el imperio de una
anomia irrefrenable de los conductores de carros y motocicletas.
Constatamos con absoluta facilidad que la ciudad
capital está tomada por las motocicletas, aunque no tenemos las cifras de
importación más sobrias u oficiales. Que sepamos, acá no hay ni siquiera una
modesta industria de ensamblaje de tales vehículos, pero sí un auge del
comercio de repuestos y, obviamente, concesionarios que hasta hace poco se
dedicaban a otros ramos, según entendemos.
En cualesquiera puntos cardinales de Caracas, estamos
tupidos de motocicletas de andares tan desordenados ante la indiferencia de las
correspondientes autoridades públicas. Excepto el municipio Chacao que heredó
un poco más de orden y concierto en radical contraste con el municipio
Libertador, administrando - como pueden -
el volumen de motos estacionadas de acuerdo a una muestra fotográfica
que nos permitimos tomar (https://apuntaje.blogspot.com/2026/05/brevisima-galeria-motociclistica.html), pues, bloqueando el cruce de la calle por los
transeúntes, se ha habilitado al lado de Parque Cristal determinado espacio
para los celebérrimos motorizados que mueven el comercio capitalino.
Se es menos afortunado al oeste de la ciudad, ese
lejano oeste temido en la gran Caracas quedando sellado un determinado
imaginario asociado a la cota 905. Entre kioscos de dudosa licitud vecinos al
centro comercial, existe una apropiación de la acera que la completan los
motorizados principalmente de toda suerte de delivery en pleno goce y defensa de sus derechos adquiridos por la
fuerza.
El centro histórico no escapa del problema y hasta
resulta peor, por mucho agente de tránsito que exhiba el gobierno nacional o
municipal. Lo peor es que hay locales comerciales y hasta despachos oficiales
que reducen los canales de circulación a favor de los conos que les garantizan
estacionar cuando quieran a toda hora, por mucha tranca y fatiga que haya.
Y es que la magnitud del local comercial o de la
franquicia parece una patente de corso para monopolizar esos espacios, como los
supermercados de esquineras entradas con insuficiencia de estacionamiento. No
obstante, se sienten autorizados ¡hasta moralmente! para atravesar vehículos y
motos, ya que - ¡total! – el peatón viene o va hacia otros bloqueos de los
carros hamburgueseros, por decir lo menos, con el padecimiento rutinario de niños y adultos de la tercera edad.
01/06/2026:
https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/44449-de-las-fieras-atravesadas
“ Nadie se dio cuenta de este robo cuando publiqué la novela, quizá porque nadie leía a Barker, de la misma manera que no leían a King. Solo...