lunes, 23 de mayo de 2022

Recorrido arterial

MI HIJO, EL INMIGRANTE

Luis Barragán         

Masivo destierro el de los venezolanos, pareciera que todavía no reparamos en sus más profundas e insospechadas consecuencias.  Todavía se le cree un fenómeno tan provisional como el régimen mismo que lo propició, sellando el siglo que solo él ha andado para despecho de quienes prefieren jugar a los dados con el destino nacional.

Ingeniería propia de todo suceso y proceso revolucionario que degenera con rapidez, se evidencian significativos cambios demográficos que tienden a garantizar la supervivencia del modelo y, al más largo plazo, desdibujándolo, enrarecen el más elemental sentido de pertenencia e identidad. Las advertencias, por cierto, muy escasas que se hicieron en torno a la no realización del censo nacional de la población correspondiente a 2021, con más de un siglo de implementación, cayeron al vacío so pretexto de una pandemia que permitió hacer otras y más riesgosas actividades.

Esparcidos por lugares antes inimaginables, achicándoseles el mundo, se encuentran nuestros coterráneos intentando sobrevivir y aportar a la supervivencia misma de los familiares que acá quedan, a través de las remesas que ya compiten holgadamente con los ingresos petroleros. Generoso y, a la vez, deplorable eufemismo, la diáspora esconde la brutal realidad que ha forzado al exilio social y económico, adquirida una inconfundible naturaleza política que tampoco aprehendemos suficiente y fehacientemente al poner en dudas, nada más y nada menos, que el más elemental derecho de nuestros desplazados y refugiados al sufragio personal  universal, directo y secreto a todo evento, añadido el reconocimiento de la debida representación parlamentaria en el futuro promisorio de una ruptura histórica largamente postergada.

Cierto, no ha tenido fortuna el esfuerzo de satanización del imaginario social de la emigración que los propagandistas de la usurpación intentaron por todos estos años, pero algunas incomprensiones y heridas pudieran quedar de cambiar la situación. Recordemos, el resentimiento es el motor esencial de una propuesta totalitaria que, superada, puede volver con nuevos bríos, prendiendo en cualesquiera diferencias –aún las más triviales– surgidas al calor de un fenómeno absolutamente inédito; valga la acotación, desatendidos por los más bulliciosos sectores académicos y, obviamente, por el promedio de una dirigencia política que le teme tanto a la organización social de nuestros emigrantes y a la indispensable actualización de los partidos de los que se esperan respuestas programáticas no menos inéditas.

Una huida continua, en procura de mejores condiciones de vida, caracteriza a los compatriotas que la arriesgan aún en las más inverosímiles fronteras junto a la familia, escenificando tragedias completamente inmerecidas por más que hubiesen incurrido en el error de votar muy antes por sus verdugos, añadidas aquellas complicidades que desean olvidar.  O de activar un poco más en la denuncia abierta del régimen usurpador, deben cuidarse tanto de determinados funcionarios adscritos a las dependencias diplomáticas y consulares, como de los otros paisanos que se inventan un pasado heroico de luchas, saliendo y entrando cómodamente por Maiquetía.

Faltando todavía una sociología indispensable del exilio venezolano,  todos pueden –allende las fronteras-  atisbar a los más avispados que huyen preventivamente con sus capitales por una eventual caída del régimen al lado de aquellos que prueban otras atmósferas para una probada vocación delincuencial, conformando una minoría frente a la inmensidad de los venezolanos de una comprobada y honesta vocación por el trabajo. El oficialismo miraflorino pugna por estereotipos que ojalá nunca calen en países proclives a transitar gobiernos parecidos a los de un Pedro Castillo en Perú, activo xenófobo que trata de cumplir con el libreto que un día idearon para Chávez Frías, incluida una constituyente trituradora de todos los principios y valores occidentales que sean posibles.

En días pasados, casualmente volvimos a una fotografía originalmente publicada por la revista Élite en 1937, repetida en una edición de 1960, que tiene por figura estelar al novelista estadounidense Waldo Frank visitante de la  Primera Exposición del Libro Venezolano en México, organizada por Pedro Beroes, Fabbiani Ruíz y Vicente Gerbasi, cuyo hijo –Gonzalo– relató más tarde, en el Papel Literario de El Nacional, por 2011, la odisea. Los muchachos venezolanos, desempleados, llegaron por autobús, barco y tren a territorio azteca, con las cajas repletas de libros, obteniendo la libertad y la visa gracias a la afición lectora del oficial carcelero de un pueblo fronterizo. Empero, al rendir homenaje a su padre, Gonzalo escribió: “Aquí estamos presentes sus hijos con nuestros respectivos cónyuges y algunos de sus nietos y bisnietos. Los que faltan están en otras tierras lejanas, al amparo de la seguridad y de un futuro más provisorio o por lo menos de un futuro”.

Consabido, don Vicente es el autor de unos versos que corren por las arterias de la venezolanidad: “Mi padre, el inmigrante”.  Y el testimonio de su hijo, por  entonces, nos conmovió como ahora por aquello de “mi hijo, el emigrante” implícito en una prosa que clama, al menos, por un futuro.

Comenzando por los familiares y amigos más cercanos, resulta inaceptable banalizar la descarada expulsión de los venezolanos de su propia patria que se integran a un sexto continente: el de la irrenunciable universalidad del terruño. Y constituye una severa advertencia para los latinoamericanos que, esta vez, juegan el porvenir a los dados al respaldar fórmulas que los llevarán –hundidos– al fondo del mar, siguiendo las huelas del Foro de Sao Paulo.


24/05/2022:

domingo, 22 de mayo de 2022

Algunas consideraciones sobre nuestros desplazados en Perú

DE LOS VENEZOLANOS DEL PERÚ, POR EJEMPLO

Luis Barragán

Diáspora es un término demasiado generoso que esconde una realidad brutal, comprobando la existencia de una guerra no convencional que literalmente expulsó a millones de venezolanos de su propio país.  Así las cosas, continúa el curso de un proceso harto interesado de redefinición demográfica, frecuentemente inadvertido, convertida la situación de muchos de  nuestros coterráneos – dentro y fuera del país - en distintos tabúes.

            Recientemente, la legítima Asamblea Nacional abordó la materia a propósito de la medida de expulsión de una venezolana en Perú (https://www.youtube.com/watch?v=BpSTwVwTWRY&list=PLXsG2KWUim65k-evH-NNd-kX7HrECeFji&index=29), por fortuna, aparentemente superado el impasse. Nos correspondió expresar la inquietud y posición asumida por la fracción parlamentaria de Encuentro Ciudadano que va más allá de los clisés acostumbrados, al contextualizar un problema tan particular en las obscuras corrientes de un anti-occidentalismo que ha ganado terreno por la confusión y la perplejidad que genera.

            El totalitarismo de nuevo cuño al que le ha faltado la precisión y certeza de un nombre, laboratorizó este rincón del mundo tras el aparentemente cándido triunfo del chavismo en las postrimerías del siglo pasado, por cierto, expresando un fenómeno de terca resistencia al rentismo petrolero en declive.  Previsto su desarrollo político y estratégico de mediano y largo plazo, antes insospechado, el régimen forzó al exilio social y económico de los venezolanos, agudizando la persecución ciudadana, y bajando la presión interna al mismo tiempo que propiciando un factor inmediato de perturbación y desestabilización de la región latinoamericana (y caribeña).

            La perversa ofensiva antivenezolana, ha encontrado fórmulas de perfeccionamiento en la propia región, solicitada la visa a nuestros desplazados en numerosos países o, tan presos fuera como adentro, inmovilizados por las trabas para salir de Perú, por ejemplo, debido a la cuantía de las multas que contrastan con las inmensas facilidades del gobierno colombiano que ha comprendido cabalmente nuestras urgencias. Hemos quedado a la merced de un gobierno activamente xenófobo como el de Pedro Castillo, afectando dramáticamente a nuestros favelizados compatriotas que, además, conocen muy bien el libreto que sigue el ocupante de la Casa de Pizarro.

            Agobiados por los problemas domésticos que agravó la consabida pandemia, no hemos logrado suficientemente caracterizar ese exilio tan masivo como inédito, confiados, en el peor de los casos, a la idea de quienes salen del territorio nacional no sólo se encuentran en mejores condiciones en relación a los familiares y amigos que dejan, sino que éstos pueden recibir una más efectiva ayuda económica. Añadida la peculiar inflación en dólares que sufrimos, menoscabando esa ayuda, subestimamos en propiedad el desplazamiento y la búsqueda de refugio en otras latitudes, obviando las vicisitudes que pasan nuestros paisanos de subidos tonos existenciales, como ocurre en Perú, o, muy arriba, e las fronteras con Estados Unidos.

URGE TAMBIÉN UN CENTRO DE ESTUDIOS

Hemos indagado en distintas fuentes la realidad venezolana en un país que conocemos, porque le dimos abrigo por siempre a sus centenares de miles de exiliados sociales y económicos, y, al mismo tiempo no lo comprendemos completamente, por sus divisiones hasta raciales, quizá faltándole el equivalente de un intenso sismo político como el que vivimos acá con la guerra federal y la impronta igualitaria que le atribuyen los especialistas. Los nuestros, en una eterna huida por el mundo, han aceptado la dura supervivencia, acaso, suponiendo una estancia provisional que los celosos países vecinos trastocan en largos años de estadía..

            Hay una muy marcada afluencia de los que fueron tan pobres acá, como ahora lo son allá, susceptibles de la sobreexplotación laboral, con salarios inferiores al mínimo de los peruanos que paradójicamente lucen mejores a los de Nicolás Maduro. Y éste, precisamente, incentivó la exportación de grandes clanes criminales, como el llamado Tren de Aragua, cuya fama por aquellos predios nos entristece, afectando severamente el prestigio de la inmensa mayoría de nuestros coterráneos que desempeñan con probidad, dedicación y honradez sus labores.

            Tales vicisitudes delictivas, tensan el arco de los prejuicios y se hace difícil y riesgoso hablar de tamaña exportación, pero también desliza otros tabúes sobre las diferencias sociales entre los venezolanos que allá pueden agigantarse e inexplicablemente se agigantan, aprovechándose unos de los otros, o de fenómenos que escapan de la discusión política, como el de la prostitución, o – increíblemente – la niñez abandonada.  Creyéndose libre de toda responsabilidad,  el madurato sólo exalta acá a las víctimas de la xenofobia y de la pobreza, ofertándoles un regreso excesivamente publicitado a aquellos que también pueden caer en la trampa: por estos lares, absolutamente nada se ha arreglado, ni se arreglará con los mismos protagonistas.

            Compartimos aquello de la dificultad de juzgar el comportamiento de los nuestros en países diferentes, sobre todo cuando tratamos de venezolanos de a pie, con o sin formación académica, honestos y bregadores, cuya cotidianidad no entra en la órbita del reconocimiento político en Venezuela.  Están – allá -  huérfanos de cualquier protección y, como dijo un testigo digital,  regularizada la situación en Perú, por alarmantes que se hagan las condiciones de vida, no les es ni será fácil salir y solicitar asilo a terceros países.

            No sabemos de un convincente esfuerzo de seguimiento de la realidad del desplazamiento venezolano, riguroso y objetivo que suscite el interés de nuestros científicos sociales, por lo que es necesario crear una agencia encargada de la materia. Así, la encargaduría presidencial podría levantar una suerte de centro de investigaciones que, por ejemplo, haga la debida pesquisa de los recursos dispuestos por la ACNUR para nuestros desplazados en Perú o en otras latitudes.

VOTO Y REPRESENTACIÓN VENEZOLANA EN EL EXTERIOR

Cobra interés la organización social de los venezolanos en el exterior, siendo inevitable la pluralidad de iniciativas y alternativas para ello, al igual que la debida rendición de cuentas de los recursos dispuestos. Valga acotar la importancia de una mínima estructuración de naturaleza partidista, pero – entre otras – la realidad migratoria, por ilustrar un caso, amerita de una atención organizada que va más allá de los circunstanciales y localizados intereses meramente políticos.

            En todo caso, inferimos, una mínima y fiable nucleación de los venezolanos, ha de impedir la manipulación ejercida directa e indirectamente desde Miraflores, contaminando las demandas de los nuestros. Porque también, es necesario reconocerlo, hay una migración de oficialistas irredentos que, a pesar del hambre y la miseria que los obliga a salir, se convierten seguramente en dóciles piezas de los servicios de inteligencia que, es de suponer, infiltran a terceros países según los intereses del Foro de São Paulo​.

            Interesado en apuntalar al gobierno de Castillo, actuarán en correspondencia las dependencias diplomáticas y consulares de Maduro reconocidas de nuevo. A la representación diplomática del interinato venezolano, no le ha sido ni le será fácil manejarse en una coyuntura que siempre requerirá de la sindéresis y sentido de oportunidad, pero también de compromiso y determinación.

            Después de Colombia, la más nutrida colonia venezolana se encuentra en Perú, por lo que resulta inaceptable que ésta y las que se encuentran en las restantes latitudes,  los venezolanos tan venezolanos como los de acá, no ejerzan debidamente el sufragio. Y es más, superado el presente régimen en Venezuela, las colonias que se estabilicen en todo el mundo, no tengan la debida representación parlamentaria.

            Finalmente, por un parte, tomamos nota del testimonio rendido por un número importante de personas digitalmente consultadas, aunque debemos destacar la atención dispensada por nuestros fraternos amigos Jonathan Noguera y Villca Fernández, así como la del señor representante del presidente Guaidó, doctor Carlos Scull, quienes están exceptuados de toda responsabilidad por las opiniones acá emitidas.  Y, por otra, reiteramos nuestra salutación a los coterráneos que, más allá de nuestras fronteras, no desmayan en la tarea común de alcanzar la libertad y la democracia en Venezuela: ¡Un fortísimo abrazo venezolanista!

Fotografías: Villca Fernández, vistas del cono sur de Lima, Perú (18/05/2022).

23/05/2022:

http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/37263-peru-

Caza de citas

"Mayo de 2022

Sonreí. Si no lo había pensado...

—¿Recuerdas que encontraron una coincidencia en mi ADN en los huesos del canciller López de Ayala, en Quejana, hace tres años, cuando investigábamos el caso de «Los señores del tiempo»? Soy un descendiente de los López de Ayala. No le hicimos la prueba al abuelo, pero dime, ¿cuántas posibilidades hay de que yo sea un descendiente de alguien que se apellide López de Ayala y no sea hijo y nieto de alguien que se apellida López de Ayala? No es un apellido común, de hecho, según el INE, solo hay ciento veintiocho López de Ayala en España. Y mi padre era hijo único, no cabe la posibilidad de que sea hijo de algún tío, como Jon Nieve"

Eva Sáenz de Urturi

("El libro negro de las horas", Planeta, Barcelona, 2022:  147)

Ilustración: Ganduz Aghayev. 


Noticiero retrospectivo

- Rhazés Hernández López. "Sonido, hermano del alma Juan Vicente Lecuna, fino artista". El Nacional, Caracas, 09/10/1977.

- Hernán Posada. "Puerto Cabello: 1918: La ignorada sublevación del teniente Cornelio Filpo". El Nacional, 27/01/80. 

- Arístides Bastidas. "La ciencia amena: ¿Es la cerveza la única santa de las bebidas espirituosas?". El Nacional, 05/06/73.

- Cerca de Carúpano, encontraron restos del primer teleférico en ruinas venezolano. ElNacional, 23/09/78. 

- "La pintura en la palabra de los pintores: Alejandro Otero". Cambio, Caracas, mayo-julio/68.

Fotografía: José Luis Rodríguez y Cherry Navarro, 1965. Tomado de la cuenta de Twitter de @JuanBorrelli (abril de 2022). 

... Aunque ahora no se crea, existían las juventudes políticas

UN 22 DE MAYO EN LA UCEVÉ

Guido Sosola

Un año muy particular el de 1969, iniciándose el primer  mandato de Rafael Caldera. Derrotada política y militarmente la subversión armada, hubo una empecinada resistencia a través de las universidades públicas, bajo dominio de la izquierda de un leninismo irredento.

            Es fácil constatar en la prensa de la época, los esfuerzos sistemáticos por lograr la nada inocente alteración del orden público y la descarada provocación de las sobrevivientes fuerzas irregulares, sin esperar al desarrollo de un gobierno al que el propio Steve Ellner le reconoció sendas iniciativas progresistas, en un libro publicado por el chavismo en el presente siglo. Y de sumar esto al propio alboroto que produjo la designación del ministro de la Defensa, bajo la protesta del general más antiguo, Pablo Flores, a favor del general Martín García Villasmil que después hubo que cambiar, convengamos en que algo muy serio se tramaba.

            Apuntemos dos particularidades de la época: la una, la Universidad Central de Venezuela como  refugio y vitrina de esas fuerzas irregulares con un predominio del PCV y de un MIR que se desmigajaba. Y, la otra, el principio de un gobierno demócrata cristiano que contaba con una extraordinaria juventud de probada combatividad política e ideológica que forzaba a la unidad de los comunistas y miristas para derrotarla.

            Por entonces, era difícil la convivencia para los sectores estudiantiles y profesorales opuestos al marxismo en una ciudadela, como la de Villanueva, sometida a la violencia.  Por lo que los jóvenes socialcristianos decidieron organizar una marcha para romper el sometimiento, por cierto, enfrentándose las direcciones de las llamadas Democracia Cristiana Universitaria (local) y la Juventud Revolucionaria Copeyana (nacional), en torno a su conveniencia y oportunidad.

            El 22 de mayo de 1969, fue inevitable el choque y, por supuesto, salieron a relucir las armas de fuego, siendo herido Alexis Adams, de la Juventud Comunista, presidente de la Federación de Centros que no pudo morigerar a la ultraizquierda revanchista amparada por la autonomía universitaria. Y, entre los centenares de fotografías tomadas, sobresalió la del activista socialcristiano Gerardo Segovia, cuya propiedad – al parecer – es ahora de Getty Images, aunque parece tomada de los periódicos de entonces, disparando desde el suelo: “!Avancen, retrocediendo!”, fue la instrucción que dio el gordo Graterol a un piquete de militantes verdes al penetrar la vereda de plomo.

            Los comunistas armaron un tremendo escándalo, como si ellos fuesen los carmelitas descalzos y no hubiera siquiera un cortaúñas en una universidad, cuya autonomía defendían como hoy ni se les ocurre hacer. Basta ver las prolongadas campaña de un semanario o quincenario llamado Deslinde,  donde satanizaron a la muchachada copeyana a la que detuvieron en una jefatura civil de Caracas.

            Hasta allí llegó la guachafita de los comunistas como engreídos dueños del patio, y la propia marcha se tradujo en una intervención de la Juventud Copeyana decidida por el partido de adscripción. Más de medio siglo atrás, aunque ahora no se crea, existían las juventudes políticas en Venezuela: al menos, constatemos eso.

22/05/2022: 

https://www.lapatilla.com/2022/05/22/guido-sosola-un-22-de-mayo-en-la-uceve/

sábado, 21 de mayo de 2022

El primer conflicto de la Iglesia primitiva

Domingo 6C Pascua 22 mayo 2022

“La paz les dejo, mi paz les doy” (Juan 14, 23-29)

 (Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Me voy)

José Martínez de Toda, SJ. 


En este evangelio Jesús parece que se está despidiendo. ¿Qué les dice a los Apóstoles?

Eso fue en la Última Cena. Había un ambiente tenso. Jesús dice que alguien lo va a traicionar…, y que su muerte es inminente. Pero Él se preocupa más de sus discípulos que de sí mismo. Jesús les había dicho:

- “Ya no les llamaré siervos, sino amigos”. (Juan 15:15). No les dejaré huérfanos.” (v. 18).

Ahora les concretiza cómo responder a ese amor. Y les dice:

-“El que me ama, guardará mi palabra”.

¿Y qué es lo más importante en la Palabra de Jesús

            El amor. El nos dijo: “Les doy un mandamiento nuevo: Ámense unos a otros”.

Amor es el centro de la palabra de Jesús. Guardar la palabra de Jesús significa, al mínimo, amarse uno a otro.

Y nos promete a Alguien, que nos ayuda a amar, a actuar según su Palabra y a actuar como Jesús actuaría en nuestro lugar. Él es el Espíritu Santo:

-        “Él les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que les he dicho.”

Jesús ha enseñado mucho a los discípulos, pero ellos solo lo comprenderán por completo después de la resurrección.  Entonces el Paráclito, el Espíritu Santo, les ayudará a recordar las enseñanzas de Cristo y a interpretar esas enseñanzas según la situación que se presente.  El Paráclito, que está a su lado día y noche, clarificará todo. Esto no significa que hará nuevas revelaciones, sino que les recordará a los discípulos todas las cosas que Jesús les había enseñado.

Pero, en un grupo de cristianos, habrá opiniones diversas. ¿Cuál será la del Espíritu Santo?

Jesús no habla aquí a individuos en singular, sino en plural: a la comunidad, a la Iglesia. El Espíritu Santo ha sido dado en primer lugar a la comunidad, a la Iglesia, y a través de ella a cada individuo en el bautismo.

La 1ª Lectura de hoy nos dice cómo se resolvió el primer conflicto de la Iglesia primitiva. La pregunta era: ¿Se debe circuncidar a los paganos, que se conviertan al cristianismo?

  

¿Qué es la circuncisión?

Es remover la piel que cubre la punta del pene. Se hacía generalmente a todos los niños judíos. En el Antiguo Testamento era el signo de la Alianza de Dios con su Pueblo.

La discusión surgió, porque muchos no comprendían todavía que, en el Nuevo Testamento ya no funcionaban leyes como la de la circuncisión, pues Dios nos había dado la salvación en su Hijo Jesús, a quien recibimos por la fe independientemente de las obras de la Ley. Por eso exigían a todo el que quisiera convertirse a la fe en Jesús que fuera circuncidado.

Por ejemplo en Antioquía, lejos de Judea, crecía el número de paganos, que se convertían al cristianismo. Y estos nuevos cristianos lo que querían era ser de Cristo, no hacerse judíos.

Para complicar las cosas, <vinieron algunos cristianos de Judea que repetían a todos: ·"Si no se circuncidan según la ley de Moisés, no pueden salvarse">.

En aquella Iglesia de Antioquía estaban Pablo y Bernabé, que se oponían a tales planteamientos, y no se llegaba a un acuerdo.

Entonces la Iglesia de Antioquía decidió enviar a Jerusalén a Pablo y Bernabé, que defendían la no circuncisión, y a algunos de los que la defendían. Allí consultarían a los Apóstoles y presbíteros para resolver la cuestión.

 

¿Y cuál fue la respuesta?

En Jerusalén se celebró lo que se conoce como el “Concilio de Jerusalén”.

Después de fuertes discusiones, hicieron oración y respondieron así:

"Es decisión del Espíritu Santo y nuestra también no imponer ninguna carga innecesaria".

Y la circuncisión de la carne quedó abolida como obligación para siempre entre los cristianos.

Eso pasó hace casi dos mil años. Y de ahí podemos concluir que, en los conflictos, lo importante es buscar siempre la unidad en lo esencial. Y lo esencial es Cristo. Él es el fundamento de nuestra vida y la piedra angular de nuestra comunidad.

Si eliminamos a Cristo, todo el edificio se viene abajo. Cristo es la cabeza del cuerpo, de la iglesia, dice San Pablo.

¿Cómo resolver hoy día en la Iglesia los desacuerdos?

Antes que nada no asustarse de que haya diferentes opiniones en la Iglesia. Y se acude a la oración humilde, al discernimiento comunitario, al respeto mutuo, al diálogo y a la paz.

En la Iglesia no puede haber odio, división… Eso no es cristiano.

El mismo Jesús nos trae la paz: La paz les dejo, mi paz les doy”.

Es parte de su testamento. Jesús tenía poco que dejar.  Hasta sus ropas pronto se las sortearán los soldados durante la crucifixión.  Pero había una cosa que sí podía dejar: la paz, un regalo verdaderamente poderoso.

Pero no es una paz de los sepulcros, una paz impuesta.

En tiempo de Jesús, en el mundo estaba la Pax Romana. Pero era una paz fundada en la fuerza militar y en la represión. Y el pueblo se callaba por miedo, se hacía autocensura, porque, si decía lo que pensaba, era encarcelado o eliminado.

En cambio, Cristo ofrece la paz verdadera; una paz fundada en la justicia, una paz que realmente promueve la dignidad de la persona y que se construye mediante la verdad y su expresión libre.

Fuente: Correo electrónico. 

Ilustración: Paulo Medina.

Fotografía: Santa Rita de Casia, Iglesia de La Coromoto (Caracas, 22/05/2022).

Reflexión del P. Arturo Peraza: https://www.facebook.com/arperaza/videos/573778547671931/

https://www.youtube.com/watch?v=oK7tTatQlKo

El curso de la Vía Láctea

¿LA SEGUNDA DERROTA CONSECUTIVA DE LA CLASE MEDIA ILUSTRADA?

Luis Barragán

En términos generales, la sociedad civil organizada ha sido hechura de los partidos que nos condujeron a la modernización en el siglo XX. Por ello, sufrieron de un inmenso condicionamiento que muy bien pudo superarse al comenzar la nueva centuria, en respuesta al enmascarado, pero feroz ascenso autoritario de entonces.

            Quizá porque lo supo el régimen desde siempre, empleó los mecanismos judiciales a la mano para evitar la renovación de la directiva de los colegios profesionales,  a modo de ilustración. Destruir la institucionalidad partidista significaba reivindicar aquella emanada de los esfuerzos de organización y de movilización de la ciudadanía, en una cuadra de vecinos, en una escuela universitaria, o en cualesquiera gremios de la clase media a la que debía infringirle una definitiva derrota.

            Triunfo inadvertido al pasar los años, impidió que se hicieran los comicios correspondientes en toda instancia convincentemente participada, acabando con la universidad libre y autónoma, como ahora con sus egresados legítima y legalmente colegiados. Y, en lugar de desafiar al sistema empuñando la propia Constitución de la República, los gremios lentamente se opacaron y apocaron,  muchos de ellos adocenados y resignados, pues, no se atrevieron a ser lo que son: la sociedad civil organizada, por mucho que los médicos fuesen perseguidos y huyeran del país, por ejemplo.

            Ahora, hay una tendencia a la entusiasta aceptación de renovar las autoridades colegiales, a través de una selectiva o masiva celebración de las elecciones gremiales bajo la égida del Consejo Nacional Electoral (CNE), en la que obviamente tiene interés el régimen. De ocurrir, desmentiría la naturaleza misma de las instituciones que se ha dado la sociedad civil, subordinándolas al Estado; ésta es la hipoteca política que se gestiona en Miraflores, en nombre del diálogo social o foro cívico, a falta de un mejor eufemismo.

            En tal sentido, la dirigencia gremial que rasga sus vestiduras opositoras, incluso, al aceptar la intervención del CNE,  olvida convenios fundamentales, como el número 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), relativo a la libertad sindical y a la protección del derecho de sindicación que data de 1948: “La libertad de asociación y la libertad sindical significan que los trabajadores y los empleadores pueden crear sus propias organizaciones, afiliarse a ellas y dirigirlas sin injerencia del Estado”. Además, “la legislación nacional debe respetar el principio de libertad sindical o de asociación que no debe ser ignorado ni prohibido para ningún sector”.

            ¿Acaso la República no reconoció esos convenios? ¿Algún escribidor de las redes sociales puede asegurar que sus principios son exclusivamente aplicables a un sindicato de la alpargata y no de un bien calzado e ilustre colegio profesional?

            Luego, ¿es dado aceptar esta segunda derrota de la clase media ilustrada, luego de acabar con el aula superior en Venezuela? ¿O mejor es no hacer preguntas, esperando un milagro sin demostrar – en contraposición, ganándolo - la más mínima fe?

Capturas de pantalla: https://www.youtube.com/watch?v=28hNo-fKrgA

22/05/2022: https://www.lapatilla.com/2022/05/22/luis-barragan-la-segunda-derrota-consecutiva-de-la-clase-media-ilustrada/

Una clara y coherente defensa de la justicia internacional

DE NUREMBERG A ROMA Y DE ABU GHRAIB A CARACAS Héctor Faúndez Hace siglo y medio, en medio de una guerra civil en los Estados Unidos, y a...