sábado, 8 de noviembre de 2025

Los mercaderes del templo / Resurrección

JESÚS, NUEVO TEMPLO DE DIOS

(San Juan, 2: 13-25)

José Luis Sicre

El evangelio del próximo domingo nos recuerda la escena de la expulsión de los mercaderes del templo. La cuentan los cuatro evangelios. Pero, como ocurre a menudo, hay algunas diferencias entre ellos.

Preguntas para un concurso

1. ¿Cuándo tuvo lugar dicha escena? ¿Al comienzo de la vida de Jesús o al final?

2. Esta escena ha sido pintada por numerosos artistas, entre ellos el Greco. En todas ellas aparece Jesús empuñando un azote de cordeles. Pero, de los cuatro evangelios, sólo uno menciona dicho azote; en los otros tres Jesús no recurre a ese tipo de violencia. ¿De qué evangelio se trata?

3. Sólo un evangelio dice que Jesús prohibió transportar objetos por la explanada del templo. ¿Cuál?

4. ¿Qué evangelista cuenta la escena de la forma más breve?

5. ¿Quién la cuenta con más detalle, incluyendo una discusión con las autoridades judías?

Respuestas

1. Juan la sitúa al comienzo de la vida de Jesús. Mateo, Marcos y Lucas al final, pocos días antes de morir.

2. El único que menciona el azote es Juan. Y ninguno dice que Jesús echase a la gente a latigazos.

3. Esa prohibición sólo se encuentra en Marcos.

4. El más breve es Lucas.

5. Juan.

El relato de Juan (Jn 2,13-25)

El concurso anterior no se debe a un capricho. Pretende recordar que los evangelistas no cuentan el hecho histórico tal como ocurrió, sino transmitir un mensaje. Por eso alguno insiste en un detalle, mientras otros lo omiten por no considerarlo adecuado para su auditorio. Lucas, por ejemplo, reduce al mínimo la actitud violenta de Jesús, mientras que Juan la subraya al máximo. El relato de Juan se divide en dos partes: la expulsión de los mercaderes y la breve discusión con los judíos.

Un gesto revolucionario

A nuestra mentalidad moderna le resulta difícil valorar la acción de Jesús, no capta sus repercusiones. Nos ponemos de su parte, sin más, y consideramos unos viles traficantes a los mercaderes del templo, acusándolos de comerciar con lo más sagrado. Pero, desde el punto de vista de un judío piadoso, el problema es más grave. Si no hay vacas ni ovejas, tórtolas ni palomas, ¿qué sacrificios puede ofrecer al Señor? ¿Si no hay cambistas de moneda, cómo pagarán los judíos procedentes del extranjero su tributo al templo? Nuestra respuesta es muy fácil: que no ofrezcan nada, que no paguen tributo, que se limiten a rezar. Esa es la postura de Jesús. A primera vista, coincide con la de algunos de los antiguos profetas y salmistas. Pero Jesús va mucho más lejos, porque usa una violencia inusitada en él. Debemos imaginarlos trenzando el azote, golpeando a vacas y ovejas, volcando las mesas de los cambistas.

Imaginemos la escena en nuestros días. Jesús entra en una catedral o una iglesia. Comienza a ver todo lo que no tiene nada que ver con una oración puramente espiritual, lo amontona y lo va tirando a la calle: cálices, copones, candelabros, imágenes de santos, confesionarios, bancos… ¿Cuál sería nuestra reacción? Acusaríamos a Jesús de impedirnos decir misa, de poder comulgar, confesarnos, incluso rezar.

Juan intuye la gravedad del problema y añade unas palabras que no aparecen en los otros evangelios: «Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: El celo de tu casa me devora.» El celo por la causa de Dios había impulsado a Fineés a asesinar a un judío y una moabita; a Matatías, padre de los Macabeos, lo impulsó a asesinar a un funcionario del rey de Siria. El celo no lleva a Jesús a asesinar a nadie, pero sí se manifiesta de forma potente. Algo difícil de comprender en una época como la nuestra, en la que todo está democráticamente permitido. El comentario de Juan no resuelve el problema del judío piadoso, que podría responder: «A mí también me devora el celo de la casa de Dios, pero lo entiendo de forma distinta, ofreciendo en ella sacrificios». Quienes no tendrían respuesta válida serían los comerciantes, a los que no mueve el celo de la casa de Dios sino el afán de ganar dinero.

La reacción de las autoridades

En contra de lo que cabría esperar, las autoridades no envían la policía a detener a Jesús (como le ocurrió siglos antes al profeta Jeremías, que terminó en la cárcel por mucho menos). Se limitan a pedir un signo, un portento, que justifique su conducta. Porque en ciertos ambientes judíos se esperaba del Mesías que, cuando llegase, llevaría a cabo una purificación del templo. Si Jesús es el Mesías, que lo demuestre primero y luego actúe como tal.

La respuesta de Jesús es aparentemente la de un loco: “Destruid este templo y en tres días lo reconstruiré”. El templo de Jerusalén no era como nuestras enormes catedrales, porque no estaba pensado para acoger a los fieles, que se mantenían en la explanada exterior. De todas formas, era un edificio impresionante. Según el tratado Middot medía 50 ms de largo, por 35 de ancho y 50 de alto; para construirlo, ya que era un edificio sagrado, hubo que instruir como albañiles a mil sacerdotes. Comenzado por Herodes el Grande el año 19 a.C., fue consagrado el 10 a.C., pero las obras de embellecimiento no terminaron hasta el 63 d.C. En el año 27 d.C., que es cuando Juan parece datar la escena, se comprende que los judíos digan que ha tardado 46 años en construirse. En tres días es imposible destruirlo y, mucho menos, reconstruirlo.

Curiosamente, Juan no cuenta cómo reaccionaron las autoridades a esta respuesta de Jesús. (Resulta más lógica la versión de Marcos: los sumos sacerdotes y los escribas no piden signos ni discuten con Jesús; se limitan a tramar su muerte, que tendrá lugar pocos días después.) Pero el evangelista sí nos dice cómo debemos interpretar esas extrañas palabras de Jesús. No se refiere al templo físico, se refiere a su cuerpo. Los judíos pueden destruirlo, pero él lo reedificará.

Cuaresma y resurrección

Esto último explica por qué se ha elegido este evangelio para el tercer domingo. En el segundo, la Transfiguración anticipaba la gloria de Jesús. Hoy, Jesús repite su certeza de resucitar de la muerte. Con ello, la liturgia orienta el sentido de la Cuaresma y de nuestra vida: no termina en el Viernes Santo sino en el Domingo de Resurrección.

Jesús, nuevo templo de Dios

Hay otro detalle importante en el relato de Juan: el templo de Dios es Jesús. Es en él donde Dios habita, no en un edificio de piedra. Situémonos a finales del siglo I. En el año 70 los romanos han destruido el templo de Jerusalén. Se ha repetido la trágica experiencia de seis siglos antes, cuando los destructores del templo fueron los babilonios (año 586 a.C.). Los judíos han aprendido a vivir su fe sin tener un templo, pero lo echan de menos. Ya no tienen un lugar donde ofrecer sus sacrificios, donde subir tres veces al año en peregrinación. Para los judíos que se han hecho cristianos, la situación es distinta. No deben añorar el templo. Jesús es el nuevo templo de Dios, y su muerte el único sacrificio, que él mismo ofreció.

Portentos y sabiduría (1 Corintios 1,22-25)

En la segunda lectura aparece también el tema de los prodigios. Pablo, judío de pura cepa, pero que predicó especialmente en regiones de gran influjo griego, debió enfrentarse a dos problemas muy distintos. A la hora de creer en Cristo, los judíos pedían portentos, milagros (como se ha contado en el evangelio), mientras los griegos querían un mensaje repleto de sabiduría humana. Poder o sabiduría, según qué ambiente. Pero lo que predica Pablo es todo lo contrario: Cristo crucificado. El colmo de la debilidad, el colmo de la estupidez. Ninguna universidad ha dado un doctorado “honoris causa” a Jesús crucificado; lo normal es que retiren el crucifijo. Pero ese Cristo crucificado es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Quien sienta la tentación de considerar el mensaje cristiano una doctrina muy sabia humanamente, digna de ser aceptada y admirada por todos, debe recordar la experiencia tan distinta de Pablo.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/6061-jesus-nuevo-templo-de-dios.html

Ilustración: Giandomenico Tiepolo.

Padre S. Martín. ¿Por qué dicen que María no es corredentora? | Actualidad Comentada: https://www.youtube.com/watch?v=xJzFCft6GFQ


Breve nota LB: La referencia de Vatican News es a san Juan, pero la lectura venezolana apunta a san Lucas (https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2025/11/09.html).


EL VALOR DE ESTA VIDA PARA LA VIDA

(San Lucas, 20: 27-38)

José Enrique Galarreta

El texto se sitúa en la última semana de Jesús, en Jerusalén y en el Templo, donde se produce la última predicación de Jesús, continuamente hostigado por los Fariseos, Doctores y Sacerdotes.

Es llamativa y significativa la semejanza de los Sinópticos en estos relatos. Los exponemos esquemáticamente a continuación.

Los tres evangelistas presentan el mismo relato, y los tres en el mismo contexto:

Nuestro texto de hoy se inscribe por tanto en un contexto polémico: "La última y definitiva" polémica de Jesús con las autoridades político-religiosas. Después de esto, viene el complot para prender a Jesús y los relatos de la Pasión.

Ya ha se han dado los enfrentamientos de Jesús con los fariseos (el tributo al César). Ahora viene el ataque de los saduceos.

Los saduceos son ante todo miembros de la aristocracia sacerdotal, y forman una corriente tanto religiosa como política. Dominan el Sanedrín y entre ellos se elige al Sumo Sacerdote. Defienden una conducta más libre y mundana que los fariseos, y están abiertos a colaborar con los poderes extranjeros.

En su teología no entra la inmortalidad. Por eso, el caso que presentan es un tanto cínico. Jesús lo advierte y (como tantas veces) no contesta directamente a lo que le preguntan sino a lo esencial, a lo que deberían haber preguntado.

Cuando los saduceos se retiren, atacarán los escribas (el primer mandamiento). Los escribas son los "sabios", los doctores, encargados de la custodia, interpretación y enseñanza de "La Ley". Suelen ejercer su función en la Sinagoga o en el Templo. Haciendo un paralelo con nuestro tiempo, se les podría llamar "los teólogos" de la época.

En ambos casos, se propone a Jesús una prueba. En varios lugares del evangelio aparece la expresión "para tentarle". Los "Sabios" de Israel o bien intentan desprestigiarle ante el pueblo, o bien comprobar simplemente su sabiduría. Jesús se muestra invencible, incluso bajando al terreno de la increíble casuística rabínica a que dan lugar los innumerable preceptos de la Ley.

La prueba es, en este caso, sobre quisicosas legales. Otras veces en cambio las preguntas afectan a la esencia de la Ley. En el caso presente, Jesús no entra en el tema. Dice, casi expresamente, que "el cielo es otra cosa".

Es importante tener en cuenta que, en este y otros casos, Jesús emplea la terminología, los conceptos y creencias habituales en el mundo que le rodea, sin que esto signifique que los avale. (Así, en las nociones de "premio-castigo", "el fin de los tiempos"... y otros muchos).

Para un lector poco informado puede resultar complicado distinguir entre el mensaje de Jesús y su utilización de los conceptos y modos acostumbrados en su entorno. Pero es, naturalmente, el conjunto del mensaje de Jesús el que define el valor y la importancia de cada afirmación concreta. (Aplicable igualmente al diverso valor de cada parte del A.T.)

Jesús se muestra invencible en lo dialéctico, en el terreno preferido de sus adversarios: la casuística acerca de la Ley. Es sorprendente que los doctores y los sacerdotes le llamen "Maestro", a él, el "inculto" carpintero de Nazaret (¿pura ironía malintencionada?).

El tema concreto es la vida eterna, llamada "resurrección", pero, por encima de él, hay en estos capítulos un mensaje global claro y más importante: Jesús es la Nueva Ley, el Nuevo Templo. Se ha cumplido la Promesa, termina la Antigua Alianza. El que vea que su cumplimiento es Jesús entrará en lo Nuevo.

A propósito de tres temas concretos, se está planteando el rechazo de Jesús por parte de los jefes del pueblo. Las tinieblas rechazarán la luz. (Y éste será tema fundamental en Marcos y en Juan).

Jesús aprovecha la oportunidad que le brindan los Saduceos para entrar en el tema de fondo, la "resurrección", la vida después de la muerte, que importa mucho más que la casuística presentada.

Es un ejemplo típico, y una denuncia. Aquellos hombres han invertido el sentido de la Palabra de Dios. En vez de estudiarla como un mensaje de salvación, la utilizan para su propio prestigio y para satisfacción de curiosidades intelectuales que poco o nada tienen que ver con su verdadero sentido.

Utilizar la Palabra. Es una tentación ancestral de Israel: usar la Palabra para mis propios fines, para mi Ciencia, para mi Prestigio, para mi Consuelo, para sentirme Privilegiado. Utilizar la Palabra es utilizar a Dios para mis intereses.

La Palabra se nos ha dado para exigirnos más que a nadie y para transformarnos en Palabra viviente, para que los hombres puedan creer. No se puede transmitir la Palabra más que siendo fieles a sus exigencias.

Israel se apoderó de Dios. Y el mensaje último de estos relatos es:"El Templo será destruido", es decir, no hay "Dios-para-vosotros", no es "vuestro Dios", no "reside entre vosotros" en sentido exclusivo. Dios no está con Israel para Israel, sino para el mundo, y si Israel lo "utiliza" para sí mismo, Dios no está con Israel.

"El Templo será destruido" es la mayor blasfemia que se puede decir a un Israelita que ha entendido que Dios está ahí como seguridad del pueblo.

La aplicación a la Iglesia y a nuestra espiritualidad es evidente. Nosotros y la Palabra. Solemos tener dos tentaciones:

1. Inventar la Palabra. No podemos ir alegremente a la Escritura para ver qué se me ocurre. Ni jugar con la Palabra. La Escritura tiene un sentido, y en eso, en lo que dice el autor, está (o puede estar) la Palabra.

No pocas veces acudimos a la lectura de la Escritura como a un libro mágico, a través de cuyas frases Dios me dirige un mensaje oportuno para el momento en que vivo. El cristiano es un "oyente de la Palabra" habitual, no ocasional, vive de la Palabra siempre, no simplemente acudiendo a ella como a un recetario para casos de emergencia.

2. Dios de vivos. No caigamos en los mismos errores que acabamos de denunciar. La Palabra de Dios no nos ha dicho "cómo" es la inmortalidad, la Resurrección, el Cielo.

La misma palabra "resurrección" es engañosa: dada la evidencia de la muerte corporal, y la nebulosa de aquella cultura sobre el compuesto humano (cuerpo-mente-alma-espíritu), la palabra "resurrección" evoca una imagen física del cuerpo, nuevamente animado por el "espíritu" (el soplo de Dios), que se levanta, por la fuerza de Dios, después de morir.

Son imágenes, maneras de visibilizar las creencias. Tampoco hoy tenemos ideas claras sobre el ser completo del hombre; recurrimos a Pitágoras y Platón y hablamos de cuerpo-alma, pero esto no es Palabra de Dios sino una teoría filosófica con muchos problemas, y con la ventaja de que no tenemos otra mejor.

Pero lo que se nos ha comunicado es un mensaje religioso, no antropológico: "no morirás" significa que la vida humana es más que la vida visible, material, temporal.

"Cómo puede ser eso", no se nos ha comunicado. Y recurrimos a los símbolos. Pablo lo define como una gestación: aún no hemos sido dados a luz. La muerte como parto, como liberación, como llegada a la Vida. Otra imagen es el Pueblo Peregrino en el desierto, que camina hacia la Patria, hacia la Casa del Padre. Y lo que importa es llegar.

Todas las imágenes son buenas, aunque todas insuficientes. ("Ni ojo vio, ni oído oyó, ni naturaleza alguna puede imaginar lo que Dios reserva para sus elegidos" Romanos 8,18.)

No puede concebirse siquiera la enseñanza de Jesús sin una referencia expresa a "la vida eterna". Creo que a veces se hace una lectura muy reductiva de la "escatología" de Jesús, limitándola a "la llegada inminente del fin de los tiempos".

Lo que está más claramente presente en Jesús es la llegada cierta del fin del tiempo de cada persona y, como consecuencia, el valor de esta vida para La Vida.

Para explicar esto hemos construido muchas imágenes, pero la mejor imagen de la relación entre esta vida y La Vida está sin duda en las "parábolas vegetales" de Jesús: la relación entre la semilla y la cosecha. Se siembra en la tierra, parece que la semilla muere, pero germina y da fruto centuplicado.

Por esto, la relación entre esta vida y la otra de ninguna manera destruye el valor de esta vida. Al revés, esta vida queda revalorizada, puesto que el resultado de lo que hacemos en esta vida es definitivo, es para siempre. Pablo lo dijo muy bien:

"cuando esto corruptible se revista de incorruptibilidad, y esto mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: "¿Dónde está, muerte, tu victoria...?" (1 Cor. 15,53)

Todo esto tiene aplicación a la persona y a la humanidad. Sembrar vida eterna no es simplemente un tema individual; construir la humanidad aquí es sembrar la humanidad eterna.

Dar de comer al hambriento, atender al que fue asaltado por ladrones... es decir, crear aquí una humanidad liberada de males no es el final, porque todo esto acaba en la muerte, pero es la siembra, que florecerá en cosecha definitiva.

¿Cómo puede ser eso? Volvamos a la fidelidad a la Palabra y al reconocimiento de que solamente sabemos lo que la Palabra nos ha dicho. "No se puede ver a Dios sin morir" significa que solamente en La Vida contemplaremos la verdad entera.

En palabras de Juan: "Aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste seremos semejantes a Él, porque le veremos cara a cara" (I Jn. 3,2)

Pero la esencia del mensaje es más profunda. ¿Por qué creemos en la vida más allá de la muerte? Porque creemos en Abbá. Como siempre, como todo, esta es la fuente de toda la fe. Si creemos en Jesús aceptamos, ante todo, su mensaje sobre Dios. Dios no es el ingeniero todopoderoso que crea una máquina y cuando se estropea la tira, sin más.

Dios es la Madre que engendra hijos por amor y por amor trabaja por sacarlos adelante. A nuestras madres, se les mueren los hijos. A nosotros se nos mueren los padres, los amigos... porque no somos todopoderosos. Si lo fuéramos, no se nos morirían. Pero nosotros creemos en Abbá, todopoderoso.

Creemos en el Amor Todopoderoso. Y al amor todopoderoso no se le mueren los hijos.

Cuando recitamos el Credo decimos: "creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra". Y no lo decimos bien, porque esto, con la mentalidad de Jesús, significa: "Creo que el Todopoderoso Creador del cielo y de la tierra es mi papá".

Nuestra fe en la vida después de la muerte es sencillamente confianza en Abbá.

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1590-el-valor-de-esta-vida-para-la-vida.html

 Ilustración: David Hinds.

León XIV: 

https://www.youtube.com/watch?v=AnmA29FWnVw&list=RDAnmA29FWnVw&start_radio=1

Monseñor Márquez: https://www.youtube.com/watch?v=xX408mCXcXU


Monseñor Munilla: https://www.youtube.com/watch?v=NrbnQciOif8

lunes, 3 de noviembre de 2025

Problemario


LA ANTIPOLÍTICA Y SU FALSA CINEMATOGRAFÍA

Luis Barragán

Por supuesto que la política tiene sus muy exactas obscuridades, como suele pasar en otros ámbitos, disciplinas y especialidades. Empero, no puede enterrar sus errores, como ocurre con los médicos, por citar un ejemplo de mala praxis, ya que no se entiende la política naturalmente asociada a la democracia, sin las libertades de indagación y denuncia, ventilación y transparencia, sospecha y corroboración.

Hay quienes proclaman que nada le deben a la política para el desempeño y rentabilidad de sus labores privadas, convertida la autosuficiencia engañosa en una sentencia inapelable. O no gustan de un determinado partido, pudiendo bregar por otros, e, incluso, crear el propio, mas no siquitrillar la institución e institucionalidad partidista: en lugar de las pastillas, un acertado disparo quita algo más que el dolor de cabeza.

El presente siglo ha sido de sesión demasiado continua para una filmografía de tediosas versiones: es la del ejecutivo de una transnacional que juraba solemnemente ante el espejo, en el club de tenis o en una barra amable de vasos campaneros, que nada le debía a la detestada política que la creyó fervorosamente prescindible, porque se bastaba a sí mismo con su exitosa carrera gerencial. Porque había que moler a los malvados, votó intrépida y entusiastamente por quienes barrerían la corrupción de aquí a la eternidad, aunque – a la vuelta de muy pocos años – la firma para la cual trabajaba, como otras afines, se vio forzada a irse del país y nuestro personaje no consiguió otro empleo semejante y estable, pronto se desactualizó y se vio forzado socioeconómicamente a emigrar y a volver al país donde nunca pensó que una determinada política económica le descalabraría la vida junto a su familia que ahora es inquilina de la nostalgia, regada por ahí, más allá de la fronteras, cada vez más imposibilitada de pagar una universidad a la prole.

Digamos la versión del obrero que perfeccionó el oficio, calificándose técnicamente hasta hacerse todo un proletario deseablemente industrial (dignos ingresos reales, seguridad social, capacidad de ahorro, sindicalización), pero la fábrica cerró y hubo que vender el carro y el apartamento para internarse en uno de los numerosos cinturones marginales que crecen en el país. O la del afortunado estudiante que entiende que lo suyo consiste exclusivamente en estudiar, soslayando que otros de su edad no puedan hacerlo, y que ocupa aulas con un profesorado inexistente porque los salarios no alcanzan por muy titular que sea, sospechando que demasiados pocos concluirán la carrera.

Entre nosotros, definitivamente, la antipolítica es antipartidismo, pues, desespecializándose, la política se puede hacer desde las redes digitales,  el gremio, el medio de comunicación o la renombrada empresa de la familia, sin que jamás se permita ostentar una naturaleza y una nomenclatura partidistas. Y, en términos generales, lleva a una triste y triple ironía: la despolitización al interior mismo de los partidos que se suponen políticos y la de un populismo sin pueblo que realiza una sociedad consumista sin consumo.

Un prejuicio de honduras insospechadas, el ejecutivo, el obrero, el estudiante y el profesor al que no le alcanza para pagar la gasolina de su vehículo ni el pasaje del transporte público, están resignados en el fondo de una sala de proyección, temerosos de cualquier linterna que los apunte, porque no se atreven siquiera a gritar que la película es falsa, que no pueden vivir inopinantes a espaldas de las decisiones y decisores de un destino inevitablemente compartido, porque nada ni nadie se salva por si solo o a solas. Impresionante estupidez la de pretenderse ajenos a la política que otros hacen al monopolizar el poder, la riqueza y la cultura, como absurdo es que, en los tiempos de juventud, no se sienta el coraje y la pasión heroica de amar a otra persona, huérfano de coraje y pasión para los estudios, el deporte, la música y la política hecha de principios y valores.

Asumamos, una posible y letal combinación de pospopulismo y antipolítica reafirmará todavía más la polarización multidimensional de la que hablan los especialistas, en el orden ideológico, identitario, afectivo y cualquier otro imaginable de no prever las condiciones indispensables para generar el consenso liberador. Luego, el problema político que afrontamos no es un mero asunto de la ingeniería de las emociones.

Ilustración: Andrei Popov.

Fotografía: LB (2022).

 04/11/2025:

https://www.elnacional.com/2025/11/la-antipolitica-y-su-falsa-cinematografia/

Futuras audiciones

DE LA PREVISIBLE RIVALIDAD DEL IDIOMA

Luis Barragán

Pocos dudan de la jerarquía que ha alcanzado la República Popular de China en el concierto de las naciones, sobre todo al constatar que el mucho o poco perolero digital que se tiene en casa, electrodomésticos,etc., procede del ingenio y la manufacturación asiática. Imponente desarrollo capitalista el suyo, hay una inequívoca vocación planetaria corroborada por la llamada Ruta de la Seda.

Parece muy complicado el idioma chino y sus dialectos, por lo que tardará en propagarse. Será en la etapa de su definitiva consagración como superpotencia, como ocurrió en el pasado con otros referentes fundamentales en términos políticos, económicos y comerciales.

Estados Unidos heredó el idioma de los británicos que la colonizaron y fue un vehículo extraordinario de expansión y dependencia cultural, por cierto. En Venezuela se habló el inglés, como antes o, simultáneamente, se hizo con el francés. La élite más exquisita y la más utilitaria emplearon el lenguaje como una señal de distinción, pero también como un medio práctico para facilitar los negocios.

Y no por casualidad se enseñaba inglés y francés en el bachillerato, como nada hubiese extrañado que ya el chino hubiese reemplazado al japonés en las aulas de secundaria. Sin embargo, la consabida crisis universitaria ha puesto e peligro la propia noción de universidad, por lo que ni inquieta cuál idioma nos hará más universales en un futuro más o menos cercano.

Puede aseverarse que la actual y fortísima rivalidad entre Estados Unidos y China también se proyecta en la lengua, por lo que nada extrañará en este lado del mundo la apertura de academias públicas y privadas para la enseñanza del chino, extendiéndose como un buen día ocurrió con el inglés y tarda demasiado que acontezca con el ruso. Quizá la proyección deportiva del gigante asiático nos conduzca a hablar como nunca antes se había hecho.

03/11/2025:

https://opinionynoticias.com/opinionpolitica/43676-de-la-previsible-rivalidad-del-idioma

Ilustración: Aaron Jasiński.

Gráfica: Tomada de Le Monde, 31/10/25.

domingo, 2 de noviembre de 2025

Caza de citas

Baum tenía la respiración entrecortada y necesitaba a toda la costa la margarita. Quería volver con Sam, sentarse frente a ella, igual que tantas veces con Tyler, y recuperarse con el tequila. Quería sentirse feliz y triste al mismo tiempo. ¿Triste por qué? Porque también hay cierto placer en la tristeza. ¿Por qué? Porque todo carece de sentido. Su percepción era acertada, no todo en esta vida tiene explicación. Sam esperaba en la mesa, iluminada por la luz cálida y rosada de una lámpara que resultaba tremendamente favorecedora. Estaba con su segunda margarita. Se sentó en la silla y se dio el gusto de contemplar a la chica. La margarita aguardaba allí mismo"

 Woody Allen

(“¿Qué pasa con Baum?”, Alianza Editorial, Madrid, 2025: 117).

Ilustración: Edward Hopper.

Noticiero retrospectivo

- Sanín. “Palco de sombra: Venezuela saudita”. El Nacional, Caracas, 06/06/1978.

- Pedro Zalima. “Socialismo proletario”. Tribuna Popular, Caracas, 04/08/78.

-Wolfgang Larrazábal. “El 23 de enero”. Élite, Caracas, N° 2104 del 22/01/66.

- Juan Monasterios Malavé. “Venezolanos de segunda”. El Aragueño, Maracay, 08/10/90.

- Emeterio Gómez. “La empresa privada en la Unión Soviética”. El Diario de Caracas, 28/08/85.

Reproducción: José Rodríguez Iturbe. Semana, Caracas, 1969.

Supervivencia para un debate en la medida de lo posible

MÍNIMA ESCOLARIDAD

Luis Barragán

Huelga preguntar, ¿quién puede negar el extraordinario progreso de la educación y de la profesión docente en la era del puntofijismo? ¿O, acaso, la alfabetización, el dominio de las operaciones aritméticas básicas y los propios modales de un civismo necesario, no tendieron a dominar en aquella Venezuela ya definitivamente urbana?

En una ocasión, alguien muy indignado tomó un video de los recolectores que recogieron la basura de la calle con una bandera nacional para echarla al camión. Y, aunque la indignación se justificaba y la viralidad resultó en el apresamiento de los humildes y desesperados trabajadores, nadie o muy pocos se detuvieron a pensar no sólo en las precarísimas condiciones con las que realizaban sus labores, sino en la directa exposición a cualesquiera bacterias tan desprovistos de mascarillas, y la segura como temprana desescolarización de quienes no tuvieron oportunidad de asumir la importancia y trascendencia de un símbolo patrio.

Además, no por casualidad, es muy frecuente tropezarse en los espacios públicos y comunes, pues, no todos los transitan por la derecha como una elemental garantía de efectiva circulación, por no mencionar a las personas atravesadas, las que se paran a conversar obstaculizando el paso y, esto, ocurre aún – así no lo crean – en las pistas para el entrenamiento deportivo. Sin lugar a dudas, algo pasó en las aulas de una infancia no tan remota que no enseñó, al menos, con suficiente terquedad para garantizar un mínimo de convivencia.

Nos sorprende cuán lejos llegan los hurtos menores, por decirlo de alguna manera, porque es todo un pendejo aquél que no pueda estirar la mano y quedarse con algo perteneciente a otro, desde un llavero o un par de cambures hasta el chip de un celular que le permita operar una cuenta bancaria ajena. Es nuestra la impresión de una reinante moralina que esconde la cruda realidad de una conducta también perversa, no corregida en el hogar y, a lo sumo, simulada en la escuela.

Viene al espíritu la preocupación con motivo de la  homilía del primer día de los corrientes,  durante la Misa en la Solemnidad de Todos los Santos por el Jubileo del Mundo Educativo en la que León XIV proclamó a san John Henry Newman como Doctor de la Iglesia y copatrono de la educación junto a Santo Tomás de Aquino. Y, específicamente, la Carta Apostólica intitulada “Diseñar nuevos mapas de esperanza” (*), con la cual se puede coincidir y discrepar, pero mal síntoma sería la generalizada indiferencia que suscita su aparición al igual que otras noticias sustanciales desechadas por las miles de falsas conjeturas políticas que se cuelan en el natural debate venezolano.

Nada casual es el incremento de la matrícula escolar en el sector privado que nos permite presumir a pepa de ojo  que hay padres y representantes que no son creyentes, pero procuran una escuela católica o afín para la prole. Hasta donde es posible pagar el colegio, inscriben a los muchachos y se verá después cómo hacer hacer con las mensualidades: así no asistan a las misas dominicales, como es de suponer al tratarse de una institución religiosa (la obligación moral de hacerlo), lo importante es que los muchachos tengan una formación mínima en principios y valores que no da tiempo de dar o es imposible darla en un hogar de sobrevivientes.

El resto de los que no pueden costear la educación de los niños como quisieran, los arriesgan expuestos a los antivalores enmascarados, al aparente aprendizaje de los conocimientos indispensables, a una emocionalidad frágil y cómoda. Prevost marca un rumbo para un debate necesario de legos y entendidos en la medida de lo posible, capaces de proyectar y responder al caso venezolano.

 (*) https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/apost_letters/documents/20251027-disegnare-nuove-mappe.html

02/11/2025:

https://lapatilla.com/2025/11/02/luis-barragan-una-minima-escolaridad/

Ilustración: Kyoung Hwan Kim.

Cfr. Texto de Isabel Pereira Pizani en torno a la educación y el pronunciamiento del papa León XIV: 

https://www.elnacional.com/2025/11/leon-xiv-la-tarea-educativa-en-busqueda-de-verdad-y-de-sentido

sábado, 1 de noviembre de 2025

"... Existe un camino para encontrarse con Dios que no pasa por el templo"

EL "JUICIO UNIVERSAL" ES AHORA

(San Mateo, 25: 31-46)

Enrique Martínez Lozano

La parábola del "juicio universal" no pretende ofrecernos una visión anticipada de un imaginado "final del mundo", como algunos predicadores nos hicieron creer, recreando una escenografía propia de una película de ficción.

Es una parábola –por tanto, no cabe una lectura literalista- que nos habla del comportamiento adecuado aquí y ahora. Y culmina con una conclusión, que es una llamada a no equivocarnos: "Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna".

El "castigo" o la "vida eterna" (plena) no es obra de un dios exterior, sino el resultado de una determinada manera de vivir, atascada en la ignorancia de quienes somos o, por el contrario, lúcida y despierta.

Es indudable que esa "forma de vida" se halla con frecuencia poderosamente condicionada por factores de diverso tipo: genéticos, ambientales, educacionales, afectivos... Muchos de ellos pueden ser incluso inconscientes para el propio sujeto. Pero todo ello no niega la primera afirmación: nos experimentamos a nosotros mismos según el "modo de vida" que adoptamos.

El criterio decisivo, según Jesús, no pasa por la religión, como quizás esperaría encontrar el lector del evangelio y como se nos hizo creer muchas veces, como cuando se decía: la persona religiosa se "salvará". De este modo, se vino a convertir la religión en salvoconducto para la "vida eterna". Así, la persona religiosa solía adoptar una postura autosatisfecha y no exenta de un cierto sentimiento de superioridad.

Sin embargo, el mensaje de Jesús es completamente claro en este punto: el criterio no es religioso, sino ético. No tiene que ver con creencias mentales, sino con entrañas compasivas.

Además, el corazón compasivo vive la ayuda y el servicio desde la gratuidad. No solo no lo hace para conseguir algo a cambio, sino que ni siquiera tiene una motivación religiosa: "Señor, cuándo te vimos...?". De un modo similar, a quienes, desde una opción religiosa, vivían queriendo agradar al Señor, se les reprocha con dureza no haberlo reconocido en la persona de los más necesitados.

La parábola, por tanto, en un primer nivel de lectura, contiene un mensaje revolucionario y subversivo para el mundo religioso: viene a decir que existe un camino para encontrarse con Dios que no pasa por el templo. Esta es, sin duda, una de las mayores novedades de Jesús.

Pero existe aún otro nivel de lectura más profundo, y que remite a –y se comprende desde- el reconocimiento de la naturaleza no-dual de la realidad. Las separaciones mentales –que luego adoptará también la religión- son meras ficciones que confunden y distraen. Lo cierto es que no existe nada separado de nada. Por eso, "el Señor" –Dios, el núcleo de todo lo que es, la Fuente y el Origen de todo, la Consciencia amorosa...- vive en todos los seres y, si se entiende bien, es todos ellos. Por eso, lo que hacemos a cada uno de ellos, lo estamos haciendo a Dios mismo, que también es nosotros.

Descubrir esto es sabiduría, fuente de liberación, de amor y de ecuanimidad. Su fruto es la plenitud de vida. Ignorarlo, por el contrario, es permanecer encerrados en la ignorancia y, por tanto, en el sufrimiento. Como dijera, hace siglos el poeta y místico Rumi, "el peregrinaje al lugar de los sabios consiste en encontrar cómo escapar de la llama de la separación".

Fuente:

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/5602-el-juicio-universal-es-ahora.html

Nigeria: https://x.com/patergongora/status/1984979535796854941

Padre S. Martín. Actualidad comentada, ¿Iglesia fiel o liberal?  






Arquidiócesis de Caracas: https://www.youtube.com/watch?v=bbHe5luda0U (**)


Padre S. Martín: https://www.youtube.com/watch?v=f7xvIq07b4Q  (San Juan):




(*) La lectura vaticana hizo mención a san Juan, 6: 37-40, pero hoy comenzó el ciclo de san Mateo en la misa vespertina y como consta en la Hoja Dominical.
(**) De nuevo dejamos nuestro comentario, pues, no dicen quiénes son los oficiantes, etc. 

Regreso al planeta

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